I SU VIDA



Primera época


En la personalidad de Alberto Arango Uribe, se evidencian muchas de las ideas expuestas en la introducción. Nace el 3 de octubre de 1897, en un hogar donde su madre, Eugenia Uribe de Arango, tiene como afición principal en su vida la pintura y donde su padre, Alfonso Arango Arango, hijo de fundadores, hacendado y comerciante, se muestra amante de los objetos bellos: muebles, cuadros, arte precolombino, a más del entusiasmo ferviente que le despiertan los viajes, los lecturas, la huaquería y la minería. Y Alberto Arango, el hijo, recibirá como legado de sus mayores, el impulso necesario para ser, en distintas épocas de su vida, empresario, diseñador de muebles, minero. El ambiente de su hogar propició, además, el desenvolvimiento de sus tendencias - "EXPECTATIVAS"- artísticas, así como en sus hermanos: Jorge, Alfonso y Arturo, favoreció el desarrollo de las actitudes requeridas para ser un brillante arquitecto autodidacta el primero, un empresario el segundo y un escritor el tercero, así éste no haya encaminado su existencia en esa dirección.

No sólo el medio familiar permitió el despliegue de las inclinaciones de Arango. Es también preciso, siguiendo la tesis popperiana expuesta tan superficialmente en la introducción, remontarse a la carga genética recibida como legado de los conquistadores, para explicar la pasión de Arango por los toros y el teatro español. Fue con la contemplación de las imágenes de corridas aparecidas en libros sobre toros, como Arango se inició en el difícil arte del dibujo. Nunca tuvo oportunidad de seguir cursos en una escuela de pintura. Tal vez el asedio durante casi toda su vida, de problemas de índole económico, clarifique en parte esa carencia, si puede calificarse así la no asistencia a una academia de arte. Una muestra de las penurias sufridos por él y por su familia, a raíz de la muerte de su padre en 1913, fueron los disímiles oficios desempeñados en su incipiente juventud: cobrador de cuentas de los almacenes París y Venecia y empleado de banco, del Banco del Ruiz.

Arango, terminados sus estudios de bachillerato en el Gimnasio Moderno de Bogotá, se ve impelido a escoger una profesión de las llamadas liberales. Su decisión debió obedecer, en parte, al deseo de subsanar las necesidades pecuniarias de su madre y hermanos menores, y en parte, y no creemos arriesgado afirmarlo, a las insinuaciones recibidas de sus mayores. Extraño debía resultar, en aquella época, que el vástago de una familia perteneciente por ancestro, no por la opulencia, a la alta clase social, se dedicara exclusivamente al arte y más cuando existían otro clase de apremios. Viaja, en 1918, a Bogotá e ingresa a la Escuela de Odontología, independiente aún de la Universidad Nacional de Colombia.

En 1923 contrae matrimonio con Débora de la Cuesta Restrepo, quien por sus inquietudes intelectuales y por sus actitudes ante la vida se adelantó a su tiempo. Ejerció, antes de su matrimonio, el magisterio en el colegio que dirigía su madre. Ya casada funda a principios de 1932, con el maestro Arango y con Gabriela Restrepo, hoy monja de La Visitación, la Biblioteca Municipal de Manizales, cuyo archivo catalogan con el sistema Dewey, aprendido sólo con lecturas sobre el tema. Después de la trágica muerte del maestro Arango, desempeñó, en Medellín, los cargos de directora del Museo Zea, hoy de Antioquia, de secretaria de Educación Municipal, de directora de Bellas Artes y, durante seis años, de directora de la Academia Superior de Arte, donde se estudiaba dibujo arquitectónico, decoración y topografía. Fue, pues, doña Débora la mujer ideal para el maestro Arango. Ella comprendió y valoró sus dotes de hombre excepcional y de artista, y supo alentar siempre su inspiración artística.

Un año después de su matrimonio, al no encontrar ni satisfacciones monetarias ni, por supuesto, espirituales en la práctica de su profesión, Arango abandona la odontología y se convierte, por necesidad, en hombre de empresa: empresario de espectáculos, creador de afiches publicitarios, "organizador de cuadrillas taurinas y figura él mismo del ruedo"8, con el seudónimo de "Boleta", nombre tomado de una de las obras de Calderón de la Barca; diseñador de muebles en una ebanistería de propiedad suya y de Enrique Vélez Mejía y director, actor y coreógrafo de un grupo de teatro formado por él. Fracasó en todas estas iniciativas.
 

Documento sobre la fundación de la Escuela de Bellas Artes de Manizales en 1932.


El malograrse de los proyectos acabados de mencionar son suficientes razones para no compartir las apreciaciones de Luis Eduardo Nieto Caballero sobre " ...las condiciones de hombre práctico... y de empresario"9 reunidas en Alberto Arango. Nuestra opinión en nada demerita la vida del hombre y del dibujante. Muy por el contrario, ella es una valoración de sus "EXPECTATIVAS". Las acciones empresariales son por completo opuestas a la sensibilidad y temperamento artístico. Era imposible, para Alberto Arango Uribe, alcanzar el éxito en faenas tan alejadas de sus aspiraciones más profundas.

Las responsabilidades adquiridas con su familia, le impulsan a aceptar el nombramiento de director de la Imprenta Departamental de Caldas, donde tiene como compañero de trabajo a su amigo, el escritor Rafael Arango Villegas, director, a su vez, del Departamento de Estadística.

Sin embargo, las vicisitudes no arredran su ánimo y acomete una nueva empresa más acorde con sus inclinaciones: la fundación de la Escuela de Bellas Artes de Manizales.

 

8
 López Gómez Adel. "Divagaciones sobre Alberto Arango Uribe", en Civismo, número 44, Manizales, febrero 1941. pág. 5
9
 Nieto Caballero, Luis Eduardo. "Alberto Arango Uribe"  en Civismo, número 44, Manizales, febrero 1941. pág. 19.
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