En cuanto a las obras de carácter costumbrista o alegórico, géneros que también cultivó, podemos observar en ellas, la aguda sensibilidad artística humana del pintor; citemos como ejemplo, dos de ellas: el óleo conocido como La caridad, obra con la cual Urdaneta nos transporta a la dura situación que crean, tanto la pobreza como el dolor. En la segunda obra que mencionaremos, el mural de tipo "plafond" encontrado recientemente, El genio de las flores, que fue ejecutado para complementar el cielo raso del salón ovala do de la hacienda Buenavista durante los años felices de su matrimonio, Urdaneta dejó patente su facilidad para pasar de una atmósfera fría y tenebrista a otra radiante y luminosa. Esta última obra constituye una de las más valiosas piezas de la exposición, puesto que tal vez sea la única muestra existente de la numerosa producción mural en la pintura de Alberto Urdaneta, siendo en esta técnica, uno de sus iniciadores y uno de los pocos que la trabajó en Colombia durante el siglo pasado.
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Alberto Urdaneta. Oleo de Ricardo Acevedo Bernal |
Como hemos podido comprobar a través de este breve recuento de su vida y de su obra, Alberto Urdaneta fue un constante mecenas y un entusiasta pro motor cultural, actividad a la cual dedicó su vida y gran parte de su cuantiosa fortuna, pero sobre todo su inteligencia, su genio y sus más nobles ideales. Mucho se ha escrito sobre la completa dedicación de Urdaneta para servirle al país. Las palabras de José Manuel Marroquín nos describen otra cualidad que poseía: "Si sobre estos puntos pudiera yo decir algo, cómo me extendería para encomiar el carácter y la perseverancia de que Alberto ha hecho prueba al trabajar en sus nobles empresas. Aquí, en donde todos nos cansarnos de todo; aquí, en donde la palabra imposible está, no sólo en todos los diccionarios, sino en todas las bocas y en el primer poste de todo camino que lleve a alguna cosa grande y útil; en donde hay inteligencia y valor y generosos sentimientos y todo, menos perseverancia, hay que admirar esta virtud con más veras que en los países en que abundan los caracteres enérgicos y constantes; y por consiguiente hay que admirar en nuestro amigo, que mediante ella ha sabido ilustrar su nombre".
Alberto Urdaneta estuvo siempre con vencido de la importancia de preservar nuestro pasado corno símbolo fundamental de identidad. Los hombres se proyectan en sus obras y Urdaneta continuará haciéndolo a través de las suyas. Sus luchas y sus realizaciones cobran hoy más fuerza que nunca en este justo y merecido homenaje. La Escuela de Bellas Artes de Colombia y el Papel Periódico Ilustrado, algunas de las más notables y trascendentales obras que nos legó, son el claro testimonio de lo que fue aquel hombre genial, artista, maestro, periodista y soldado, pero ante todo colombiano, que se llamó Alberto Urdaneta.

