V. EL CASTIGO
Un casino en Miami. Una orquesta interpreta música de jazz. Varios jugadores apuestan a la ruleta. Al fondo, un croupier. Don Félix hace grandes apuestas. La Popy está a su lado.
D. FELIX
Ochenta y cinco al rojo. Sesenta al verde, O.K.?
CROUPIER
lt’s fine. ¡PIay! Other one.
La ruleta gira. Don Félix recoge las fichas.
D. FELIX
El doble. Quién juega? Nobody?
MAFIOSO
No, Félix, you are number one.
D. FELIX
Yes, I know. One hundred.
POPY
Eres el número uno, papi. Nadie se te mide, nadie.
CROUPIER
Mr. Félix Bastidas wins again. it’s fantastic! ¡Atention, please! ¡Play again!
POPY
Si sigues así, vas a quebrar la banca, papi.
D. FELIX
Quiero seguir pero no solo. Nadie juega? Two hundred, red 34. One hundred, green 22. O.K. Nobody?
Palomino entra intempestivamente. La música se de tiene. Está vestido igual que don Félix.
PALOMINO
iYo le juego, don Félix! En cuánto van las apuestas?
D. FELIX
Qué sorpresa, Palomino. Volaste hasta aquí y por tu cuenta. A qué se debe tu presencia?
PALOMINO
Negocios, don Félix. Negocios personales.
POPY
¡Palomino! Me encanta que hayas venido hasta donde está Félix. (Lo abraza y lo beaa).
D. FELIX
Son muy amigos ustedes dos, no?
POPY
A veces, papi.
D. FELIX
Popy, sabes cuál es tu puesto. (La toma de un brazo y la vuelve a su lado. Dirigiéndose a Palomino):
Quieres probar tu suerte, Palomino? O.K.? Apuesta sin temor. Si arriesgas algo, arriesgas todo. Es mi ley. (Los jugadores se van retirando. Quedan Palomino, don Félix y la Popy). ... Negocios personales entonces. Bien. (Al croupier) ¡Two hundred!
PALOMINO
No, no, monsieur. ¡Two hundred fifty! O.K.?
D. FELIX
O.K.
El croupier gira la ruleta.
CROUPIER
O.K., O.K., we’ll see, who is number one.
D. FELIX
A cuál de los dos vas, Popy?
POPY
Al que gane. (Canta una canción. Mientras canta los dos jugadores continúan el luego en cámara lenta).
Canción del ganador
Una vez hubo dos hombres
que perseguían lo mismo:
gloria, dinero, poder,
gorda ganancia y placer.
Eran dos grandes amigos
pero sólo en apariencia
porque el uno siempre espiaba
los movimientos del otro.
Ninguno seguro estaba
de la lealtad de su socio.
Al sufrir la desconfianza
que esa amistad derivó
en oscura competencia
por decidir el number one
estaba por disputarse
toda la felicidad
En cuestiones de poder
nunca cuentes con la suerte:
la partida es del más fuerte.
Hay que elegir, tú o yo.
Hay que elegir, tú o yo.
