Los montajes representan una declaratoria colectiva de desafío contra la táctica de las desapariciones por medio de la cual los militares ejercen su poder sobre el pueblo. Perturban las instituciones de control sobre las comunidades al instaurar un intercambio entre los vivos y los muertos. En su acumulación, los zapatos simbolizan una afirmación y un signo de reunión con quienes han desaparecido. Es un espacio utópico, la creación de un lugar de ritos en el que se encarna el concepto de identidad.

 

Doris Salcedo,  Sin título (instalacion), 1989 - 1992.

 

El reto de este tipo de arte no es reproducir la violencia, sino dirigirse al tema de estas imágenes y a los problemas de la vida cotidiana por los que atraviesa la gente. No se trata de visualizar el cuerpo, sino de restablecer la unidad entre las personas separadas. Al atender a la cualidad táctil y visceral del material, la escultura representa una estrategia de seducción que construye un espacio intersubjetivo para el intercambio y la colectividad. Contra la práctica de recordar y olvidar entronizada por los museos, la obra de Salcedo es una contribución al arte de la memoria y la conciencia.
 

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