REVISTA HISTORIA CRÍTICA

(selección de artículos de los números 17, 18, 19, 20, 21 y 22)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias sociales
Universidad de Los Andes

 

grupos sociales y prácticas mágicas en el nuevo reino de granada

durante el siglo xvii

diana l. ceballos gómez *

No. 22

 

chamanismo

 

Las prácticas autóctonas vienen definidas y caracterizadas mejor por el chamanismo. Es decir, en América las prácticas mágicas tienen generalmente, además de las funciones sociales y culturales, que son propias de todos los lugares, tienen, decía, funciones religiosas y médicas y, normalmente, la intención de obrar sobre el medio físico con un medio físico (producto mineral, vegetal, animal) y un ritual. La adopción rápida de la hechicería por diversos sectores étnicos y sociales de la sociedad, permitió el tránsito de una práctica hacia la otra: con la disolución de algunas culturas indígenas y el mestizaje, el chamanismo se transforma, segmentándose en varias prácticas ya transculturadas [33] : hechicería, yerbatería, curanderismo y medicina tradicional. Por lo demás, por ser la hechicería un rasgo definitorio de la cultura popular española, contribuyó a que en América arraigara fuertemente y a que fuera adoptada rápidamente no sólo por los negros y mulatos, sino también por ciertos sectores indios cristianizados y por sus descendientes los mestizos.

 

El chamán indígena americano es una figura tal vez más compleja que la del chamán siberiano, por encarnar también funciones institucionales y sociales definidas: políticas; sacerdotales; rituales; de control y manipulación de fenómenos meteorológicos; de adivinación, y médicas -agresivas y curativas. [34] Tiene, pues, funciones mágicas, sociales y rituales (en los ritos de paso, por ejemplo), religioso-sacerdotales y de medicine-man. En algunas culturas está personificado por hombres y en otras por mujeres y cada pueblo indígena tiene un término para designarlos (mama Kogui, piache Wayuu, curaca Siona, te-eu Páez, nasa Tihi, jaibaná Waunana y Embera, nele Tule y Cuna, payé Kofán, Kamsá, Tikuna, Yukuna y Makuna, etc.). Los españoles usaron el término jeque (Cgque) y los jueces con más frecuencia el vocablo mohán, ambos procedentes del chibcha para denominar y acusar a los chamanes en la práctica de su oficio [35] .

 

En los sistemas chamánicos lo mágico se constituye en un fenómeno social. La satisfacción del deseo individual pasa necesariamente por un chamán –mohán-, cuya función sólo puede ser comprendida en relación con el conjunto de la sociedad [36] . La condición de chamán puede ser hereditaria o adquirida por iniciación. El mohán necesita la iniciación, natural o por pedagogía mágica [37] . Por ella aprende a servirse de sus poderes, pero es siempre la sociedad la que brinda la forma y el sentido de la iniciación [38] . Su acción está dirigida por los espíritus benignos, malignos o de acción neutra, al servicio de una voluntad agresiva o fértil, positiva o negativa. El chamán actúa como intermediario entre lo sobrenatural y el individuo, desencadenando un fin propuesto. El mohán, además, hace uso de elementos naturales (hojas, cortezas, flores, raíces, piedras, minerales, hongos, productos animales, objetos...) con efectos físicos benéficos y letales o con efectos rituales.

 

yerbatería – herbolaria

 

La yerbatería y la herbolaria, es decir, la utilización de plantas para un fin determinado, pueden ser usadas en tres direcciones: con fines rituales, como en el chamanismo, consumo ritual u otros usos culturales; con fines mágicos, como en la hechicería, en la brujería, la adivinación, etc., o con fines “efectivos”, curar o envenenar (yerbas para matar), como en la hechicería, la medicina tradicional, el envenenamiento o el curanderismo, en los que la yerbatería tiene un uso positivo. El conocimiento de yerbas y venenos se transmite por línea de parentesco (familiar, amistad o compadrazgo) y pertenece a la tradición que se hereda, hace parte del conocimiento social heredado y/o aprendido.

 

Para los españoles la yerbatería –“maleficio de yerbas prohibidas” [39] - entra en el ámbito de los maleficios, por no poseer ellos un conocimiento extenso de la naturaleza (botánica), saber que sí existe entre los pueblos amerindios. Los indios conocedores de plantas experimentan y prueban los diversos efectos de las mismas. Para los blancos y los negros, los efectos de las plantas son en cierto modo aún mágicos, y no porque no conozcan los venenos, sino porque no entran en la esfera de ”su” mundo, muchas plantas venenosas autóctonas no dejan siquiera trazas en el organismo, como lo hacen los venenos europeos conocidos en la época.

 

La apreciación que tienen los blancos de los indios y de sus poderes materiales para actuar sobre la vida y sobre la muerte, sobre la salud y sobre la enfermedad, hace que rara vez se encuentre una acusación de hechicería o brujería a secas, sin que conlleve adosada una acusación del tipo yerbatería, herbolaria, envenenamiento, mohanismo –chamanismo-, etc., que linda más con cualidades físico-naturales del medio que se emplea para dañar o para beneficiar, que con aptitudes de obrar por el “espíritu” y a distancia, como es el caso de la brujería europea o africana o de la hechicería. De igual forma, los negros acuden frecuentemente a la ayuda de los indios para encontrar “medios” para realizar sus fines, para obtener venenos, yerbas, remedios, etc.. A pesar de que a los ojos de los blancos, los negros tienen más “aptitudes” de brujos.

 

curanderismo

 

El curanderismo, como la hechicería, es voluntario y expresa ladualidad fines lesivos- positivos. Los curanderos curan o enferman, dan éxito o lo quitan, traen amor o desamor [40] . Había curanderos/as blancos, indios y negros, aunque su caracterización no era exactamente la misma. Muchos de los curanderos blancos y negros tenían a su vez fama de “hechiceros”, porque también realizaban ensalmos y conjuros, daban filtros y yerbas de bienquerer y de buena fortuna. Muchos negros aprendieron al lado de los indios el uso de plantas curativas y lesivas y algunos llegaron hasta iniciarse un poco en las prácticas indígenas, llegando hasta “tomar tabaco” [41] para curar, en forma ritual, como lo hacían los indios. Los indios tenían fama de “hechiceros” más por las formas rituales que acompañaban a sus curas y por el conocimiento, real o supuesto, de las plantas del entorno, sobre todo de las lesivas y psicotrópicas.

 

Con el tiempo las tradiciones se mezclan y se puede diferenciar ya entre curanderos europeos, según la tradición española, y curanderos de tipo americano, hijos del mestizaje y con más elementos en su práctica de medicina tradicional americana y empleo de elementos médico-botánicos, cosa no tan característica de curanderismo español. Estos nuevos curanderos, preferentemente blancos y mestizos, han incluido en su práctica la botánica médica americana, pero su forma exterior se asemeja más a la tradición española. La práctica se ha vaciado bastante de los rituales curativos simbólicos, rituales que han sido reemplazados en gran parte por el lenguaje como elemento fundamental de la relación curandero-paciente, tal como se hace en la medicina occidental.

 

medicina / medicina tradicional / curanderismo / ensalmos

            - concepto de salud enfermedad inscrito en lógica mágica de relación causa- efecto

curanderismo:

            - voluntario

            - fines lesivos o positivos, curan o enferman

            - uso de la botánica médica

            - generalmente uso también de un medio simbólico

            - individual

 

ensalmos:

            - cura mediante oraciones, fundamental el lenguaje

            - voluntario

            - individual

 

En resumen, las prácticas mágicas hacen parte del bagaje de las culturas conformadoras del Nuevo Mundo: americanas, española y africanas. Sin embargo, el uso que se hace de estas prácticas y la forma cómo se hace varía de un grupo a otro. Mientras para los españoles la hechicería y, particularmente, la brujería constituye un mecanismo de explicación del mundo, pero sobre todo de explicación de los "otros" y de la tríada salud-muerte-enfermedad, materializada en lo que los "otros" les hacen o lo que los españoles creen que aquéllos les hacen; para los indios y un sector de los mestizos es una forma de actuar sobre el mundo más que de explicarlo, y para los negros es ambas cosas: la brujería se sitúa para ellos en el centro de la vida y hace las veces de aparato cognitivo para la interpretación del mundo; es un sistema simbólico, una máquina, por decirlo así, que funciona sin ser cuestionada o preguntada, la interpretación no está presente en su operación, pero su funcionamiento es efectivo y regula la vida de quienes se inscriben en este sistema. Los españoles, a veces, también actúan sobre el mundo, como en el caso de la hechicería amatoria, pero no lo hacen de forma tan amplia y generalizada.

 

La magia española está mediada por la palabra [42] , pertenece a un mundo que escribe y que precisa de la escritura como confirmación de los hechos sociales (administración, gobierno, justicia, hazañas, grandes acontecimientos...), un mundo de cronistas y escribanos. Por ello sus prácticas y saberes mágicos están también determinados por el lenguaje en ensalmos, curas, conjuros, pactos demoníacos, lectura de cartas (cartomancia) y de las manos (quiromancia), etc.. La cultura española es una cultura de signos y es semióticamente [43] mucho más fuerte que las africanas o americanas, culturas orales, cuya fortaleza reside en la esfera simbólica.

 

Los hechiceros blancos suelen ser zahoríes, adivinadores o ensalmadores. Las hechiceras suelen practicar la magia amorosa y la adivinación.

 

para los blancos los saberes mágicos se circunscriben sobre todo a:

                    la magia amorosa;

·                     los ensalmos con fines curativos o amorosos, que harían parte de la primera;

·                     la adivinación o agorería [44] , generalmente con el fin de pronosticar el futuro, referida a hechos concretos (como preguntar por un hecho determinado) o no (como preguntar por el futuro de una persona en general), representada sobre todo en la cartomancia, la quiromancia, la nigromancia y la astrología (muy ligadas a los gitanos y a las tradiciones árabe y judía –cábala);

·        la adivinación con el objeto de saber sobre el paradero o situación de personas lejanas, si regresarán (sobre todo mujeres que desean saber de hombres con quienes han tenido una relación amorosa, de parentesco o de quienes están enamoradas), si están vivos o muertos, para lo cual existen un gran número de suertes, siendo las más populares en el Nuevo Reino la suerte del rosario, la del cedazo, la del agua y la de las habas;

·        la adivinación, zahorismo (zahorí), para conocer el paradero de objetos perdidos, robados o desaparecidos; o para la búsqueda de metales preciosos y fuentes de agua;

·        magia protectiva, representada básicamente en amuletos para la buena salud, contra los accidentes y contra la muerte repentina; para el amor, para la suerte en el juego, para la buena fortuna...

 

Los mestizos suelen ser curanderos, zahoríes, adivinadores y rezadores de gusanos. Esta última función también es encarnada por negros bozales, negros criollos y mulatos -quizás sea de origen africano- y consiste en realizar rezos y rituales para hacer que los gusanos salgan del cuerpo de las personas, pero sobre todo del ganado.

 

Los negros y los mulatos son ante todo hechiceros, agoreros y brujos, pero en el sentido amplio y englobador de la brujería africana, no de la forma restringida que toma en Europa. [45] En menor medida, son yerbateros y curanderos. Como ya se dijo, los negros son la fuente de la magia para los blancos, y muchas veces sólo pretenden tener tales conocimientos, cuando una blanca/o desea su ayuda y cree en la realidad de sus poderes o para lograr ellos mismos objetivos personales (ganar el favor de los amos, ganar dinero para comprar la libertad, etc.), engañando a los blancos que contratan sus servicios y dándoles cualquier embeleco para el fin propuesto.

 

Las prácticas de los indios, en el campo de los saberes mágicos, se orientan más en dirección al chamanismo y a la yerbatería [46] , en una fuerte mezcla con la medicina ritual y con un uso práctico de la naturaleza, en sentido positivo y negativo, para curar o para dañar (matar). De aquí proviene la imagen del poder real o presunto que blancos, mulatos y negros tienen de los indios y de sus poderes; poderes no del todo falsos, pues su conocimiento de la naturaleza, de venenos, remedios, etc. no es sólo imaginario.

 

Quienes poseen realmente estos saberes mágicos, los han adquirido tras un largo aprendizaje (como es el caso de los blancos); por herencia o aptitud y aprendizaje (como el de los negros), o por herencia, iniciación y aprendizaje (el de los indios). Entre los blancos, por lo regular, las cualidades para ejercer estos saberes –o para ser brujo/a- no se consideraban como una capacidad hereditaria, como sí ocurría y ocurre entre muchos pueblos de África y de América, donde bien la brujería o bien los atributos para ser chamán podían y pueden ser heredados.

 

En España, se hace uso de la palabra embuste para referirse a las hechicerías por lo menos desde el siglo XVI y es bien diciente del pensar de un sector de la sociedad peninsular, principalmente en los ámbitos letrados y de élite. Este hecho, es decir, el hecho de que un sector de la sociedad trate estas prácticas como embuste, las hace pertenecer, en realidad y conscientemente, a la cultura popular. Se podría decir entonces que había una cultura popular definida explícitamente por la cultura de élite -de la que harían parte las rimas, los romanzas y los romanceros; las prácticas mágicas y adivinatorias: la cartomancia, la nigromancia, la quiromancia y todas las mancias, de todas las cuales da buena cuenta la literatura picaresca del Siglo de Oro- y otra, diferente, de un sector ilustrado de la sociedad.

 

Cuando un juez pregunta por la eficacia de las prácticas, por su efecto, se produce un cambio en la declaración de los reos, se empieza a hablar desde otra racionalidad. Hombres como von Spee, Salazar y Frías, los miembros de la Suprema y otros hombres letrados españoles sabían muy bien que mientras se hablara en términos de maleficio, se era prisionero del sistema y por ello propugnaban por otro tipo de interrogatorio y de comprobación en los procesos (pruebas de la materialidad del delito). Aún para los mismos reos una cosa es lo que se trata en el plano simbólico y lingüístico, las ”recetas hechiceriles” que se dan y lo que se espera simbólicamente de ello, eficiencia que no se duda y ni siquiera se cuestiona, y otra bien distinta si ya se habla de los efectos en los cuerpos, si se habla de eficacia corporal, física y natural [47] . Lingüísticamente se dan estos saberes por sentado, se transmiten y se practican, o no. Su práctica, la intención que conllevan, basta para crear efectos simbólicos, pero su capacidad de actuar en otros planos o esferas no se piensa o se cuestiona; si se hace, se rompe como por encanto toda la eficacia simbólica, porque este tipo de prácticas no resiste una racionalización de tipo positivista, ya que se resuelven en una lógica -mágica- que no se deja medir según estos parámetros. Mientras no se racionalice y se pregunte por su efecto, la práctica rendirá resultados, al moverse en un circuito diferente.

 

 

prácticas más frecuentes, efectivas o imaginarias, y sus actores:

magia amorosa                          blancas, negras, mulatas, mulatos, negros
blancos y mestizos en menor medida

curanderismo                            mestizos, blancos, indios, indias,
negros, negras, mulatos y mulatas en menor medida

brujería tradicional             negros, negras, mulatos, mulatas, blancas y
pocos blancos

mohanismo                                indios e indias

ensalmos                                   blancos, blancas,
mestizos/as y mulatos/as en menor medida

yerbatería                                 con conocimiento profundo de la materia, básicamente sólo los indios
con conocimiento parcial, todos los demás

herbolarios                                indios, conocedores del medio natural americano

hechicería                                 todos, cada uno dentro de su propia tradición y posteriormente
mezcladas

medicina tradicional             todos (cada uno dentro de su propia tradición y más tarde medicina
popular mestiza con especificidades regionales)

 

 


CITAS


[33] Por transculturación se entenderán las diferentes fases del proceso de transición de una(s) cultura(s) a otra(s), cuando en períodos de colonización o de dominio se trata de imponer una cultura a pueblos sometidos o a minorías, fases que van desde la deculturación o pérdida de una cultura o rasgos culturales antecedentes, hasta la neoculturación o creación de nuevos fenómenos culturales, proceso en el que se transforma tanto aquél que está sometido como el que pretende imponer su cultura, debido a que se establece un proceso de intercambio biunívoco de bienes culturales, que es imposible evitar. Del encuentro de africanos, españoles y americanos en el Nuevo Mundo y del consiguiente duelo de culturas salieron todos transformados. Véase: ORTIZ, Fernando, Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar, Barcelona, Ariel, 1973, y CEBALLOS GÓMEZ, Diana Luz, Hechicería, brujería e Inquisición en el Nuevo Reino de Granada... op. cit., pp. 15-25: “Aculturar para dominar: transculturación”.

[34] GUTIÉRREZ DE PINEDA, Virginia, Medicina tradicional de Colombia. El triple legado, vol. I, Bogotá, Universidad Nacional, 1985, p. 11.

[35] Véase EVANS SCHULTES, Richard y RAFFAUF, Robert F., El bejuco del alma. Los médicos tradicionales de la Amazonía colombiana, sus plantas y rituales, Bogotá-Medellín, Banco de la República-Uniandes-Universidad de Antioquia, 1994; REICHEL-DOLMATOFF, Gerardo, The Shaman and the Jaguar. A Study of Narcotic Drugs Among the Indians of Colombia, Philadelphia, Temple University, 1975; DAVIS, Wade, One River. Science, Adventure and Hallucinogenics in the Amazon Basin, Londres-Nueva York-Sydney, Touchstone Books, 1998; GUTIÉRREZ DE PINEDA, Virginia, Medicina tradicional de Colombia. El triple legado, vol. I., Bogotá, Universidad Nacional, 1985;  LANGEBAEK, Carl Henrik, Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, siglo XVI, Bogotá, Banco de la República, 1987, y ZUBIRÍA, Roberto de, La medicina en la cultura muisca, Bogotá, Universidad Nacional, 1986.

[36] BEAUNE, Jean-Claude, “Savoirs magiques”, en Milieux, No 1, Bourgogne, abril 1980, pp. 72-83.

[37] ELIADE, Mircea, Mythes, rêves et mystères... op. cit., y Le chamanisme et les techniques archaïques de l’estase, París, Payot, 1968.

[38] BEAUNE, op. cit., p. 74.

[39] f. 8, Archivo General de la Nación, Miscelánea – Criminales, 1732, t. 73, No. 133.

[40] GUTIÉRREZ DE PINEDA, Medicina tradicional...

[41] Este uso del tabaco es ritual y se relaciona en la época con la magia y el curanderismo. Paula de Eguiluz es un ejemplo de esta adopción de prácticas, véase f. 211, AHNE, Inquisición, Leg. 1620, N°10.

[42] Para hechicería en España, BLÁZQUEZ MIGUEL, Juan Eros y Tánatos. Brujería, hechicería y superstición en España, Toledo, Arcano, 1989.

[43] Véase TODOROV, Tzvetan, La conquista de América... op.cit..

[44] “Toda adivinación que pretendiese revelar el futuro fue considerada herética por la Iglesia, ya que negaba el libre albedrío y afirmaba la fatalidad.” p. 197, BLÁZQUEZ MIGUEL , op. cit..

[45] Baste con sólo mencionar al clásico por excelencia, EVANS-PRITCHARD, E. E.,  op. cit..

[46] Quizás porque la religión y la mitología suplen y satisfacen necesidades cognitivas y sociales que las otras culturas llenan con los saberes mágicos. En 1577, por Real Cédula del 22.4.1577 se veda la publicación de la Historia de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún, escrita en lengua mejicana, y ordena no consentir que se escriban cosas que toquen a supersticiones y a la manera de vivir de los indios en ninguna lengua (RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco, “Ensalmos y conjuros en España y América”, Conferencia leída en la Unión Iberoamerica el día 17 de julio de 1927; en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, 1927, p.13). Con ello se pretendía evitar que esas creencias se difundieran y se popularizaran entre una población ya tan panteísta y tendiente a creer en todo lo que pasaba por sus narices. Tendencia que dio como resultado el que el catolicismo que se practica en la América hispana y portuguesa actual, incluídos los más de 50 millones de hispanoparlantes que habitan en Estados Unidos, sea muy ecléctico -lleno de elementos sincréticos, provenientes de otras culturas y de otras épocas- y con variaciones regionales grandes. Ello ha dado pie para que en Estados Unidos se desarrolle el concepto de latino religion, para definir la religión de los emigrantes de los países de Hispanoamérica y sus descendientes por contraposición a los demás católicos de otras minorías –italianos, irlandeses, etc..Consúltese: STEVENS-ARROYO, Anthony y DÍAZ-STEVENS, Ana María (eds.), An Enduring Flame. Studies in Latino Popular Religiosity, Nueva York, Program for the Analysis of Religion Among Latinos, 1994; STEVENS-ARROYO, Anthony y Andrés I. PÉREZ Y MENA (eds.), Enigmatic Powers: Syncretism with African and Indigenous Peoples‘ Religions Among Latinos, Nueva York, Program for the Analysis of Religion Among Latinos, 1995, y STEVENS-ARROYO, Anthony y PANTOJA, Segundo (ed.), Discovering Latino Religion: A Comprehensive Social Science Bibliography, Nueva York, Program for the Analysis of Religion Among Latinos, 1995.

[47] Cuando a Paula el inquisidor le pregunta por el efecto de un hechizo, ella responde: “…el qual remedio le enseño a esta Isauel Dias mulata …mas esta no saue el efecto que caussa porque no a usado del en su bida...” f. 133, AHNE, Inquisición, Leg. 1620, N° 10.