|
chamanismo
Las prácticas autóctonas vienen definidas y
caracterizadas mejor por el chamanismo. Es decir, en América las prácticas mágicas
tienen generalmente, además de las funciones sociales y culturales, que son propias de
todos los lugares, tienen, decía, funciones religiosas y médicas y, normalmente, la
intención de obrar sobre el medio físico con un medio físico (producto mineral,
vegetal, animal) y un ritual. La adopción rápida de la hechicería por diversos sectores
étnicos y sociales de la sociedad, permitió el tránsito de una práctica hacia la otra:
con la disolución de algunas culturas indígenas y el mestizaje, el chamanismo se
transforma, segmentándose en varias prácticas ya transculturadas
[33]
: hechicería, yerbatería,
curanderismo y medicina tradicional. Por lo demás, por ser la hechicería un rasgo
definitorio de la cultura popular española, contribuyó a que en América arraigara
fuertemente y a que fuera adoptada rápidamente no sólo por los negros y mulatos, sino
también por ciertos sectores indios cristianizados y por sus descendientes los mestizos.
El chamán indígena americano es una figura tal
vez más compleja que la del chamán siberiano, por encarnar también funciones
institucionales y sociales definidas: políticas; sacerdotales; rituales; de control y
manipulación de fenómenos meteorológicos; de adivinación, y médicas -agresivas y
curativas.
[34]
Tiene, pues, funciones mágicas,
sociales y rituales (en los ritos de paso, por ejemplo), religioso-sacerdotales y de medicine-man.
En algunas culturas está personificado por hombres y en otras por mujeres y cada pueblo
indígena tiene un término para designarlos (mama Kogui, piache Wayuu, curaca
Siona, te-eu Páez, nasa Tihi, jaibaná Waunana y Embera, nele
Tule y Cuna, payé Kofán, Kamsá, Tikuna, Yukuna y Makuna, etc.). Los españoles
usaron el término jeque (Cgque) y los jueces con más frecuencia el vocablo
mohán, ambos procedentes del chibcha para denominar y acusar a los chamanes en la
práctica de su oficio
[35]
.
En los sistemas chamánicos lo mágico se
constituye en un fenómeno social. La satisfacción del deseo individual pasa
necesariamente por un chamán mohán-, cuya función sólo puede ser comprendida en
relación con el conjunto de la sociedad
[36]
. La
condición de chamán puede ser hereditaria o adquirida por iniciación. El mohán
necesita la iniciación, natural o por pedagogía mágica
[37]
.
Por ella aprende a servirse de sus poderes, pero es siempre la sociedad la que brinda la
forma y el sentido de la iniciación
[38]
. Su
acción está dirigida por los espíritus benignos, malignos o de acción neutra, al
servicio de una voluntad agresiva o fértil, positiva o negativa. El chamán actúa como
intermediario entre lo sobrenatural y el individuo, desencadenando un fin propuesto. El
mohán, además, hace uso de elementos naturales (hojas, cortezas, flores, raíces,
piedras, minerales, hongos, productos animales, objetos...) con efectos físicos
benéficos y letales o con efectos rituales.
yerbatería herbolaria
La yerbatería y la herbolaria, es
decir, la utilización de plantas para un fin determinado, pueden ser usadas en tres
direcciones: con fines rituales, como en el chamanismo, consumo ritual u otros usos
culturales; con fines mágicos, como en la hechicería, en la brujería, la adivinación,
etc., o con fines efectivos, curar o envenenar (yerbas para matar), como en la
hechicería, la medicina tradicional, el envenenamiento o el curanderismo, en los que la
yerbatería tiene un uso positivo. El conocimiento de yerbas y venenos se transmite por
línea de parentesco (familiar, amistad o compadrazgo) y pertenece a la tradición que se
hereda, hace parte del conocimiento social heredado y/o aprendido.
Para los españoles la yerbatería
maleficio de yerbas prohibidas
[39]
-
entra en el ámbito de los maleficios, por no poseer ellos un conocimiento extenso de la
naturaleza (botánica), saber que sí existe entre los pueblos amerindios. Los indios
conocedores de plantas experimentan y prueban los diversos efectos de las mismas. Para los
blancos y los negros, los efectos de las plantas son en cierto modo aún mágicos, y no
porque no conozcan los venenos, sino porque no entran en la esfera de su
mundo, muchas plantas venenosas autóctonas no dejan siquiera trazas en el organismo, como
lo hacen los venenos europeos conocidos en la época.
La apreciación que tienen los blancos de los
indios y de sus poderes materiales para actuar sobre la vida y sobre la muerte, sobre la
salud y sobre la enfermedad, hace que rara vez se encuentre una acusación de hechicería
o brujería a secas, sin que conlleve adosada una acusación del tipo yerbatería,
herbolaria, envenenamiento, mohanismo chamanismo-, etc., que linda más con
cualidades físico-naturales del medio que se emplea para dañar o para beneficiar, que
con aptitudes de obrar por el espíritu y a distancia, como es el caso de la
brujería europea o africana o de la hechicería. De igual forma, los negros acuden
frecuentemente a la ayuda de los indios para encontrar medios para realizar
sus fines, para obtener venenos, yerbas, remedios, etc.. A pesar de que a los ojos de los
blancos, los negros tienen más aptitudes de brujos.
curanderismo
El curanderismo, como la hechicería, es
voluntario y expresa ladualidad fines lesivos- positivos. Los curanderos curan o enferman,
dan éxito o lo quitan, traen amor o desamor
[40]
.
Había curanderos/as blancos, indios y negros, aunque su caracterización no era
exactamente la misma. Muchos de los curanderos blancos y negros tenían a su vez fama de
hechiceros, porque también realizaban ensalmos y conjuros, daban filtros y
yerbas de bienquerer y de buena fortuna. Muchos negros aprendieron al lado de los indios
el uso de plantas curativas y lesivas y algunos llegaron hasta iniciarse un poco en las
prácticas indígenas, llegando hasta tomar tabaco
[41]
para curar, en forma ritual, como
lo hacían los indios. Los indios tenían fama de hechiceros más por las
formas rituales que acompañaban a sus curas y por el conocimiento, real o supuesto, de
las plantas del entorno, sobre todo de las lesivas y psicotrópicas.
Con el tiempo las tradiciones se mezclan y se
puede diferenciar ya entre curanderos europeos, según la tradición española, y
curanderos de tipo americano, hijos del mestizaje y con más elementos en su práctica de
medicina tradicional americana y empleo de elementos médico-botánicos, cosa no tan
característica de curanderismo español. Estos nuevos curanderos, preferentemente blancos
y mestizos, han incluido en su práctica la botánica médica americana, pero su forma
exterior se asemeja más a la tradición española. La práctica se ha vaciado bastante de
los rituales curativos simbólicos, rituales que han sido reemplazados en gran parte por
el lenguaje como elemento fundamental de la relación curandero-paciente, tal como se hace
en la medicina occidental.
medicina / medicina tradicional /
curanderismo / ensalmos
- concepto de salud enfermedad inscrito en lógica mágica de relación causa- efecto
curanderismo:
- voluntario
- fines lesivos o positivos, curan o enferman
- uso de la botánica médica
- generalmente uso también de un medio simbólico
- individual
ensalmos:
- cura mediante oraciones, fundamental el lenguaje
- voluntario
- individual
En resumen, las prácticas mágicas hacen parte
del bagaje de las culturas conformadoras del Nuevo Mundo: americanas, española y
africanas. Sin embargo, el uso que se hace de estas prácticas y la forma cómo se hace
varía de un grupo a otro. Mientras para los españoles la hechicería y, particularmente,
la brujería constituye un mecanismo de explicación del mundo, pero sobre todo de
explicación de los "otros" y de la tríada salud-muerte-enfermedad,
materializada en lo que los "otros" les hacen o lo que los españoles creen que
aquéllos les hacen; para los indios y un sector de los mestizos es una forma de actuar
sobre el mundo más que de explicarlo, y para los negros es ambas cosas: la brujería se
sitúa para ellos en el centro de la vida y hace las veces de aparato cognitivo para la
interpretación del mundo; es un sistema simbólico, una máquina, por decirlo así, que
funciona sin ser cuestionada o preguntada, la interpretación no está presente en su
operación, pero su funcionamiento es efectivo y regula la vida de quienes se inscriben en
este sistema. Los españoles, a veces, también actúan sobre el mundo, como en el caso de
la hechicería amatoria, pero no lo hacen de forma tan amplia y generalizada.
La magia española está mediada por la palabra
[42]
, pertenece a un mundo que escribe
y que precisa de la escritura como confirmación de los hechos sociales (administración,
gobierno, justicia, hazañas, grandes acontecimientos...), un mundo de cronistas y
escribanos. Por ello sus prácticas y saberes mágicos están también determinados por el
lenguaje en ensalmos, curas, conjuros, pactos demoníacos, lectura de cartas (cartomancia)
y de las manos (quiromancia), etc.. La cultura española es una cultura de signos y es
semióticamente
[43]
mucho más fuerte que las
africanas o americanas, culturas orales, cuya fortaleza reside en la esfera simbólica.
Los hechiceros blancos suelen ser zahoríes,
adivinadores o ensalmadores. Las hechiceras suelen practicar la magia amorosa y la
adivinación.
para los blancos los saberes mágicos se
circunscriben sobre todo a:
la magia amorosa;
·
los ensalmos con fines curativos o amorosos, que harían parte de la primera;
·
la adivinación o agorería
[44]
, generalmente con el fin de
pronosticar el futuro, referida a hechos concretos (como preguntar por un hecho
determinado) o no (como preguntar por el futuro de una persona en general), representada
sobre todo en la cartomancia, la quiromancia, la nigromancia y la astrología
(muy ligadas a los gitanos y a las tradiciones árabe y judía cábala);
· la
adivinación con el objeto de saber sobre el paradero o situación de personas lejanas, si
regresarán (sobre todo mujeres que desean saber de hombres con quienes han tenido una
relación amorosa, de parentesco o de quienes están enamoradas), si están vivos o
muertos, para lo cual existen un gran número de suertes, siendo las más populares
en el Nuevo Reino la suerte del rosario, la del cedazo, la del agua y la de las habas;
· la
adivinación, zahorismo (zahorí), para conocer el paradero de objetos perdidos, robados o
desaparecidos; o para la búsqueda de metales preciosos y fuentes de agua;
·
magia protectiva, representada básicamente en amuletos para la buena salud, contra los
accidentes y contra la muerte repentina; para el amor, para la suerte en el juego, para la
buena fortuna...
Los mestizos suelen ser curanderos, zahoríes,
adivinadores y rezadores de gusanos. Esta última función también es encarnada por
negros bozales, negros criollos y mulatos -quizás sea de origen africano- y consiste en
realizar rezos y rituales para hacer que los gusanos salgan del cuerpo de las personas,
pero sobre todo del ganado.
Los negros y los mulatos son ante todo
hechiceros, agoreros y brujos, pero en el sentido amplio y englobador de la brujería
africana, no de la forma restringida que toma en Europa.
[45]
En menor medida, son yerbateros y curanderos. Como ya se dijo, los negros son la fuente de
la magia para los blancos, y muchas veces sólo pretenden tener tales conocimientos,
cuando una blanca/o desea su ayuda y cree en la realidad de sus poderes o para lograr
ellos mismos objetivos personales (ganar el favor de los amos, ganar dinero para comprar
la libertad, etc.), engañando a los blancos que contratan sus servicios y dándoles
cualquier embeleco para el fin propuesto.
Las prácticas de los indios, en el campo de los
saberes mágicos, se orientan más en dirección al chamanismo y a la yerbatería
[46]
, en una fuerte mezcla con la
medicina ritual y con un uso práctico de la naturaleza, en sentido positivo y negativo,
para curar o para dañar (matar). De aquí proviene la imagen del poder real o presunto
que blancos, mulatos y negros tienen de los indios y de sus poderes; poderes no del todo
falsos, pues su conocimiento de la naturaleza, de venenos, remedios, etc. no es sólo
imaginario.
Quienes poseen realmente estos saberes mágicos,
los han adquirido tras un largo aprendizaje (como es el caso de los blancos); por herencia
o aptitud y aprendizaje (como el de los negros), o por herencia, iniciación y aprendizaje
(el de los indios). Entre los blancos, por lo regular, las cualidades para ejercer estos
saberes o para ser brujo/a- no se consideraban como una capacidad hereditaria, como
sí ocurría y ocurre entre muchos pueblos de África y de América, donde bien la
brujería o bien los atributos para ser chamán podían y pueden ser heredados.
En España, se hace uso de la palabra embuste
para referirse a las hechicerías por lo menos desde el siglo XVI y es bien diciente del
pensar de un sector de la sociedad peninsular, principalmente en los ámbitos letrados y
de élite. Este hecho, es decir, el hecho de que un sector de la sociedad trate estas
prácticas como embuste, las hace pertenecer, en realidad y conscientemente, a la cultura
popular. Se podría decir entonces que había una cultura popular definida explícitamente
por la cultura de élite -de la que harían parte las rimas, los romanzas y los
romanceros; las prácticas mágicas y adivinatorias: la cartomancia, la nigromancia, la
quiromancia y todas las mancias, de todas las cuales da buena cuenta la literatura
picaresca del Siglo de Oro- y otra, diferente, de un sector ilustrado de la sociedad.
Cuando un juez pregunta por la eficacia de las
prácticas, por su efecto, se produce un cambio en la declaración de los reos, se empieza
a hablar desde otra racionalidad. Hombres como von Spee, Salazar y Frías, los miembros de
la Suprema y otros hombres letrados españoles sabían muy bien que mientras se hablara en
términos de maleficio, se era prisionero del sistema y por ello propugnaban por otro tipo
de interrogatorio y de comprobación en los procesos (pruebas de la materialidad del
delito). Aún para los mismos reos una cosa es lo que se trata en el plano simbólico y
lingüístico, las recetas hechiceriles que se dan y lo que se espera
simbólicamente de ello, eficiencia que no se duda y ni siquiera se cuestiona, y otra bien
distinta si ya se habla de los efectos en los cuerpos, si se habla de eficacia corporal,
física y natural
[47]
. Lingüísticamente se dan
estos saberes por sentado, se transmiten y se practican, o no. Su práctica, la intención
que conllevan, basta para crear efectos simbólicos, pero su capacidad de actuar en otros
planos o esferas no se piensa o se cuestiona; si se hace, se rompe como por encanto toda
la eficacia simbólica, porque este tipo de prácticas no resiste una racionalización de
tipo positivista, ya que se resuelven en una lógica -mágica- que no se deja medir según
estos parámetros. Mientras no se racionalice y se pregunte por su efecto, la práctica
rendirá resultados, al moverse en un circuito diferente.
prácticas más frecuentes, efectivas o
imaginarias, y sus actores:
magia amorosa
blancas, negras, mulatas, mulatos, negros
blancos y mestizos en menor medida
curanderismo
mestizos, blancos, indios, indias,
negros, negras, mulatos y mulatas en menor medida
brujería tradicional
negros, negras,
mulatos, mulatas, blancas y
pocos blancos
mohanismo
indios e indias
ensalmos
blancos, blancas,
mestizos/as y mulatos/as en menor medida
yerbatería
con conocimiento profundo de la materia, básicamente sólo los indios
con conocimiento parcial, todos los demás
herbolarios
indios, conocedores del medio natural americano
hechicería
todos, cada uno dentro de su propia tradición y posteriormente
mezcladas
medicina tradicional
todos (cada uno dentro
de su propia tradición y más tarde medicina
popular mestiza con especificidades regionales)
|