Es cierto, claro, que los performances de Hincapié -desde el punto de vista del contenido- delatan cierto anacronismo, una rara sensación de "cosa ya vista". Sin embargo, lo que desbarata cualquier argumento sobre su actualidad es la impresionante intensidad que la artista proyecta en sus presentaciones. Esta tierra es mi cuerpo... tiene, por supuesto, otros parámetros formales, pero aún así es profundamente emotiva y profusamente activa. Como su trabajo ha demostrado una estética consistente en cuanto a desarrollar, irónicamente, una antiestética, Hincapié logra lo que muy difícilmente obtienen otros artistas, que su imagen física sea su imagen artística. La actriz se ha aprendido los diálogos a la perfección, tanto que no hay que hablar. Sólo moverse, plantar y sentir.

 

María Teresa Hincapié, Esta tierra es mi cuerpo..., Performance, 1992.

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