La estrategia general empleada por Durham es de naturaleza isométrica, al convertir el volumen y el impulso del enemigo en su propia fuerza para derrotarlo. Se trata de un método que él considera tradicional: "Todo objeto, todo material traído de Europa era tomado y transformado con gran energía. Un rifle en manos de un soldado no era igual a un rifle que había estado sujeto a modificaciones duchampianas en las manos de un defensor, modificaciones que incluían a menudo cambios en la forma por el uso de plumas, cuero y abalorios." Análogamente, Jimmie transubstancializa. Sublima los escombros urbanos en pequeños monumentos, congrega piezas de autos oxidadas y terribles juegos de palabras en impropios conjuntos de poder ritual. Como resultado de ello, hay un deslizamiento constante entre lo sólidamente real y lo que se encuentra posiblemente más allá de la realidad. Hablando un día acerca de su alter-ego ficticio, José Bedia (que resultó ser una persona real), dijo Jimmie: "José y yo no somos surrealistas, pero creemos que todavía no disponemos de información suficiente para ser realistas."

 

Jimmie Durham & Maria Thereza Alves, Veracruz / Virginia, 1992.

 

A Jimmie le preocupa la autenticidad. Señala el hecho de que las explicaciones románticas del "cará indígena" a menudo hacen sentir a los indígenas menos que auténticos. En efecto, el gobierno le ha hecho perder su carácter indígena. La legislación sobre arte y artesanías indígenas exige que las personas se inscriban como miembros de una tribu para poder vender su mercancía como "arte indígena". Durham se negó a hacerlo y ahora, oficialmente, no es un artista indígena. Su propia definición quizás sea más adecuada, "neo-primitivo, neo-conceptual".

El efecto de la obra de Durham es el de una "caída en la diferencia", un recentramiento de la realidad que invierte el predominio habitual. Es un estado provisional y proteico que consigue una fragmentada incandescencia, la suma trascendente de sus contradicciones. Su claridad y su eventual generosidad son el regalo que Jimmie siempre nos hace.

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