Tanto el altar doméstico como la ofrenda tienen su origen en la experiencia mestiza. La ofrenda, creada en homenaje a los seres queridos que han partido, trata la muerte como espectáculo y realidad cotidiana. La ofrenda da una bienvenida a la vida y a los seres queridos ausentes: calaveras de azúcar, pan de muerto, viñetas de papel picado, arreglos florales efímeros, al igual que recuerdos y objetos pertenecientes al difunto, son los signos y metáforas que constituyen un lenguaje que narra el desengaño ante la vida, evocando una temporalidad no tiránica.

 

Amalia Mesa - Bains, Queen of the Waters, Mother of the Land of the Dead: Homenaje to Tonantzin / Guadalupe, 1992. (detalle)

 

En contraste con la ofrenda, el altar doméstico permanece in situ todo el año y tiene una función ceremonial y de memoria.

En la forma del bricollage que le caracteriza, opera una narrativa tanto personal como colectiva que (re)colecciona fragmentos de experiencia vivida en el esplendor del memento. Santos patrones, una orquídea recibida en un baile, recuerdos de viajes, fotos instantáneas familiares, exvotos, medallas de parientes muertos en guerras, fe de bautismos y actas matrimoniales, boletas y diplomas escolares, al igual que certificados de defunción, son signos que se deslizan armando un lenguaje tanto alegórico como directo en el cual se recrea la narrativa familiar. El altar doméstico también es el lugar al que los miembros de familia recurren para meditar y pedir auxilio a santos y ancestros familiares. En el altar se juntan la vida y la muerte cotidianamente de la misma manera que se afirma la memoria como fuente y forma de conocimiento y praxis.

Artistas chicanos se han apropiado de la forma del altar para realizar instalaciones in situ. Las chicanas fueron las primeras en trasladar y transfigurar el espacio femenino del altar doméstico.

Amalia Mesa-Bains es la pionera del género como forma de instalación. A través del altar doméstico, nichos y retablos, Mesa-Bains dedica la primera fase de su trayectoria artística a crear instalaciones de carácter didáctico y a una búsqueda de identidad. Mesa-Bains (de)construye un pasado y un presente chicano y femenino que la cultura establecida niega. En este primer período, Mesa-Bains instala altares dedicados a fechas memoriales (Día de los Muertos, el cinco de mayo), figuras del panteón histórico femenino (santa Teresa de Ávila, sor Juana Inés de la Cruz, Frida Kahlo, Dolores del Río, Rita Cansino Hayworth) y familiares difuntos (Luis Mesa).

 

Amalia Mesa - Bains, Queen of the Waters, Mother of the Land of the Dead: Homenaje to Tonantzin / Guadalupe, 1992. (detalles)

 

Con Desengaño/Café Esfinge: momentos antes del fin y Gruta de las virgenes, Mesa-Bains empieza a trabajar en instalaciones a gran escala con temas particulares que integran el género en un concepto formal más amplio caracterizado por la alegoría. En los últimos años, Mesa-Bains ha estado trabajando en Los emblemas de la década, una apropiación de formas barrocas y populares que incorporan textos e imágenes encontradas. En los emblemas de Specularey Curiositás se elabora una crítica del Quinto Centenario a través del cuestionamiento de las categorías humanistas que constituyen los pilares de la tradición de Occidente. En Fronteras, Mesa-Bains trabaja sobre el concepto de desplazamiento extremo. La obra tematiza el sentido de pérdida al cruzar barreras de índole psicológica, espiritual y geosocial en el caso particular del exilio y la inmigración. Números es un despliegue enciclopédico de signos, artefactos, sistemas numéricos, datos estadísticos y mementos, que contrasta el análisis sociológico con la experiencia vivida. La obra produce múltiples significados sobre el concepto de calidad de vida y las ideologías que la socavan. En Cuerpo y Tiempo= Vida/Muerte, Mesa-Bains continúa trabajando con la alegoría y la memoria para enfatizar las manifestaciones extremas de cambio corporal, social y naturalmente condicionadas.

 

Amalia Mesa - Bains, Queen of the Waters, Mother of the Land of the Dead: Homenaje to Tonantzin / Guadalupe, 1992. (detalles)
 

 

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