Sin Título
Reg.0432 de Luis Caballero. La obra cambió el título de Pintura anecdótica a Sin título

El erotismo de esas figuras es una manera de hacerlas vivas y cargadas de sensaciones. Trato de resumir en ellas toda la fuerza vital, erótica si quiere, que lleva consigo la imagen del hombre, para hacerlas tan vivas y tan inquietantes como el hombre que las mira. En resumen, darles existencia física para que lleguen a tener existencia espiritual.

[…] En este momento trato de encontrar la manera de dar forma y vida –una forma cargada de vida- a las imágenes del paisaje que me conmueven. Lograr que una pradera verde, las montañas en el horizonte, las nubes que se deforman en el cielo puedan transmitir los sentimientos que he tratado de resumir en el cuerpo humano.”

Luis Caballero en entrevista con Marta Traba a propósito de su exposición en el Museo de Arte Moderno, Bogotá, febrero de 1973.

“Con las obras de esta etapa se comprende la simbiosis religión-erotismo que va a prevalecer en su obra hasta el presente. La admiración por la fuerza plástica de Miguel Ángel le convierte en un manierista compulsivo. Busca las posiciones del cuerpo y la cabeza en las imágenes de artistas como Pontormo y sus compañeros florentinos.

El color en las obras de este período es el más refinado de toda su obra. Verde, celeste y vinotinto oscuro, están modulados por pardos y grises. Se puede afirmar que aparece la elección de un tono general que domina el espacio y la línea. El virtuosismo de esta última acentúa el drama profundo y desconocido que sufren en su cuerpo, por amor y dolor, figuras anónimas. Es la época de los grandes trípticos y polípticos en los que pintura y dibujo son uno solo.”

Beatriz González en: 1970-1975: La fuerza de la tradición religiosa. Tomado de: Luis Caballero, retrospectiva de una confesión, catálogo de exposición, Biblioteca Luis Ángel Arango, mayo-julio de 1991, pg.24.


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