Al utilizar el formato de las tiras cómicas, preside una siniestra transformación en la cual un juguete familiar revela un aspecto peligroso y amenazador. Agranda cada marco al máximo, de tonando una imagen a la vez extremadamente sencilla y gráfica y también en extremo parabólica. Gran parte de esta ambigüedad se ve potenciada por el simple efecto de culturas que chocan; los dedos gigantescos de Mickey Mouse se sacuden ante una desgreñada niñita mexicana y Coatlique, con un sombrero victoriano, posa enorme al lado de una calavera con orejas de Mickey. En otro lugar, los dedos enguantados de Mickey descienden para ungir a un prisionero político con una corona de espinas. En Not Good for Funding, Cristo aparece con una considerable erección en una imagen copiada directamente de una pintura, del siglo XVI, de Maerten van Heemskerck (que, a  propósito, se encuentra en la colección -fundamentalista- de la Universidad Bob Jones en Greenville, S.C.).

 

Enrique Chagoya, Not Good for Funding, 1991.

 

El tenor político de las invocaciones de Chagoya a la cultura pop tiende a colocar en primer plano el aspecto corporativo de esta cultura, dejando la familiaridad visual de las imágenes extrañamente vacía y descarnada. Mickey Mouse es Todos y emite una sombra siniestra.

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