La inclinación militar de Alberto y de su hermano Carlos María era heredada de sus mayores. En 1876, Carlos María organizó y dirigió la famosa guerrilla de Los mochuelos, conformada por jóvenes conservadores miembros de las más prestigiosas familias bogotanas. En 1876 y 1877, esta guerrilla se enfrentó duramente al gobierno radical que dirigía el presidente Aquileo Parra. Sus más frecuentes contendores liberales fueron varios jóvenes que formaron a su vez, otra guerrilla: Los alcanfores, llamados así porque, supuestamente, "se evaporaban como el alcanfor, en el momento de la batalla". A pesar de su profunda voluntad de ataque y victoria, siempre se guardaron mutuo respeto y consideración, como los caballeros que se preciaron de ser. Esto ha quedado plenamente confirmado en el libro que sobre la guerrilla de Los mochuelos escribió uno de sus integrantes, Enrique de Narváez.

Homenaje de Amulad a Alberto Urdaneta en su cumpleaños.

Son muchas las leyendas que se forma ron alrededor de los hermanos Urdaneta, sobre sus excentricidades, su amor al lujo y al boato, su proverbial fuerza física que hizo nacer la historia de la lucha de Carlos María con el diablo, y a quien se atribuye la frase "a inteligente me ganarás, pero a fuerza no", dirigida a una mula a la cual obligó a cruzar un río llevándola a cuestas; sus cualidades de hombres de inundo y diestros cazadores que utilizaban armas de proporciones dignas de titanes, tal es el caso de la escopeta que utilizaba Alejandro, llamada La mama. Todas estas leyendas han estado ligadas durante años a las tradiciones de varias familias vinculadas a la Sabana de Bogotá, y fueron consignadas por Camilo Pardo Umaña en su libro Haciendas de la Sabana. Tomás Rueda Vargas, en sus múltiples escritos sobre la historia de Bogotá y su Sabana, se encuentra constantemente con las huellas dejadas por aquellos famosos Urdaneta.

Grupo de auxiliares de tos Mochuelos. Fotografía de 1. Racines.

Alberto, Alejandro y Carlos María sirvieron de inspiración a Lorenzo Marroquín y a José Manuel Rivas Groot para la creación de algunos de los personajes de su novela Pax, como el general Alejandro Borja y a José Asunción Silva le inspiraron, con sus vidas singulares, la novela Los Monteverdes, cuyos originales inéditos se perdieron en el naufragio que sufrió Silva en el Amérique, en Bocas de Ceniza al regresar de Venezuela. Al igual que sus propietarios, las haciendas que heredaron de sus padres los hermanos Urdaneta: Canoas, Fute y Buenavista, se encuentran también pobladas de leyendas. Una de ellas, Fute, que perteneció a Alejandro, posee una particularidad especial: en un punto apartado de sus terrenos se observa un curioso fenómeno meteorológico llamado Antelio, mezcla de aurora boreal y arco iris, que proyecta la imagen de quien lo observa, en grandes proporciones, rodeándola de luminosos anillos de colores. Este fenómeno fue ilustrado y descrito en el Papel Periódico Ilustrado, al final de la entrega del 5 de mayo del segundo año.

Hacienda Buenavista (verja, entrada principal).

Alberto Urdaneta contrajo matrimonio, en 1872, con Sofía Arboleda Mosquera, a quien Rafael Pombo llamó "relámpago de belleza". Esta unión duró tan solo tres años, pues la joven esposa murió poco antes de cumplir los 21 años, sin dejar descendencia. Quizás debido a su temprana viudez, Urdaneta se dedicó con ahínco a múltiples actividades, todas ellas enfocadas al progreso de la comunidad y del país.

Hacienda Fute. Propiedad de Alejandro Urdaneta

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