CINCO OBRAS DE CREACIÓN COLECTIVA
TEATRO LA CANDELARIA
Director: Santiago García
© Derechos Reservados de Autor

LA RECONSTRUCCION

El escenario vacío. Se escuchan sirenas y radiopatru¡las. Por medio de un altavoz se exige rendición a Guadalupe y a sus hombres.

ALTAVOZ

¡Atención, atención, Guadalupe Salcedo Unda! Usted está cercado por las fuerzas del orden. Totalmente cercado. En nombre del Gobierno de las Fuerzas Armadas le damos cinco minutos para que salga con las manos en alto. (Pausa). ¡Guadalupe Salcedo, le garantizamos su vida si sale con las manos en alto! ... No tiene la más mínima posibilidad de escapatoria... Quedan cuatro minutos! En nombre del Gobierno de las Fuerzas Armadas les garantizamos la vida, a usted y a sus hombres, si sale con las manos en alto. ... Guadalupe Salcedo, quedan tres minutos! ... ¡Atención, atención... Guadalupe Salcedo, le quedan tres minutos. .. Repito, tres minutos!...

Silencio total. Desde el fondo del escenario aparece un hombre disparando con dos pistolas. Inmediatamente después se escucha una descarga cerrada sobre su cuerpo. El hombre da volteretas y cae. La sala es invadida: entran el juez, el abogado acusador, el teniente abogado defensor, el teniente acusado, la secretaria, un hombre que toma medidas con un decámetro, tres testigos, un fotógrafo, un locutor de radio, un periodista y varios curiosos. La policía vigila la diligencia. El abogado acusador habla con su testigo, una vendedora de café. El teniente defensor habla con sus testigos. Un hombre traza con tiza la figura del cadáver.

LOCUTOR

(En voz baja, confundida con todo lo que hablan los demás personajes). Señoras y señores, desde el escenario mismo de los acontecimientos, transmitimos a ustedes los más mínimos detalles de la reconstrucción de la muerte de José Guadalupe Salcedo Unda. Hace precisamente un mes, en julio de 1957, cayó abatido Guadalupe Salcedo por varias patrullas de la policía y del ejército... El juez verifica la presencia de los asistentes a la diligencia.

JUEZ

(En voz alta. Los murmullos se callan). Siendo en Bogotá, el día seis de agosto y hora indicada para el efecto, según auto que así lo ordena, se trasladó el Juzgado 32 de Instrucción Militar al sitio donde en la madrugada del seis de julio de 1957, fue abatido el antisocial Guadalupe Salcedo Unda, por parte de patrullas de las Fuerzas Armadas.

ABOGADO ACUSADOR

¡Protesto señor Juez! Usted se está refiriendo al occiso como si fuera la causa de esta diligencia, y la causa de la diligencia es el teniente, sindicado de asesinato en la persona de Guadalupe Salcedo. Además, señor Juez, los términos con que usted se refiere al occiso nada tienen que ver con la verdad histórica. Guadalupe Salcedo no era un bandolero, era un hombre que cuando depuso sus armas como guerrillero, por órden del partido liberal, dedicó por entero su vida a fortalecer la paz en nuestra patria.

JUEZ

Doctor, quiero recordarle que la vida delictiva del señor Salcedo es ampliamente conocida en el país. Proseguimos. Asisten a esta diligencia: el señor abogado acusador, quien se encuentra debidamente posesionado. (El abogado muestra su credencial a la secretaria), el teniente acusado, su abogado defensor y tres testigos. Procedemos a la diligencia de la reconstrucción. (El juez se dirige al sitio donde se encuentra el cadáver. Palmotea la espalda del detective que representa a Guadalupe). Felicitaciones! Pareces un actor de cine. (El hombre se levanta).

Se trasladan a un balcón lejano del escenario para tomar la declaración al primer testigo. La secretaria con su mesa queda abajo. El teniente acusado habla con el periodista.

TENIENTE ACUSADO

(Junto a la marca de tiza del supuesto cuerpo de Guadalupe). Señor periodista, la reconstrucción que usted acaba de ver corresponde con exactitud a como ocurrieron los hechos. Actuamos en legítima defensa. Lo que sucede es que usando el nombre del bandolero Guadalupe Salcedo, se quiere enlodar mi nombre. Y lo que es más grave aún se quiere ensuciar el nombre de las Fuerzas Armadas, que obrando en forma por demás patriótica, han contribuido eficazmente a la pacificación del país. Señor periodista, mi afirmación es enfática: ¡actuamos en legítima defensa!...

PERIODISTA

Teniente, tengo entendido que a Guadalupe Salcedo lo cobijaba la amnistía que le ofreció el ejército al entregarse con todos sus hombres... Y sólo ahora se le viene a calificar de bandolero.

TENIENTE ACUSADO

Señor periodista, el ejército jamás ha faltado a su palabra! Tenemos informaciones fidedignas de que este tipo trataba de regresar a sus antiguas actividades delictivas. El mismo se encargó de romper la amnistía que se le había dado.

JUEZ

(Al testigo). ¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

PRIMER TESTIGO

Sí juro.

MEDIDOR

(Sobre el parlamento del testigo). iSetenta y cinco metros!

JUEZ

Teniente defensor, interrogue a su testigo.

TENIENTE DEFENSOR

¿Nombre?

PRIMER TESTIGO

Edilberto González.

TENIENTE DEFENSOR

¿Profesión?

PRIMER TESTIGO

Suboficial de Bomberos.

TENIENTE DEFENSOR

¿Dónde se encontraba usted, señor González, la madrugada de los acontecimientos?

PRIMER TESTIGO

Yo me encontraba aquí de servicio de vigilancia.

TENIENTE DEFENSOR

Señor González, sírvase hacernos un relato lo más completo posible de cuanto le consta sobre los hechos que aquí se reconstruyen.

PRIMER TESTIGO

Mire mi teniente, yo estaba aquí de guardia como ya le dije. Oí unas sirenas de radiopatrullas y cuando salí vi un taxi negro que venía a toda velocidad y detrás persiguiéndolo un montón de radiopatrullas. El taxi negro frenó, y le dijeron al tipo ese por los altoparlantes que tenía cinco minutos para salir con las manos en alto.

JUEZ

(A la secretaria). Señorita, escriba por favor: el testigo dice haber visto un taxi negro que frenó y radiopatrullas llamando a rendición a Guadalupe Salcedo. Le dieron cinco minutos para entregarse.

TENIENTE DEFENSOR

Continúe, señor González.

PRIMER TESTIGO

Sí, mi teniente. Y el tipo ese no hizo caso, y a mi me parece que salió disparando con dos pistolas en las manos.

JUEZ

Señorita, el testigo dice que Guadalupe Salcedo salió disparando con dos pistolas en las manos. (Mira su reloj).

ABOGADO ACUSADOR

¡Protesto! Aquí se está infringiendo la ley. La máquina debe copiar directamente la declaración del testigo sin ninguna clase de intermediarios...

JUEZ

Cornprenda doctor, que si le dicto a la señorita es para no hacerla subir hasta estos balcones.

ABOGADO ACUSADOR

Comprendo lo de la comodidad de la señorita. Lo que no puedo comprender es la tergiversación de los hechos. El testigo dice que le parece haber visto, y su señoría dicta que el testigo dice que vió.

TENIENTE DEFENSOR

(Interrumpe violentamente al abogado acusador). ¡Doctor, me da la impresión de que usted no tiene ningún interés en que esta diligencia llegue a su fin!

ABOGADO ACUSADOR

Ustedes son los interesados en enturbiar la diligencia. (El juez, los militares y el testigo empiezan a desplazarse. El abogado interrumpe). iPido interrogar al testigo!

JUEZ

(Se detiene. Pausa. Entre dientes). Concedido doctor. Pero por favor, sea lo más breve posible. (El juez mira el reloj).

ABOGADO ACUSADOR

Señor González, qué fue lo que usted vió esa madrugada, o le pareció ver?

PRIMER TESTIGO

Yo vi cuando el tipo ese salió disparando.

ABOGADO ACUSADOR

¿A qué tipo se refiere usted, señor González?

PRIMER TESTIGO

Al tipo ese que mataron.

ABOGADO ACUSADOR

Y después de haber oído esos disparos ¿usted vió u oyó a alguna otra persona disparando esa madrugada?

PRIMER TESTIGO

(Pausa). No señor, él fue el único que dísparó.

ABOGADO ACUSADOR

Si fue el único que disparó, ¿cómo se explica señor González, que el cuerpo de la víctima apareciera acribillado a balazos?

PRIMER TESTIGO

(Incómodo). Pues... eso si... yo no me lo explico. Yo no lo vi...

ABOGADO ACUSADOR

Ah!... no se lo explica y no lo vio. Todo está muy claro. Con esto basta, señor juez. (A la secretaria). Que conste en el acta que el testigo, señor González, vio cuando José Guadalupe Salcedo.., se suicidó!

El teniente acusado y su abogado se desplazan rápidamente a tomar la segunda declaración. Todo el mundo habla al mismo tiempo. El locutor transmite los acontecimientos.

JUEZ

(Al teniente defensor). Teniente, presente a su segundo testigo y proceda al interrogatorio.

MEDIDOR

(En voz alta). ¡Seis metros!

TENIENTE DEFENSOR

¿Dónde se encontraba usted, señor Rodríguez, la madrugada de los acontecimientos?

SEGUNDO TESTIGO

Bueno mi teniente. Esa madrugada cuando iba para mi casa, me sorprendió el ruido de las sirenas y entonces me escondí aquí, cuando de pronto vi el carro negro detenerse. Bajaron varios hombres del taxi y se atrincheraron en esa cuenta que se ve allí. (La señala). Fue entonces cuando llegaron las radiopatrullas y los rodearon. Por los parlantes llamaban a Guadalupe para que se rindiera. Le dieron cinco minutos para que saliera y el tipo no salía, mi Teniente. Pasados dos minutos... (El testigo va hasta el lugar donde estaba Guadalupe y de pronto sale haciendo la misma acción de disparar con las dos manos). ¡Pam, pam, pam! Sale el tipo disparando desaforadamente contra el ejército. Al ver esto y al no escuchar las voces de rendición, las Fuerzas Militares obraron en legítima defensa. lgualito a como lo representaron ahora. lgualito, mi Teniente. lgualito, señor juez, igualito.

TENIENTE DEFENSOR

Mi defendido actuó en legítima defensa. O la vida de un militar o la de un bandolero.

ABOGADO ACUSADOR

La vida de un guerrillero que ingenuamente creyó en todas las promesas que ustedes los militares le hicieron, después de que entregó sus armas para contribuir a la pacificación del país.

TENIENTE DEFENSOR

Doctor, si Guadalupe Salcedo hubiera salido con las manos en alto, como se le conminó para que lo hiciera, estaría vivo. El ejército jamás ha faltado a su palabra. Además, el gobierno no tiene porque garantizarle la vida a un bandolero. Proseguimos.

Empiezan a desplazarse hacia otro lugar.

ABOGADO ACUSADOR

(Interrumpe). ¡Pido interrogar al testigo! (Todos se detienen).

JUEZ

(De mala gana). Proceda doctor... Pero por favor, sea breve.

ABOGADO ACUSADOR

Antes que todo, quiero felicitar a su señoría y al abogado de la defensa por la divertida comedia que nos han hecho presenciar. (Pausa). Se me acusa de hacer los chistes... y la declaración del testigo no deja de ser un chiste y por cierto muy malo. (Se dirije al segundo testigo). ¡Lo felicito joven, se aprendió muy bien la lección!

JUEZ

Doctor, limite a interrogar al testigo y deje de lado esas insinuaciones poco pertinentes.

ABOGADO ACUSADOR

Señor Rodríguez, ¿y usted, tan cerca de semejante balacera, no recibió ningún impacto?

TENIENTE DEFENSOR

¡Concrétese a los hechos, doctor!

ABOGADO ACUSADOR

Señor Rodríguez, a usted, que se encontraba a la escasa distancia de seis metros, ¿por lo menos una bala perdida no le rozó levemente el cuerpo?

JUEZ

(Enfurecido, se acerca rápidamente al abogado). Doctor, si usted insiste en usar ese lenguaje sarcástico, me veré en la penosa obligación de suspender la diligencia.

ABOGADO ACUSADOR

Eso es lo que ustedes quieren: suspender la diligencia. Eso es lo que ustedes quieren!

JUEZ

Tengo la impresión, doctor, de que usted se quiere aprovechar de la situación para su carrera política.

ABOGADO ACUSADOR

(Irónicamente). Tengo la impresión, señoría, de que usted se aprovecha de la situación para defender al actual gobierno. (En voz alta). Pido una comisión de expertos en balística para que investigue lo absurdo de esta declaración.

JUEZ

¡Aceptado!

Se trasladan rápidamente al otro extremo del escenario para interrogar al tercer testigo.

JUEZ

(A la testigo). ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

TERCER TESTIGO

Sí, doctor.

JUEZ

Se le advierte señora, si se llega a comprobar que está mintiendo, puede representarle de dos a cuatro años de presidio.

MEDIDOR

(En voz alta). Treinta y nueve metros.

ABOGADO ACUSADOR

Que conste, señor juez, que usted está tratando de intimidar a mi testigo.

TENIENTE DEFENSOR

Doctor, simplemente se le está haciendo una advertencia de rigor.

JUEZ

Continúe, doctor.

ABOGADO ACUSADOR

¿Nombre?

TERCER TESTIGO

Estela de Espitia.

ABOGADO ACUSADOR

¿Lugar de nacimiento?

TERCER TESTIGO

Tunja, Boyacá.

ABOGADO ACUSADOR

¿Estado civil?

TERCER TESTIGO

Viuda.

JUEZ

(Se acerca al abogado, mirando su reloj). Por favor, doctor...

ABOGADO ACUSADOR

Señor juez, cumplo con los trámites que son de rigor!

JUEZ

(Pasa, de mala gana). Está bien. Proceda.

ABOGADO ACUSADOR

Doña Estela de Espitia, ¿dónde se encontraba usted la madrugada de los acontecimientos?

TERCER TESTIGO

Aquí, doctor.

ABOGADO ACUSADOR

¿Qué vio usted esa madrugada?

TERCER TESTIGO

Bueno... Yo tenía aquí mi puesto de café. Ahora me quitaron la licencia... Todo estaba lleno de ejército y de policía.. . Empezaron a llamar al señor Salcedo por los parlantes... Le dijeron que saliera con las manos en alto, que se entregara, que le respetarían la vida. Una y otra vez le dijeron que saliera con las manos en alto, que le iban a respetar la vida... (Pausa. Los dos militares se le acercan amenazantes). Bueno, lo que yo vi fue que lo mataron cuando él salió con las manos en alto... eso fue lo que yo vi.

Gran algarabía. El teniente defensor arranca la hoja de la máquina de escribir de la secretaria. El Teniente acusado ordena a uno de los detectives sacar a la mujer y la insulta. El detective la saca a empellones. El juez sale rápidamente con la secretaria. El fotógrafo trata de sacarle una foto al Teniente acusado.

TENIENTE ACUSADO

Y usted no me saque más fotos. iNo me joda!

El abogado acusador queda sólo con el locutor en medio del escenario.

ABOGADO ACUSADOR

(Gritando). Es la prueba del asesinato. El ejército no cumplió su promesa de respetar la vida. El salió con las manos en alto y ustedes lo acribillaron a balazos. Con esta patraña, utilizando la fuerza bruta, se quiere ocultar el asesinato de Guadalupe Salcedo. (Entra un detective y lo saca a empujones). El asesinato de Guadalupe Salcedo es una provocación al clima de paz que comienza a vivir el país. Esto es una provocación.

Empieza a sonar música de corrido llanero.

Corrido de los años sin cuenta

(Ritmo de pajarillo)

Pido permiso al trovero
para relatar la historia
de más ingrata memoria
que tiene el pueblo llanero.
Fue por los años cincuenta
que en toda Colombia entera
se desató la violencia
de una y de otra manera.
Nos dicen los sabedores
que arriba mandaba un godo
y armó a los conservadores
para quedarse con todo.

Ganaderos y baquianos
caporales y encargados
los indios y los copleros
todos llaneros templados
opusieron a la muerte
su coraje y su valor
contra aquellas injusticias
que el gobierno desató.
Pero esta matanza fiera
no era de azules y rojos
era pueblo contra pueblo
era hermano contra hermano.

En la historia que contamos
muchos nombres no aparecen.

La revuelta fue tan grande
que cimbró hasta el continente.
Si Guadalupe Salcedo
no aparece en mi cantar
su sombra nombra mi canto
del moriche hasta el palmar.
Son hombres de todo el pueblo
los que hicieron esta historia.
Tengámoslos bien presentes
recordemos la memoria.

Con la honradez de mi canto
con esfuerzo popular
con respeto y mil perdones
les vamos a interpretar
historias que nadie cuenta
que ocurrieron de verdad.
Póngale muy bien los ojos
a lo que va a presenciar
de los tiempos de violencia.
Contaremos lo preciso.
Pido al trovero permiso
permiso a la concurrencia.

CONTINUAR

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