SELECCIÓN DE CARICATURAS
Sociedad
En la primera noche del turista en Bogotá y casi una hora después de su llegada a tan solo una cuadra de la misma carrera, estalló una bomba que dio muerte a un personaje conocido.
(...) El agitador y sus motivos permanecieron ocultos ante la consternación ciudadana, y la prensa se sirvió del suceso para especularlo por algunos días. El hecho reveló al visitante algo del carácter de los bogotanos porque se le había dicho que era más fácil despertarles sensaciones de horror que el sentido del humor; en realidad son extremadamente cultos y hospitalarios, aún más que los del litoral, pero sin capacidad espontánea para reír o para hacer bromas.
William McFee - 1924
El simpático cachaco, representante de la libre y desenfadada soltería, ha pasado a formar marcada minoría frente al pepito, el haragán de oficio. Por desgracia, la cifra de los que llenan todo el santo día de conversaciones ingeniosas o vanas, matando realmente el tiempo, es todavía muy grande en Bogotá. (...) Esos caballeros se encuentran a toda hora por las esquinas de la ciudad cumplimentando a los transeúntes, y en especial a las damas, con sus continuas atenciones. Sus afortunadas ocurrencias vuelan a menudo con la rapidez del viento, pues el bogotano tiene verdadera vena satírica, sin llegar por ello a la ofensa.
Ernst y Walter Rothlisberger - 1929
Los bogotanos podrían haber participado en la carga de la brigada ligera -tal gallardía está perfectamente de acuerdo con sus tradiciones- pero no sin haber razonado sobre el por qué. El razonar es su pasatiempo favorito. Lo hacen magníficamente, con esa satisfactoria costumbre latina de profundizar ligeramente, que proviene de un agudo sentido de la ironía sobrepuesto a una clásica educación filosófica.
Kathlen Romoli - 1944
No son numerosos los lugares de diversión en Bogotá y salvo las funciones de iglesia y la celebración de las fechas patrióticas, los habitantes de la capital pasan gran parte de los días del año entregados a cuidar de sus casas, mascar tabaco y relatar en tertulias de la noche cuentos de subido color, pero en esto no se diferencian de los habitantes de todas las ciudades de América, sean de origen español o sajón.
Isaac F. Holton - 1852
Después de cuatro años y siete meses de ausencia, encontramos a Bogotá notablemente mejorada en la parte material; el lujo invadiendo todas las clases de la sociedad; la pereza y la ociosidad siempre al orden del día; abundancia más que nunca de mujeres hermosas; la enfática crinolina obstruyendo calles y paseos; y los pepitos por todas partes invadiendo tertulias y salones. (...) Yo no se ven sino señoritos llenos de colgandejos, perfumados, rizados, adamados, descontando el porvenir, usando precozmente su organización, y perdiendo los mejores años de su vida en los vicios y el galanteo.
Emiro Kostos - 1858
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43. -Más me mojó ella que el
aguacero. No volveré a ceder la acera.
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47. Bajo el sol bogotano.
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49. Estampa de Bogotá.
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51. Viento de agosto.
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55. Algo de lo mucho que vio el
Jueves de Corpus nuestro director artístico.
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