En algunos momentos, la utilización que hace Chagoya de las diversas imágenes produce una sensación de nostalgia, parece recordar la experiencia de emigración, diáspora, pérdida. Le agradan los pentimentos que quedan cuando borra pequeñas manos, halos y otras figuras de su posición original en el dibujo. Estos residuos poseen un dinamismo fantasmal: llenan la superficie con los ecos y las vibraciones de lo que se hallaba antes allí. Comunican la sensación de los exvotos, aquellos diminutos emblemas ofrecidos por los fieles en acción de gracias. Si bien estas delicadas partes flotantes de cuerpos parecen evocar el espectro del desmembramiento, la ira moral de la obra de Chagoya puede ser la sombra que advertimos.
 

 

Enrique Chagoya, Double Agent, 1989.

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