I. EL QUIROFANO
Oscuro. Se oye el latido del corazón. Este sonido ambientará todo el cuadro. Voces, sollozos y gritos en una sala de urgencias médicas. Dos enfermeros entran una camilla con un herido (Pedro Pablo Palomino). Un hombre y una mujer los siguen, son: Marta, esposa del herido, y Julián Matamoros, su amigo. En la puerta del quirófano los detiene el médico. Entre tanto, las enfermeras y el ayudante preparan al herido en la mesa de cirugía.
MARTA
Se salvará, doctor?
MEDICO
Usted es su esposa?
MARTA
Sí. doctor.
MATAMOROS
Es muy grave, doctor?
MEDICO
Creo que sí. La herida fue muy cerca al corazón. (Marta sollosa). Cálmese, señora. Esté segura de que haremos todo lo posible.
MARIA
Sálvelo, doctor. ¡Sálvelo!
MATAMOROS
Cálmese, Marta. Todo saldrá bien.
El quirófano se ilumina en el momento en que entra el médico.
MEDICO
Listo?
ANESTESISTA
Listo, doctor.
AYUDANTE
Qué pasó?
MEDICO
Herida precordial, ni más ni menos.
ANESTESISTA
Cómo?
MEDICO
De bala y sin orificio de salida.
AYUDANTE
Esto va para largo. Presión?
ANESTESISTA
Bajó de 50 a 30.
MEDICO
Sangre.
INSTRUMENTADORA
Mil.
MEDICO
Es poca. Pida más. Tensión?
ANESTESISTA
Demasiado baja. Se está choqueando, doctor.
MEDICO
No perdamos tiempo. Abramos.
INSTRUMENTADORA
Cómo fue?
MEDICO
Dicen que se batió con unos delincuentes.
INSTRUMENTADORA
Pobre hombre. Es joven todavía.
Se apaga la luz del quirófano y se ilumina a Marta. Esta lanza una imprecación.
MARTA
¡Dios mío, sálvalo! ¡Aquí, de rodillas te suplico Señor, dueño del destino y de la vida de los hombres, sálvalo! ¡Cómo le pudo ocurrir semejante desgracia a él, que ha sido el mejor padre del mundo, el mejor marido! La vida del hombre no puede ser de más bajo valor que la de las bestias. Yo le dije y le repetí que ese puesto de celador era su muerte. Pero qué hacer? Cómo rechazarlo, si pobreza, desempleo y desamparo han sido nuestro pan cotidiano?
¡No te lo lleves, Señor! ¡Recompénsale su valor, su lealtad. Dale la suerte que se merece. El tiene derecho a la felicidad! ¡Sálvalo, Señor, sálvalo!
Oscuro. Vuelve la luz al quirófano.
MEDICO
Bisturí.
AYUDANTE
Compresas.
INSTRUMENTADORA
Hemostáticas.
ANESTESISTA
Más compresas.
AYUDANTE
Electrocoagulador.
MEDICO
Límpieme el sudor, no veo bien.
AYUDANTE
Succionador.
MEDICO
Pinzas de Kelly.
Sale la luz del quirófano. Aparece la escena de los antecedentes del tiroteo. Luz tenue. Es un recuerdo del herido, Pedro Pablo Palomino: Sobre una alta tarima, un hombre (el empleador) con un reloj, un uniforme y un revólver a su lado. Abajo. Pedro Pablo Palomino y su amigo Matamoros. Continúa el sonido del corazón.
MATAMOROS
(Al hombre de la tarima). Señor, este es mi amigo, de quien le he hablado. Es un hombre honrado. Tiene magníficas referencias. Para la empresa sería...
EMPLEADOR
(interrumpiéndolo). Nombre y apellido!
PALOMINO
Pedro Pablo Palomino. Señor, yo...
EMPLEADOR
Edad?
PALOMINO
Treinta y cinco años. Escúcheme...
EMPLEADOR
¡Limítese a responder! Estado civil?
PALOMINO
Casado.
EMPLEADOR
Hijos?
PALOMINO
Tres.
EMPLEADOR
Salud? Ve bien? Oye bien? Corazón? Es usted audaz? Distingue una sombra en la oscuridad?
PALOMINO
Pues yo creo que... es decir.., no tengo ninguna enfermedad.
MATAMOROS
Señor, mi amigo es contabilista, él podría;..
EMPLEADOR
¡Silencio, Matamoros! No necesitamos sus insinuaciones. La empresa lo precisa a usted en el puesto que tiene como chofer, o en ese caso al señor Palomino como celador. ¡Alta responsabilidad, señor Palomino!
PALOMINO
Celador? Pero eso es muy peligroso. Además, yo soy contabilista, es decir, auxiliar de contabilidad.
EMPLEADOR
Es lo que le ofrecemos. Lo toma o lo deja. Alta responsabilidad! Usted será él guardián de los intereses de la empresa.
PALOMINO
Pero eso es rebajarme...
EMPLEADOR
Al contrario. Eleva su responsabilidad. Usted es un hombre de suerte.
MATAMOROS
Acepte, Palomino. Si duda lo toma otro. Hay cientos esperando esta vacante.
PALOMINO
(Duda un momento. Mira hacia el quirófano). Está bien, acepto. Pero es muy peligroso...
EMPLEADOR
Bien, señor Palomino. Abra el ojo, agudice el oído, alerta en la guardia. ¡Alta responsabilidad! Al que madruga, la noche no le sorprende. Estas son sus herramientas de trabajo:
Uniforme, con el que nadie se atreverá a quitarnos lo que es nuestro.. . (le arroja un uniforme de celador). En este reloj, contará una a una las horas de vigilancia a nuestro servicio. (Le arroja un reloj de celador). Y lo más importante, el revólver. (Le arroja una funda con su revólver). ¡Ojo avizor! Usted contrae alta responsabilidad con la empresa. Defenderá estos sagrados intereses, de los cientos de enemigos que asedian en la noche. Afine la puntería y no permita que ningún extraño penetre en el mundo que construimos. No tema apretar el gatillo ante el oscuro criminal. La ley nos favorece, señor Palomino. ¡Alta responsabilidad!
La ¡magen desaparece. Vuelve la luz al quirófano. El sonido del corazón se acelere.
MEDICO
¡Maldita sea! iSe nos va este hombre!
AYUDANTE
Compresas. Rápido!
INSTRUMENTADORA
Dónde está?
MEDICO
Pegada a la pulmonar.
INSTRUMENTADORA
¡Virgen santísima, cómo sangra!
AYUDANTE
Succionador.
MEDICO
No puedo. ¡Más sangre!
AYUDANTE
Clam vascular. Electrocoagulador.
MEDICO
¡Quietos! La tengo tamponada. ¡Quietos!
Se apaga la luz. Aparece otra ¡magen recuerdo de Palomino: una niñera con un bebé en un cochecito.
Palomino (como celador), con su amigo Matamoros vigila. La niñera canta distraida.
NIÑERA
"Hay que vivir el momento, qué nos importa el pasado. Hoy tenemos tiempo y tal vez mañana...
Súbitamente, unos secuestradores rodean a la niñera. Uno de ellos coloca un pañuelo en la boca de la mujer y la tiende en el piso. El otro toma al bebé del cochecito. Palomino y su amigo advierten el secuestro. La ¡magen se congela. Se oye en off la voz del empleador.
VOZ EN 0FF
¡No tema apretar el gatillo ante el oscuro criminal!... ¡La ley nos favorece!
Palomino desenfunda el revólver. Hiere a uno de los secuestradores. Uno de ellos dispara sobre Palomino, quien herido, recupera a la niñita mientras los secuestradores huyen. Cambia la luz al quirófano.
MEDICO
(Llmplándose el sudor). ¡Se salvó!
AYUDANTE
Cómo lo hizo, doctor?
MEDICO
Es un hombre de suerte.
INSTRUMENTADORA
Estaba de Dios.
AYUDANTE
Usted lo salvó, doctor.
MEDICO
Aquí está la bala. Es un hombre de suerte. (El cirujano sale y se dirige a Marta, la esposa). Su esposo se salvó. Es un hombre de suerte.
MARTA
¡Gracias, Diós mío, gracias! Yo sabía que su destino estaba en tus manos, tú sabes premiar a los valientes. ¡Gracias Dios mío!
Se apaga la luz. Cuando se enciende nuevamente, Palomino está recuperándose en una habitación del hospital. A su lado están Marta y Matamoros. En la cabecera, un hombre de don Félix Bastidas y una enfermera.
HOMBRE
Dentro de poco vendrá a visitarlo don Félix Bastidas, padre de la niña que usted salvó. Es un hombre muy importante y de gran corazón. Pero como todo hombre importante, se irrita fácilmente. No lo contraríen, es un consejo que les doy. Tener a don Félix de benefactor es una gran suerte y les aseguro que muy pocos gozan de semejante favor.
MARTA
Tendremos una recompensa, señor? Palomino casi pierde la vida por salvar a la niña.
HOMBRE
Don Félix paga muy bien los favores.
MARTA
¿Es muy rico?
HOMBRE
Si no fuera rico, no le hubieran intentado secuestrar la niña.
PALOMINO
Marta, no haga tántas preguntas.
MARTA
¡La casa! Podríamos comprar la casa.
MATAMOROS
¡El taller, Palomino! Esta es la gran oportunidad. Qué dice?
ENFERMERA
No lo hagan hablar. Está convaleciente.
HOMBRE
¡Ahí llega don Félix!
Don Félix llega acompañado de su amante, La Popy. Una mujer elegante y sofisticada. Son escoltados por guardaespaldas. La Popy se detiene en la puerta
POPY
Yo no entro, Félix. Las escenas de sangre me deprimen.
D. FELIX
Eres muy delicada, Popy. Está bien, espérame aquí. En un momento regreso. (Don Félix entra a la habltacíón). ¡Ajá! Entonces este es nuéstro héroe? Yo soy Félix Bastidas. He venido personalmente a demostrarle mi gratitud.
MARTA
Yo soy Marta, su esposa. Palomino estuvo gravísimo. Se batió como un héroe... y a Julián casi ro hieren.
MATAMOROS
Hicimos lo que pudimos, pero realmente Palomino corrió con toda la responsabilidad.
D. FELIX
Usted ha salvado a mi hija en un acto de gran valor. Para mí el valor de un hombre vale más que una fortuna. Hombres como usted son los que necesita este país: ¡machos de verdad, que no le tengan miedo al miedo! Si le hubiera pasado algo a mi hija, llovería plomo sobre esta ciudad. Por el momento ustedes deben descansar. Aquí tiene, Palomino: tres pasajes de ida y regreso a Miami y estos dólares para gastos extra.
MARTA
Pero, senor...
D. FELIX
Los gastos de la clínica corren por mi cuenta... Esto es sólo para comenzar.
MARTA
... Usted es muy bueno, señor.
D. FELIX
A veces, señora. A veces.
MATAMOROS
Gracias, señor.
D. FELIX
Gracias a Palomino. El es un hombre de suerte.
La escena se congela. Matamoros avanza a primer plano.
MATAMOROS
(Al público). Lo que yo esperaba como recompensa era una cantidad de dinero que nos permitiera independizarnos, a Palomino y a mí. Y nos dan con un tiquete para Miami. No niego que la propuesta es tentadora. Posiblemente Palomino y Marta se vayan de viaje. Yo personalmente, prefiero vender el tiquete y con ese dinero dar la primera cuota para la instalación de mi taller.
CANCION DE MATAMOROS
Es bueno decidirse cuando toca
pero mucho mejor decidir bien.
No pensar tan sólo en el presente.
La vida está muy cerca de la muerte.
Y es excelente cosa pensar en el presente
pero lo más seguro contar con el futuro.
Una desgracia puede transformar un gran momento
y un golpe de suerte
puede transformarlo todo.
(Hablado). La ambición rompe el saco.
Medita en la receta:
el que mucho abarca
poco aprieta.
Dejarse llevar del viento loco
es el camino del menor esfuerzo.
Hablando a lo perfecto,
no siempre los atajos
son el camino recto.
No pensar tan sólo en el presente.
La vida está muy cerca de la muerte.
(Coro). El que mucho abarca
poco aprieta. (Bis).
