Con esto Pierre desarrolla las implicaciones religiosas origina les de la pintura popular haitiana, pues ha construido una iconografía del vudú al concebir imágenes para la gran mayoría de dioses. En África las divinidades son escasamente representadas; la imaginería tradicional es más bien referencial y atributiva, o encarna antepasados, "espíritus" u otras entidades. Lo anterior es menos cierto para los fon (como parte de la singularidad ya señalada en su arte), y en los murales de los templos vudú en Haití se encuentran imágenes de los dioses, quizás alentadas también por la influencia occidental. Pero en ambos casos éstas no son imprescindibles al culto, que se realiza más "en espíritu", centrado en la posesión del creyente por el dios mismo, en medio de la danza. La representación ceremonial activa de las deidades se hace en el vudú mediante la abstracción emblemática de los vévés, necesarios para el proceso que culmina en la posesión.

 

André Pierre, Baron Sacrifice, 1966.

 

Pierre es un inventor de iconos. Si la palabra iconoclasta se ha vuelto bastante común en un significado ampliado y es frecuente en los discursos sobre el arte, con el haitiano pudiera introducirse su opuesto, pues estamos ante un iconódulo. Él ha creado las imágenes de dioses sin imágenes, ideando sus figuras a partir de la personalidad y los atributos de cada deidad y de su propia experiencia de hombre actual. Los dioses aparecen con un look contemporáneo y no cual entes ancestrales, según corresponde a su participación en la vida diaria de la gente. La representación sólo es canónica en cuanto al carácter y los atributos de cada deidad; el resto es pura fantasía del artista. Ella mezcla mitologías y cosas actuales en un carnaval de imaginación y trajes del Oriente. Un dios de las tinieblas puede llevar gafas oscuras, una diosa del río puede tomar la forma de la sirena europea.

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