Papeles para la Paz
Otto Morales Benítez
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CAPITULO III
1 Parte

 

MEMORANDO DE LOS COMISIONADOS
DE LA PAZ A LAS FARC

 

El presidente Belisario Betancur registró complacido ayer la apertura del diálogo de la Comisión de Paz, creada por el gobierno y el alto mando de las FARC y celebró que se desee llegar también a conversaciones con los altos mandos militares.

La Comisión de Paz y el alto mando de las FARC encabezado por su jefe máximo Manuel Marulanda Vélez, "Tiro Fijo" sostuvieron recientemente un diálogo de dos días durante el cual la agrupación subversiva ratificó su interés en colaborar en el logro de la paz en Colombia.

La Presidencia de la República divulgó simultáneamente un acta del diálogo celebrado en el municipio de Colombia, Huila, los días sábado y domingo pasados y un mensaje dirigido al jefe del estado al Presidente de la Comisión, el ex ministro Otto Morales Benítez.

"El diálogo no estará suspendido por el gobierno en ningún momento", dice el presidente Betancur quien también resalta la participación de las Fuerzas Armadas en tarea de la pacificación del país.

Betancur al hacer énfasis en la acción de las Fuerzas Armadas dijo que "debemos exaltar su sentido nacional, democrático y solidario con su pueblo, porque estamos ante una tradición histórica y no celebrando un ademán momentáneo ni un simple esfuerzo transitorio".

El Presidente rebate a quienes expresan que no queda otra fórmula que la entrega o rendición total o el arrasamiento de la zonas de violencia.

"Quienes hablan así no conocen ni el espíritu del gobierno, ni las disposiciones dictadas por el Congreso y por el gobierno" expresa el jefe del Estado.

Ratifica así mismo la decisión del Gobierno de adoptar medidas contra quienes se niegan a cumplir la ley y precisa que "como el Gobierno es fuerte, como no se siente contra la pared, no está en su espíritu cambiar la política de paz por la de arrasamiento".

El memorando firmado por la Comisión de Paz y por el estado mayor de las Farc expresa la intención de estos últimos de que en los diálogos futuros participen representantes del Gobierno y los altos mandos militares.

 

MEMORANDO

El texto del acta o memorando que lleva la firma de la Comisión de Paz y del alto mando de las Farc es el siguiente:

"Durante dos días nos hemos reunido el presidente de la Comisión de Paz, doctor Otto Morales Benítez, su coordinador, doctor John Agudelo Ríos y sus miembros, doctores Rafael Rivas Posada y Alberto Rojas Puyo, y el estado mayor de las Farc, señores Manuel Marulanda Vélez; Jaime Guaraca y Jacobo Arenas, por invitación formulada por éstos, para dialogar acerca del afinamiento de la paz en Colombia.

"Lo primero que destacaron los combatientes fue el espíritu del presidente Betancur por crear condiciones para una amnistía que consolide y prolongue en el tiempo la paz entre los colombianos.

"La Ley 35 de 1982, aprobada por el Congreso y a la cual le dió carácter de urgencia el Presidente de la República, se complementa con una serie de decretos que se orientan a crear medios que ayuden a los combatientes y al los habitantes de las regiones donde ha existido la violencia para que se realicen obras y se emprendo nuevos esfuerzos de la comunidad, mediante ayuda del Estado, con el fin de crear las condiciones para que todos los grupos se puedan reincorporar a la vida normal, sin traumatismo.

"Debemos celebrar la propuesta para que, con la participación de todos los partidos y la de las fuerzas progresistas del país, se establezca el marco de la nueva convivencia y de la paz política nacionales, atendiendo a los nuevos desarrollos democráticos que todos los sectores políticos vienen reclamando y predicando, desde hace varios años.

"Hemos convenido que se realizaran nuevas reuniones en el futuro para ayudar a consolidar los programas de paz y estimular las propuestas de cambio social y económico. Además, aspiramos a que en ellas participen otros representantes del gobierno y que, en el menor tiempo, sea posible que estén presentes los altos mandos militares con los antiguos combatientes para que ya nadie dude en Colombia de la armonía creadora que debe preocupar a todos los hijos de esta tierra nuestra, que ha sufrido tantos desgarramientos.

"Las Farc desean declarar expresamente que no minimizan la importancia de la ley de amnistía. Por el contrario, se apoyan en ella para transformarla en un instrumento de movilización de opinión y de amplias masas para la lucha por una verdadera, estable y duradera paz en Colombia.

Por eso han propiciado la presente reunión con la Comisión de Paz y proseguirán en la mejor disposición de ánimo en dirección a la realización de nuevas conversaciones hacia una gran concertación que afiance la paz entre los colombianos.

"Igualmente, los asistentes destaca el ambiente de cordialidad en el cual se desarrollaron y concluyeron las conversaciones a que aquí se hace referencia. Se firma por los asistentes en el municipio de Colombia, departamento del Huila, a los treinta días del mes de enero de mil novecientos y tres.

 

Otto Morales Benítez
Presidente de la Comisión de Paz

 

John Agudelo Ríos
Coordinador

 

Rafael Rivas Posada


Alberto Rojas Puyo


Manuel Marulanda Vélez


Jaime Guaraca


Jacobo Arenas

 

 

UNA CARTA PRESIDENCIAL

 

Señor Doctor
OTTO MORALES BENITEZ
Presidente de la Comisión de Paz
Casa de la Moneda
Ciudad

 

Apreciado doctor Morales Benítez:

1.- EL DIALOGO PARA LA PAZ.

He recibido de Usted y de los miembros de la Comisión de Paz, doctores John Agudelo Ríos, Coordinador, Rafael Rivas Posada y Alberto Rojas Puyo, el comunicado que han suscrito con el estado mayor de las Farc, en el cual hacen manifestación de que se acentuará la búsqueda de la paz con nuevos diálogos.

Esta es una buena noticia, no sólo para el Presidente de Colombia o para el Gobierno, sino también para los colombianos, porque todos sabíamos, desde cuando el Congreso Nacional aprobó la Ley de Amnistía, que se iniciaba una batalla signada por la adversidad que concretan tanto los fracasos específicos como el ambiente de pesimismo tradicional que tantos frenos ha puesto al desarrollo intelectual y material del país. Quienes sabemos que el futuro mejor surge del esfuerzo combinado con la esperanza, no podemos menos de recibir este paso que ahora se ha dado, con un sereno optimismo.

Sin alardes ni patetismo, Ustedes llevan la bandera de aquel esfuerzo y aquella esperanza. No hay sacrificio o estudio que no hayan asumido, peligro que no hayan corrido, sin reclamar siquiera la atención del país. Personalmente Usted aporta experiencia, inteligencia y sacrificio en esa búsqueda obsesiva de la paz, que Colombia no podrá olvidar nunca.

Huelga repetir a Usted, para que se digne transmitirlo a los integrantes de la Comisión, que el diálogo no estará suspendido por el gobierno en ningún momento. No dejaremos de escuchar a ninguna hora a quienes tengan una angustia, un interés por la paz. Se trata de que cada colombiano piense qué puede hacer por esa paz y cuál es su responsabilidad, puesto que la tarea no es sólo de quienes gobernamos: la obligación es colectiva. Tomar la posición de indiferentes o simplemente de críticos contra la apertura que estamos haciendo, es fácil manera de no tener identidad con la patria; es eludir la parte de la responsabilidad que a cada uno compete.

Aliento la esperanza de que en las nuevas reuniones se ampliarán las posibilidades para que el país entienda la paciencia, la humildad y comprensión que demanda la paz. Lo he dicho varias veces: ésta no se alcanza por decreto, es algo mas profundo, de más lenta asimilación, que da menos brillo a la acción de las personas, que nos impone muchas austeridades verbales; muchas cautelas; más bien silencio constructivo que efervescencia publicitaria. Y en la medida que ella se afiance, veo que las posibilidades de reuniones con los funcionarios del Gobierno se harán mas aconsejables y viables. Por eso celebro que también se desee llegar a conversaciones con los altos mandos militares: ésto nos indica que llegaremos a reconstruir el diálogo entre todos los colombianos.

Lo esencial es que no perdamos el camino y los objetivos que conducen a la concordancia entre quienes han luchado en el campo y quienes con honor y consagración ejemplares, ostentan las insignias de la patria.

 

2.- DECRETOS COMPLEMENTARIOS

Me ha entusiasmado leer en el comunicado, referencia a los decretos dictados para completar el proceso de la amnistía, porque con cierta angustia escucho voces que manifiestan que si no se alcanza la paz de inmediato, con entrega y rendición total de los combatientes, no quedará sino una a la vista: el arrasamiento de las zonas de violencia. Quienes así hablan no conocen, ni el espíritu del Gobierno, ni las disposiciones dictadas por el Congreso y por el gobierno. No he podido establecer si los autores de tan terrible propuesta, tienen interés en las regiones donde el desorden público ha prevalecido. No sé si conocen cuáles son las zonas afectadas. No he precisado si son propietarios o no. No he logrado saber si han estudiado el problema con detenimiento, o estamos simplemente ante frases de esas que, con ligereza, se ponen en circulación, para no tener que pensar con sensatez y datos serios en el largo proceso de violencia que hemos vivido hace más de treinta años. El Gobierno sabe que tendrá que tomar medidas contra quienes no quieran cumplir la ley, y el país puede tener la seguridad de que tomará esas medidas en defensa de la gente honrada. Pero, como el gobierno es fuerte, como no se siente contra la pared, no está en su espíritu cambiarla política de paz por la de arrasamiento.

Tal vez ocurre que pocos se han percatado de los caminos que abrimos para crear empleo y oportunidades de que los combatientes se incorporen a la vida civil. Quizás no se han dado cuenta de que las nuevas medidas, como se ha dicho y repetido desde cuando el gobierno inició esperanzado el cumplimiento de la Ley de Amnistía, se concibieron y se practican para beneficio no sólo de quienes han participado en las guerrillas, sino de los habitantes de las regiones afectadas por el desorden público; es decir, que la acción se orienta básicamente al desarrollo de las regiones y de todos sus habitantes, sin excepción y sin privilegios.

 

3.- LA PAZ PARA TODOS

Como Presidente de la Comisión de Paz, Usted ha tenido oportunidad de explicar a la guerrilla el alcance de las normas económicas y sociales. Así y todo, creo oportuno recordar que hay un problema de microempresas de rehabilitación; de dotación de tierras; de vivienda rural; de electrificación en los campos; de distribución y comercialización de productos; de capacitación a través del Sena; de validación de cursos y obtención de títulos; de modalidades especiales de crédito, educación, salud, obras públicas. Aspira el Gobierno, además, a que las medidas se tomen y realicen mediante consulta con las gentes de las regiones afectadas, pues el Gobierno no está para imponer, sino para despertar y consultar las fuerzas vivas: para nosotros es indispensable la participación popular.

Sabemos que la paz y su consolidación, fuera del marco económico-social necesitan un soporte político con elementos fundamentales: la institucionalización de las fuerzas políticas y garantías para que ella pueda ser realidad, como la financiación de las campañas electorales por el Estado; el control, no sólo del Gobierno sino de los diferentes sectores que concurren a los procesos electorales, para evitar que el poder económico distorsione las pautas democráticas; la definición y establecimiento de un estatuto de los derechos, medios y responsabilidades de la oposición; el derecho a la información sin cortapisas; la vigilancia y responsabilidad del Estado y de la administración pública y la tutela de las garantías de las comunidades y del ciudadano; la modernización y fortalecimiento de las autoridades, y de los instrumentos que éstas tienen bajo su cuidado dentro del régimen de la justicia ordinaria y la seguridad cotidiana de los ciudadanos, ahora minada por los delincuentes; en fin, el desarrollo de las normas de la Constitución que tienen mayor potencial de ordenamiento en los campos más significativos de la cada día más compleja vida colombiana.

Como se aprecia, hay un programa que no abandonaremos por grandes que sean las dificultades, por recomendaciones que se nos formulen en contrario del propósito nacional de paz. Porque la paz no la necesito solamente los guerrilleros la reclaman, el campesino humilde; el soldado que ejemplarmente defiende nuestras instituciones; el ganadero intimidado que ha perdido el derecho al disfrute de sus bienes; el ciudadano que presiente el secuestro como intimidación y aprovechamiento ilícito; el sindicalista que quiere que se le reconozcan sus derechos. La paz, aspiración de todos y obligación de todos, la hemos concebido también en beneficio de todos.

 

4.- LAS FUERZAS ARMADAS Y LA PAZ

Usted, doctor Morales Benítez, como Presidente de la Comisión, en un reportaje reciente ha hecho el elogio de las Fuerzas Armada; y ha recordado que ellas están ayudando, con decisión y alto sentido de responsabilidad, a la paz del país. Eso es cierto; y yo puedo proclamarlo con mayor énfasis, pues estoy cerca del pensamiento y la acción de las Fuerzas Armadas: por tanto debemos exaltar su sentido nacional, democrático y de solidaridad con su pueblo, porque estamos ante una tradición histórica y no celebrando un ademán momentáneo, ni un simple esfuerzo transitorio. En absoluto. Esa es la actitud natural de las Fuerzas Armadas, y la que le gana la adhesión y el respeto nacionales.

Estos últimos días han querido gentes sutiles, unas, y suspicaces otras, evaluar palabras, gestos, simples relatos, con sentido casi apocalíptico; es una manera muy colombiana de manejar el comentario político. Ha sido un vicio nacional. Pero ocurre que como Presidente, yo no puedo darme esas licencias: mi deber es recordar a los colombianos que tenemos unas Fuerzas Armadas que respetan nuestra Constitución y cuyo único interés es ayudar al proceso democrático que vivimos, porque me consta que sólo les interesa defender lo que le interesa a Colombia.

Otros llegan a acusarla de participar en desmanes, olvidando qué peligros les toca afrontar y cuán ejemplarmente lo hacen. Por esto puedo afirmar, como lo hice hace varios meses, que nuestras Fuerzas Armada no utilizan fuerzas paramilitares, ni la necesitan. Su disciplina castrense está lejos de apelar a medios que no se ajusten a la Constitución, de la cual son los mejores guardianes. Y por ello tengo la convicción de que si llegare a resultar comprometido alguno de sus miembros en la investigaciones que se adelantan , ellas, sin necesidad de órdenes ni de presiones, retirarían a quienes, personalmente, se hubieren llegado a equivocar, desfigurando así la conducta ejemplar de nuestra institución armada. Esa conducta es la que enorgullece a los colombianos.

 

5.- LOS CAMBIOS SOCIALES Y ECONOMICOS

En el comunicado suscrito por Ustedes con las Farc, se acentúa el apoyo a los cambios económicos y sociales. Nos toca una etapa difícil en este proceso histórico colombiano. Durante años hemos prometido y proclamado la necesidad de cambiar una sociedad caracterizada por muchas injusticias. Vamos a continuar tomando la medidas que sabemos respalda el pueblo colombiano.

No lograrán desviarnos de esos objetivos, porque son tan profundos como nuestro compromiso por la paz.

Con usted, doctor Morales Benítez, he analizado la necesidad de nombrar funcionarios especiales de elevado rango para atender a los diferentes aspectos de la rehabilitación de que hablan los decretos complementarios de la Ley de Amnistía, y las obras que requieren las diferentes regiones azotadas por la violencia. Nada de esto puede aplazarse. Estos colaboradores, que trabajarán en estrecha colaboración conmigo, serán tres Altos Comisionados de Paz, y atenderán la solicitudes y recomendaciones que formule la Comisión que Usted preside. El gobierno hará esta designación inmediatamente, para ampliar las posibilidades de que se cumpla cuanto ofrecemos. No queremos que prosperen desilusiones en el pueblo colombiano.

Doctor Morales Benítez: le ruego expresar a los doctores Agudelo Ríos, Rivas Posada y Rojas Puyo, mi agradecimiento y el del país, por la tarea que han cumplido para eliminar la violencia en Colombia. Conozco en detalle cómo ha sido de paciente este afán que Usted ha dirigido; y sé cuántas dificultades han debido vencer, inclusive las de la fatiga personal. Ese es un ejemplo de cómo se vuelve realismo fructífero la emoción patriótica.

Vaya un saludo muy cordial para todos los Miembros de la Comisión; y uno muy especial para Usted, de su compatriota y amigo,

 

Belisario Betancur

 

 

GENTES CON FE EN SU CAUSA POLÍTICA
(Declaraciones de varios comisionados de la paz acerca de la entrevista con las Farc)

Los doctores Otto Morales Benítez, Presidente de la Comisión de Paz, John Agudelo Ríos, Coordinador y Rafael Rivas Posada y Alberto Rojas Puyo, Miembros de la mísma, quienes se entrevistaron con el Estado Mayor de las FARC, contestaron las siguientes preguntas, de cuestionarios que les presentaron diversos periodistas con el objeto de informar a la opinión colombiana acerca del desarrollo de las conversaciones.

-Queremos conocer algunos detalles en torno a la entrevista que realizaron con Manuel Marulanda Vélez, Jaime Guaraca y Jacobo Arenas. Para comenzar es posible conocer el sitio exacto.

-Como lo dice el comunicado que conjuntamente firmamos, fue en el municipio de Colombia, en el Departamento del Huila. No conocemos el nombre de la vereda. La extensión de este municipio, es impresionante. Aún se realizan obras de carreteras para comunicar a lo largo de su territorio. Después comenzarán las vías de penetración. Es una región a la cual se le espera un gran desarrollo.

-Por qué escogieron ese sitio?

-Allí los combatientes tenía seguridad en que podríamos adelantar las conversaciones, sin zozobra de parte de ellos ni de nosotros. Para llegar viajamos dieciocho horas en jeep y tres a caballo, inclusive atravesando montañas.

-No fue azaroso el viaje?

-Lo esencial era buscar la paz. Cuando a uno lo impulsa un gran ideal, las incomodidades no cuentan. Y aquí lo que nos guiaba era el interés de la comunidad colombiana. Era la patria la que nos inspiraba.

 

LA CASA DEL DIALOGO

-Y la casa en donde se reunieron cómo era?

-Era una modestísima casa de un colono. De alguien que está descuajando montaña para crear su propio patrimonio familiar. Donde estaba la cocina, un espacio libre y allí adelantamos las conversaciones.

- Y para dialogar hubo mucho sigilo?

-A nosotros nos impresionó que fueron coloquios abiertos, en los cuales participamos únicamente los miembros de la Comisión de Paz y el Estado Mayor de las FARC.

Pero todas las gentes que allí cumplían labores de vigilancia, estuvieron atentas, reunidas en torno del lugar donde se adelantaban los diálogos. Nadie se pudo sentir excluido. Desde luego, eran escuchas, pues las jerarquías están muy bien determinadas.

 

CUANTO PERSONAL HABIA

-Había mucho personal?

-El que ellos consideraron necesario para patrullar.

-Y era espectacular el tipo de armamento que tenían?

-Los soldados, hombres y mujeres, tenían sus equipos modernos. Pero no trataron de impresionar a la Comisión con despliegues espectaculares; ni con demostraciones innecesarias, ni con ostentaciones. Las gentes realizaban sus tareas militares como algo natural, sin alardes. Con mucho método sí. Y nunca vimos ni paradas de postín, ni escuchamos órdenes desafiantes. Todo mundo sabía qué labor le tocaba realizar y a qué horas.

-Ustedes han hablado de hombres y mujeres. Entonces, cómo era el personal que ustedes vieron?

-Eran hombres y mujeres jóvenes. Entre los veinte y los veintitrés años. Vestían todos como soldados, llevaban el mismo atuendo y las armas para el combate. El grupo aparecía muy disciplinado y los integrantes estaban siempre limpios y aseados, con las limitaciones que impone el campo. No eran, por lo tanto, unas montoneras de gentes divirtiéndose o en exhibición folclórica.

 

LO QUE MAS LE IMPRESIONO

- De los diálogos adelantados con el Estado Mayor de las FARC, qué fué lo que más los impresionó?

-Que son gentes con fé en su causa política. Al escucharlos, se tiene la seguridad de no estar frente a unos aventureros de la guerrilla, sino a seres con convicciones; que piensan en un tipo de sociedad y la defienden como lo aconsejable para el futuro. Pero, hay que anotar que aparecen abiertos al diálogo y escuchan con respeto los planteamientos que se les hacen.

-Y realmente, tienen gran interés en la paz?

-El comunicado dice su adhesión a la paz. Pero si alguien duda de que ellos la están buscando y propiciando, sería bueno que pensaran que caminaron durante catorce días para encontrarse con la Comisión de Paz. Porque ese no es su lugar de acciones. Y los integrantes del Estado Mayor, viajaron de diferentes sitios.

 

COMO SON ELLOS

- Nos podrían contar cómo son los tres miembros con quienes ustedes dialogaron?

-Es muy difícil hacer unas siluetas de los miembros del Estado Mayor. Y puede ser aventurado, pues podemos caer en equivocaciones por apreciaciones ligeras. Pero quizás estos detalles, hagan surgir rasgos más protuberantes. Manuel Marulanda Vélez es un hombre de Génova, del antiguo Caldas. No muy alto, sin ser pequeño. Muy poderoso aparece en su vigor físico. Y es parco en palabras, sin ser hosco, ni eludir la conversación sobre los temas que le interesan o se le plantean. Está muy acondicionado al mando. Jaime Guaraca es fuerte; de mayor estatura; moreno y aparece silencioso. Pero amable cuando le corresponde exponer. Jacobo Arenas es santandereano y revela, en su coloquio, buena información ideológica. Tiene una visión de los fenómenos militares, juzgándolos a través de lo que pasa internacionalmente.

No hay que olvidar que tanto Marulanda Vélez como Arenas, han publicado libros sobre sus experiencias como combatientes y han sido traducidos. Desde luego, ellos no presumen de intelectuales. Están en su oficio por convicciones.

 

COMO SE LOGRO ESTA ENTREVISTA

- Cómo hicieron ustedes, los miembros de la Comisión de Paz, para llegar a esta entrevista?

-Se fueron presentando actos accidentales y una serie de cartas, que dirigieron al Presidente de la Comisión de Paz y hubo invitación formal del Estado Mayor de las FARC para reunirnos. Aquí debemos contrariar el anhelo de discreción del doctor Alberto Rojas Puyo, pero a él, a su fino tacto, se le debe en parte que es bueno relievar, el que haya sido posible llegar a los detalles finales para la entrevista.

 

SE HAN ENTREVISTADO CON
MAS GRUPOS DE COMBATIENTES

-Ustedes se han entrevistado con más grupos de combatientes?

-Todos nó. El Presidente de la Comisión de Paz sí lo ha hecho. Es bueno aclarar que para llegar a una entrevista, se requiere que quienes la propongan tengan responsabilidad en el mando. A la Comisión de Paz se le presentan muchas dificultades para aceptarlas porque los contactos, después de verificas detalles, precisar datos, etc., no ofrecen ninguna seguridad. La Comisión no está para festinar contactos que realmente no produzca o presten un servicio al país. Hay muchos que tienen deseos de figurar; de aparecer como los salvadores de la grave perturbación de violencia; hay otros que hacen alardes de la ascendencia que tienen frente a los combatientes. Y al chequear, todo se viene al suelo. Algunos lo que ambicionan es que sus nombres aparezcan vinculados al proceso de la pacificación. De todo hay en la viña del Señor. Y a nosotros nos toca tener exceso de paciencia.

 

LAS LEYENDAS SOBRE LOS COMBATIENTES

- Por qué ha circulado la leyenda de que a Manuel Marulanda Vélez, lo habían matado?

-Esa versión ha circulado muchas veces. Tantas, que inclusive Arturo Alape escribió un libro que se llama "Las Muertes de Tirofijo". Marulanda Vélez dijo que a él le impresionaba mucho que circularan esos rumores y que los creyeran quienes debían tener exactitud en lo que afirmaban; gentes serias que debían informarse bien. Esto -dijo con cierto humor- era lo que más le impresionaba de sus diferentes muertes.

 

COMO FUE EL DIALOGO

-Fué cordial y muy amplio. Se dialogaba todo el día, desde las primeras horas del amanecer y hasta muy avanzadas horas de la noche. El Presidente de la Comisión, doctor Morales Benítez, al abrir la primera conversación, precisó que no éramos negociadores, sino asesores del señor Presidente, y recordó que en la Cena de Paz, éste había dicho -son sus palabras- "lo que debíamos aportar se dió en abundancia. Pero repito: lo que hay que dar ya está dado".

Para nosotros es bueno aclarar que no íbamos a recibir un pliego de peticiones para ayudar a que las gentes se había ideado para ayudar a que las gentes de incorporaran a la vida civil; cómo se podía colaborar con quienes deseaban volver a la ciudad y cómo con los campesinos que aspiraban a tener tierra.

Los combatientes tenían una inquietud que era cómo se le iba a ayudar a los habitantes de las regiones que han padecido la violencia. La Comisión de Paz tuvo la oportunidad, entonces, de explicar todos los decretos complementarios a la Ley de Amnistía y en los cuales hay una verdadera concepción global del desarrollo de tales regiones y de los servicios que el estado ha ideado para los moradores de ellas. Porque la pacificación no es sólo para quienes están alzados en armas. Es para todos. Y así lo entendieron ellos.

 

LA TOMA DEL PODER

-Entonces por qué creen ustedes que aceptarían la paz que ha propuesto el gobierno del doctor Betancur?

-Ellos tienen varias razones. La primera, la gran confianza que les inspira el Presidente de la República. Sienten por él respeto y confianza en su política, en la cual advierten que se están haciendo dos grandes aperturas: una hacia el estudio y solución de los problemas sociales; y otra, hacia un cambio en el manejo de las relaciones de los partidos políticos, pues con la reforma que ha propuesto el Gobierno, para que se puedan expresar todos los partidos de extrema izquierda o de derecha, consideran que hay una manera de continuar la lucha. Porque ellos han sido claros al manifestar que su interés no es sólo guerrillero, pues lo que los impulsa es el cambio de un tipo de sociedad en el cual hay tantas injusticias.

Y han hecho una advertencia clara, demasiado clara, cuando nos manifestaron su interés por la paz, pues ellos entendían que el Gobierno del presidente Betancur abría otras posibilidades de lucha. Pero que no estaban fatigados.

Que, eso sí, entendían que ni ellos iban a llegar al poder combatiendo, ni nadie los iba a eliminar en esta batalla, pues ya habían demostrado en diecinueve años de combates, que no podían reducirlos. De suerte que con esa conciencia de su actitud, es que entran a la paz.

 

QUE EXPLICACIONES SOLICITARON

-Sería bueno, doctores Morales Benítez, Agudelo Ríos, Rivas Posada y Rojas Puyo, que contarán en qué puntos básicos se centró la entrevista.

-Con el mayor gusto. No podríamos hablar de discusiones, pues la conversación fue sencilla, clara, espontánea. De parte y parte se hicieron afirmaciones, sin desafío y sin vaguedades. Nosotros explicamos cómo se aplicarían los decretos complementarios de la Ley de Amnistía en cuanto a los diferentes aspectos que contemplan crédito, salud, vivienda rural, propiedad agraria, microempresas rurales, vías, revalidación de títulos de bachillerato, preparación técnica ofrecida por el Sena, posibilidades de trabajo, asistencia agropecuaria, programas de reforestación, titulación de baldíos; comercialización de los productos y facilidades para el transporte futuro, etc., etc.

Se les advirtió que el Gobierno nombraría los Altos Comisionados de la Paz, y que ellos servirían de enlace con el Señor Presidente, la Comisión de Paz, los Ministros y los Institutos Descentralizados para todas las obras que es necesario realizar, y las ayudas directas que necesitan los habitantes de las zonas que han padecido violencia, hayan sido o nó combatientes. Porque los programas son para todas las zonas y todas las gentes. El Gobierno no quiere hacer una tarea en favor de un grupo.

 

QUE LES DESPERTO MAS INTERES

- Y qué fué lo que les despenó más interés?

- Es bien difícil señalar que tuvo para ellos más interés. Sobre cada uno de los aspectos se mostraron especialmente atraídos. Pidieron explicaciones y aclaraciones. Pero tal vez seda bueno señalar que discutieron con el mayor cuidado todo lo relacionado con la reforma política. El mensaje del Ministro de Gobierno, doctor Rodrigo Escobar Navia, del 7 de septiembre de 1982, nos sirvió de soporte para podernos detener en el análisis de esa gran transformación en la manera como deben operar los partidos tradicionales y cómo pueden manifestarse todas las otras fuerzas políticas, sin cortapisas. Es el marco de la nueva convivencia, como la llama el Ministro, y de la paz política. El hecho de que se legalicen e institucionalicen las distintas fuerzas políticas, les abre a los combatientes una nueva oportunidad de luchar por sus ideas, de tratar de imponerlas, de influir permanentemente en el proceso de cambio de la vida social colombiana.

La circunstancia de que la oposición tendrá un estatuto claro dentro del cual puede manifestar todos sus desacuerdos, desaveniencias, rechazos, etc., sin sufrir persecusiones ni represalias. El nuevo estatuto de la información tiende básicamente a facilitar que puedan expresarse las nuevas formas políticas y sociales. El buscar fortalecer la justicia y la seguridad cotidiana de los ciudadanos, de aliento a las gentes para buscar formas de lucha dentro de la paz.

 

POR QUE TIENEN QUE CONVERSAR MAS Y POR QUE NO SE DESMOVILIZAN DE INMEDIATO

-Las gentes se están preguntando desde el sábado que leyeron el comunicado que ustedes firmaron con el Estado mayor de las FARC por qué tienen que conversar más y por qué no se desmovilizan de inmediato. Ustedes que responden a ello?

-Es una pregunta que realmente sorprende. Alcanzar la paz, no es como levantarse del asiento de un club o de un café citadino y decir: me voy para la casa. Hay necesidad de estudiar los diferentes problemas de los combatientes, de las regiones y habitantes de las zonas que han padecido la violencia. Es urgente preparar lugares de trabajo, de acuerdo con sus aptitudes. Hay que estudiar las peticiones de estudio o de tierra. No hay que olvidar que son cerca de veinte años de lucha.

Muchos ni siquiera tienen a donde regresar. La perdieron y en el combate, muchas veces sus hogares fueron arrasados. Sus parientes se tuvieron que dispersar para no ser localizados. Detrás de lo que han padecido, hay mucho dolor y mucha tragedia. De suerte que no es un pequeño episodio del cual se separan. Es parte de lo que ha sido la esencia de su vida. Que se piense en lo difícil que es cambiar de oficio sin haber estado en guerra. De suerte que debemos los colombianos hacemos cargo de las dificultades, de todo género, que van a encontrar los combatientes para llegar a su retiro. Por ello mismo el Señor Presidente ha pedido paciencia y humildad en el manejo de estos temas de la pacificación. De manera que el combatiente para llegar a la paz, tiene que principiar por su familia, reconstruirla, y comenzar nuevos oficios. Tal vez al meditar en todo ello, seamos más comprensivos y podamos juzgar con serenidad todo este bello e interesante proceso que comienza en Colombia: el de consolidar la paz.

 

UN GRAVE PROBLEMA: LAS CONFUSIONES

-De qué se quejaron los combatientes?

-De las confusiones que se presentan en las informaciones. Ellos no criticaron a los medios de información, pero sí insistieron en que sería bueno que no se dieran las noticias, sin tener alguna comprobación. Porque el fenómeno que se está presentando es que los delincuentes comunes al cometer sus fechorías de todo género, ellos mismos señalan qué grupo es el responsable. Entonces sin comprobación se dá la noticia. Se crean confusiones que son dañinas. Ahora que todos estamos en el afán de fortalecer la paz, se necesita mucho cuidado en esta materia. Ellos dicen que las siglas con las que se distingue su grupo olas de los otros combatientes, están siendo utilizadas de mala fe, en la mayoría de las ocasiones. Y expresaron los temores de que muchos sean enemigos de la paz -inclusive organizaciones de narcotraficantes, que producen y reparten el producto- y se amparan en el desorden para poder progresar económicamente.

 

DISCIPLINA MILITAR

-Se advierte disciplina militar?

-Tal vez una anécdota nos permita sacar conclusiones. En un momento en que estábamos todos en un potrero, se escuchó el ruido de un avión. No hubo una orden. Pero todo el mundo desapareció en segundos. Cuando regresaron, nosotros preguntamos con sorpresa por qué habían tomado esa actitud. Hubo dos explicaciones: 1a. podían bombardear y no hay que dar el frente; 2o. quizás podían venir a tomar fotografías de la región. De todas maneras, no debe registrarse la presencia de combatientes. Lo esencial fue la rapidez y que, cada uno, sabia cuál era su deber. Eso revela una preparación. Al final, se estableció que era un avión comercial.

 

OPTIMISMO EN LA PAZ

-Después de la experiencia que han vivido, tienen más optimismo en la paz?

-Sin ninguna duda. Tenemos hoy más optimismo en la paz, porque cada vez sabemos que la insistencia en consolidarla demanda confianza en el pueblo colombiano. Y la poseemos, sin ninguna duda.

El Tiempo
Febrero 9 de 1983

 

 

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