Mientras que en las piezas de Lame, Caro trató opiniones y mitología muy local, en su serie de maíces (comenzó en 1975 y reaparece esporádicamente desde entonces) se ha aventurado en un símbolo de significación continental, más amplio. Sólo que esta vez, con la excusa de que tiene pocas ideas (únicamente una al año), lo hizo para desprestigiarlo. Diciendo que él pasó de las cajas de Marlboro a los maíces porque le gustaba contrastar colores1 la imagen del maíz -algunas veces pintada o impresa, otras formada con cable eléctrico doblado- crecería una hoja al año.
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Antonio Caro, Homenaje a Quintín Lame, 1979.LO HUMANO
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Paradójicamente, Caro parece estar expresando necesidades de una naturaleza más personal y subjetiva cuando aborda temas tan generales como éste. Cuando sus proyectos son locales y de un lugar específico, adquiere un alto grado de presencia objetiva y confianza en sí mismo. La realización de la especificación del lugar de la obra de Quintín Lame me hizo revisar el arte de Caro. De repente ya no era importante si lo veíamos o no desde el punto de vista de la palabra "arte". Entonces Caro probablemente encaja en lo que desde los años sesenta se ha encasillado con la etiqueta del arte conceptual. Pero también encaja en un concepto más amplio de una forma estrecha de guerrilla visual. El se desvía cuidadosamente de las metas del arte como las define y las quiere el establecimiento.
El desvío hecho a propósito es difícil de analizar en la jerga
artística, el localismo a propósito es difícil de exportar. En todo
esto, incluyendo la escasez de su producción (en esencia no
corresponde a la confianza que cualquier mercado comercial invierta
en un artista2) Caro
se convierte en el artista vivo más subversivo de América Latina y
en un punto de referencia para muchos de nosotros.
1 |
Entrevista radial en Especiales de Colcultura, Bogotá, noviembre de 1975. En la misma entrevista se le preguntó por qué había escogido el diseño de las cajetillas de Marlboro, a lo cual contestó: "Intuición." |
2 |
En la Bienal de Artes Gráficas de Cali en 1971, Caro obsequió al público 2.000 dibujos firmados por él. |

