Luis Benito Ramos
Para algunos fotógrafos, los rasgos faciales que toca la luz sintetizan lo que
puede estar ocurriendo dentro de una persona, sea positivo o negativo, favorable o
desfavorable, estimulante o desestimulante. Lo que importa, entonces, no es lo que el mero
exterior es en sí mismo, sino lo que esa apariencia deja traslucir como expresión de un
intenso discurrir interior, ambivalencia o dualidad que Ramos consiguió captar con
auténtica maestría. [
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Los del colombiano son retratos abismales. Si se intenta imaginar qué preocupa a estos
personajes o qué piensan, se hunde uno en un espacio insondable que se halla contenido
dentro de un espacio aún mayor ilímite y desconocido- como una cápsula dentro de
otra cápsula.[...] Es evidente que Ramos fue un fotógrafo apegado a su tierra, el aquí
y ahora que por cierto no es mundano. Los personajes de Ramos asumen su existencia como
parte de un profundo y necesario acto de fe. La asumen a conciencia en el rito y en la
fiesta, en el trabajo y en el ocio, en el quehacer y en simple estar ahí mirando
lejos.
Álvaro Medina en: Ramos y sus contemporáneos. Catálogo de exposición Luis B. Ramos
1899-1955. Pionero de la fotografía moderna en Colombia, Biblioteca Luis Ángel Arango,
abril-junio de 1997.pgs.23-31.
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