El homenaje a Mendieta habla también del enorme sen miento de pérdida experimentado con ocasión de su muerte La delicadeza de los pequeños cuadros, cada uno de ellos envuelto en un marco grande y burdo, parece describir un duelo triste y enajenado, así como un sentido de desplazamiento personal agudizado por la muerte violenta de Mendieta. El carácter directo y la sencillez de la expresión, sin embargo, no permiten que la obra caiga en la polémica y le comunican una presencia curativa, afín a la de los retablos de hojalata a los que se asemeja formalmente.
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Marina Gutiérrez, Homenaje a Ana Mendieta, 1988. |
Subyace una generosidad de espíritu a la obra de Gutiérrez. Nunca prescriptiva, abre un sendero a través del candor personal, inmutable ante las aplastantes realidades a las que se opone. A la manera de intuiciones compartidas, enuncia cosas que son verdades para muchos y que, al ser pronunciadas con dulzura, prestan apoyo a todos aquéllos que se unen a su conversación.
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Marina Gutiérrez, Homenaje a Ana Mendieta, 1988. |


