REVISTA HISTORIA CRÍTICA

(selección de artículos de los números 17, 18, 19, 20, 21 y 22)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias sociales
Universidad de Los Andes

 

 

las divisiones político administrativas del virreinato de la nueva granada a finales del período colonial *

marta herrera ángel** 

introducción

Es usual que las descripciones generales del “virreinato de Santafé” indiquen los territorios que éste comprendía. [1] Es probable que con tales delimitaciones, al igual que con las elaboradas en estudios de otras épocas, se buscara proporcionar puntos de referencia básicos, para enmarcar otras observaciones sobre instituciones o entidades que interesaban más a los autores de tales descripciones. Sin embargo, al tratar de utilizarlas como fuentes de información para entender cuál era el territorio del virreinato y cómo se subdividía, llama la atención su relativa inconsistencia. Este fenómeno se aprecia incluso en los diversos nombres que el territorio recibió desde el siglo XVI, generando una confusión que se mantuvo vigente en el siglo XVIII: Nuevo Reino de Granada y Tierra Firme, [2] virreinato de Santafé de Bogotá [3] o Nueva Granada, “para simplificar”. [4]

En términos muy generales, las descripciones elaboradas en la década del 80 del siglo XVIII indican que el virreinato comprendía los territorios que estaban bajo la jurisdicción de las Audiencias de Santafé y Quito, [5] es decir, los territorios que antes de la orden de creación del virreinato en 1717 comprendían esas dos Audiencias y la de Panamá. [6] Sin embargo, en algunos de sus contornos esta aparente nitidez de los límites jurisdiccionales se desdibuja, cuando los autores entran a precisarla:

Esta población se extiende más de 500 leguas, desde Cartagena, o Costa Rica, hasta llegar a los confines del Virreinato en Jaén de los Bracamoros por lo largo; y tomada a lo ancho sólo tiene hacia el occidente sus límites en el Mar del Sur, y hacia el oriente y parte del sur se ignoran, por atravesarse los páramos que van a los Llanos de San Martín, Alto Orinoco y río Negro y los que siguen por los Andaquíes hasta el río Marañón, y por Quito hasta la línea divisoria con Portugal, y por Jaen de los Bracamoros y Mainas con los indios gentiles, y los Corregimientos de Piura y Chachapoyas, pertenecientes á Lima. [7]

Lo antes transcrito permite observar la existencia de áreas escasamente conocidas y sobre las cuales el Estado colonial tuvo poco control. [8] Pero también hubo partes cuya denominación fue adquiriendo con el tiempo diferentes significados. Caldas, para evitar confusiones, precisó que el virreinato, al cual denominaría Nueva Granada, comprendía “el Nuevo Reino, la Tierra Firme y la Provincia de Quito.” [9] Oviedo aclaró el sentido original de la denominación “Nuevo Reino de Granada” en tiempos de Quesada, pero adoptó la extrapolación del nombre a los territorios adyacentes. [10] En últimas, las denominaciones y las delimitaciones jurisdiccionales reflejaban el mayor o menor control político y económico del Estado colonial sobre las diversas zonas del territorio y las transformaciones que sufrió esa territorialidad a lo largo de la colonia. De la misma forma, se debe tener en cuenta que el ordenamiento administrativo de un territorio proporciona la estructura a partir de la cual se organiza y controla a la población. [11]

Es este último aspecto, el de las estructuras del ordenamiento administrativo interno del virreinato de la Nueva Granada y su funcionalidad en el ámbito económico, social y político, el que se considera importante desarrollar en futuras investigaciones. En este trabajo se busca avanzar en la comprensión de la forma como se subdividía administrativamente el territorio del virreinato y el tipo de asentamientos alrededor de los cuales se organizaba su población, a fin de contar con elementos que en el futuro permitan alcanzar una visión más profunda y articulada de sus divisiones político–administrativas y del ordenamiento espacial de su población. Se trabajarán fundamentalmente los conceptos de provincia y su relación con el de gobierno, así como algunas de las subdivisiones administrativas menores tales como las ciudades y las villas y, en especial, los pueblos de indios, las parroquias y los sitios.

I. las provincias neogranadinas

En los escritos del siglo XVIII sobre el territorio neogranadino es usual encontrar el concepto de provincia. [12] Al analizar los casos de México y el Perú, Lockhart y Schwartz optan por tomar como unidad de análisis a la provincia por constituirse ésta en "...the smallest self-contained unit intelligible on its own terms." [13] Para el efecto estos autores llaman la atención sobre la continuidad existente entre las provincias instauradas por los europeos y el ordenamiento territorial prehispánico, especialmente en los territorios ocupados por grupos sedentarios organizados en imperios. [14] Este fenómeno también fue señalado por Gibson y ha sido ampliado y explicado para la región de Tacamachalco-Quecholac, en México Central por Licate. [15]

La continuidad antes mencionada se ha presentado a manera de hipótesis en el caso de la provincia de Santafé en la Nueva Granada, [16] pero para otras provincias neogranadinas el planteamiento de tal continuidad presenta mayores dificultades. Este es el caso, por ejemplo, de la provincia de Santa Marta. Antonio Julián afirmó, sustentándose en la obra de Piedrahita, que toda la provincia de Santa Marta y también la de Cartagena estaba controlada bajo la protección de los indígenas Tairona y que por esta razón los primeros títulos de gobernador de Santa Marta incluyeron a la provincia de Cartagena. [17] Esta explicación, si bien resulta interesante y apoyaría la idea de una cierta continuidad entre el ordenamiento territorial prehispánico y el colonial, no ha sido confirmada. En general, la documentación de las primeras décadas del siglo XVI no menciona los criterios que se utilizaron para configurar el territorio de la provincia de Santa Marta. [18]

Por su parte Nicolás de la Rosa afirmó que:

            Los indios todos (de la provincia de Santa Marta) por lo general se llamaron Caribes, por el horroroso y abominable vicio de comer carne humana,...pero en particular tuvieron sus apelativos distintos las parcialidades, y algunos de ellos dados por los mismos españoles que los conquistaron a proporción de sus costumbres,... [19]

 

Posteriormente el autor menciona los apelativos de varios grupos: “Chimilas, Alcoholados, Aurohuacos, Guajiros, Cocinas, Tupes, Acanayutos, Pampanillas, Orejones, Motilones y Pintados”. [20] El planteamiento de de la Rosa podría sugerir la existencia de cierto elemento común entre los indígenas de la provincia de Santa Marta, pero es demasiado vago y lo único que deja en claro es que se trataba de grupos étnicos distintos, tal como lo plantean los estudios históricos y etnohistóricos contemporáneos. [21] Adicionalmente, tanto la documentación, como la evidencia arqueológica establecen que el río Magdalena, al menos entre Tenerife y Tamalameque, no tenía el carácter de línea divisoria que se le dio luego de la conquista. [22] Antes de la invasión europea los Malebúes ubicados entre Tenerife y Tamalameque ocupaban una y otra banda del río y había una estrecha relación entre ellos. Es decir, que en este caso no hubo continuidad entre las divisiones jurisdiccionales coloniales y las prehispánicas. [23]

Como se puede apreciar a partir de los anteriores señalamientos, la continuidad entre el territorio prehispánico y el colonial resulta difícil de establecer en provincias como Santa Marta o Cartagena. [24] Varios grupos étnicos quedaron agrupados en una provincia, sin que se pueda establecer que tal integración tuviera sus raíces en el ordenamiento territorial prehispánico. [25] Sin embargo, esta explicación fue la que dio en el siglo XVIII el Administrador Principal Comisionado para el establecimiento de la Renta de Correos en el virreinato de Santafé y el Perú, Josef Antonio de Pando, a la costumbre que se tenía de denominar provincias a las unidades administrativas menores:

            Aunque es constumbre en estos Paises el dar nombre y titulo de Prov(inci)a a cada Gov(ier)no, Corregimiento, ò Partido en que se Subdividen unos, y otros, no ha parecido conveniente seguir aqui esta bulgar acepcion que solo tuvo Su origen desde el tiempo de la Gentilidad en que diferentes naciones de Yndios los havitaban, y reconocian Señor particular en cada Pueblo, con todas las  circunstancias anexas a la Soberania, y Suprema autoridad, independientes los unos de los // otros;... [26]

Pero además Pando procede a continuación a explicar el concepto de provincia que aplicó en su informe:

            ...se han conciderado con este titulo (de provincia), y preeminencia aquellos territorios, que aunq(u)e dependentes en juridico, y contensioso de dos unicas Audiencias que son las de S(an)ta Fee y Quito para la recta Adm(inistració)n de Justicia en nombre del Soberano conponen por su qualidad extencion de Terreno, y de los otros contenidos en ellos a quines se deriva, una parte principal del Govierno politico, y Militar,... "[27]

 

Es decir, que según el Administrador de la Renta de Correos una provincia se constituía en una unidad de gobierno político, militar (y de otras características que no resultan muy claras), dependiente en lo jurídico y contencioso de la Audiencia. Esta aclaración resulta de gran interés e importancia ya que ayuda a precisar los criterios administrativos de la época; sin embargo, debe ser considerada con precaución ya que no concuerda del todo con los parámetros aplicados por otros administradores. Al comparar las demarcaciones jurisdiccionales del Nuevo Reino presentadas por Pando aproximadamente en 1770, con las de Francisco Silvestre fechadas en 1789, [28] se observan diferencias que si bien pueden originarse en cambios administrativos, también obedecen a la aplicación de criterios distintos. En buena parte, esta diferencia en la utilización de los conceptos se basa en que Silvestre siguió la costumbre de dar el “título de provincia a cada gobierno, (o) corregimiento,...”, tal como lo indicó Pando en uno de sus apartes transcrito anteriormente. En general, para Silvestre las divisiones básicas del virreinato eran los gobiernos y los corregimientos (de provincia) y no las provincias, término que utilizó indistintamente para referirse tanto a lo que Pando denominaría provincias, como a subdivisiones de las mismas. Así, por ejemplo, señaló que dentro de la jurisdicción de Popayán estaban las provincias de Iscuandé, Raposo, Barbacoas y Pasto [29] pero, de la misma manera se refirió a las provincias de Popayán, Mariquita y Cartagena, [30] divisiones administrativas a las que, como se ha visto, Pando aplicaría tal calificativo.

Otro tanto sucede con las notas relativas al plano geográfico del virreinato de Santafé firmadas por Moreno y Escandón en 1770 y con los datos del censo de 1778. [31] Moreno y Escandón dividió el territorio en “Gobiernos Militares y Plazas de Armas”, “Gobiernos Políticos del Distrito de la Audiencia de Santa Fe de Provisión Real” y “Gobiernos de Provisión de los Señores Virreyes” [32] y los censos de 1778 en 31 “provincias” o “provincias o distritos del reino”, [33] muchas más de las 14 provincias existentes según Pando.

Estas diferencias de criterio presentan dos puntos de interés para los efectos de este escrito. El primero tiene que ver con la posibilidad de comparar y complementar la información que proporcionan estos diferentes informes, ya que, por ejemplo, mientras los censos y el informe de Silvestre resultan muy útiles para mirar los datos de población del virreinato, el de Moreno y Escandón y, en especial, el de Pando, resultan de gran importancia para estudiar sus divisiones político administrativas. Sobre el particular conviene señalar que en principio tal posibilidad en general es viable, ya que lo que sucede es que, según el criterio del administrador que presentaba el informe, ciertas unidades administrativas se agrupaban o no bajo una unidad mayor. Esto se puede apreciar en el siguiente cuadro, en el que se comparan las divisiones político–administrativas del virreinato de la Nueva Granada utilizadas por Silvestre y por Pando, tomando como punto de referencia el informe de este último, que suministra una información más discriminada y sistemática de las diferentes unidades administrativas:

 

Cuadro No. 1
Virreinato de la Nueva Granada1
Cuadro Comparativo de sus Divisiones Político Administrativas
Según los Informes de Pando (ca. 1770) y Silvestre (1789) y la Información de su Población según Silvestre

 

 

 

PANDO

 

 

SILVESTRE

 

 

POBLACION 2

 

 

Provincias

 

 

Gobiernos y Corregimientos

 

 

Santafé

 

 

Santafé3

 

 

119.779

 

 

Antioquia

 

 

Antioquia

 

 

48.604

 

 

Mariquita

 

 

Mariquita

 

 

47.138

 

 

Cartagena

 

 

Cartagena

 

 

119.647

 

 

Santa Marta

 

 

Santa Marta4

 

 

83.908

 

 

Panamá

 

 

Veraguas y Alange, Panamá, Portobelo y Darién.

 

 

59.914

 

 

Tunja

 

 

Corregimiento de Tunja y gobierno de San Juan de Girón.

 

 

270.813

 

 

Venezuela

 

 

5

 

 

-

 

 

Llanos

 

 

Llanos de San Juan y San Martín6

 

 

1.000

 

 

Santiago de las Atalayas o Gobierno de los Llanos

 

 

21.931

 

 

Neiva

 

 

Neiva7

 

 

13.000

 

 

Chocó

 

 

Chocó

 

 

15.286

 

 

Popayán

 

 

Popayán

 

 

70.463

 

 

Quito

 

 

7 gobiernos: Quito, Atacamez, Cuenca, Jaen de los Bracamoros, Mainas, Yaguarzongo y el de Quijos Canelos y Macas y 7 corregimientos: Quito, San Miguel de Ibarra, Otavalo, Latacunga, Riobamba, Chimbo o Guaranda y Loja (unido, este último, al gobierno de Yaguarzongo).

 

 

447.171

 

 

Guayaquil

 

 

Guayaquil

 

 

 

 

 

14 provincias

 

 

22 gobiernos y 8 corregimientos8

 

 

1'349.089

Fuentes: PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., pp. 248-300 y SILVESTRE, Francisco, "Apuntes Reservados", op. cit., pp. 41-99.
Notas:
1 Las provincias de Popayán, Quito y Guayaquil estaban bajo la jurisdicción de la Audiencia de Quito; las demás bajo la de Santafé. Sin embargo, las ciudades de Cartago, Anserma, Caloto y Toro, a pesar de pertenecer a la provincia de Popayán, estaban bajo la jurisdicción de la Audiencia de Santafé (MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado…”, op. cit., p. 199 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., p. 42).
2 El total de población que se da al final de la columna corresponde a la suma de la población que Silvestre proporcionó para los diferentes gobiernos y corregimientos; sin embargo, esta suma no coincide con la cifra total de población del Virreinato que el mismo autor suministró a manera de resumen (SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., p. 99) que es de 1'412.010 almas, ni tampoco con los totales que proporciona para la Audiencia de Quito: 585.460 y la de Santafé: 826.550 (ibid, pp. 41 y 55). Estas dos últimas sumadas sí arrojan el total dado por Silvestre.
3 El gobierno de la ciudad y de la provincia de Santafé estaba a cargo del virrey. La población de la provincia era de 101.618 almas (p. 57) y la de la ciudad de 18.161 (p. 60), para un total de 119.779 almas.
4 Silvestre discrimina los datos de la población del gobierno de Santa Marta (39.942 almas) de los de la provincia de Río de la Hacha (3.966) de la misma gobernación y precisa que en la provincia del Río de la Hacha había alrededor de 40.000 almas de indios de la "nación guajira" sin conquistar. El total de población que se presenta en el cuadro incluye a estos indígenas; sin ellos la población de Santa Marta y Río de la Hacha sería de 43.908 almas.
5 Silvestre (p. 55) precisó que en tiempos del virrey Flores (1776-1782) se separaron del Virreinato los territorios de Maracaibo, Cumaná y Guayana y se agregaron a la Capitanía General de Caracas.
6 Silvestre (p. 54) aclaró que no incluía a los Llanos de San Juan y San Martín, porque no se nombraba gobernador, ni había padrón, pero no indicó a qué jurisdicción pertenecía el área. Calculó que habría allí unas 1.000 almas.
7 Silvestre indicó que no había padrón para Neiva y calculó que su población sería de 12.000 o 14.000 habitantes. En el cuadro se ha colocado una cifra intermedia: 13.000 (pp. 73-4).
8 Los únicos corregimientos de provincia eran el de Tunja y los 7 de Quito; todos los demás eran gobiernos, es decir, que eran administrados por un gobernador.

 

De cualquier forma aunque la posibilidad de comparar un tipo de información con otra pueda ser viable, como se desprende del anterior cuadro, la existencia de diferencias de criterio en la forma de agrupar territorios por parte de los distintos administradores coloniales, hace necesario trabajar la información cuantitativa con sumo cuidado. Para el efecto se requiere contar con un conocimiento más profundo de las divisiones político–administrativas, lo que invita no sólo a clarificar confusiones, sino también a entender sus implicaciones económicas, sociales y políticas. Sobre este problema se han adelantado estudios que son de utilidad; [34] sin embargo, aún existen vacíos por llenar. Es importante, por ejemplo, pasar del plano de la conceptualización legal de las instituciones y de las divisiones político administrativas, que presentan una visión global y abstracta del ordenamiento político, al plano de lo concreto, en el que se entienda su razón de ser. Conviene mirar cada provincia y estudiar sus instituciones y su territorialidad en función a los intereses económicos y sociales de la época. Se trata de un objetivo a largo plazo, que implica analizar no sólo estas grandes unidades, sino también la forma como al interior de las mismas se organizaba la población, esto es, el tipo de asentamientos que en ellas se encontraban. Este último problema resulta fundamental, ya que se presentaban diferencias significativas entre los asentamientos destinados a los indios, con los que debían albergar a los “blancos” o a los mestizos. Tales diferencias no se restringían al plano de lo legal, sino que afectaban la vida cotidiana de sus moradores. [35]

Para obtener alguna claridad respecto a las divisiones administrativas y al tipo de asentamientos que predominaban en su interior resultó de gran utilidad el informe del Administrador de Correos, Josef Antonio de Pando, escrito hacia 1770. [36] Se trata del más completo de los informes generales encontrados hasta el momento que, en forma sistemática, indica los asentamientos existentes en cada jurisdicción, su tipo y nombre. [37] Por esta razón, a pesar de que como sucede con la mayoría de informes coloniales, sus datos presentan algunas diferencias con los de otros informes, resulta de gran utilidad para formarse una idea global sobre las pautas de poblamiento en el Virreinato de Santafé y la Capitanía General de Venezuela [38] a finales del período colonial (véase mapa No. 2 de las provincias neogranadinas).

II.        tipos de asentamientos: proporciones

En la parte sexta de su informe Pando elaboró el listado de las provincias del Nuevo Reino en el que incluyó sus divisiones mayores, a las que denominó jurisdicciones y corregimientos. En cada una de ellas indicó el nombre y tipo de poblaciones que la integraban: ciudad, villa, pueblo de indios, pueblo de misiones, misiones, parroquia, sitio, hacienda, mineral, real de minas, asiento de minas, aduana, venta, puerto, isla, presidio, caserío, rancherío, anejo y valle. Si bien, como el mismo Pando lo indica su listado no incluye:

            ...otras muchas Poblaciones menores, Doctrinas, Haciendas, Bugios, Cortijos, Ventas, y Rancherías donde hay en cada parte diferentes Casas esparcidas a lo largo de los Rios, Quebradas y Minerales, que por no tener razon cierta de sus nombres, ni de las Provincias, o Jurisdicciones a que corresponden.… [39]

 

es muy útil como punto de referencia para formarse una idea del tipo de asentamientos predominantes en el virreinato y de su distribución en las diferentes provincias, como se puede apreciar en el siguiente cuadro:

Cuadro No. 2

Virreinato de la Nueva Granada y Capitanía de Venezuela ca. 1770
Tipos de Asentamientos por Provincias

 

Provincias Jurisdicciones  

Ciudad

y Villa

Pueblo Sitio Parroquia Misión Hacienda Rancherío Puerto Mineral otros y s.d. total
Cartagena 15 5 46 35 1 8 5 1 101
Santa Marta 7 7 10 15 2 2 9 4 49
Tunja 17 8 93 39 3 3 3 149
Santafé 8 3 55 1 59
Antioquia 7 9 13 2 1 25
Llanos 5 17 13 2 32
Mariquita 4 4 31 1 3 39
Neiva 3 4 16 39
Chocó 2 1 12 13
Popayán 12 11 123 6 1 5 3 149
Quito 13 13 155 2 34 2 31 237
Guayaquil 7 1 29 4 1 6 2 2 45
Panamá 5 8 49 7 6 3 2 4 4 83
Venezuela 7 7 15 1 4 2 1 2 32
Total 112 81 664 64 47 47 25 18 18 12 57 1.033
Porcentaje 7.8 64.3 6.2 4.5 4.5 2.4 1.7 1.7 1.2 5.5 100.0

 

Fuente: PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”, op. cit., pp. 248-300.
Notas:
1 En los casos de los Llanos y del Chocó Pando anotó que eran provincia y gobierno.
2 Las sumas totales que proporciona Pando al final de su informe (p. 301) presentan ligeras diferencias con la suma de los datos discriminados que incluye en el informe. Según los totales de Pando había 83 ciudades y villas y 943 pueblos, parroquias, sitios, etc., mientras que las cifras discriminadas suman 81ciudades y villas y 952 pueblos, sitios, parroquias, etc.

 

 

CONTINUAR



* Este artículo forma parte de un trabajo más extenso que se adelanta sobre el ordenamiento espacial y político en la Nueva Granada en el siglo XVIII. Para su elaboración se contó con el apoyo del Departamento de Geografía de la Universidad de Syracuse, de la Joan de Sardon–Glass Award de la misma universidad y del Fondo de Becas de COLCULTURA. Agradezco los comentarios y sugerencias de los profesores David J. Robinson y Hermes Tovar Pinzón a este trabajo. Algunos de los problemas que aquí se estudian se han desarrollado con más detalle en HERRERA ÁNGEL, Marta, Spatial Ordering and Political Control in the Caribbean Lowlands and Central Andes of Eighteenth–Century New Granada, Syracuse, University of Syracuse, Geography Department, Ph.D. Dissertation, 1999.

** Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, Bogotá, Magister en Historia de la Universidad Nacional de Colombia y Ph. D. en Geografía de la Universidad de Syracuse (Nueva York).  Actualmente se desempeña como investigadora independiente.

[1] Véase, por ejemplo, CALDAS, Francisco José de, “Estado de la Geografía del Virreinato de Santafé de Bogotá, con relación á la economía y al comercio, por D. Francisco José de Caldas, individuo meritorio de la Expedición Botánica del Reino, y encargado del Observatorio Astronómico de esta capital” (1807) en VERGARA Y VELASCO, F. J. (comp.), Nueva Geografía de Colombia (1901), 3 vols., Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de Economía Nacional, 1974, T. III, pp. 1163-1179, pp. 1163-4; OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada (1761) –Luis Augusto Cuervo, comp.–, Bogotá, Imprenta Nacional, 1930, pp. 15-23; MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado del Virreinato de Santafé, Nuevo Reino de Granada” (1772), en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones e Informes de los Gobernantes de la Nueva Granada, 3 vol­s., Bogo­tá, Bi­blio­teca del Banco Popu­lar, 1989, T. I, pp. 153-270, pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, en ibid., T. II, pp. 35-152. Véase otra transcripción de este texto en SILVESTRE, Francisco, Descripción del Reyno de Santa Fe de Bogotá (1798), Panamá, Imprenta Nacional, 1927. Una transcripción parcial de los apuntes, que omite los apartes relativos a los actuales territorios de Ecuador y Venezuela, fue publicada bajo el título “Descripción del Reino de Santafé de Bogotá escrita en 1789”, en VERGARA Y VELASCO, F. J. (comp.), Nueva Geografía, T. III, pp. 1179-1207.

[2] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario Real de Correos del Nuevo Reyno de Granada y Tierra Firme” (ca. 1770), David. J. Robinson (comp.), mecanografiado, p. 248. Agradezco al profesor David Ro binson el haberme facilitado el acceso a este importante documento. La numeración que aquí se le asigna corresponde a la versión mecanografiada, ya que el original no está numerado. El documento tampoco está fechado, pero parece haber sido escrito hacia 1770, año en que Pando estuvo radicado en la ciudad de Santafé y presentó propuestas sobre la organización del correo (A.G.N. (Bogotá), Curas y Obispos, 25, ff. 146r. a 153v. y Miscelánea Colonia, 18, f. 3r.).

[3] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit.,  p. 35.

[4] CALDAS, Francisco José de, “Estado…”, op. cit., p. 1163.

[5] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 40-1, PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., p. 302 y MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado…”, op. cit., pp. 155-6.

[6] ORTIZ, Sergio Elías, Nuevo Reino de Granada. Real Audiencia y Presidentes. Presidentes de Capa y Espada (1654-1719), Historia Extensa de Colombia, vol. III, T. 4, Bogotá, Academia Colombiana de Historia y Ediciones Lerner, 1966, p. 342. Sobre la creación del virreinato véase GARRIDO CONDE, María Teresa, La primera creación del Virreinato de Nueva Granada (1717-1723), Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1965; TIENDA DE CUERVO, Bartolomé, “Informe Económico y Político sobre la Nueva Granada” (ca. 1734), Economía Colombiana, vol. 9, No. 25, Bogotá, mayo de 1956, pp. 389-396 y los informes de éste y otros funcionarios relativos al tema en A.G.I. (Sevilla), Santa Fe, 385.

[7] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., p. 99; los subrayados son nuestros. Este desconocimiento de los límites del virreinato también fue señalado por SILVESTRE, Francisco, en su Relación de la Provincia de Antioquia (transcripción, introducción y notas por David J. Robinson), Medellín, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, 1988, p. 483: “...un Virreynato cuya extensión pasa de 800 leguas por lo largo, y que no se le conosen límites por lo ancho.” Todavía en 1803 el virrey Mendinueta se quejaba de “...la sensible falta de un mapa geográfico del Reino, sobre cuya exactitud pueda contarse,...(para) hacer una demarcación precisa del territorio que debía apropiarse a este Obispado;” (MENDINUETA, Pedro, “Relación del Estado del Nuevo Reino de Granada,...1803”, en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones, T. III, pp. 5-191, p. 13).

[8] Precisamente con el Plan Geográfico, formado bajo la dirección de Francisco Antonio Moreno y Escandón, se buscaba contar una visión más clara del territorio neogranadino (MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado…”, p. 155).

[9] CALDAS, Francisco José de, “Estado…”, op. cit., p. 1163.

[10] OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades…, op. cit., p. 16. Sobre las entidades territoriales y administrativas que quedaron cobijadas bajo el nombre de “Nueva Granada” en distintas épocas véase también McFARLANE, Anthony, Colombia antes de la Independencia. Economía, Sociedad y Política bajo el Dominio Borbón (1993), Bogotá, Banco de la República y El Ancora Editores, 1997, pp. 24-5.

[11] MARGAIRAZ, Dominique, “La formation du réseau des foires et des marchés: stratégies, practiques et ideologies” en Annales Économies Societés Civilisations, año 41, No. 6, París, Krausreprint, nov.-dic. 1986, pp. 1215-1242.

[12] Véase, por ejemplo, PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., pp. 246-302; ROBLEDO, Emilio (comp.), Bosquejo Biográfico del Señor Oidor Juan Antonio Mon y Velarde, Visitador de Antioquia 1785-1788, 2 vols., Bogotá, Banco de la República, 1954, T. II, p. 295 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 35-152.

[13] LOCKHART, James y SCHWARTZ, Stuart B., Early Latin America. A History of Colonial Spanish America and Brazil (1983), Cambridge University Press, 1989, pp. 38-9.

[14] Ibid., pp. 37-49.

[15] GIBSON, Charles, Los Aztecas bajo el Dominio Español (1974), 2a. ed., México, Siglo XXI Editores, 1975, pp. 92 y LICATE, Jack A., Creation of a Mexican Landscape. Territorial Organization and Settlement in the Eastern Puebla Basin, 1520-1605, Chicago, The University of Chicago, 1981.

[16] HERRERA ÁNGEL, Marta, Poder Local, Población y Ordenamiento Territorial en la Nueva Granada -Siglo XVIII-, Bogotá, Archivo General de la Nación, 1996, capítulo I. Véase también RAMÍREZ DE JARA, María Clemencia y María Lucía SOTOMAYOR, “Subregionalización del altiplano Cundiboyacense: reflexiones metodológicas”, en Revista Colombiana de Antropología, No. 26, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1988, pp. 175-201, en particular el mapa No. 3, “Cacicazgos y división político-administrativa durante la Colonia”.

[17] JULIÁN, Antonio, La Perla de América. Provincia de Santa Marta (ca. 1777), Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1951, pp. 176-7.

[18] Por ejemplo, Pedro de Heredia en su relación de 1533, simplemente precisó que cuando fue teniente gobernador de Santa Marta le pidió al rey la merced de conquistar Cartagena y que éste le dio por límites de la gobernación desde el río Magdalena hasta el río Darién (“Relación de Pedro de Heredia [1533]”, en TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), Relaciones y Visitas a los Andes. S. XVI, 4 vols., Bogotá, Colcultura, Instituto de Cultura Hispánica, 1993-1996, T. II, pp. 367-73, p. 367). De igual forma, en la información o interrogatorio que se adelantó en 1533 para probar que los conquistadores de Santa Marta habían hecho entradas en territorios de la provincia de Venezuela, se indica el establecimiento de límites entre estas provincias, llamadas también gobernaciones, pero no los criterios para su demarcación (“Información sobre el Valle de los Pacabueyes (Coro Diciembre de 1533)”, en ibid, pp. 85-122, p. 106).

[19] ROSA, José Nicolás de la, Floresta de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Santa Marta (ca. 1741), Barranquilla, Biblioteca Departamental del Atlántico, 1945, p. 258; subrayados nuestros.

[20] Ibid.

[21] TOVAR PINZÓN, Hermes, “El Caribe Colombiano en la Historia del siglo XVI”, en Relaciones y Visitas, T. II, pp. 17-80, p. 61-76; BISCHOFF, Henning, “Die spanisch-indianische Auseinandersetzung in der nördlichen Sierra Nevada de Santa Marta (1501-1600)”, Bronner Americanistische Studien, No. 1, Bonn, 1971, p. 498 e “Indígenas y Españoles en la Sierra Nevada de Santa Marta - Siglo XVI”, en Revista Colombiana de Antropología No. 24, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1982-1983, pp. 75-124, p. 84; REICHEL–DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales sobre las Tribus de la Antigua Gobernación de Santa Marta, Bogotá, Banco de la República, 1951, pp. 58-61 y MIRANDA VÁZQUEZ, Trinidad, La Gobernación de Santa Marta (1570-1610), Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1974, pp. 17-42. De cualquier forma no conviene perder de vista la observación de ROSA, José Nicolás de la, Floresta…, op. cit., p. 269, en el sentido de que posiblemente en algunos grupos los agoreros y mohanes trataran de que los españoles creyeran “que eran casi infinitas las parcialidades”.

[22] Así lo sugiere la Relación de Tamalameque de 1579 y lo confirma la Relación de Tenerife de 1580 (véase TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), Relaciones y Visitas, T. II, pp. 292, 297-304 y 312, respectivamente) y un informe de Pedro de Heredia sobre Mompox fechado en 1541 (FRIEDE, Juan (comp.), Documentos Inéditos para la Historia de Colombia, 10 vols., Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1955-1960, T. VI, pp. 176 y 179-180); en la Visita de 1560 se señaló que los naturales de Mompox, Tenerife y Tamalameque eran “de la misma calidad y condición” (en TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), No hay Caciques ni Señores, Barcelona, Sendai Ediciones, 1988, p. 107). En el campo de la etnohistoria y la arqueología véase, REICHEL-DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales…, op. cit., pp. 56 y 105-108; PLAZAS, Clemencia et. al., La Sociedad Hidráulica Zenú. Estudio Arqueológico de 2.000 años de Historia en las Llanuras del Caribe Colombiano, Bogotá, Banco de la República, 1993, pp. 117-125; GROOT DE MAHECHA, Ana María, “La Costa Atlántica”, en Instituto Colombiano de Antropología, Colombia Prehispánica, Regiones Arqueológicas, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1989, pp. 16-52, pp. 29-30. Las referencias de los cronistas sobre este punto no son tan claras. El único que se refirió a los Malebúes fue Simón indicando que eran los de la villa de Mompox. En lo que se refiere a las confrontaciones entre los indígenas de las riberas del Magdalena y los europeos sí puso de manifiesto que los ataques contra los españoles provenían de ambas riberas del río. También documentó la unión que se dio entre los señores de ambas riberas para atacar a un grupo de soldados que había formado parte de la hueste que invadió el altiplano cundiboyacense, al mando de Quesada (SIMÓN, Pedro, Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales (1626), 7 vols., Bogotá, Biblioteca del Banco Popular, 1981-1982, T. III, pp. 130 y 134; véase la referencia a Mompox en el T. IV, p. 581).

[23] Es posible que la ambigüedad jurisdiccional que se presentó a lo largo de todo el período colonial entre estas dos provincias a las que dividía el río Magdalena, tenga que ver con esta falta de continuidad (HERRERA ÁNGEL, Marta, “Territorio, Población y Poder. El Corregimiento de Indios en la Nueva Granada siglo XVIII”, Bogotá, Informe Final de la VIII Convocatoria de Becas Nacionales de Colcultura, mecanografiado, enero de 1999 y “Spatial Ordering…”, op. cit.).

[24] Sin embargo, al estudiar la transición entre el ordenamiento territorial prehispánico y el colonial, deben tenerse en cuenta otros niveles jurisdiccionales menores, como los de algunas ciudades y villas, así como límites fronterizos específicos. Sobre continuidades a nivel de territorios limítrofes véase DELER, Jean-Paul, “Tiempos y Espacios de una Horogénesis (sic): Los Territorios Fronterizos entre Colombia y Ecuador”, en CAILLAVET, Chantal y PACHÓN, Ximena (comps.), Frontera y Poblamiento: Estudios de Historia y Antropología de Colombia y Ecuador, Bogotá, Instituto Francés de Estudios Andinos, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas y Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes, 1996, pp. 23-40, p. 35.

[25] De cualquier forma no conviene perder de vista la conexión de este problema con la actual formación regional colombiana. Como lo ha señalado JARAMILLO URIBE, Jaime, “Ideas para una caracterización socio–cultural de la regiones colombianas”, en Ensayos de Historia Social, 2 vols., Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1989, T. II, pp. 59-91, p. 60.

...pensamos que la diferenciación de las regiones colombianas tiene su más remoto pasado en la época prehispánica. El mapa de las culturas nacionales anteriores a la conquista introduce una primera base para determinar lo que serán nuestras diferentes regiones.

[26] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”, op. cit., p. 302; subrayados nuestros. REICHEL–DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales, p. 55 señala que en la literatura histórica del siglo XVI sobre las conquistas el concepto de provincia se utilizó en primer lugar para distinguir regiones geográficas, sin que se le diera un sentido administrativo, pero que muchas veces “se aplicó a un territorio tribal mal definido, que en ocasiones aún estaba sin conquistar o colonizar.”

[27] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”,  op. cit., p. 302. El texto subrayado (por nosotros) no resulta claro, pero parece indicar la confluencia de elementos que definían la provincia, distintos de los puramente administrativos. Es de anotar que a pesar de lo obscuro del texto, la unión que se sugiere de criterios administrativos, con otro tipo de variables, puede resultar de gran utilidad para entender el ordenamiento territorial colonial.

[28] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., pp. 248-300 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 41-95.

[29] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”,  op. cit., p. 42.

[30] Ibid., p. 74.

[31] TOVAR PINZÓN, Hermes; TOVAR, Camilo y TOVAR, Jorge (comps.), Convocatoria al Poder del Número. Censos y Estadísticas de la Nueva Granada 1750-1830, Bogotá, Archivo General de la Nación, 1994, pp. 63-86.

[32] Ibid., pp. 63-4.

[33] Ibid., pp. 68 y 80

[34] Véase, por ejemplo, OTS CAPDEQUÍ, José María, Instituciones de Gobierno en el Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1950 y Las Instituciones del Nuevo Reino de Granada al tiempo de la Independencia, Madrid, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo e Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1958.

[35] HERRERA ÁNGEL, Marta, “Territorio…”, en especial capítulo II y “Spatial Ordering…”, op. cit., capítulos III, V y VI.

[36] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”, op. cit., pp. 248-300.

[37] Silvestre, por ejemplo, no indica las proporciones de pueblos y parroquias en cada provincia (SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados…”, op. cit., pp. 41-95), y Oviedo sólo incluye los asentamientos que estaban dentro de la jurisdicción del arzobispado del Nuevo Reino de Granada, sin incluir los obispados sufragáneos de Popayán, Cartagena y Santa Marta (OVIEDO, Basilio Vicente, Cualidades…, op. cit., pp. 15-18). De otra parte, en los censos o padrones coloniales se encuentra esta información para algunas provincias, pero no para todas (véanse, por ejemplo, los censos transcritos en TOVAR PINZÓN, Hermes et. al. (comps.), Convocatoria…, op. cit.).

[38] El autor incluye dentro del virreinato a la provincia de Venezuela (PANDO, Josef Antonio, “Ytinerario…”, op. cit., p. 275), aunque Moreno y Escandón en 1772 y Silvestre en 1789 precisaron que ya no formaba parte de éste (MORENO  ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado del virreinato”, op. cit., pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 39-41.

[39] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit.,  p. 301.