El uso que hace Chagoya del icono es, en cierto nivel, una declaración anti-imperialista, un desenmarañar a la manera de How to Read Donald Duck de Dorfman y Mattelart. Al igual que la mayor parte de las cosas que en su obra parecen inicialmente simples, los personajes con los que trabaja interactúan y se refieren unos a otros de maneras que acumulan complejos significados ("El mal", dice, "no es obvio.") Su empleo de estos bancos de imágenes y de referencias culturales connota también una colisión de valores y, si bien Chagoya es fuertemente asertivo en su análisis de las razones que lo motivan, la obra produce asimismo un mar de disonancia en la evaluación de su impacto.
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Enrique Chagoya, Radar Wars, 1989 (fuera de exhibición) |
El propio carácter físico de los grandes dibujos y su despojo formal les comunican inmediatez y poder. Chagoya trabaja primordialmente con negro y rojo, un esquema cromático que ha servido de blasón a los movimientos anarquistas y comunistas y que coincide con gran parte del terreno conceptual del artista, con sus ecos de periódico y de sangre derramada. Son también los colores que fueron utilizados para escribir los antiguos códices aztecas, y en esta aplicación representaban el conocimiento. Moira Roth ha especulado que los dibujos de Chagoya se acumulan en una especie de Códice Mendoza (comisionado por los españoles para documentar la vida de los aztecas) invertido, y, en efecto, recientemente terminó en forma de códice una parábola acerca de Supermán, dibujada en papel amate.

