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INTERVENCIONES OFICIALES

A propósito de la película Allá en el trapiche, estrenada en 1943, el redactor de la sección "Hace 25 Años", de El Tiempo, dio un dato importante para la historia del cine colombiano respecto al intervencionismo oficial. Tal dato aseguraba algunos aspectos que merecen la trascripción completa del párrafo en cuestión:

"La historia del cinematógrafo, como lo decíamos ayer (?), en Colombia y hecha a vuelo de tecla, se inició en julio de 1907, cuando para la primera inauguración del Parque de los Hermanos Reyes, luego 'El Bosque' y más tarde reinaugurado como de 'La Independencia', el presidente Reyes importó a un camarógrafo francés que tomó una serie de pathés de la gran exposición verificada en los dos parques hermanos. Varios años después, cuando la posguerra de 1918 revolucionó el mundo y por ende a este país, empezaron a surgir empresarios y artistas que iban a iniciar definitivamente la era del cine colombiano, con cintas que harían carrera hasta en el extranjero".

Lo que sigue se refiere a Allá en el trapiche, película de la que se tratará más adelante. Hay que insistir una vez más que la memoria del cine es bastante insegura cuando no se está en plan de estricta investigación, de manera que el dato aportado por el ameno Fray Lejón (Federico Rivas Aldana), redactor de "Hace 25 Años", no debe tomarse como artículo de fe. Pero confieso que SUS citas sobre cine colombiano en esa sección, leídas y coleccionadas ávidamente, fueron uno de los estímulos para investigaciones personales que dieron muy buenos resultados.

Y ahora, textos más serios, Historia (extensa) de Colombia, de J. M. Henao y G. Arrubla, afirman lo siguiente sobre el general Rafael Reyes:

"Reyes figura, sin duda, entre los pocos magistrados eficientes que ha tenido la república, como lo comprueban sus varias obras; pero si hubiera meditado más y obrado menos, si se hubiera agitado con más serenidad, su administración no tendría el cesarismo que la enteca; el progreso material, que lo preocupó, habría corrido parejas con el moral, con el respeto al derecho y a las garantías de los ciudadanos. A paso de huracán, decía él, había hecho la campaña de 1895, y al mismo paso quiso gobernar la república, sin escrúpulos, sin respeto por la Constitución que él ayudó a expedir, y por la ley: muchas de sus disposiciones llevaban el sello de urgentes. Reyes era del temperamento de los autócratas, de los dominadores; tenía la audacia y astucia del general Mosquera, el rebelde de 1860, pero no tenía los talentos ni la ilustración de él".

Ilustración del libro Republica de Colombia- Excursiones presidenciales: el cacique José Dolores y su esposa muestran una fotografía del general Reyes

De tales afirmaciones, escritas en el más puro estilo republicano, se destaca la increíble actividad y eficacia del general Reyes, que se preocupaba de todo: estaba en todo con una visión progresista que deja muy atrás los ímpetus del más visionario de los desarrollistas actuales. El curioso libro República de Colombia-Excursiones presidenciales, de Pedro A. Pedraza, publicado en 1909 en los Estados Unidos, lo describe como un verdadero motor de actividad en sus continuos cálculos de explotación de toda clase de recursos naturales de las regiones colombianas por donde iba viajando.

De este libro vale la pena destacar dos anotaciones que tienen que ver con el cine. Su prologuista, E. Cervantes, al elogiar la labor y el estilo del general Pedro A. Pedraza autor del libro, señala:

"... Admirable compañero para una rápida campaña. Su libro es la obra de un militar: una guía itineraria; sitios, fechas, observaciones concisas y oportunas es todo lo que contiene esta reseña de viaje. En vano se buscarían en ella estudios críticos, exposición de teorías, lucubraciones metafísicas o adornos retóricos. Es un relato claro, escrito con método sencillo, en estilo llano y en forma original. Sufrirá un desencanto el lector que quiera encontrar diversiones de la fantasía con que entretener el ocio del  espíritu, creaciones de la imaginación para dar pábulo a la propia, invenciones de fórmulas artísticas, refinamientos literarios o la 'vaga sugestión del silencio' que tanto preocupa ahora a los modernistas de por acá. Por el contrario: no es sino una narración fiel con datos precisos y enseñanzas objetivas: es un cinematógrafo explicado. El que lea este libro concurrirá a la jira del señor presidente, oirá constantemente de sus labios una lección provechosa sobre industrias agrícolas y bancarias, mineras y fabriles y sentirá el aguijón que despierta las energías del indolente: "Surgite et labora".

Y en el programa de la junta organizadora encargada de la recepción al general Reyes a su regreso a Bogotá, el punto XI anuncia: "A las 8 pm. vistas cinematográficas en la Plaza de Bolívar e iluminación en toda la ciudad".

Las ultimas ilustraciones

 

Pasa el carruaje de Reyes. Los conspiradores deben.

 

Los conspiradores siguen el caruaje

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