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las
divisiones político administrativas del virreinato de la nueva granada a finales del
período colonial *
marta herrera ángel**
introducción
Es usual que las
descripciones generales del virreinato de Santafé indiquen los territorios
que éste comprendía.
[1]
Es probable que con tales
delimitaciones, al igual que con las elaboradas en estudios de otras épocas, se buscara
proporcionar puntos de referencia básicos, para enmarcar otras observaciones sobre
instituciones o entidades que interesaban más a los autores de tales descripciones. Sin
embargo, al tratar de utilizarlas como fuentes de información para entender cuál era el
territorio del virreinato y cómo se subdividía, llama la atención su relativa
inconsistencia. Este fenómeno se aprecia incluso en los diversos nombres que el
territorio recibió desde el siglo XVI, generando una confusión que se mantuvo vigente en
el siglo XVIII: Nuevo Reino de Granada y Tierra Firme,
[2]
virreinato de Santafé de
Bogotá
[3]
o Nueva Granada, para
simplificar.
[4]
En términos muy
generales, las descripciones elaboradas en la década del 80 del siglo XVIII indican que
el virreinato comprendía los territorios que estaban bajo la jurisdicción de las
Audiencias de Santafé y Quito,
[5]
es
decir, los territorios que antes de la orden de creación del virreinato en 1717
comprendían esas dos Audiencias y la de Panamá.
[6]
Sin embargo, en algunos de sus contornos esta aparente nitidez de los límites
jurisdiccionales se desdibuja, cuando los autores entran a precisarla:
Esta población se
extiende más de 500 leguas, desde Cartagena, o
Costa Rica, hasta llegar a los confines del Virreinato en Jaén de los Bracamoros por
lo largo; y tomada a lo ancho sólo tiene hacia el occidente sus límites en el Mar del
Sur, y hacia el oriente y parte del sur se ignoran,
por atravesarse los páramos que van a los Llanos de San Martín, Alto Orinoco y río
Negro y los que siguen por los Andaquíes hasta el río Marañón, y por Quito hasta la
línea divisoria con Portugal, y por Jaen de los Bracamoros y Mainas con los indios
gentiles, y los Corregimientos de Piura y Chachapoyas, pertenecientes á Lima.
[7]
Lo antes transcrito permite observar la
existencia de áreas escasamente conocidas y sobre las cuales el Estado colonial tuvo poco
control.
[8]
Pero también hubo partes cuya
denominación fue adquiriendo con el tiempo diferentes significados. Caldas, para evitar
confusiones, precisó que el virreinato, al cual denominaría Nueva Granada, comprendía
el Nuevo Reino, la Tierra Firme y la Provincia de Quito.
[9]
Oviedo aclaró el sentido original
de la denominación Nuevo Reino de Granada en tiempos de Quesada, pero adoptó
la extrapolación del nombre a los territorios adyacentes.
[10]
En últimas, las denominaciones y las delimitaciones jurisdiccionales reflejaban el mayor
o menor control político y económico del Estado colonial sobre las diversas zonas del
territorio y las transformaciones que sufrió esa territorialidad a lo largo de la
colonia. De la misma forma, se debe tener en cuenta que el ordenamiento administrativo de
un territorio proporciona la estructura a partir de la cual se organiza y controla a la
población.
[11]
Es este último aspecto, el de las estructuras
del ordenamiento administrativo interno del virreinato de la Nueva Granada y su
funcionalidad en el ámbito económico, social y político, el que se considera importante
desarrollar en futuras investigaciones. En este trabajo se busca avanzar en la
comprensión de la forma como se subdividía administrativamente el territorio del
virreinato y el tipo de asentamientos alrededor de los cuales se organizaba su población,
a fin de contar con elementos que en el futuro permitan alcanzar una visión más profunda
y articulada de sus divisiones políticoadministrativas y del ordenamiento espacial
de su población. Se trabajarán fundamentalmente los conceptos de provincia y su relación con el de gobierno, así como algunas de las subdivisiones
administrativas menores tales como las ciudades y las villas y, en especial, los pueblos de indios, las parroquias y los sitios.
I. las provincias neogranadinas
En los escritos del
siglo XVIII sobre el territorio neogranadino es usual encontrar el concepto de provincia.
[12]
Al analizar los casos de México y el Perú, Lockhart y Schwartz optan por tomar como
unidad de análisis a la provincia por
constituirse ésta en "...the smallest self-contained unit intelligible on its own
terms."
[13]
Para el efecto estos autores
llaman la atención sobre la continuidad existente entre las provincias instauradas por
los europeos y el ordenamiento territorial prehispánico, especialmente en los territorios
ocupados por grupos sedentarios organizados en imperios.
[14]
Este fenómeno también fue señalado por Gibson y ha sido ampliado y explicado para la
región de Tacamachalco-Quecholac, en México Central por Licate.
[15]
La continuidad antes mencionada se ha presentado
a manera de hipótesis en el caso de la provincia de Santafé en la Nueva Granada,
[16]
pero para otras provincias
neogranadinas el planteamiento de tal continuidad presenta mayores dificultades. Este es
el caso, por ejemplo, de la provincia de Santa Marta. Antonio Julián afirmó,
sustentándose en la obra de Piedrahita, que toda la provincia de Santa Marta y también
la de Cartagena estaba controlada bajo la protección de los indígenas Tairona y que por
esta razón los primeros títulos de gobernador de Santa Marta incluyeron a la provincia
de Cartagena.
[17]
Esta explicación, si bien resulta
interesante y apoyaría la idea de una cierta continuidad entre el ordenamiento
territorial prehispánico y el colonial, no ha sido confirmada. En general, la
documentación de las primeras décadas del siglo XVI no menciona los criterios que se
utilizaron para configurar el territorio de la provincia de Santa Marta.
[18]
Por su parte Nicolás de la Rosa afirmó que:
Los indios todos (de la provincia de Santa
Marta) por lo general se llamaron Caribes, por
el horroroso y abominable vicio de comer carne humana,...pero en particular tuvieron sus apelativos distintos las
parcialidades, y algunos de ellos dados por los mismos españoles que los conquistaron a proporción de sus costumbres,...
[19]
Posteriormente el autor menciona los apelativos
de varios grupos: Chimilas, Alcoholados, Aurohuacos, Guajiros, Cocinas, Tupes,
Acanayutos, Pampanillas, Orejones, Motilones y Pintados.
[20]
El planteamiento de de la Rosa
podría sugerir la existencia de cierto elemento común entre los indígenas de la
provincia de Santa Marta, pero es demasiado vago y lo único que deja en claro es que se
trataba de grupos étnicos distintos, tal como lo plantean los estudios históricos y
etnohistóricos contemporáneos.
[21]
Adicionalmente, tanto la documentación, como la evidencia arqueológica establecen que el
río Magdalena, al menos entre Tenerife y Tamalameque, no tenía el carácter de línea
divisoria que se le dio luego de la conquista.
[22]
Antes de la invasión europea los Malebúes ubicados entre Tenerife y Tamalameque ocupaban
una y otra banda del río y había una estrecha relación entre ellos. Es decir, que en
este caso no hubo continuidad entre las divisiones jurisdiccionales coloniales y las
prehispánicas.
[23]
Como se puede apreciar a partir de los
anteriores señalamientos, la continuidad entre el territorio prehispánico y el colonial
resulta difícil de establecer en provincias como Santa Marta o Cartagena.
[24]
Varios grupos étnicos quedaron
agrupados en una provincia, sin que se pueda establecer que tal integración tuviera sus
raíces en el ordenamiento territorial prehispánico.
[25]
Sin embargo, esta explicación fue la que dio en el siglo XVIII el Administrador Principal
Comisionado para el establecimiento de la Renta de Correos en el virreinato de Santafé y
el Perú, Josef Antonio de Pando, a la costumbre que se tenía de denominar provincias a
las unidades administrativas menores:
Aunque es constumbre en estos Paises el dar nombre y titulo de Prov(inci)a a cada Gov(ier)no, Corregimiento, ò
Partido en que se Subdividen unos, y otros, no ha parecido conveniente seguir aqui esta
bulgar acepcion que solo tuvo Su origen desde el
tiempo de la Gentilidad en que diferentes naciones de Yndios los havitaban, y reconocian
Señor particular en cada Pueblo, con todas las circunstancias anexas a la
Soberania, y Suprema autoridad, independientes los unos de los // otros;...
[26]
Pero además Pando procede a continuación a
explicar el concepto de provincia que aplicó en su informe:
...se han conciderado con este titulo (de provincia), y preeminencia aquellos territorios,
que aunq(u)e dependentes en juridico, y contensioso de dos unicas Audiencias que son las
de S(an)ta Fee y Quito para la recta Adm(inistració)n de Justicia en nombre del Soberano
conponen por su qualidad extencion de Terreno, y de
los otros contenidos en ellos a quines se deriva, una parte principal del Govierno
politico, y Militar,...
"[27]
Es decir, que según
el Administrador de la Renta de Correos una provincia se constituía en una unidad de
gobierno político, militar (y de otras características que no resultan muy claras),
dependiente en lo jurídico y contencioso de la Audiencia. Esta aclaración resulta de
gran interés e importancia ya que ayuda a precisar los criterios administrativos de la
época; sin embargo, debe ser considerada con precaución ya que no concuerda del todo con
los parámetros aplicados por otros administradores. Al comparar las demarcaciones
jurisdiccionales del Nuevo Reino presentadas por Pando aproximadamente en 1770, con las de
Francisco Silvestre fechadas en 1789,
[28]
se
observan diferencias que si bien pueden originarse en cambios administrativos, también
obedecen a la aplicación de criterios distintos. En buena parte, esta diferencia en la
utilización de los conceptos se basa en que Silvestre siguió la costumbre de dar el
título de provincia a cada gobierno, (o) corregimiento,..., tal como lo
indicó Pando en uno de sus apartes transcrito anteriormente. En general, para Silvestre
las divisiones básicas del virreinato eran los gobiernos
y los corregimientos (de provincia) y no las
provincias, término que utilizó indistintamente para referirse tanto a lo que Pando
denominaría provincias, como a subdivisiones de las mismas. Así, por ejemplo, señaló
que dentro de la jurisdicción de Popayán estaban las provincias de Iscuandé, Raposo, Barbacoas y Pasto
[29]
pero, de la misma manera se
refirió a las provincias de Popayán,
Mariquita y Cartagena,
[30]
divisiones
administrativas a las que, como se ha visto, Pando aplicaría tal calificativo.
Otro tanto sucede con las notas relativas al
plano geográfico del virreinato de Santafé firmadas por Moreno y Escandón en 1770 y con
los datos del censo de 1778.
[31]
Moreno
y Escandón dividió el territorio en Gobiernos Militares y Plazas de Armas,
Gobiernos Políticos del Distrito de la Audiencia de Santa Fe de Provisión
Real y Gobiernos de Provisión de los Señores Virreyes
[32]
y los censos de 1778 en 31
provincias o provincias o distritos del reino,
[33]
muchas más de las 14 provincias
existentes según Pando.
Estas diferencias de criterio presentan dos
puntos de interés para los efectos de este escrito. El primero tiene que ver con la
posibilidad de comparar y complementar la información que proporcionan estos diferentes
informes, ya que, por ejemplo, mientras los censos y el informe de Silvestre resultan muy
útiles para mirar los datos de población del virreinato, el de Moreno y Escandón y, en
especial, el de Pando, resultan de gran importancia para estudiar sus divisiones político
administrativas. Sobre el particular conviene señalar que en principio tal posibilidad en
general es viable, ya que lo que sucede es que, según el criterio del administrador que
presentaba el informe, ciertas unidades administrativas se agrupaban o no bajo una unidad
mayor. Esto se puede apreciar en el siguiente cuadro, en el que se comparan las divisiones
políticoadministrativas del virreinato de la Nueva Granada utilizadas por Silvestre
y por Pando, tomando como punto de referencia el informe de este último, que suministra
una información más discriminada y sistemática de las diferentes unidades
administrativas:
|
Cuadro No. 1
Virreinato de la Nueva Granada1
Cuadro Comparativo de sus Divisiones Político Administrativas
Según los Informes de Pando (ca. 1770) y Silvestre (1789)
y la Información de su Población según Silvestre
|
|
PANDO
|
SILVESTRE
|
POBLACION 2
|
|
Provincias
|
Gobiernos y Corregimientos
|
|
|
Santafé
|
Santafé3
|
119.779
|
|
Antioquia
|
Antioquia
|
48.604
|
|
Mariquita
|
Mariquita
|
47.138
|
|
Cartagena
|
Cartagena
|
119.647
|
|
Santa Marta
|
Santa Marta4
|
83.908
|
|
Panamá
|
Veraguas y Alange, Panamá, Portobelo y
Darién.
|
59.914
|
|
Tunja
|
Corregimiento de Tunja y gobierno de
San Juan de Girón.
|
270.813
|
|
Venezuela
|
5
|
-
|
|
Llanos
|
Llanos de San Juan y San Martín6
|
1.000
|
|
|
Santiago de las Atalayas o Gobierno de
los Llanos
|
21.931
|
|
Neiva
|
Neiva7
|
13.000
|
|
Chocó
|
Chocó
|
15.286
|
|
Popayán
|
Popayán
|
70.463
|
|
Quito
|
7 gobiernos: Quito, Atacamez, Cuenca,
Jaen de los Bracamoros, Mainas, Yaguarzongo y el de Quijos Canelos y Macas y 7
corregimientos: Quito, San Miguel de Ibarra, Otavalo, Latacunga, Riobamba, Chimbo o
Guaranda y Loja (unido, este último, al gobierno de Yaguarzongo).
|
447.171
|
|
Guayaquil
|
Guayaquil
|
|
|
14 provincias
|
22 gobiernos y 8 corregimientos8
|
1'349.089
|
|
Fuentes:
|
PANDO, Josef
Antonio de, Ytinerario
, op. cit., pp.
248-300 y SILVESTRE, Francisco, "Apuntes Reservados", op. cit., pp. 41-99.
|
|
Notas:
|
|
|
1
|
Las
provincias de Popayán, Quito y Guayaquil estaban bajo la jurisdicción de la Audiencia de
Quito; las demás bajo la de Santafé. Sin embargo, las ciudades de Cartago, Anserma,
Caloto y Toro, a pesar de pertenecer a la provincia de Popayán, estaban bajo la
jurisdicción de la Audiencia de Santafé (MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio,
Estado
, op. cit., p. 199 y
SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., p. 42).
|
|
2
|
El total de
población que se da al final de la columna corresponde a la suma de la población que
Silvestre proporcionó para los diferentes gobiernos y corregimientos; sin embargo, esta
suma no coincide con la cifra total de población del Virreinato que el mismo autor
suministró a manera de resumen (SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., p. 99) que es de 1'412.010 almas, ni
tampoco con los totales que proporciona para la Audiencia de Quito: 585.460 y la de
Santafé: 826.550 (ibid, pp. 41 y 55). Estas dos
últimas sumadas sí arrojan el total dado por Silvestre.
|
|
3
|
El gobierno
de la ciudad y de la provincia de Santafé estaba a cargo del virrey. La población de la
provincia era de 101.618 almas (p. 57) y la de la ciudad de 18.161 (p. 60), para un total
de 119.779 almas.
|
|
4
|
Silvestre
discrimina los datos de la población del gobierno de Santa Marta (39.942 almas) de los de
la provincia de Río de la Hacha (3.966) de la misma gobernación y precisa que en la
provincia del Río de la Hacha había alrededor de 40.000 almas de indios de la
"nación guajira" sin conquistar. El total de población que se presenta en el
cuadro incluye a estos indígenas; sin ellos la población de Santa Marta y Río de la
Hacha sería de 43.908 almas.
|
|
5
|
Silvestre (p.
55) precisó que en tiempos del virrey Flores (1776-1782) se separaron del Virreinato los
territorios de Maracaibo, Cumaná y Guayana y se agregaron a la Capitanía General de
Caracas.
|
|
6
|
Silvestre (p.
54) aclaró que no incluía a los Llanos de San Juan y San Martín, porque no se nombraba
gobernador, ni había padrón, pero no indicó a qué jurisdicción pertenecía el área.
Calculó que habría allí unas 1.000 almas.
|
|
7
|
Silvestre
indicó que no había padrón para Neiva y calculó que su población sería de 12.000 o
14.000 habitantes. En el cuadro se ha colocado una cifra intermedia: 13.000 (pp. 73-4).
|
|
8
|
Los únicos
corregimientos de provincia eran el de Tunja y los 7 de Quito; todos los demás eran
gobiernos, es decir, que eran administrados por un gobernador.
|
|
De cualquier forma aunque la posibilidad de
comparar un tipo de información con otra pueda ser viable, como se desprende del anterior
cuadro, la existencia de diferencias de criterio en la forma de agrupar territorios por
parte de los distintos administradores coloniales, hace necesario trabajar la información
cuantitativa con sumo cuidado. Para el efecto se requiere contar con un conocimiento más
profundo de las divisiones políticoadministrativas, lo que invita no sólo a
clarificar confusiones, sino también a entender sus implicaciones económicas, sociales y
políticas. Sobre este problema se han adelantado estudios que son de utilidad;
[34]
sin embargo, aún existen vacíos
por llenar. Es importante, por ejemplo, pasar del plano de la conceptualización legal de
las instituciones y de las divisiones político administrativas, que presentan una visión
global y abstracta del ordenamiento político, al plano de lo concreto, en el que se
entienda su razón de ser. Conviene mirar cada provincia y estudiar sus instituciones y su
territorialidad en función a los intereses económicos y sociales de la época. Se trata
de un objetivo a largo plazo, que implica analizar no sólo estas grandes unidades, sino
también la forma como al interior de las mismas se organizaba la población, esto es, el
tipo de asentamientos que en ellas se encontraban. Este último problema resulta
fundamental, ya que se presentaban diferencias significativas entre los asentamientos
destinados a los indios, con los que debían albergar a los blancos o a los
mestizos. Tales diferencias no se restringían al plano de lo legal, sino que afectaban la
vida cotidiana de sus moradores.
[35]
Para obtener alguna claridad respecto a las
divisiones administrativas y al tipo de asentamientos que predominaban en su interior
resultó de gran utilidad el informe del Administrador de Correos, Josef Antonio de Pando,
escrito hacia 1770.
[36]
Se trata del más completo de los
informes generales encontrados hasta el momento que, en forma sistemática, indica los
asentamientos existentes en cada jurisdicción, su tipo y nombre.
[37]
Por esta razón, a pesar de que
como sucede con la mayoría de informes coloniales, sus datos presentan algunas
diferencias con los de otros informes, resulta de gran utilidad para formarse una idea
global sobre las pautas de poblamiento en el Virreinato de Santafé y la Capitanía
General de Venezuela
[38]
a finales del período colonial (véase mapa No. 2 de las
provincias neogranadinas).
II.
tipos de asentamientos: proporciones
En la parte sexta de su informe Pando elaboró
el listado de las provincias del Nuevo Reino en el que incluyó sus divisiones mayores, a
las que denominó jurisdicciones y corregimientos. En cada una de ellas indicó el
nombre y tipo de poblaciones que la integraban: ciudad,
villa, pueblo de indios, pueblo de misiones, misiones, parroquia, sitio, hacienda,
mineral, real de minas, asiento de minas, aduana, venta, puerto, isla, presidio, caserío,
rancherío, anejo y valle. Si bien, como el mismo Pando lo indica su listado no
incluye:
...otras muchas Poblaciones menores, Doctrinas, Haciendas, Bugios, Cortijos, Ventas, y
Rancherías donde hay en cada parte diferentes Casas esparcidas a lo largo de los Rios,
Quebradas y Minerales, que por no tener razon cierta de sus nombres, ni de las Provincias,
o Jurisdicciones a que corresponden.
[39]
es muy útil como punto de referencia para
formarse una idea del tipo de asentamientos predominantes en el virreinato y de su
distribución en las diferentes provincias, como se puede apreciar en el siguiente cuadro:
|
Cuadro No. 2
Virreinato de la Nueva Granada y
Capitanía de Venezuela ca. 1770
Tipos de Asentamientos por Provincias
|
|
Provincias
|
|
Jurisdicciones
|
|
Ciudad
y Villa
|
|
Pueblo
|
|
Sitio
|
|
Parroquia
|
|
Misión
|
|
Hacienda
|
|
Rancherío
|
|
Puerto
|
|
Mineral
|
|
otros y s.d.
|
|
total
|
|
Cartagena
|
|
15
|
|
5
|
|
46
|
|
35
|
|
1
|
|
|
|
8
|
|
5
|
|
|
|
|
|
1
|
|
101
|
|
Santa Marta
|
|
7
|
|
7
|
|
10
|
|
15
|
|
|
|
|
|
2
|
|
2
|
|
9
|
|
|
|
4
|
|
49
|
|
Tunja
|
|
17
|
|
8
|
|
93
|
|
|
|
39
|
|
|
|
|
|
|
|
3
|
|
3
|
|
3
|
|
149
|
|
Santafé
|
|
8
|
|
3
|
|
55
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1
|
|
59
|
|
Antioquia
|
|
7
|
|
9
|
|
13
|
|
2
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
1
|
|
25
|
|
Llanos
|
|
5
|
|
|
|
17
|
|
|
|
|
|
13
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
2
|
|
32
|
|
Mariquita
|
|
4
|
|
4
|
|
31
|
|
|
|
|
|
|
|
1
|
|
|
|
|
|
|
|
3
|
|
39
|
|
Neiva
|
|
3
|
|
4
|
|
16
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
39
|
|
Chocó
|
|
2
|
|
1
|
|
12
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
13
|
|
Popayán
|
|
12
|
|
11
|
|
123
|
|
|
|
|
|
|
|
6
|
|
|
|
1
|
|
5
|
|
3
|
|
149
|
|
Quito
|
|
13
|
|
13
|
|
155
|
|
|
|
2
|
|
34
|
|
|
|
2
|
|
|
|
|
|
31
|
|
237
|
|
Guayaquil
|
|
7
|
|
1
|
|
29
|
|
4
|
|
1
|
|
|
|
|
|
6
|
|
2
|
|
|
|
2
|
|
45
|
|
Panamá
|
|
5
|
|
8
|
|
49
|
|
7
|
|
|
|
|
|
6
|
|
3
|
|
2
|
|
4
|
|
4
|
|
83
|
|
Venezuela
|
|
7
|
|
7
|
|
15
|
|
1
|
|
4
|
|
|
|
2
|
|
|
|
1
|
|
|
|
2
|
|
32
|
|
Total
|
|
112
|
|
81
|
|
664
|
|
64
|
|
47
|
|
47
|
|
25
|
|
18
|
|
18
|
|
12
|
|
57
|
|
1.033
|
|
Porcentaje
|
|
|
|
7.8
|
|
64.3
|
|
6.2
|
|
4.5
|
|
4.5
|
|
2.4
|
|
1.7
|
|
1.7
|
|
1.2
|
|
5.5
|
|
100.0
|
|
Fuente:
|
PANDO,
Josef Antonio de, Ynforme
, op.
cit., pp. 248-300.
|
|
Notas:
|
|
|
1
|
En los
casos de los Llanos y del Chocó Pando anotó que eran provincia y gobierno.
|
|
2
|
Las sumas totales que
proporciona Pando al final de su informe (p. 301) presentan ligeras diferencias con la
suma de los datos discriminados que incluye en el informe. Según los totales de Pando
había 83 ciudades y villas y 943 pueblos, parroquias, sitios, etc., mientras que las
cifras discriminadas suman 81ciudades y villas y 952 pueblos, sitios, parroquias, etc.
|
|
CONTINUAR
[1]
Véase, por ejemplo, CALDAS, Francisco José de, Estado de la Geografía del
Virreinato de Santafé de Bogotá, con relación á la economía y al comercio, por D.
Francisco José de Caldas, individuo meritorio de la Expedición Botánica del Reino, y
encargado del Observatorio Astronómico de esta capital (1807) en VERGARA Y VELASCO,
F. J. (comp.), Nueva Geografía de Colombia (1901),
3 vols., Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de Economía Nacional,
1974, T. III, pp. 1163-1179, pp. 1163-4; OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada (1761)
Luis Augusto Cuervo, comp., Bogotá, Imprenta Nacional, 1930, pp. 15-23;
MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, Estado del Virreinato de Santafé, Nuevo
Reino de Granada (1772), en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones e Informes de los Gobernantes de la Nueva
Granada, 3 vols., Bogotá, Biblioteca del Banco Popular, 1989, T. I, pp.
153-270, pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, en ibid., T. II, pp. 35-152. Véase otra
transcripción de este texto en SILVESTRE, Francisco, Descripción del Reyno de Santa Fe de Bogotá
(1798), Panamá, Imprenta Nacional, 1927. Una transcripción parcial de los apuntes, que
omite los apartes relativos a los actuales territorios de Ecuador y Venezuela, fue
publicada bajo el título Descripción del Reino de Santafé de Bogotá escrita en
1789, en VERGARA Y VELASCO, F. J. (comp.), Nueva
Geografía, T. III, pp. 1179-1207.
[2]
PANDO, Josef Antonio de, Ytinerario Real de Correos del Nuevo Reyno de Granada y
Tierra Firme (ca. 1770), David. J. Robinson (comp.), mecanografiado, p. 248.
Agradezco al profesor David Ro binson el haberme facilitado el acceso a este importante
documento. La numeración que aquí se le asigna corresponde a la versión mecanografiada,
ya que el original no está numerado. El documento tampoco está fechado, pero parece
haber sido escrito hacia 1770, año en que Pando estuvo radicado en la ciudad de Santafé
y presentó propuestas sobre la organización del correo (A.G.N. (Bogotá), Curas y Obispos, 25, ff. 146r. a 153v. y Miscelánea Colonia, 18, f. 3r.).
[3]
SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., p. 35.
[4]
CALDAS, Francisco José de, Estado
, op. cit., p. 1163.
[5]
SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., pp. 40-1, PANDO, Josef Antonio de,
Ytinerario
, op. cit., p. 302 y
MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, Estado
, op. cit., pp. 155-6.
[6]
ORTIZ, Sergio Elías, Nuevo Reino de Granada. Real
Audiencia y Presidentes. Presidentes de Capa y Espada (1654-1719), Historia Extensa de
Colombia, vol. III, T. 4, Bogotá, Academia Colombiana de Historia y Ediciones Lerner,
1966, p. 342. Sobre la creación del virreinato véase GARRIDO CONDE, María Teresa, La primera creación del Virreinato de Nueva Granada
(1717-1723), Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1965; TIENDA DE CUERVO,
Bartolomé, Informe Económico y Político sobre la Nueva Granada (ca. 1734), Economía Colombiana, vol. 9, No. 25, Bogotá, mayo
de 1956, pp. 389-396 y los informes de éste y otros funcionarios relativos al tema en
A.G.I. (Sevilla), Santa Fe, 385.
[7]
SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., p. 99; los subrayados son nuestros. Este
desconocimiento de los límites del virreinato también fue señalado por SILVESTRE,
Francisco, en su Relación de la Provincia de
Antioquia (transcripción, introducción y notas por David J. Robinson), Medellín,
Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, 1988, p. 483: ...un Virreynato
cuya extensión pasa de 800 leguas por lo largo, y que no se le conosen límites por lo
ancho. Todavía en 1803 el virrey Mendinueta se quejaba de ...la sensible
falta de un mapa geográfico del Reino, sobre cuya exactitud pueda contarse,...(para)
hacer una demarcación precisa del territorio que debía apropiarse a este Obispado;
(MENDINUETA, Pedro, Relación del Estado del Nuevo Reino de Granada,...1803,
en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones, T.
III, pp. 5-191, p. 13).
[8]
Precisamente con el Plan Geográfico, formado bajo la dirección de Francisco Antonio
Moreno y Escandón, se buscaba contar una visión más clara del territorio neogranadino
(MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, Estado
, p. 155).
[9]
CALDAS, Francisco José de, Estado
, op. cit., p. 1163.
[10]
OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades
, op. cit., p. 16. Sobre las entidades territoriales
y administrativas que quedaron cobijadas bajo el nombre de Nueva Granada en
distintas épocas véase también McFARLANE, Anthony, Colombia antes de la Independencia. Economía, Sociedad
y Política bajo el Dominio Borbón (1993), Bogotá, Banco de la República y El
Ancora Editores, 1997, pp. 24-5.
[11]
MARGAIRAZ, Dominique, La formation du réseau des foires et des marchés:
stratégies, practiques et ideologies en Annales
Économies Societés Civilisations, año 41, No. 6, París, Krausreprint, nov.-dic.
1986, pp. 1215-1242.
[12]
Véase, por ejemplo, PANDO, Josef Antonio de, Ytinerario
, op. cit., pp. 246-302; ROBLEDO, Emilio (comp.), Bosquejo Biográfico del Señor Oidor Juan Antonio Mon
y Velarde, Visitador de Antioquia 1785-1788, 2 vols., Bogotá, Banco de la República,
1954, T. II, p. 295 y SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., pp. 35-152.
[13]
LOCKHART, James y SCHWARTZ, Stuart B., Early Latin
America. A History of Colonial Spanish America and Brazil (1983), Cambridge University
Press, 1989, pp. 38-9.
[15]
GIBSON, Charles, Los Aztecas bajo el Dominio
Español (1974), 2a. ed., México, Siglo XXI Editores, 1975, pp. 92 y LICATE, Jack A.,
Creation of a Mexican Landscape. Territorial
Organization and Settlement in the Eastern Puebla Basin, 1520-1605, Chicago, The
University of Chicago, 1981.
[16]
HERRERA
ÁNGEL, Marta, Poder Local, Población y
Ordenamiento Territorial en la Nueva Granada -Siglo XVIII-, Bogotá, Archivo General
de la Nación, 1996, capítulo I. Véase también RAMÍREZ DE JARA, María Clemencia y
María Lucía SOTOMAYOR, Subregionalización del altiplano Cundiboyacense:
reflexiones metodológicas, en Revista
Colombiana de Antropología, No. 26, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología,
1988, pp. 175-201, en particular el mapa No. 3, Cacicazgos y división
político-administrativa durante la Colonia.
[17]
JULIÁN, Antonio, La Perla de América. Provincia de
Santa Marta (ca. 1777), Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1951, pp.
176-7.
[18]
Por ejemplo, Pedro de Heredia en su relación de 1533, simplemente precisó que cuando fue
teniente gobernador de Santa Marta le pidió al rey la merced de conquistar Cartagena y
que éste le dio por límites de la gobernación desde el río Magdalena hasta el río
Darién (Relación de Pedro de Heredia [1533], en TOVAR PINZÓN, Hermes
(comp.), Relaciones y Visitas a los Andes. S. XVI,
4 vols., Bogotá, Colcultura, Instituto de Cultura Hispánica, 1993-1996, T. II, pp.
367-73, p. 367). De igual forma, en la información o interrogatorio que se adelantó en
1533 para probar que los conquistadores de Santa Marta habían hecho entradas en
territorios de la provincia de Venezuela, se indica el establecimiento de límites entre
estas provincias, llamadas también gobernaciones, pero no los criterios para su
demarcación (Información sobre el Valle de los Pacabueyes (Coro Diciembre de
1533), en ibid, pp. 85-122, p. 106).
[19]
ROSA, José Nicolás de la, Floresta de la Santa
Iglesia Catedral de la Ciudad de Santa Marta (ca. 1741), Barranquilla, Biblioteca
Departamental del Atlántico, 1945, p. 258; subrayados nuestros.
[21]
TOVAR PINZÓN, Hermes, El Caribe Colombiano en la Historia del siglo XVI, en Relaciones y Visitas, T. II, pp. 17-80, p. 61-76;
BISCHOFF, Henning, Die spanisch-indianische Auseinandersetzung in der nördlichen
Sierra Nevada de Santa Marta (1501-1600), Bronner
Americanistische Studien, No. 1, Bonn, 1971, p. 498 e Indígenas y Españoles en
la Sierra Nevada de Santa Marta - Siglo XVI, en Revista Colombiana de Antropología No. 24,
Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1982-1983, pp. 75-124, p. 84;
REICHELDOLMATOFF, Gerardo, Datos
HistóricoCulturales sobre las Tribus de la Antigua Gobernación de Santa Marta,
Bogotá, Banco de la República, 1951, pp. 58-61 y MIRANDA VÁZQUEZ, Trinidad, La Gobernación de Santa Marta (1570-1610),
Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1974, pp. 17-42. De cualquier forma no
conviene perder de vista la observación de ROSA, José Nicolás de la, Floresta
, op. cit., p. 269, en el sentido de
que posiblemente en algunos grupos los agoreros y mohanes trataran de que los españoles
creyeran que eran casi infinitas las parcialidades.
[25]
De cualquier forma no conviene perder de vista la conexión de este problema con la actual
formación regional colombiana. Como lo ha señalado JARAMILLO URIBE, Jaime, Ideas
para una caracterización sociocultural de la regiones colombianas, en Ensayos de Historia Social, 2 vols., Bogotá,
Tercer Mundo Editores, 1989, T. II, pp. 59-91, p. 60.
...pensamos que la diferenciación de las
regiones colombianas tiene su más remoto pasado en la época prehispánica. El mapa de
las culturas nacionales anteriores a la conquista introduce una primera base para
determinar lo que serán nuestras diferentes regiones.
[26]
PANDO, Josef Antonio de, Ynforme
, op. cit., p. 302; subrayados nuestros.
REICHELDOLMATOFF, Gerardo, Datos
HistóricoCulturales, p. 55 señala que en la literatura histórica del siglo
XVI sobre las conquistas el concepto de provincia se utilizó en primer lugar para
distinguir regiones geográficas, sin que se le diera un sentido administrativo, pero que
muchas veces se aplicó a un territorio tribal mal definido, que en ocasiones aún
estaba sin conquistar o colonizar.
[27]
PANDO, Josef Antonio de, Ynforme
, op. cit., p. 302. El texto subrayado (por nosotros)
no resulta claro, pero parece indicar la confluencia de elementos que definían la
provincia, distintos de los puramente administrativos. Es de anotar que a pesar de lo
obscuro del texto, la unión que se sugiere de criterios administrativos, con otro tipo de
variables, puede resultar de gran utilidad para entender el ordenamiento territorial
colonial.
[28]
PANDO, Josef Antonio de, Ytinerario
, op. cit., pp. 248-300 y SILVESTRE, Francisco,
Apuntes Reservados, op. cit., pp.
41-95.
[29]
SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados, op. cit., p. 42.
[31]
TOVAR PINZÓN, Hermes; TOVAR, Camilo y TOVAR, Jorge (comps.), Convocatoria al Poder del Número. Censos y
Estadísticas de la Nueva Granada 1750-1830, Bogotá, Archivo General de la Nación,
1994, pp. 63-86.
[34]
Véase, por ejemplo, OTS CAPDEQUÍ, José María, Instituciones
de Gobierno en el Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII, Bogotá, Universidad
Nacional de Colombia, 1950 y Las Instituciones del
Nuevo Reino de Granada al tiempo de la Independencia, Madrid, Instituto Gonzalo
Fernández de Oviedo e Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1958.
[36]
PANDO, Josef Antonio de, Ynforme
, op. cit., pp. 248-300.
[37]
Silvestre, por ejemplo, no indica las proporciones de pueblos y parroquias en cada
provincia (SILVESTRE, Francisco, Apuntes Reservados
, op. cit., pp. 41-95), y Oviedo sólo incluye los
asentamientos que estaban dentro de la jurisdicción del arzobispado del Nuevo Reino de
Granada, sin incluir los obispados sufragáneos de Popayán, Cartagena y Santa Marta
(OVIEDO, Basilio Vicente, Cualidades
, op. cit., pp. 15-18). De otra parte, en los censos
o padrones coloniales se encuentra esta información para algunas provincias, pero no para
todas (véanse, por ejemplo, los censos transcritos en TOVAR PINZÓN, Hermes et. al. (comps.), Convocatoria
, op. cit.).
[38]
El autor incluye dentro del virreinato a la provincia de Venezuela (PANDO, Josef Antonio,
Ytinerario
, op. cit., p. 275),
aunque Moreno y Escandón en 1772 y Silvestre en 1789 precisaron que ya no formaba parte
de éste (MORENO ESCANDÓN, Francisco Antonio, Estado del virreinato, op. cit., pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco,
Apuntes Reservados, op. cit., pp.
39-41.
[39]
PANDO,
Josef Antonio de, Ytinerario
, op.
cit., p. 301.
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