PAÍS, MARGINALIDAD, Y ESCUELA

 

Patricia Ariza *

 

Colombia es un país sumido en una profunda crisis estructural, que a su vez es producto de numerosas crisis acumuladas en las regiones y en el tiempo. La palabra crisis no es sólo el resultado de situaciones límite. Es también la oportunidad de encontrar grandes salidas, de propiciar grandes transformaciones. Colombia acumula simultáneamente los dramas contemporáneos que otros países viven de modo parcial: narcotráfico, confrontaciones armadas, violencia, paramilitares, etc., a la vez que posee una riqueza y diversidad culturales impresionante.

Por supuesto, las razones primigenias de esta situación tienen su origen en las profundas desigualdades sociales, en el abandono de regiones enteras que durante décadas fueron consideradas patios traseros de donde se podían extraer los productos del trabajo y de la tierra de manera inmisericorde, además de los estrechísimos márgenes de participación y protesta popular. Este país vivió casi medio siglo en estado de sitio. Y una de las formas atípicas de protesta que encontraron los sectores del campesinado fue la lucha armada.

En estas décadas de acumulación, la única oportunidad de participación en las decisiones del estado estaba acaparada por los dos partidos tradicionales que eran y son, estructuras verticales profundamente antidemocráticas.

El narcotráfico irrumpe en Colombia en medio de este complejo panorama, lo cual, a su vez, hace posible su consolidación: "En río revuelto cosecha de pecadores". El narcotráfico, a su vez, fue el catalizador que precipitó todas las crisis. Zonas inmensas que antes se habían dedicado a la agricultura, se convirtieron en zonas de cultivos ilegales. Y a su vez, las enormes sumas del narcotráfico, se invirtieron en latifundios dedicados al mono cultivo o a la ganadería extensiva, obligando a centenares de miles de campesinos a buscar en los llamados cultivos ilícitos el sustento diario.

El narcotráfico no sólo produjo una impresionante movilidad social, sino que irrigó con sus ganancias de multinacional todos los estamentos políticos y sociales del país. El trabajo honrado perdió la posibilidad de otorgar salidas dignas y el paradigma de comportamiento se fue convirtiendo en la adquisición ilegal y rápida de riquezas. El estado se fue relegando a la vez que corrompiendo. Y su precaria presencia estuvo cada vez menos comprometida con el bienestar social. En el río revuelto de Colombia los grandes grupos financieros y los narcotraficantes consolidaron inmensos capitales y el ejército perdió su capacidad ofensiva a la vez que muchos de sus altos mandos se corrompieron. La guerrilla navegando en el mismo río revuelto se transformó en una fuerza militar, hoy reconocida incluso por el propio establecimiento.

La Cultura

La Cultura es el modo de ser de los pueblos. Y nuestro modo de ser está profundamente mediatizado por el enriquecimiento ilícito y por la solución privada a todo conflicto de convivencia. La frontera entre la Ley y el Delito está desdibujada. Las grandes  víctimas de este conflicto son, por supuesto, los jóvenes. La violencia se salió de madre e invadió con el dinero fácil todas las instancias de la vida social.

La Marginalidad y La Educación

Quienes irrumpieron en el narcotráfico eran marginalizados, quienes lo hicieron en la guerrilla también. Y la base social de los paramilitares está integrada por campesinos de zonas olvidadas, ex guerrilleros, ex militares y convictos. En medio de este mapa desolador, está incrustado un sistema educativo que no logra que los jóvenes construyan el Nosotros desde la propia escuela.

El único espacio que parece devolverle al joven el sentido de pertenencia es el "parche", cuyo paradigma está en la negación del trabajo honrado, que de por sí se les niega. El honrado es considerado un "tonto", un "paciente" o un "denunciante" cuya figuración lingüística vista desde el parche es la de un enfermo o la de un enemigo en potencia.

La pedagogía

La línea recta entre dos puntos parece ser el camino más corto. Sin embargo, si esa línea es vertical puede ser el camino más distante entre dos personas. Quizás las palabras claves del futuro pueden ser "aprendizaje" y "creatividad" en lugar de enseñanza y repetición.

La gran pregunta es: ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo construir una escuela que abra espacios, donde los jóvenes puedan construir o, mejor, reconstruir el "Nosotros"?

La salida

El director de Naciones Unidas en Colombia, Doctor Francesco Vincenti plantea que la salida de la crisis en Colombia, - debido precisamente a la condensación de los conflictos que afectan a países con índices de PIB más altos del mundo- ya no es, ni puede ser una salida aislada.

Narcotráfico, guerra, oxígeno son las grandes preocupaciones con que arribamos al Tercer Milenio. Y la salida de Colombia, sólo puede construirse a partir de un Modelo de Desarrollo Alternativo que invierta el mapa y las estructuras sobre las cuales se ha convertido al país entero en marginal. Todo es precario y marginal. Muy pocos espacios cuentan con legitimidad cultural. Aún el presente gobierno, que se ha empeñado en la Paz, está "ad portas" de acuerdos que seguramente comprometerán su propia legitimidad.

En la posibilidad de participar en un nuevo Modelo de Desarrollo Alternativo estaría la convocatoria al NOSOTROS con MAYUSCULA. Nosotros nación, nosotros historia, nosotros excluidos. Quizás con la participación del Gran Parche que se llama Colombia, esto en algún cercano momento empiece a lograrse.

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