Los grabados, por su textura peculiar (grises ásperos y contrastes de luz), recuerdan ciertas fotografías tomadas con interés documental que dramatizan su valor testimonial al incorporar icónicamente las huellas del tiempo o de las condiciones adversas en que fueron procesadas. Pero en aquellos grabados, el espacio donde se produce el sentido no es, en última instancia, el referido en la fotografía. Es un espacio más complejo y virtual donde tiene lugar el encuentro poético de texto e imagen. Ese espacio intelectual concierne, exclusivamente, a la conciencia ética del espectador.
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Luis Camnitzer, From Uruguayan Torture, 1983. |
Madeleine Burnside1 ha señalado -respecto a la serie de grabados sobre la tortura, de 1984- que tales obras resumen la preocupación de Camnitzer por diversificar las opciones interpretativas del espectador, renunciando al poder de manipulación directa del discurso, por parte del artista. Si bien esto parece cierto, ocurre que -como observaba Peter Burger2 respecto a las "Latas de sopa Campbell" de Warhol-, aun en el extremo de su autoanulación, el artista, como sujeto del arte, reaparece fortalecido. En el caso de los grabados de Camnitzer dicho sujeto reaparece, además, en dos diferentes instancias: en los textos escritos que acompañan la imagen (en los que el artista ingresa como comentarista, buscando separar su presencia de la del torturador) y en el recurso autorreferencial de incluir en los grabados imágenes fragmentarias de su propio cuerpo (como si las connotaciones sádicas desencadenadas por la obra pudieran neutralizarse en la fantasía del artista a través de la idea de la autoflagelación, ocupando el lugar del torturado).
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Luis Camnitzer, From Uruguayan Torture, 1983. |
1 |
Madeleine Burnside. Luis Camnitzer. Uruguayan Torture. Catálogo del Alternative Museum, 1984, Nueva York. |
2 |
Peter Burger. "Aporías de la estética moderna". Revista Nueva Sociedad, No. 116, 1991, Caracas. |


