Abolicion de la institución de la esclavitud en colombia y responsabilidades políticas a favor de la población afrocolombiana

Los esclavistas se autoindemnizaron por la abolición legal de la institución de la esclavitud.

Si tenemos en cuenta que los legisladores eran también propietarios esclavistas, todos sus discursos, argumentaciones y contenidos de los debates y proyectos de ley sobre la abolición total de la institución de la esclavitud, tuvieron como eje central asegurarse en la ley una buena indemnización como reparación a los propietarios esclavistas y en defensa del derecho de propiedad privada sobre las personas esclavizadas. El historiador Leonardo Reales Jiménez en su monografía "Prensa, abolición y racismo hacia los afrocolombianos", nos permite conocer una circular oficial sobre los fondos de manumisión emitida en 1852:

|El objeto de las leyes sobre manumisión posteriores a la Ley 21 de mayo de 1851 no fue otro que el de procurar una completa indemnización a los dueños de los esclavos y dejar saldados todos los créditos pasivos que afectaban dicha renta.

|A pesar de las profundas convicciones religiosas católicas que profesaban, si los legisladores hubiesen acatado y respetado la justicia divina que decían temer, y la justicia humana que aplicaban entre ellos, los legisladores -propietarios de los africanos esclavizados no se hubiesen reconocido a sí mismos el pago de indemnización alguna por devolver legalmente a los africanos el derecho natural a la libertad personal. Al contrario, hubiesen reconocido y asumido que quienes tenían derecho a un plan especial del Estado, y una reparación por los daños y perjuicios espirituales y materiales causados por la esclavización eran los africanos beneficiarios de la abolición legal de la institución de la esclavitud.

Durante los debates de los proyectos de Ley sobre la abolición, debemos resaltar la única y valiente oposición de los legisladores al pago de indemnización a los esclavistas, ellos fueron los ciudadanos diputados por la Provincia de Neiva, José María Rojas Garrido y Carlos Martín, quienes presentaron el 7 de marzo de 1851 un proyecto de ley sin indemnización. Estos fueron sus argumentos:

|Que hay en los hombres derechos anteriores a las leyes sociales que estas han desconocido y vulnerado en virtud de influencias de la barbarie y abusando de la fuerza en distintas épocas y en diversos países, pero que el legislador republicano debe atender y consagrar, y reconociendo que el primero de estos derechos, contra el cual no puede prevalecer ningún otro, es el de la propiedad que tiene el hombre sobre su propio ser.

Este proyecto fue rechazado por los demás legisladores, que terminan recomendando lo siguiente:

|La Comisión cree oportuno manifestaros aquí, que aunque dos de los miembros que la componen (Rojas y Martín) opinan que en justicia no se debe indemnización alguna a los propietarios de los hombres por la manumisión de los esclavos. Se han visto obligados a proponeros manumisión con indemnización, respetando las opiniones contrarias de la mayoría de la Cámara y obedeciendo su voluntad; opiniones y voluntad, bien claramente expresadas al rechazar en primer debate el proyecto de ley sobre manumisión sin indemnización que os presentaron en fuerza de invariables convicciones formadas en la fría calma del raciocinio y ante los preceptos perdurables de una justicia divina y universal; opiniones y voluntades que la mayoría de la Comisión respeta y obedece, pero que siempre lamentará sentidamente. (Acta del 13 de marzo de 1851).

Cuando los legisladores esclavistas lograron ponerse de acuerdo en los montos y formas de pago e intereses de la indemnización, aprobaron la Ley 21 mayo de 1851 sobre Libertad de Esclavos. Algunos de sus artículos dicen lo siguiente:

Artículo 1. |Desde el día 1º de enero de 1852 serán libres todos los esclavos que existan en la república. En consecuencia desde aquella fecha gozarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que la Constitución y las leyes garantizan e imponen a los demás granadinos.

Articulo 2. |El comprobante de libertad de cada esclavo será la Carta de Libertad expedida en su favor con arreglo a las leyes vigentes, previos los respectivos avalúos practicados con las formalidades legales y con las demás que dictaré el poder ejecutivo.

Parágrafo único: |Ningún esclavo menor de 45 años, será avaluado en más de 1.600 reales si fuere varón y de 1.200 reales si fuere hembra; y ningún esclavo mayor de 45 años, será avaluado en más de 1.200 reales si fuere varón y de 800 reales si fuere hembra.

Artículo 3. |Las Juntas de Manumisión expedirán a los tenedores de aquellos esclavos que fueren avaluados y de quienes se fuere dando carta de libertad, de conformidad con lo dispuesto en esta ley, certificados de la presentación, avalúo y libertad de cada esclavo, a fin de que oportunamente puedan cambiar los referidos certificados por los valores de manumisión mandados expedir por la presente ley.

Articulo 6. |Los vales que se emitan conforme a esta ley llevarán la denominación de "vales de manumisión" y no ganarán intereses. El producto anual de las contribuciones establecidas por leyes anteriores y por la presente, para la manumisión de esclavos, se determinará a la amortización anual de dichos vales, a cuyos efectos el Poder Ejecutivo tomará lotes de mil a diez mil reales, los cuales serán rematados en pública subasta en el mejor postor que lo será quien ofreciere mayor cantidad en vales de deuda creada por la presente Ley.

En 1851 el sector reformista de la elite dominante española criolla liberó a la sociedad de la Institución de la esclavitud, del modo de producción esclavista pero no liberó a las personas africanas y a sus descendientes de la condición de esclavos, de la condición de negros.

La ley 21 de mayo de 1851 condenó a las personas y comunidades de los africanos libertos y sus descendientes a vivir en condiciones de marginalidad, ignorancia y pobreza critica, dentro de la sociedad nacional. Legitimo la condición de "negro" como sinónimo de pobre y desposeído, la condición de nacional inferior, estableciendo una línea divisoria entre las comunidades mestizas descendientes de los españoles criollos esclavistas, propietarios, ricos y políticos y las comunidades Afros descendientes de los africanos esclavizados: desposeídos con condiciones de vida infrahumanas, excluidas e invisibilizadas.

La población autodenominada blanca sería la beneficiaria de la riqueza, el control social, el aprecio racial, la educación y el poder político; mientras la población apodada negra por los españoles estaría sumergida en la pobreza, el desprecio social, el analfabetismo, la ignorancia educativa, la dominación y excluida del poder político.

Y la mayor injusticia contenida en la Ley de Abolición fue la autoindemnización a favor de los propietarios esclavistas. Los ricos dueños de las haciendas, las minas, el comercio y las órdenes religiosas fueron indemnizadas con un suma total superior a los dos millones de reales pagados por el Estado a través del fondo de manumisión.

Con base en los principios de la justicia y la ética católica española, no debían ser los oprimidos, los desposeídos, las víctimas de la institución de esclavitud, impuesta durante 350, años quienes merecían la indemnización en reparación por perjuicios espirituales y materiales causados por la esclavización?. La mejor síntesis de la significación de la libertad que otorgaba la ley a las personas africanas la hizo el general José Maria Obando, reseñado por el historiador Leonardo Reales Jiménez:

|La República ha vuelto al fin sus ojos hacia esta clase sacrificada en aras de la avaricia y le ha restituido sus derechos, aunque no sus facultades gastadas en la servidumbre.
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