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PRIMERAS FILMACIONES
El cine colombiano de 1897 a 1920, registrado en infinidad de
publicaciones, resulta un fascinante desafío para los
investigadores que pacientemente descubran informaciones sobre la
materia, sin temerles a las montañas de papel de periódicos y
revistas que se encuentran en bibliotecas públicas y privadas. Por
ahora los datos sueltos recogidos en diferentes fuentes de
información no permiten generalizaciones ni clasificaciones de
ninguna clase, porque el cine para el cronista o "gacetillero" de
principios de siglo es sólo una curiosa referencia de poca
importancia, muy superada por su entusiasmo, y opiniones, sobre
espectáculos serios, el teatro, la ópera o la zarzuela. De manera
que a las dificultades del mismo hallazgo del dato antiguo sobre
cine se añade lo fragmentario de la información, que debe
respaldarse obligatoriamente con bibliografía cinematográfica
alrededor de los 1900 para que por lo menos sirva para establecer
vinculaciones con la técnica y mecánica cinematográficas.
Mares de investigación ofrecen los cientos de revistas colombianas
del siglo pasado y presente, porque aquí publicaban en todas
partes, a juzgar por una dedicada a la filatelia o a la homeopatía,
las dos de Barranquilla hacia 1900. De sólo cine, Hernando Martínez
Pardo cita nueve publicaciones, entre otras El Kine, editada en
Sincelejo, y es posible que hubiera más, todavía no registradas ni
coleccionadas en bibliotecas públicas o privadas. También deben
tenerse en cuenta las referencias al cine en las muchas
publicaciones de este periodo, varias de sólo dos hojas aunque
bastante fijas en su periodicidad.
Gracias a la paciencia investigativa de Carlos Alvarez, es posible
afirmar que la primera filmación en Colombia se efectuó en 1899 en
la ciudad de Cali, dato respaldado por su correspondiente
publicación en un periódico, y muy importante' porque, de acuerdo
con
|La historia del cine mundial, de Georges Sadoul,
Colombia sería el tercer país latinoamericano donde se filmó, por
los adelantos de Cuba (1897) y México (el mismo año), y
anticipándonos a Argentina, del que registran un noticiero en 1900.
Pero, por investigaciones posteriores y en los diferentes países es
posible que no ocupemos un puesto tan honorífico en la historia del
cine latinoamericano. Casi que con seguridad esa remota y primera
filmación fue un noticiero para incluirlo entre las otras "notas"
extranjeras ¿Vistas de la tranquila ciudad de Cali de 1899? ¿De un
bello paisaje vallecaucano? ¿O alguna acción de trabajo:
recolección de la caña de azúcar y su industrialización? Y debe
detenerse la imaginación, porque de pronto se sale con algo tan
fantástico como suponer que esa filmación de 1899 fue un corto
esquema de María, de Jorge Isaacs. Pero imposible no sentir cierta
ternura ante esta primera noticia de la incorporación del cine a
nuestra historia, del pacífico cine que, en el mismo 1899, debe
alternar con la guerra de los Mil Días, iniciada en octubre del
mismo año y que de nuevo estimula la imaginación suponiendo que la
famosa filmación pudo ser la información visual de alguna parada
militar o, increíble!,hasta una acción de guerra.
Volviendo a las publicaciones de dos hojas, El Artista, dirigida
inicialmente por Eustacio Ramos y luego en conjunto con Joaquín
Pontón, se inició en 1905 y duró hasta 1927, 22 años que la hacen
acreedora a la mención de publicación más constante que sobre
"arte" haya sobrevivido en Colombia. Los números de El Artista
utilizados para las informaciones transcritas, saltan de fecha en
fecha, por lo que dan datos muy interesantes pero fragmentarios
para el periodo en estudio. En El Artista correspondiente al 25 de
noviembre de 1905, se informa: "De Sensación. - En el curso de la
presente semana se repartirán con profusión en todos los rincones
de la capital tiquetes que, a su presentación en la taquilla del
Bazar Veracruz, darán derecho a los dependientes y a los niños a la
reducción de la mitad del precio de entrada a los espectáculos
maravillosos que dará el cinematógrafo de los hermanos Ireland en
las noches del viernes, sábado y domingo. El éxito de estas
funciones (que serán las últimas que los hermanos Ireland darán en
Bogotá) será, no lo dudamos, el más brillante para la simpática
obra de las Salas del Asilo y la más grande en caudal de
satisfacción para los espectadores, pues entendemos que habrá en
los programas números completamente nuevos, surtidos con material
de sensación recibido últimamente de Europa".
En la nota anterior se especifica "el cinematógrafo de los hermanos
Ireland", lo que indica que seguramente se trataba del
cinematógrafo Lumiére, por ser el término cinematógrafo la patente
y garantía de los inventores del cine en Francia. Y teniendo en
cuenta que ese aparato de cine servía indistintamente para filmar y
proyectar, es muy posible que la mayoría de empresarios o técnicos
en el negocio de exhibición también filmaran "vistas" nacionales
para darle mayor interés a su espectáculo, tal como se explicó
antes.
Y en saltos grandes, marzo 6 de 1909, entre otras varias noticias
aparece esta:
"Teatro Municipal.- Han vuelto a reanudarse con variados
espectáculos las funciones en el Teatro Municipal.- El martes, como
función de moda, dio su primera representación allí el Cronófono
Imperial ante un auditorio numeroso y selecto que gozó con las
preciosas películas exhibidas y que fueron de lo más interesante
del repertorio. - Dada la entusiasta acogida con que han sido
recibidas las funciones de moda, no dudamos que la empresa
Cronofónica las aumentará siquiera a dos por semana pues estamos
seguros de que las familias y niños bogotanos seguirán prestándole
todo su apoyo a tan moral y recreativo espectáculo".
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Teatro Municipal (1910)
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Por esta época debe coincidir el programa de cine más antiguo
que conozco impreso en Bogotá y que anuncia que en el Teatro
Municipal, la Compañía Cronofónica (con privilegio de L. Gaumont y
Co. inventores, Londres), a petición general de varias familias, se
repetirá el domingo 19 de mayo a las ocho y media p.m. la función
que tuvo lugar el jueves 16 de este mes. ¿De qué año? El programa
tiene a mano y lápiz marcado 1907, quizás fecha arbitraria por el
anónimo anotador, pues las "funciones" en referencia pueden
referirse al Cronófono Imperial de 1909, o a espectáculos similares
y anteriores. Además y la última página después de los precios de
entrada, se da esta encantadora noticia:
"En el salón del teatro, tercer piso, se exhibirán aparatos
eléctricos que contienen vistas muy bellas". ¿Cuáles aparatos?
Entre estos y por obligación, figuraban los de vistas
estereoscópicas, tan populares desde los 1870.
Pero más importante que los datos exactos de la elaboración del
programa es su contenido que anuncia tres actos como en el teatro:
en el primero se incluyen las siguientes vistas:
1. Vista del bajo Magdalena en su confluencia con el Cauca en
colores! Estreno.
2. Subiendo al alto Magdalena.
3. Puerto de Cambao.
4. El Cronófono subiendo por los Andes.
5. La procesión de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá.
6. Parque del Centenario.
7. Carreras en la Magdalena.
Segundo acto:
8. La vuelta al mundo por un policía secreto, vista muy
interesante, en la cual se conocen las costumbres de varios países
del globo.
Tercer acto.
9. Los perros contrabandistas, sensacional vista que se exhibe a
petición general.
10. Panorama de San Cristóbal, estreno.
11. Gran corrida de toros, Martinito y Morenito en
competencia.
12. Caídas del Bogotá en su descenso hacia el Charquito.
13. El gran Salto del Tequendama.
14. El Excmo. Sr. Gral. Reyes en el Polo de Bogotá.
El papel delgado, impreso por E. Pardo, el programita a través le
los años tiene algo de tierno en sus orlas
|art nouveau, la
combinación de varios tipos de letra y su color al que el tiempo
le ha comunicado un suave color crema. Casi que se ha convertido
en un objeto precioso y, además, debe cargar el mérito de ser el
remoto antepasado de los añorados "heraldos", las hojas más grandes
o pequeñas que se repartían publicitariamente desde los 1920 hasta
pasados los 40. Y como referencia da detalles muy interesantes e
inmediatamente interpretables.
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Programa del Teatro Municipal el 19
de mayo de 1907
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El "cronófono", tan mencionado en las primeras informaciones de
diarios y revistas colombianas, era la integración de dos
maravillas técnicas de su tiempo: un proyector especial y la
modesta victrola, hoy objeto de museo, primeras tentativas de cine
"sonoro" y hasta "parlante", en un aparato acondicionado para el
doble uso, aunque hay derecho para dudar de su perfecta
sincronización entre imagen y música, y la aún más difícil entre
imagen y voz humana.
Obsérvese que las "vistas" incluidas en el primer acto forman una
secuencia perfecta que va desde el "plano" del bajo Magdalena,
continúa subiendo por el río hasta llegar a Cambao, y de allí
seguramente a lomo de mula se contemplan los Andes hasta llegar a
Bogotá, azarosa travesía que culmina en la procesión de Nuestra
Señora del Rosario, quizás en acción de gracias, y ya más
tranquilos, los "cronofonistas" se aventuran por el parque del
Centenario y, en plan mundano, asisten con su aparato a unas
elegantes carreras de caballos en el viejo hipódromo de la
Magdalena. Sólo pocos cortos de sobreprecio actuales pueden mostrar
tal unidad. Y la vista del bajo Magdalena en color!, pacientemente
iluminado a mano, labor tan especial que asemeja tan laboriosos
cinematografistas a los iluminadores de libros de oras de la Edad
Media. ¿Los verdes de nuestros variados climas sufrirían un tono
común, o por el contrario, tratarían de diferenciarlos en la
película? Pregunta sin respuesta, porque sólo el lejanísimo
recuerdo de un imposible testigo podría transcribir la emoción de
ver paisajes nacionales en movimiento y color. Ya aclimatados, a
los "cronofonistas" les llamó la atención el vecino barrio de San
Cristóbal y, claro!, como extranjeros una corrida de toros, pero de
nuevo serios, producen una pequeña "secuencia" entre las caídas del
río. Bogotá y su majestuoso capricho del gran salto de Tequendama,
terminando muy oficializa dos filmando al general Rafael Reyes,
presidente de la república, en el Polo Club de Bogotá.
Y ahora al azar algunas noticias de El Artista: 1o . de enero de
1910: "Teatro Municipal.- Desde el sábado pasado está deleitando al
público bogotano en el Teatro Municipal la Compañía de Variedades
de que es empresario el culto caballero señor don Tomás Soriano. El
cinematógrafo que allí se exhibe con las más lindas e interesantes
películas, es de los más perfectos que han llegado a la capital, ya
por la fijeza de las vistas, en las que no se percibe la titilación
mortificante de otros, ya por la nitidez con que se destacan los
objetos". Y en el mismo número: "En el Variedades.- El señor Luis
Martínez Casado continúa proporcionándonos en el Teatro Variedades
muy interesantes y amenas funciones de cinematógrafo, con vistas
notables y escogidas entre las que más éxito han obtenido en los
teatros europeos y americanos". Y ya pasando un poco los afanes del
centenario, esta anticipación técnica registrada el 3 y el 17 de
septiembre: "Teatro Municipal.- El jueves se estrenó en esta
capital el afamado 'sincrófono Pathé'. El aparato es de lo más
perfecto que ha llegado hasta ahora. La concurrencia a pesar de lo
lluviosa de la noche fue numerosa". "Digno de conocerse es el
'sincrófono' que funciona en este simpático teatro. Las escenas
cantadas son de una admirable perfección que demuestra el adelanto
a que ha llegado este prodigioso aparato. Muchos llenos deseamos a
la empresa". Nunca se acabaría si fueran a transcribirse más
noticias de nuestra primitiva exhibición cinematográfica.
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