CON BUEN HUMOR
Primero fue Alberto Arango. El habló con Pérez Sarmiento y llenos
de entusiasmo hicieron un esquema de lo que sería la revista,
debieron reír mucho pensando en todas las cosas disparatadas que
dirían y en los personajes por caricaturizar. Pero Alberto Arango
terminó yéndose a Buscar mejor suerte, como lo hizo siempre hasta
que lo mataron en las minas. Luego fue Rendón. Con él Pérez
Sarmiento concretó la apertura de la revista el 16 de septiembre de
1922. El era el jefe de la parte gráfica, la más importante en una
revista de humor y caricatura. Pero Rendón también se fue, de
repente. Y Samper ocupó su lugar sin saber muy bien cómo, porque
era necesario hacerlo. Fue un gran reto para él, por muchas
razones. Por la responsabilidad que implicaba, por la cantidad de
trabajo que representaba y porque reemplazar a Rendón como
caricaturista -él que nunca lo había sido- no era tarea fácil. Pero
lo hizo y muy bien, tanto que por falta de recursos económicos y
por dificultades diversas, la elaboración total de la revista
recayó sobre sus hombros en varias ocasiones. Por esta razón
recurrió al ingenioso truco de los seudónimos para que nadie notara
que la nómina la formaba una sola persona. Firmó como Rosas, como
Zuhé, y naturalmente como Samper. Quizá fue este espacio no
esperado de la caricatura el que le permitió independizar su línea
del estilo antes mencionado. Aquel estaba bien para la ilustración
de cuentos románticos y poemas piedracielistas, pero tanto
decorativismo no rimaba con las figuras campesinas, los políticos o
las comadronas locales. Samper empezó a trabajar los volúmenes,
siguió utilizando una línea delgada pero más firme, más
precisa.
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Sin título
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La buena ventura
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