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LEYENDA Y REALIDAD
Algún historiador afirmó, cierta vez, que toda historia seria
inevitablemente comienza en leyenda. Y la historia del cine
colombiano puede comenzar por una leyenda de origen venezolano,
porque alguna colega de ese país aseguró que algunas
investigaciones sobre los comienzos del cine en Venezuela habían
confirmado que camarógrafos itinerantes, seguramente franceses,
habrían filmado el puerto de La Guaira entre 1898 y 99. No explicó
fuentes auténticas de esta información por no tenerlas a la mano,
pero insistió sobre la veracidad de la noticia que puede concentrar
un poco las incertidumbres sobre los años más o menos fijos de
filmaciones iniciales en Colombia, porque al saberse que por esos
años se desplazaban por varias partes del mundo los camarógrafos de
la casa Lumiére, manejados por los inventores del cine en Francia,
no se necesita ni demasiada fantasía para suponer lo que sería La
Guaira a finales del siglo pasado, ante sitios tan importantes de
nuestra costa atlántica como Cartagena, Santa Marta y aun
Barranquilla, lugares que seguramente no dejarían de filmar los
camarógrafos Lumiére en sus giras por las costas de la América del
Sur, Central y Antillas.
Los coleccionistas de los bellos números de navidad, de
L'Ilustration, encuentran en las últimas páginas y en letra pequeña
la sección "Movimiento Marítimo - Salida de paquebotes (barcos)"
para diferentes partes del mundo incluyendo la ruta "Antillas y
Centroamérica" que incluía los siguientes puertos: Barbados,
Trinidad, La Guaira, Puerto Cabello, Curazao, Santa Marta, Puerto
Colombia, Cartagena, Cristóbal y Puerto Limón, rutas establecidas
en barcos franceses desde hacía muchos años, y más que
aprovechable para los camarógrafos Lumiére que viajaban por todos
los países para alimentar con "vistas exóticas" los catálogos de
venta de "escenas" de los célebres hermanos Lumiére, quienes y de
acuerdo con Georges Sadoul en su Histoire général du cinéma -
L'invention du cinéma - 1832-1897, informa que además de Promio y
de Félix Mesguich (este último muy importante y de quien algún
exaltado técnico aseguraba que había filmado en Colombia a
principios de siglo), los camarógrafos Tax, fue enviado a México,
Moussy a Chile y Porta a la América del Sur. De manera que el
futuro y curioso investigador sobre nuestro cine debe seguirle los
pasos a ese monsieur Porta, para saber si sus viajes por la
América del Sur incluyeron a Colombia.
En el catálogo de "vistas" de los hermanos Lumiére de 1896- 1897
al lado de sus clásicos La llegada del tren,
|La salida de la
fábrica, El desayuno del bebé y El regador regado, alternan
las de varios países de Europa, Estados Unidos, pero también 14
"vistas" de México. El catálogo en referencia es el primero editado
por los Lumiére y que figura en el capítulo VI de Louis Cámara
Lumiére. Lumiére - inventeur, de Maurice Bessy y Lo Duca, faltando
los posteriores hasta al fin de su publicación en 1907, en total
unos nueve catálogos donde en alguno es posible que figuren las
ansiadas vistas de algunas ciudades costeras colombianas, aunque,
de acuerdo con Georges Sadoul, las listas de películas de los
hermanos Lumiére siempre fueron muy incompletas.
Los datos anteriores quizás sirvan para dar bases a la leyenda
sobre el comienzo del cine colombiano que inevitablemente debió
participar de. la pasión que por el nuevo invento experimentaron
todos los países, incluyendo a los latinoamericanos. Aurelio de
los Reyes, en Los orígenes del cine en México, 1896 -1900, afirma
que en agosto de 1896 se vio por primera vez en México, en
espectáculo organizado por un señor Gabriel Vayre, representante de
los hermanos Lumiére, a escasos siete meses después de la
presentación pública del cinematógrafo en París, el 28 de
diciembre de 1895. Y en similares circunstancias y por los mismos
años se estableció el cine en la Argentina, Brasil y demás países
latino-americanos.
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Cámara Lumiére
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Proyeccionista Lumiére
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Colombia, para el europeo fin de siglo o iniciación del XX,
sólo era referencia geográfica sin importancia y hasta de difícil
ubicación en los mapas. Pero de la inicial explosión del cine
también participó nuestro país, no sólo en lo que respecta a las
posibles filmaciones de camarógrafos itinerantes Lumiére y Pathé,
sino también a las exhibiciones iniciales. De acuerdo con las
exhaustivas investigaciones efectuadas por mi amigo Carlos Alvarez,
ya es posible fijar años exactos de las primeras exhibiciones de
cine en diferentes ciudades colombianas:
1897: Bogotá, mes de agosto, en el Teatro Municipal, por la
Compañía de Variedades.
1897: Bucaramanga.
1897: Barranquilla.
1898: Medellín.
1899: Cali.
Tan sólo se citan algunas ciudades ,porque es más que posible que
entre 1897 y 1900 las capitales de los departamentos y ciudades
principales conocieron el cine en su función de espectáculo de
feria, de simple curiosidad, mezclado entre las variedades "vivas"
de las compañías españolas o nacionales de operetas, zarzuelas y
precisamente de "variedades" que reforzaban sus atractivos
escénicos con "vistas" cinematográficas.
De manera que tiene toda la razón el señor Luis Latorre (citado por
Hernando Martínez Pardo en su Historia del cine colombiano), que
afirmaba sin "precisar el año de la invención del cinematógrafo,
pero ello debió ser en la década final del último siglo, porque ya
en 1898 pudimos admirarlo aquí [en Medellín], en buen grado de
perfección". El éxito inicial del cine permitió que a sólo pocos
meses después de su presentación oficial, a fines de 1895, se
conociera en casi toda Europa y, ya establecido en los Estados
Unidos, se extendiera luego a todos los países posibles en la
explotación de cine de la industria francesa Lumiére y
posteriormente Pathé y Gaumont, o por iniciativa particular de
personas o empresas poseedoras de un proyector con sus
correspondientes "vistas", montando su negocio donde se pudiera.
Además debe recordarse que la cámara de los hermanos Lumiére, tan
empleada por esa época, indistintamente servia. para filmar y
proyectar, mecanismo múltiple que facilitaba el filmar "vistas" de
los mismos lugares y personas de la ciudad o pueblo donde se
proyectaba, aumentando así el atractivo de las presentaciones.
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