RAMON TORRES MENDEZ Y EDWARD
MARK
UNA AFORTUNADA CONFRONTACION DE MIRADAS
Por Beatriz González
Resulta afortunada la confrontación de la obra de los artistas Edward Mark y Ramón Torres Méndez porque presentan coincidencias de tiempo y lugar mayormente si se limitan a la misma técnica: lápiz y acuarela sobre papel.
El momento histórico del país en el cual los dos artistas realizan su obra más destacada, Mark, El Viaje por la Nueva Granada y Torres Méndez, Cuadros de Costumbres, está señalado por la voluntad de romper con la estructura colonial que había impedido consolidar los grandes proyectos a partir de la independencia. La alegría con que se recibió el triunfo de la revolución francesa de 1848, denota un deseo de transformación que anima a sus mandatarios desde la década del cuarenta. Los ejemplos de Europa y los Estados Unidos, el primero de orden ideológico y el segundo práctico, despertaron un creciente interés por la realidad social que se reconoce en la fundación de sociedades democráticas desde 1846, en la institución de la Comisión Corográfica en 1850 y en el experimento radical en Santander, al finalizar la década del cincuenta. Es un período de agitación política, contiendas civiles y cambios de gobierno.
Se puede afirmar que tanto Mark como Torres Méndez fueron autodidactas. Mark se comporta como un aficionado al arte; se desconoce su formación pero es posible que dentro del ámbito de una familia de diplomáticos la educación tuviese características especiales. Su nacimiento ocurrido en 1817 en Málaga, España marcó su destino de viajero. Por esa época el arte en Inglaterra combinaba "una inmersión romántica en la naturaleza con sed de objetividad con ojo inocente"9 que se traducía en entusiasmo por el plenairismo y por una floreciente dedicación a la acuarela.
Torres Méndez era ocho años mayor que el artista inglés; ha sido declarado autodidacta por quienes se han ocupado de su biografía, José Belver, el principal de ellos. A semejanza de Vásquez Ceballos fue despedido del taller en donde aprendía pintura por celos del maestro de su talento. La ayuda de su padre para proporcionarle marfil de bolas de billar para realizar miniaturas según un modelo inglés o los ofrecimientos de M. Fox, jefe de la imprenta en donde trabajaba y del Baron Gros, para realizar su educación artística en Europa, arrojan datos sobre una esforzada formación personal.
Los dos artistas son considerados acuarelistas destacados; sinembargo el tratamiento que cada uno le dá a ésta técnica es diferente: Torres Méndez trabaja una acuarela tradicional, transparente, para que recuerde los tonos de la naturaleza; utiliza el blanco del papel y deja que éste realice la mezcla óptica sólo en contadas excepciones utiliza el color blanco para dar tonos o luces. Más bien, se puede certificar en un boceto, el uso de los toques de barniz antes de aplicar el color.
El color en Torres Méndez no es naturalista del todo. Busca una tonalidad azul grisásea, por ello los verdes no tienen la intensidad ni variedad del paisaje tropical. Algunas veces las ropas dadas con azules y rojos vivos cortan la placidez de un registro de color artificial y elegante. Las caras parecen arreboladas.
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Ramón Torres Méndez. Tipos de la gente de pueblo de Bogotá. Sin fecha. Acuarela. 25.5 x 34 cms. |
Consciente de que se trata de un procedimiento cuyo disvolvente es el agua, aplica capas de tintes, unas sobre otras, ciñéndose al dibujo y aplicándolo con pinceladas grandes y regulares. La línea, aparece a veces reiterada, por el uso que se dió a continuación al pasarlo a piedras litográficas. Pero generalmente es de trazos cerrados, inspirado en láminas que había visto de obras de Rafael y otros artistas del renacimiento. La acuarela se ciñe con naturalidad a este dibujo.
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Edward Walhouse Mark. Chagres. Sin fecha. Acuarela sobre papel gris. 17 x 25 cms. |
La técnica de la acuarela comenzó a practicarse en Colombia con los cartógrafos. En este campo la corona española tenía un gran prestigio ante los demás países. A continuación vinieron los aportes y el dominio técnico ocasionado por los requerimientos a gran escala de la Expedición Botánica que condujo a la formación de una verdadera escuela de dibujantes. Por último y gracias a esa herencia, los pintores, entre los que se contaba Torres Méndez se dedicaron al ejercicio del retrato en miniatura.
La acuarela inglesa, por su parte, constituye todo un capítulo en la modernización de esta antigua técnica china. Siempre se habla de la escuela inglesa de acuarela, nacida a mediados del siglo XVIII, pero la gran variedad con que se presenta no deja entrever características específicas: se da transparente, sobre papel blanco, opaca sobre papel gris o sepia y una combinación de los dos procedimientos. De todas maneras Inglaterra le otorgó prestigio universal, llegó a considerársele a la par con el óleo, y tan difícil "que debe ser evitada por diletantes"10. Por su importancia en la representación del paisaje se la coloca en el origen del romanticismo.
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Edward Walhouse Mark. En el río Dagua. Sin fecha. 17 x 25 cms. |
9 |
Idem. pag. 94. |
10 |
Museos de Cuadros de Costumbres Tomo III, Biblioteca Banco Popular, Bogotá, 1973, pag. 203. |



