Ignacio Gómez Jaramillo

Espalda (Ca.1940)

El nombre de Ignacio Gómez Jaramillo sobresale en el arte colombiano de la primera mitad del siglo XX. Nace en Medellín en 1910, estudia bellas artes en España y México entre 1929 y 1940, y luego regresa al país, en donde trabaja hasta su muerte en 1970. Su prolífica obra pictórica aborda paralelamente diferentes temáticas: el paisaje, el bodegón, el retrato, el fresco histórico y el desnudo. Espalda es una obra de la serie de desnudos que realiza a su llegada de México. 

En esta obra, el pintor muestra la figura rotunda que posa de espaldas exhibiendo toda su corporalidad. Sin embargo, es un desnudo que no se detiene en el regodeo de la apariencia física sino que apela a su transformación como idea; Gómez Jaramillo ve el cuerpo femenino como símbolo de la naturaleza. La influencia de Paul Gauguin se hace evidente en el escape hacia un paraíso perdido, el cuerpo representado frente a un bosque virgen, idílico y sombrío. Su estilo se caracteriza por el uso de una línea precisa que concreta los volúmenes y estructura la composición. En este caso, el acabado del conjunto se define por la sutil armonía de su extraordinario colorido: los sólidos tonos ocres y rosas de la figura que contrastan con el verde profundo, el azul cerúleo y los grises plateados.

El reconocimiento a la obra de Gómez Jaramillo está relacionado con su gran talento como dibujante y pintor, y con ser uno de los artistas que inicia en el país la apertura hacia un lenguaje pictórico no academicista. El sentido progresivo hacia la disolución de las formas no lo seduce, y conscientemente decide no incursionar en la abstracción pura por considerarla ambigua y falsa. Es un realista que determina su propio espacio creativo. Su obra se caracteriza por ser un puente entre lo que podemos llamar los primeros artistas modernos y la generación siguiente, la que en los años cincuenta llega a la abstracción. Su propuesta artística se desarrolla en medio de controversias y contradicciones, entre posiciones estéticas antagónicas: tradición y modernidad, lo propio y lo ajeno, lo local y lo universal.

Por María Consuelo García
 

Bibliografía

Cobo Borda, Juan Gustavo. 2003. Ignacio Gómez Jaramillo. Bogotá: Villegas Editores.

Cristancho Raúl. 1988. ”Ignacio Gómez Jaramillo. Entre lo moderno y lo vernáculo”, en: Viva el arte, noviembre. Bogotá: Cooperartes.

Cristancho, Raúl. 1999. “Idiosincrasia y modernismo. La pintura de Pedro Nel Gómez e Ignacio Gómez Jaramillo”, tesis de grado de maestría en Historia de la Arquitectura. Bogotá: Universidad Nacional.

Eiger, Casimiro. 1959. ”La falsa leyenda de Ignacio Gómez Jaramillo”, en:El Tiempo, edición de noviembre 23. Bogotá.

Engel, Walter. 1945. ”Dos pintores Antioqueños. Ignacio Gómez Jaramillo y Carlos Correa”, en: Revista de las Indias. No.13, septiembre. Bogotá.

Gómez Jaramillo, Ignacio. 1987. Anotaciones de un pintor. Medellín: Ediciones Autores Antioqueños, Vol. 39.

Medina, Álvaro. 1995. El arte colombiano de los años veinte y treinta. Bogotá: Colcultura.

Museo de Arte Moderno. 1997. Colombia en el umbral de la a modernidad. Un homenaje a los artistas antioqueños. Bogotá: Museo de Arte Moderno, Gobernación de Antioquia y Suramericana de Seguros.

Traba, Marta. 1957. “Últimas obras de Ignacio Gómez Jaramillo”, en: El Tiempo. Suplemento Literario, edición de septiembre 15. Bogotá.

 

Citas: 

“Lo abstracto y lo concreto en pintura son términos huidizos –dice Ignacio– ¿Qué es lo abstracto y qué lo concreto? Alguien ha dicho ’Nada más abstracto que un cuadro de Mondrian’. La pintura se convierte en un hecho concreto al llevarla a la tela; un hecho que despierta una serie de sugerencias abstractas. Pero no como la música. La música se va. La pintura se queda. La prueba es que se puede negociar, vender. Pero el hombre no puede crear formas porque todas las formas están. Además la inmensa mayoría de pintores abstractos son simuladores… los que se llaman abstractos fingen.”
Ignacio Gómez Jaramillo citado por Alejandro Vallejo.

“Es evidente su interés por reconciliar lo que había asimilado del leguaje moderno con aspectos académicos y temáticos vernáculos. Una obra sólida fundamentada en principios composicionales de orden estructural… una justa relación de espacios positivos y negativos, las figuras se entrelazan exquisitamente mediante un delicado juego de líneas y fuerzas de tensión, para conforman un todo estable y armónico. El recuerdo de Gauguin se manifiesta aquí por la idealización de una raza y su situación idílica en el paisaje, sin caer en una visión exótica ni sentimental.”
Raúl Cristancho

 

Comentarios (0) | Comente | Comparta c