La obra de Jaar no se limita a afirmar quejumbrosamehte "otros lugares son importantes también". Confronta la transacción misma entre la persona y el "otro" mirándola en el pleno sentido transitivo de las relaciones de poder, la disparidad económica, las tendencias históricas y las deshonestas declaraciones morales. Desalienta la confianza que existe en pensar que habría una manera de hablar imparcial y significativamente acerca de la vida de los menos favorecidos desde una posición de privilegio. Su crítica política es amplia, pues reconoce las interrelaciones sistémicas entre el abuso laboral y los recursos naturales del Tercer Mundo, el subdesarrollo, la emigración a los Estados Unidos, lejanos basureros tóxicos llenos de los desperdicios de Occidente y otros modelos de abuso que comparten el mismo parentesco geográfico y capitalista.
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Alfredo Jaar, Terra non Descopertada, 1991. |
El sencillo recurso de los espejos se utiliza para evocar una compleja red de luchas conexas en busca de identidad y de dominio entre las personas descritas por Jaar y aquéllas a quienes se las describe. La ventajosa posición del espectador/fotógrafo cambia constantemente en sus montajes; al desestabilizar la visión panorámica del observador privilegiado, invierte el sentido que tenemos de nosotros mismos como eje y de ellos como tema. Más aún, contemplar las imágenes reflejadas de estos "otros" indica también que hay dos identidades presentes, y cada una reside en el acto de contemplar a la otra.

