1.2.3.1. Colombia: Geografía, Ciudad, Calle.
En Colombia se ha escrito bastante sobre la ciudad y sobre Bogotá desde una
perspectiva geográfica. Tomando como base las publicaciones seriadas: Colombia
Geográfica, Análisis Geográficos y Colombia sus Gentes y Regiones, pertenecientes al
Instituto Geográfico Agustín Codazzi, podemos observar el desarrollo de la disciplina en
torno al tema urbano, obviamente construido desde una perspectiva multidisciplinaria e
institucional.
Dentro del material revisado se puede constatar la existencia de múltiples puntos de
vista para conocer la ciudad.
Desde lo que yo he llamado la "vista del águila" encontramos los trabajos sobre
metodología para el análisis del espacio urbano y la construcción de una tipología
urbana en artículos de Jorge Gómez y Luis Montaño[1]; artículos de
aplicación de modelos, rango/tamaño, coeficiente de centralidad de Guttman, etc., para
indicar formas de jerarquía de la red urbana; los modelos de sistemas de ciudades de
Miroslawa Czerny[2];
o para la regionalización funcional, a partir de las áreas de influencia urbana, como la
que expone Hugo Sánchez[3].
La descripción histórica de Bogotá se hace presente en los artículos "Añoranzas
Rolas" y "La Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, Retazos Históricos",
ambos textos escritos con un corte de crónica periodística.
La explicación urbana ha sido concebida, también, a partir del análisis histórico de
la ciudad. Dora Pinto elabora en cierta forma un trabajo sistemático (todos son textos
sintéticos, o por lo menos los impresos en éstas publicaciones) de la geografía
histórica de la ciudad colombiana, pero su nivel de interpretación no es consistente en
toda su obra, el texto: "Aportes para una clasificación de las ciudades intermedias
colombianas"[4],
es puramente descriptivo, mientras que "Perfiles históricos del fenómeno urbano
actual de Colombia"[5] indaga en los
elementos (políticos, económicos, "sociales") que influyeron, a través de la
historia, en el proceso urbano colombiano. Y finalmente en "La cultura Muisca:
¿Pionera de la vida urbana en el espacio colombiano?"[6] intenta
demostrar como la cultura muisca poseía una forma de vida urbana a la llegada de los
españoles.
Hay que anotar finalmente, el trabajo realizado por Ninfa Nieto[7] en busca de
otras culturas y subculturas del territorio colombiano, en sus formas de vivienda,
analizadas desde un punto de vista antropológico, dan cuenta del espacio construido
alternamente a la producción urbana occidental que construye la metrópolis
"actual".
Me ha llamado profundamente la atención dos artículos de los anteriormente mencionados,
que me servirán como punto de discusión, sobre los cuales creo especificar un poco más
mi perspectiva sobre espacio y ciudad.
En primer lugar me remito a Luis Montaño en su artículo "Algunos Elementos de
Tipología Urbana"[8] . El autor nos
presenta lo que a su consideración se entiende por espacio urbano utilizando como guía
las reflexiones elaboradas por J. Bastie y B. Dezert, donde se construye la noción de
espacio urbano sobre las siguientes premisas: -"El espacio urbano es primeramente un
espacio geométrico que se define por sus dimensiones, sus superficies y sus densidades.
El está compuesto de manzanas divididas en predios y separadas por vías más o menos
anchas". -"El espacio urbano es también un espacio físico que se caracteriza
por un relieve, por la estructura geológica del subsuelo, por micro-climas, por una
vegetación natural o plantada (artificial). Todo esto constituye lo que se llama,
"el paisaje urbano."". -"El espacio urbano es también un
espacio-tiempo, determinado por el tiempo necesario para desplazarse de uno a otro
punto". -"El espacio urbano es también un espacio económico. Es un centro de
discusiones; además se puede agregar que el proceso de utilización del espacio por las
residencias, el comercio, la industria, etc. tiene su propio valor y sus diferencias,
hacen que este espacio no sea homogéneo". -"El espacio urbano es un espacio
social con un mayor o menor grado de segregación del habitat, de actividades y de
empleo". -"El espacio urbano es un espacio percibido y utilizado indistintamente
por los individuos en función de su nivel de vida, de su edad, de su lugar de residencia
y de trabajo, de su lugar de aprovisionamiento"[9].
Ante todo, pienso que es discutible el lograr una noción de espacio urbano a partir de su
fragmentación; el autor parece más próximo a lograr una taxonomía espacial efectiva
metodológicamente, que a un acercamiento de forma holística del espacio urbano; detrás
de la fragmentación observamos cómo se abre campo a los diferentes paradigmas y a las
diferentes ramas del saber geográfico y de las ciencias sociales en general. Quiero
entonces hacer una serie de reflexiones respecto a esta "construcción"
conceptual.
Frente a la concepción del espacio-tiempo he de insistir en cómo no se puede reducir al
tiempo de desplazamiento pues no se trata realmente de una categoría
"espacial", se trata del costo, el cual representa el viajar de un punto a otro
en relación con la eficiencia de producción medida en horas de trabajo, por ejemplo.
El
espacio-tiempo tiene otra esencia, se trata de la temporalización del espacio y la
espacialización del tiempo en forma simultanea. El fenómeno no puede prescindir del
espacio-tiempo como unidad pues es en esta forma como se deviene. Todos y cada uno de los
fragmentos de la definición de Montaño son espacio-tiempo pues no existe un objeto
realmente estático o, en otros términos, un espacio atemporal.
Ahora, si nos remitimos a una concepción de espacio percibido, todo el
"espacio": Geométrico, físico, social, económico y el espacio-tiempo, son
percepciones u objetos de percepciones. El espacio se construye, en principio, a partir
del padecer el fenómeno a través de los sentidos.
El espacio, podemos inferir, se fragmenta entonces porque es considerado objeto y no
acción. La ciudad se concibe desde la perspectiva de una forma terminada, un resultado y
como tal se puede disectar. Cuando consideramos la construcción del espacio nos estamos
refiriendo no a un espacio construido sino a una espacio en construcción, en presente
continuo, pues cada ser humano le reproduce y recrea en su cotidianidad.
El espacio geométrico que saca de quicio a Calabrese[10] se
relativiza[11];
el espacio social adquiere un sentido temporal diario, e implacablemente la
jerarquización y marginalidad social generan conflictos evidentes dentro del individuo,
sea el del joven pobre que observa frustrado su imposibilidad para acceder a la otra
ciudad construida para quienes poseen una mayor capacidad de consumo, como nos lo enseña
Alape en su libro: "Ciudad Bolívar: La Hoguera de las Ilusiones"[12]; o de las
personas de clases más solventes económicamente que enfrentan una paranoia causada por
la tensión que significa la intimidación, el robo, la extorsión, la agresión física,
no tanto como hecho experimentado sino como la expectativa de que el temor se llegue a
concretar en un momento dado en acciones como éstas, tal como lo podemos apreciar
gráficamente en el artículo: "Añoranzas Rolas" de Elsa de Moreno[13].
Estos son solo un par de ejemplos de la inevitable interrelación de todos los elementos.
Es cierto que nuestros comportamientos y actividades se fragmentan en esta sociedad por
las características de la división social del trabajo y a partir del permanente
conflicto de roles de las -y entre las- instituciones sociales (familia, escuela, partido,
grupo de pares..). Pero aún con una personalidad múltiple y una esquizofrenia
permanentes seguimos teniendo una sola vida, pluridimensional, pero sólo una, y así, de
la misma forma, construimos espacio, un espacio esquizofrénico pero único, e igualmente
lo tendríamos que concebir y estudiar.
En segundo lugar, nos encontramos con el trabajo de Dora Pinto: "La cultura muisca
¿Pionera de la vida urbana en el espacio colombiano?", donde la autora se acerca al
problema teórico del espacio urbano en Colombia desde una perspectiva
histórico-antropológica partiendo de un concepto de "hecho urbano" particular:
"Definición del hecho urbano: Se denomina núcleo urbano a la agrupación de
densidad humana importante, sedentaria, de ocupación distinta a la agrícola, con vida
económica propia, ubicado en un espacio construido de expresión arquitectónica
singular, compuesto de células familiares y funcionales distribuidas en agrupaciones
estratificadas, asociadas para dar adecuada respuesta, solidaria, cotidiana y permanente,
a las necesidades esenciales de sobrevivencia y desarrollo exigidas por la misma índole
social y natural de sus integrantes, y donde cada unidad construida aporta
específicamente a la comunidad, para perpetuar la respuesta al objeto de su asociación.
El hecho urbano es la existencia misma del núcleo urbano con todo lo que a él pertenezca
en la complejidad de su funcionamiento."[14]
Con base en este conjunto de elementos la autora elabora un análisis forzado en el
sentido en que impone la definición de hecho urbano a la cultura indígena muisca, de la
que sólo se conoce a través de los cronistas y cuya visión viciada por su firme
convicción de superioridad buscó la analogía permanente con su propia concepción del
mundo. Inferir un concepto de sociedad urbana occidental del siglo XX - que por más
universal que pretenda ser, es anacrónica- para entender una forma de construcción
social -por tanto espacial- distinta; es una actitud equivocada. Nuestra memoria no es la
visión indígena de su sociedad y su "ciudad"; es la transformación española,
la cual tuvo el privilegio y privilegió (por)supuesto el registro escrito de estas
imágenes y su interpretación. Intentar recuperar el "valor histórico" del
poblamiento muisca, como parte del comprender nuestro gen indígena no significa el tener
que demostrar que las formas de vivienda y su agrupación construidas por las comunidades
que se encontraban en América antes de la conquista, cumplieron con una serie de
requisitos conceptuales para ser aceptadas dentro de nuestro reductor universo del siglo
XX; si fuera por eso, la cultura Tayrona tendría un mayor "mérito" en
términos de lo que actualmente se piensa como lo urbano. Estas construcciones fueron y
significaron para sus habitantes, sin importar los hechos y análisis ocurridos
posteriormente.
Es necesario anotar, para cerrar el capítulo, que dentro de los textos realizados sobre
geografía urbana en Colombia, encontramos las tesis del posgrado en geografía del
IGAC-UPTC, allí se encuentran los textos de Jiménez, Barajas y Gracia[15]; que se
concentran en problemas más específicos de la ciudad de Bogotá.
Respecto de las tesis de Jiménez y Barajas, hemos de reconocer la presencia de una
estructura similar con un marco conceptual que se reduce a un inventario, que en el caso
de Jímenez se acerca a la revisión de las perspectivas metodológicas que han abordado
de alguna manera su objeto de estudio particular: la economía informal. Sin embargo, este
marco conceptual es puramente operativo, donde se listan distintas definiciones sin
emprender la búsqueda del origen del objeto problematizado. Por otra parte Barajas no
posee realmente un marco conceptual que vaya más allá de las definiciones básicas que
posibiliten el desarrollo metodológico de su trabajo, elaborando una revisión de autores
que se acerca más a una bibliografía comentada que a un estado del arte. Ambos escritos,
tanto el de Jiménez como el de Barajas, realizan una descripción de su problema; en el
caso de Jiménez se llega a elaborar un diagnóstico, pero, por otra parte, Barajas no
llega ni ésta primera instancia. Finalmente, sistematizando de alguna forma la
información estadística que logran generar, ambos autores resuelven sus hipótesis
aplicando un modelito matemático el cual les permite en cada caso corroborar las
conclusiones sobre su descripción: Jiménez por ejemplo, demuestra matemáticamente que
la economía informal en la calle se localiza donde existe un mayor flujo de gente en el
espacio público, además con expectativas de consumo.
El rotulo de Tesis de estos escritos se pone en duda, pues no proponen un análisis
novedoso respecto a su problema, ni mucho menos construyen perspectivas propias; por lo
cual se constituyen en simples ejercicios académicos sin ninguna proyección real hacia
su objeto de estudio sin apropiar y replantear la problemática urbana.
De otro lado en la Tesis de Jorge Gracia y su artículo se-cuela "Topoantropografía
de las Viviendas" se explora el problema del espacio de la vivienda desde una
perspectiva humanista de la geografía. La indagación por parte del autor por el proceso
de cognición del espacio en la vivienda y su construcción a partir de los
comportamientos y relaciones sociales entre los miembros del hogar; muestran unos
derroteros diferentes dentro de la investigación en Colombia en geografía urbana. Sin
embargo, al proponer su punto de vista desde la geografía humanística, el autor debe
construir su trabajo a partir del método etnográfico, pero en el texto de Gracia no
existe una base conceptual sólida que le permita sustentar este proceso, lo cual conlleva
a que el análisis se fragmente con la presencia de muchos referentes inconexos sin que
pueda establecerse con alguno de ellos, por ejemplo, desvincula a los individuos y su
comportamiento de los procesos sociales de los que hacen parte, pues no los conecta a
través de imaginarios o de un saber popular; por tanto, descontextualiza la vida del
grupo y del individuo en su afán por desarrollar su punto de vista a través la
conceptualización de "grandes autores", sin que se lleve a cabo un análisis de
fondo de las fuentes, ésto origina un conflicto permanente entre la intención del autor
y sus referentes, lo cual lo lleva a asumir elementos cuestionables como verdades al no
relativizar su marco conceptual.
Este hecho se traduce en la confusión de las identidades de tiempo y espacio, por ejemplo
cuando el autor escribe: "Para Gould, el numero de interacciones de un individuo
disminuye a medida que aumenta la distancia, y ya que el conocimiento que el individuo
tiene del mundo, depende del tipo de interacciones que sostenga con su medio, podemos
afirmar con Capel, que los espacios son percibidos con nitidez decreciente a partir del
más próximo al hombre"[16]; podemos
afirmar que el autor no se detiene para observar las implicaciones de (¿)su análisis(?).
Esta sentencia anteriormente citada es del todo errada como universal, ya que partimos del
hecho de que nos encontramos en una sociedad telemática, donde los medios masivos de
comunicación, especialmente la televisión satelital (no incluyo internet por que no es
masiva hasta después de 1993); brindan referentes espaciales más claros de espacios muy
distantes de la presencia del individuo, que de espacios más cercanos a él, a partir de
los dominación de la producción y el consumo de información. Es así como las personas
tienen un mayor conocimiento de la situación en El Bronx en Nueva York, que del barrio
Cordillera en Bogotá.
De esta forma el trabajo de Jorge Gracia se nos presenta más importante como intención
que como resultado, intención en términos de la posibilidad de abordar la problemática
urbana desde una gran variedad de puntos de vista, entre ellos el de la geografía
humanística.
Por ultimo, un trabajo que quiero referenciar es: "En mapas: las evoluciones
socio-espaciales de Bogotá y su contexto (1973-1993)" de Francoise Dureau y Olivier
Pissoat[17];
un trabajo de recolección y presentación de información estadística que no pasa de ser
un sencillo ejercicio de descripción del desarrollo de la ciudad a través de
cartografía automatizada; muestra un dominio bruto de la técnica y tecnología por parte
de los europeos y su benevolencia para con las ciudades tercermundistas.
No podemos desconocer que la geografía ha incluido de muchas formas a la calle como
elemento de la ciudad. No obstante, siempre se nos aparece como un apéndice propio de un
problema de "mayor" envergadura. A través de paradigmas particulares, la calle
es tratada como resultado específico de un proceso particular, ya sean las formas
económicas capitalistas, la red de transporte, o la imagen estadística de la ciudad. En
este sentido la calle no es tratada como espacio, no es tratada como un todo: un todo
social donde la acción de cada individuo renueva su condición fenoménica. La búsqueda
de una visión contraria a la fragmentación y a la dependencia del individuo por el
método es el derrotero de este escrito.
Con esto espero haber dado cuenta de una parte del material geográfico, especialmente el
realizado por geógrafos o instituciones geográficas en el país, con el firme propósito
de afrontar mi análisis de la historia de la calle y la calle bogotana.
[1] Gómez, J. 1985,
Contribución Metodológica en el análisis del espacio urbano. En: Colombia Geográfica,
Vol. XI, No. 2, IGAC, Bogotá, p. 17-47. Montaño, L. 1986, Algunos elementos de
tipología urbana. En Colombia Geográfica, Vol. XII, No 1, IGAC, Bogotá, p. 23-53.
[2] Czerny, M. 1986. El sistema de ciudades de américa latina. En:
Colombia Geográfica. Vol XII, No 1, IGAC, Bogotá, p. 55-64.
[3] Sánchez, H. 1981. Elementos para una regionalización funcional del
territorio colombiano. En: Colombia geográfica, Vol VIII, No. 2, IGAC, Bogotá, p.
98-110.
[4] En: Colombia Geográfica, Vol. VIII, No. 2, 1981, IGAC, Bogotá, p.
29-84.
[5] En: Colombia Geográfica, Vol. XII, No. 1, 1986, IGAC, Bogotá, p. 7
- 22.
[6] En: Colombia sus gentes y regiones, No. 12, 1988, IGAC, Bogotá, p.
198-217.
[7] En: Colombia sus gentes y regiones, No. 18, 1990, IGAC, Bogotá. p.
56-67.
[8] Montaño, L. Op.cit.
[9] Montaño, L. Op.cit. p 24-26.
[10] Rojas, E. & Guerrero, M. Op.cit.
[11] Haggett, P. 1989. Op.cit, p. 403-407
[12] Alape, Arturo. 1995. Ciudad Bolivar: La hoguera de las ilusiones.
Ed, Planeta. Bogotá
[13] En: Colombia sus gentes y regiones, No. 22, 1991, IGAC, Bogotá,
p. 110-127.
[14] Pinto, Dora. 1988. La cultura muisca:¿pionera de la vida urbana
en el espacio colombiano?. En: Colombia sus gentes y regiones, No. 12, IGAC, Bogotá, p.
198-217.
[15] Jimenez, Luis. 1992. Las tendencias espaciales y temporales de los
comerciantes informales estacionarios y ambulantes de Santa Fe de Bogotá D.C. Tesis,
posgrado. UPTC-IGAC. Bogotá. Barajas, Ana. 1992. Variación espacial en la localización
de residencias de chocoanos en Santa Fe de Bogotá. Tesis, posgrado. UPTC-IGAC. Bogotá.
Gracia, Luis. 1992. Espacios humanizados en las viviendas de Santa Fe de Bogotá D.C. en
el caso de la comuna 56. Tesis, posgrado. UPTC-IGAC. Bogotá.
[16] Gracia, J. 1993. Topoantropografía de las viviendas. En Cuadernos
de Geografía. Vol. IV, No. 1-2. Departamento de Geografía. Universidad Nacional de
Colombia. Bogotá.
[17] 1996, CEDE, Uniandes, Santa Fe de Bogotá.
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