D.S.A. Reg.3866
Firmado por un autor del que solo se conocen sus iniciales (D.S.A.) y fechado en 1814,
este excepcional paisaje es un canto a la naturaleza en proceso de ser colonizada. Está
pintado desde el punto de vista de un observador que descubre, entre la penumbra de la
selva, iluminada por la luz del fondo proveniente del lago y las altas montañas, un
terreno que ha sido recién talado. La presencia humana esta evidenciada por sus obras:
los troncos cortados, el sencillo refugio que el hombre ha construido, así como el fiel
perro que lo acompaña y protege. Los numerosos detalles zoológicos y botánicos
presentes en el cuadro, sugieren la posibilidad de que su autor se hubiese formado con los
pintores de la expedición botánica.
Santiago Londoño Vélez
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