REVISTA HISTORIA CRÍTICA

(selección de artículos de los números 17, 18, 19, 20, 21 y 22)
Esta es una publicación del Departamento de Historia - Facultad de Ciencias sociales
Universidad de Los Andes

 

Del cuadro se desprenden algunas observaciones generales. En promedio cada provincia se dividía en ocho jurisdicciones y/o corregimientos, pero provincias como Cartagena, Tunja, Popayán y Quito superaban ampliamente este número, mientras que sucedía lo contrario con otras como Mariquita, Panamá, los Llanos, Neiva y el Chocó. A simple vista el número de jurisdicciones y/o corregimientos de cada provincia estaría asociado con el tamaño y la complejidad administrativa de cada provincia, al igual que con el número de pobladores (como se desprende del cuadro No. 1, Cartagena, Tunja, Popayán y Quito agrupaban el 67% de la población del virreinato); sin embargo, una afirmación categórica en tal sentido requeriría de mayores investigaciones.

Un segundo aspecto que sobresale en el cuadro, es el número y la variedad de asentamientos a los que se hace referencia. Alrededor de un millar de poblaciones, de las cuales 636 estaban ubicadas en el territorio de la actual Colombia (es decir, excluyendo las que estaban en las provincias de Panamá, Venezuela, Quito y Guayaquil). [40] En cuanto a la variedad de asentamientos es de anotar que de la lectura del texto y de otros documentos de la época se desprende que, en general, se trataba de asentamientos nucleados, de diverso tamaño, a los que se les había asignado un territorio jurisdiccional, en algunos casos similar al de los municipios contemporáneos y al que prestaban sus servicios, entre los cuales sobresalían los servicios religiosos. El número de habitantes de estos asentamientos podía variar significativamente y aunque Pando sólo esporádicamente incluyó datos aproximados de la población, éstos pueden resultar útiles para formarse una idea del tamaño de los poblados, como se puede apreciar en el siguiente cuadro:

Cuadro No. 3
Número Aproximado de Vecinos en Algunas Poblaciones Neogranadinas ca. 1770

Nombre de la Población Provincia Tipo de Asentamiento Vecinos1
Pueblo Nuevo (Valencia de Jesús) Santa Marta ciudad2 300
Zaragoza Antioquia 200
Barranquilla Cartagena 500
Soledad Cartagena 3 300
Sabana Grande Cartagena 300
Magangué Cartagena 200
Majagual Majagual 200
Tacaloa Cartagena
Santo Tomás Cartagena
El Palmar Cartagena
Juncalejo Cartagena 4
Macará Quito
Sitio Nuevo Santa Marta sitio
Ponedera o Puerto Alegre Cartagena
Buenavista Santa Marta
Nechí Antioquia
Fuente PANDO, Josef Antonio de, "Ynforme…", op. cit., pp. 121-132, 221, 254-63 y 293.
Notas:
1 Debe recordarse que en el siglo XVIII la denominación vecinos usualmente hacía referencia sólo a las cabezas de familia.
2 Pando incluyó a Pueblo Nuevo como si fuera una ciudad distinta a Valencia de Jesús (p. 121), indicando que tenían el mismo número de pobladores; sin embargo, se trataba de una misma ciudad: ciudad de la Nueva Valencia del Nombre de Jesús, Pueblo Nuevo (ROSA, José Nicolás de la, Floresta, p. 206). Una confusión similar se presenta en la parte sexta del informe (p. 262), donde Valencia de Jesús aparece como caserío y Pueblo Nuevo como ciudad.
3 Pando clasificó a Soledad como pueblo, pero informes anteriores indicaban que se trataba de un sitio (A.G.I. (Sevilla), Santa Fe, 1034).
4 En la parte sexta del informe se indica que es una parroquia; sin embargo, en el parte quinta se señala que es un pueblo.

 

Sobre el tamaño de los poblados y el que se les denominara ciudad, pueblo o sitio, conviene no perder de vista el hecho de que su clasificación en una u otra categoría no dependía del número de pobladores, sino del tipo de administración política o religiosa con que contaban. Las ciudades y villas fueron asentamientos fundados para albergar fundamentalmente a la población “española”. En general, estos asentamientos han sido los más estudiados [41] y, desde el punto de vista administrativo, presentaban como característica central la de contar con su respectivo cabildo, lo que, como se ha discutido por parte de los estudiosos del período colonial, les habría proporcionado una cierta independencia administrativa. [42] Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en algunos casos, cuando la actividad económica de la ciudad o la villa disminuía y se reducía su vecindario, en particular el vecindario que gozaba de una posición prestigiosa, se suprimía su cabildo o ayuntamiento y el gobernador de la provincia nombraba a un justicia mayor. En el Caribe y en Antioquia en tales oportunidades usualmente se nombró a un capitán á guerra, justicia mayor y administrador de la real hacienda para encargarse de su administración, como sucedió por ejemplo con la villa de Ayapel, en la provincia de Cartagena en 1754 o con Cáceres en el norte de la de Antioquia. [43] Como se observa en el cuadro No. 2, las ciudades y villas, a pesar de la importancia que pudieran tener, sólo constituían una proporción reducida de los asentamientos nucleados del virreinato y de la capitanía de Venezuela (entre ciudades y villas el 8% de los asentamientos nucleados, véase gráfico No. 1). Tampoco eran las que albergaban a la mayoría de la población: en la provincia de Santafé la ciudad sólo concentraba el 18% de la población provincial en 1789; en 1778 habitaba en las ciudades y villas de la provincia de Cartagena el 21% del total de la población provincial y en 1793 vivían en las ciudades y villas de Santa Marta el 37% de los habitantes de esa provincia. [44]

 

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* Este artículo forma parte de un trabajo más extenso que se adelanta sobre el ordenamiento espacial y político en la Nueva Granada en el siglo XVIII. Para su elaboración se contó con el apoyo del Departamento de Geografía de la Universidad de Syracuse, de la Joan de Sardon–Glass Award de la misma universidad y del Fondo de Becas de COLCULTURA. Agradezco los comentarios y sugerencias de los profesores David J. Robinson y Hermes Tovar Pinzón a este trabajo. Algunos de los problemas que aquí se estudian se han desarrollado con más detalle en HERRERA ÁNGEL, Marta, Spatial Ordering and Political Control in the Caribbean Lowlands and Central Andes of Eighteenth–Century New Granada, Syracuse, University of Syracuse, Geography Department, Ph.D. Dissertation, 1999.

** Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, Bogotá, Magister en Historia de la Universidad Nacional de Colombia y Ph. D. en Geografía de la Universidad de Syracuse (Nueva York).  Actualmente se desempeña como investigadora independiente.

[1] Véase, por ejemplo, CALDAS, Francisco José de, “Estado de la Geografía del Virreinato de Santafé de Bogotá, con relación á la economía y al comercio, por D. Francisco José de Caldas, individuo meritorio de la Expedición Botánica del Reino, y encargado del Observatorio Astronómico de esta capital” (1807) en VERGARA Y VELASCO, F. J. (comp.), Nueva Geografía de Colombia (1901), 3 vols., Bogotá, Publicaciones del Banco de la República, Archivo de Economía Nacional, 1974, T. III, pp. 1163-1179, pp. 1163-4; OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades y Riquezas del Nuevo Reino de Granada (1761) –Luis Augusto Cuervo, comp.–, Bogotá, Imprenta Nacional, 1930, pp. 15-23; MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado del Virreinato de Santafé, Nuevo Reino de Granada” (1772), en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones e Informes de los Gobernantes de la Nueva Granada, 3 vol­s., Bogo­tá, Bi­blio­teca del Banco Popu­lar, 1989, T. I, pp. 153-270, pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, en ibid., T. II, pp. 35-152. Véase otra transcripción de este texto en SILVESTRE, Francisco, Descripción del Reyno de Santa Fe de Bogotá (1798), Panamá, Imprenta Nacional, 1927. Una transcripción parcial de los apuntes, que omite los apartes relativos a los actuales territorios de Ecuador y Venezuela, fue publicada bajo el título “Descripción del Reino de Santafé de Bogotá escrita en 1789”, en VERGARA Y VELASCO, F. J. (comp.), Nueva Geografía, T. III, pp. 1179-1207.

[2] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario Real de Correos del Nuevo Reyno de Granada y Tierra Firme” (ca. 1770), David. J. Robinson (comp.), mecanografiado, p. 248. Agradezco al profesor David Ro binson el haberme facilitado el acceso a este importante documento. La numeración que aquí se le asigna corresponde a la versión mecanografiada, ya que el original no está numerado. El documento tampoco está fechado, pero parece haber sido escrito hacia 1770, año en que Pando estuvo radicado en la ciudad de Santafé y presentó propuestas sobre la organización del correo (A.G.N. (Bogotá), Curas y Obispos, 25, ff. 146r. a 153v. y Miscelánea Colonia, 18, f. 3r.).

[3] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit.,  p. 35.

[4] CALDAS, Francisco José de, “Estado…”, op. cit., p. 1163.

[5] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 40-1, PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., p. 302 y MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado…”, op. cit., pp. 155-6.

[6] ORTIZ, Sergio Elías, Nuevo Reino de Granada. Real Audiencia y Presidentes. Presidentes de Capa y Espada (1654-1719), Historia Extensa de Colombia, vol. III, T. 4, Bogotá, Academia Colombiana de Historia y Ediciones Lerner, 1966, p. 342. Sobre la creación del virreinato véase GARRIDO CONDE, María Teresa, La primera creación del Virreinato de Nueva Granada (1717-1723), Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1965; TIENDA DE CUERVO, Bartolomé, “Informe Económico y Político sobre la Nueva Granada” (ca. 1734), Economía Colombiana, vol. 9, No. 25, Bogotá, mayo de 1956, pp. 389-396 y los informes de éste y otros funcionarios relativos al tema en A.G.I. (Sevilla), Santa Fe, 385.

[7] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., p. 99; los subrayados son nuestros. Este desconocimiento de los límites del virreinato también fue señalado por SILVESTRE, Francisco, en su Relación de la Provincia de Antioquia (transcripción, introducción y notas por David J. Robinson), Medellín, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, 1988, p. 483: “...un Virreynato cuya extensión pasa de 800 leguas por lo largo, y que no se le conosen límites por lo ancho.” Todavía en 1803 el virrey Mendinueta se quejaba de “...la sensible falta de un mapa geográfico del Reino, sobre cuya exactitud pueda contarse,...(para) hacer una demarcación precisa del territorio que debía apropiarse a este Obispado;” (MENDINUETA, Pedro, “Relación del Estado del Nuevo Reino de Granada,...1803”, en COLMENARES, Germán (comp.), Relaciones, T. III, pp. 5-191, p. 13).

[8] Precisamente con el Plan Geográfico, formado bajo la dirección de Francisco Antonio Moreno y Escandón, se buscaba contar una visión más clara del territorio neogranadino (MORENO Y ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado…”, p. 155).

[9] CALDAS, Francisco José de, “Estado…”, op. cit., p. 1163.

[10] OVIEDO, Basilio Vicente de, Cualidades…, op. cit., p. 16. Sobre las entidades territoriales y administrativas que quedaron cobijadas bajo el nombre de “Nueva Granada” en distintas épocas véase también McFARLANE, Anthony, Colombia antes de la Independencia. Economía, Sociedad y Política bajo el Dominio Borbón (1993), Bogotá, Banco de la República y El Ancora Editores, 1997, pp. 24-5.

[11] MARGAIRAZ, Dominique, “La formation du réseau des foires et des marchés: stratégies, practiques et ideologies” en Annales Économies Societés Civilisations, año 41, No. 6, París, Krausreprint, nov.-dic. 1986, pp. 1215-1242.

[12] Véase, por ejemplo, PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., pp. 246-302; ROBLEDO, Emilio (comp.), Bosquejo Biográfico del Señor Oidor Juan Antonio Mon y Velarde, Visitador de Antioquia 1785-1788, 2 vols., Bogotá, Banco de la República, 1954, T. II, p. 295 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 35-152.

[13] LOCKHART, James y SCHWARTZ, Stuart B., Early Latin America. A History of Colonial Spanish America and Brazil (1983), Cambridge University Press, 1989, pp. 38-9.

[14] Ibid., pp. 37-49.

[15] GIBSON, Charles, Los Aztecas bajo el Dominio Español (1974), 2a. ed., México, Siglo XXI Editores, 1975, pp. 92 y LICATE, Jack A., Creation of a Mexican Landscape. Territorial Organization and Settlement in the Eastern Puebla Basin, 1520-1605, Chicago, The University of Chicago, 1981.

[16] HERRERA ÁNGEL, Marta, Poder Local, Población y Ordenamiento Territorial en la Nueva Granada -Siglo XVIII-, Bogotá, Archivo General de la Nación, 1996, capítulo I. Véase también RAMÍREZ DE JARA, María Clemencia y María Lucía SOTOMAYOR, “Subregionalización del altiplano Cundiboyacense: reflexiones metodológicas”, en Revista Colombiana de Antropología, No. 26, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1988, pp. 175-201, en particular el mapa No. 3, “Cacicazgos y división político-administrativa durante la Colonia”.

[17] JULIÁN, Antonio, La Perla de América. Provincia de Santa Marta (ca. 1777), Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1951, pp. 176-7.

[18] Por ejemplo, Pedro de Heredia en su relación de 1533, simplemente precisó que cuando fue teniente gobernador de Santa Marta le pidió al rey la merced de conquistar Cartagena y que éste le dio por límites de la gobernación desde el río Magdalena hasta el río Darién (“Relación de Pedro de Heredia [1533]”, en TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), Relaciones y Visitas a los Andes. S. XVI, 4 vols., Bogotá, Colcultura, Instituto de Cultura Hispánica, 1993-1996, T. II, pp. 367-73, p. 367). De igual forma, en la información o interrogatorio que se adelantó en 1533 para probar que los conquistadores de Santa Marta habían hecho entradas en territorios de la provincia de Venezuela, se indica el establecimiento de límites entre estas provincias, llamadas también gobernaciones, pero no los criterios para su demarcación (“Información sobre el Valle de los Pacabueyes (Coro Diciembre de 1533)”, en ibid, pp. 85-122, p. 106).

[19] ROSA, José Nicolás de la, Floresta de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Santa Marta (ca. 1741), Barranquilla, Biblioteca Departamental del Atlántico, 1945, p. 258; subrayados nuestros.

[20] Ibid.

[21] TOVAR PINZÓN, Hermes, “El Caribe Colombiano en la Historia del siglo XVI”, en Relaciones y Visitas, T. II, pp. 17-80, p. 61-76; BISCHOFF, Henning, “Die spanisch-indianische Auseinandersetzung in der nördlichen Sierra Nevada de Santa Marta (1501-1600)”, Bronner Americanistische Studien, No. 1, Bonn, 1971, p. 498 e “Indígenas y Españoles en la Sierra Nevada de Santa Marta - Siglo XVI”, en Revista Colombiana de Antropología No. 24, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1982-1983, pp. 75-124, p. 84; REICHEL–DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales sobre las Tribus de la Antigua Gobernación de Santa Marta, Bogotá, Banco de la República, 1951, pp. 58-61 y MIRANDA VÁZQUEZ, Trinidad, La Gobernación de Santa Marta (1570-1610), Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1974, pp. 17-42. De cualquier forma no conviene perder de vista la observación de ROSA, José Nicolás de la, Floresta…, op. cit., p. 269, en el sentido de que posiblemente en algunos grupos los agoreros y mohanes trataran de que los españoles creyeran “que eran casi infinitas las parcialidades”.

[22] Así lo sugiere la Relación de Tamalameque de 1579 y lo confirma la Relación de Tenerife de 1580 (véase TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), Relaciones y Visitas, T. II, pp. 292, 297-304 y 312, respectivamente) y un informe de Pedro de Heredia sobre Mompox fechado en 1541 (FRIEDE, Juan (comp.), Documentos Inéditos para la Historia de Colombia, 10 vols., Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1955-1960, T. VI, pp. 176 y 179-180); en la Visita de 1560 se señaló que los naturales de Mompox, Tenerife y Tamalameque eran “de la misma calidad y condición” (en TOVAR PINZÓN, Hermes (comp.), No hay Caciques ni Señores, Barcelona, Sendai Ediciones, 1988, p. 107). En el campo de la etnohistoria y la arqueología véase, REICHEL-DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales…, op. cit., pp. 56 y 105-108; PLAZAS, Clemencia et. al., La Sociedad Hidráulica Zenú. Estudio Arqueológico de 2.000 años de Historia en las Llanuras del Caribe Colombiano, Bogotá, Banco de la República, 1993, pp. 117-125; GROOT DE MAHECHA, Ana María, “La Costa Atlántica”, en Instituto Colombiano de Antropología, Colombia Prehispánica, Regiones Arqueológicas, Bogotá, Instituto Colombiano de Antropología, 1989, pp. 16-52, pp. 29-30. Las referencias de los cronistas sobre este punto no son tan claras. El único que se refirió a los Malebúes fue Simón indicando que eran los de la villa de Mompox. En lo que se refiere a las confrontaciones entre los indígenas de las riberas del Magdalena y los europeos sí puso de manifiesto que los ataques contra los españoles provenían de ambas riberas del río. También documentó la unión que se dio entre los señores de ambas riberas para atacar a un grupo de soldados que había formado parte de la hueste que invadió el altiplano cundiboyacense, al mando de Quesada (SIMÓN, Pedro, Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales (1626), 7 vols., Bogotá, Biblioteca del Banco Popular, 1981-1982, T. III, pp. 130 y 134; véase la referencia a Mompox en el T. IV, p. 581).

[23] Es posible que la ambigüedad jurisdiccional que se presentó a lo largo de todo el período colonial entre estas dos provincias a las que dividía el río Magdalena, tenga que ver con esta falta de continuidad (HERRERA ÁNGEL, Marta, “Territorio, Población y Poder. El Corregimiento de Indios en la Nueva Granada siglo XVIII”, Bogotá, Informe Final de la VIII Convocatoria de Becas Nacionales de Colcultura, mecanografiado, enero de 1999 y “Spatial Ordering…”, op. cit.).

[24] Sin embargo, al estudiar la transición entre el ordenamiento territorial prehispánico y el colonial, deben tenerse en cuenta otros niveles jurisdiccionales menores, como los de algunas ciudades y villas, así como límites fronterizos específicos. Sobre continuidades a nivel de territorios limítrofes véase DELER, Jean-Paul, “Tiempos y Espacios de una Horogénesis (sic): Los Territorios Fronterizos entre Colombia y Ecuador”, en CAILLAVET, Chantal y PACHÓN, Ximena (comps.), Frontera y Poblamiento: Estudios de Historia y Antropología de Colombia y Ecuador, Bogotá, Instituto Francés de Estudios Andinos, Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas y Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes, 1996, pp. 23-40, p. 35.

[25] De cualquier forma no conviene perder de vista la conexión de este problema con la actual formación regional colombiana. Como lo ha señalado JARAMILLO URIBE, Jaime, “Ideas para una caracterización socio–cultural de la regiones colombianas”, en Ensayos de Historia Social, 2 vols., Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1989, T. II, pp. 59-91, p. 60.

...pensamos que la diferenciación de las regiones colombianas tiene su más remoto pasado en la época prehispánica. El mapa de las culturas nacionales anteriores a la conquista introduce una primera base para determinar lo que serán nuestras diferentes regiones.

[26] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”, op. cit., p. 302; subrayados nuestros. REICHEL–DOLMATOFF, Gerardo, Datos Histórico–Culturales, p. 55 señala que en la literatura histórica del siglo XVI sobre las conquistas el concepto de provincia se utilizó en primer lugar para distinguir regiones geográficas, sin que se le diera un sentido administrativo, pero que muchas veces “se aplicó a un territorio tribal mal definido, que en ocasiones aún estaba sin conquistar o colonizar.”

[27] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”,  op. cit., p. 302. El texto subrayado (por nosotros) no resulta claro, pero parece indicar la confluencia de elementos que definían la provincia, distintos de los puramente administrativos. Es de anotar que a pesar de lo obscuro del texto, la unión que se sugiere de criterios administrativos, con otro tipo de variables, puede resultar de gran utilidad para entender el ordenamiento territorial colonial.

[28] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit., pp. 248-300 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 41-95.

[29] SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”,  op. cit., p. 42.

[30] Ibid., p. 74.

[31] TOVAR PINZÓN, Hermes; TOVAR, Camilo y TOVAR, Jorge (comps.), Convocatoria al Poder del Número. Censos y Estadísticas de la Nueva Granada 1750-1830, Bogotá, Archivo General de la Nación, 1994, pp. 63-86.

[32] Ibid., pp. 63-4.

[33] Ibid., pp. 68 y 80

[34] Véase, por ejemplo, OTS CAPDEQUÍ, José María, Instituciones de Gobierno en el Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1950 y Las Instituciones del Nuevo Reino de Granada al tiempo de la Independencia, Madrid, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo e Instituto Colombiano de Cultura Hispánica, 1958.

[35] HERRERA ÁNGEL, Marta, “Territorio…”, en especial capítulo II y “Spatial Ordering…”, op. cit., capítulos III, V y VI.

[36] PANDO, Josef Antonio de, “Ynforme…”, op. cit., pp. 248-300.

[37] Silvestre, por ejemplo, no indica las proporciones de pueblos y parroquias en cada provincia (SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados…”, op. cit., pp. 41-95), y Oviedo sólo incluye los asentamientos que estaban dentro de la jurisdicción del arzobispado del Nuevo Reino de Granada, sin incluir los obispados sufragáneos de Popayán, Cartagena y Santa Marta (OVIEDO, Basilio Vicente, Cualidades…, op. cit., pp. 15-18). De otra parte, en los censos o padrones coloniales se encuentra esta información para algunas provincias, pero no para todas (véanse, por ejemplo, los censos transcritos en TOVAR PINZÓN, Hermes et. al. (comps.), Convocatoria…, op. cit.).

[38] El autor incluye dentro del virreinato a la provincia de Venezuela (PANDO, Josef Antonio, “Ytinerario…”, op. cit., p. 275), aunque Moreno y Escandón en 1772 y Silvestre en 1789 precisaron que ya no formaba parte de éste (MORENO  ESCANDÓN, Francisco Antonio, “Estado del virreinato”, op. cit., pp. 154-5 y SILVESTRE, Francisco, “Apuntes Reservados”, op. cit., pp. 39-41.

[39] PANDO, Josef Antonio de, “Ytinerario…”, op. cit.,  p. 301.

[40] Conviene señalar que en las notas relativas al plano geográfico del virreinato de Santafé de Moreno y Escandón (1770) se totalizaron 578 poblados (44 ciudades, 17 villas, 341 pueblos y 176 lugares); sin embargo, es difícil entender en que radica la amplia variación de las cifras, debido a que los datos de Moreno y Escandón no están discriminados (TOVAR PINZÓN, Hermes et. al. (comps.), Convocatoria…, op. cit., pp. 63-4).

[41] Véase, por ejemplo, HOBERMAN, Louisa Schell y SOCOLOW, Susan Migden (eds.), Cities and Society in Colonial Latin America, Albuquerque, University of New Mexico Press, 1986; ROBINSON, David J., “Córdoba en 1779: la Ciudad y la Campiña”, en Gaea, Buenos Aires, T. 17, 1979, pp. 279-312; MARZAHL, Peter, Town in the Empire. Government, Politics, and Society in Seventeenth-Century Popayán, Austin, University of Texas Press, 1978; APRILE-GNISET, Jacques, La ciudad colombiana. Prehispánica, de conquista e indiana, Bogotá, Banco Popular, 1991; GUZMÁN, Angela I., Poblamiento y urbanismo colonial en Santander, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1987; MARTÍNEZ, Carlos, Apuntes sobre el urbanismo en el Nuevo Reino de Granada, Bogotá, Banco de la República, 1967 y RODRÍGUEZ, Pablo, Cabildo y vida urbana en el Medellín colonial 1675-1730, Medellín, Universidad de Antioquia, 1992. Véanse también las reseñas de MORSE, Richard M., “Trends and Issues in Latin American Urban Research, 1965-1970”, en Latin American Research Review -LARR-, 6, 1971, pp. 3-52, BORAH, Woodrow, “Trends in Recent Studies of Colonial Latin American Cities”, en Hispanic American Historical Review -HAHR-, 6 (3), 1984, pp. 535-554 y BRONNER, Fred, “Urban Society in Colonial Spanish America: Research Trends”, en LARR, 21 (1), 1986, pp. 7-72.

[42] HOBERMAN, Louisa Schell y SOCOLOW, Susan Migden (eds.), Cities…, op. cit., p. 6.

[43] PEREDO, Diego de, “Noticia Historial de la Provincia de Cartagena de las Indias año de 1772” (BLANCO B.,  José A. (comp.), Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, No. 6-7, Bogotá, Universidad Nacional, 1971-1972, pp. 119-154., pp. 119-154, p. 153. Véase también A.G.N. (Bogotá), Empleados Públicos Bolívar, 7, ff. 587r. a 602v. y ROBLEDO, Emilio (comp.), Bosquejo Biográfico…, T. II, p. 136.

[44] Véase el cuadro No. 1, nota 3, para lo relativo a la población de la provincia de Santafé; en cuanto a los datos de población de las provincias de Cartagena y Santa Marta véase TOVAR PINZÓN, Hermes et. al. (comps.), Convocatoria…, op. cit.,  pp. 470-486 y 507-517.