Noé León
"Para él era más importante el placer de pintar y su producto lo relacionaba con
algo que sigue siendo esencial, aunque suena anacrónico, como es disfrutar la belleza.
Noé León pintó entonces por el intento de reinventar el mundo con sus cuadros y crear
un paraíso doméstico con mezclas de realidad, con los colores casi del universo que
veíamos en la infancia.
Pintó las selvas y los animales de "El Aduanero" Rousseau, sin haberlo conocido
siquiera. Pintó el paraíso, el cielo, el infierno, los buques, las cometas, los
carnavales y la violencia. Y los pintó marcado siempre por el estilo que caracteriza el
arte primitivo: sus desproporciones caricaturescas, el uso de los mismos elementos
repetidos varias veces en cada cuadro, la ingenuidad de su perspectiva, y ahí, en la cola
del cometa, pasó por este mundo sin que el mal que hay en la tierra, y que también
muestra, vulnerara la alegría natural de las cosas y su armonía que se convirtieron en
el arte de este pintor."
Juan Camilo Sierra en: La cola de la cometa, columna Apuntarte. Tomado de: El Tiempo,
febrero 8 de 2000, pg. 8B.
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