|
- ¿El Presidente Olaya Herrera se interesó por el cine?
-Quizás fue el doctor Olaya el presidente que más se interesó
por el cine nacional al quererle dar el suficiente apoyo para
establecerlo en firme. Desgraciadamente los acontecimientos de esa
época impidieron que se pudieran realizar sus buenos propósitos
respecto a la ayuda al cine nacional.
- ¿ Qué función cumplió el Noticiero Nacional en la guerra con el
Peru?
|
|
|
La Tragedia del silencio
(1924).
|
-En la guerra con el Perú, mi hermano y yo viajamos al Putumayo
y Amazonas para filmar los contecimietos en los mismos sitios donde
sucedían y donde se filmaron varios documentales. Al regresar a
Bogotá los exhibió Cine Colombia, empresa que resolvió suspender el
porcentaje del diez por ciento que reconocian por la exhibición de
cada noticiero, injusticia que nos forzó a suspender el noticiero,
dedicándonos más bien a los documentales largos.
|
|
|
En primer plano, Arturo Acevedo
(sentado), director de Bajo el cielo antioqueño (1925), y consuelo
Acevedo (de pie), Camarógrafo de la misma película.
|
- Antes de 1931 la empresa Acevedo e Hijos no había producido
documentales?
- Por su duración pueden considerarse documentales, por ejemplo,
Las olimpiadas de Cali, El 8 de junio; El cóndor granadino, sobre
el vuelo Nueva York-Bogotá, de Benjamín Méndez Rey; Beneficencia de
Cundinamarca, etc. y hasta hoy sigo realizando toda clase de
documentales.
- ¿Posteriormente qué actividades cinematográficas lo
ocuparon?
- Durante la presidencia de Eduardo Santos (1938-1942), fui
director de la Sección Educativa Cinematográfica del Ministerio de
Educación, que por algún tiempo de esa época fue ocupado por Jorge
Eliécer Gaitán. En esta sección se filmaron bastantes documentales
sobre las capitales de los departamentos, temas de agricultura, de
industria y otros, procesados en el laboratorio de cine que se
habla adquirido en la época del presidente López en su primera
administración (1934-38). Después de dejar la dirección de la
sección referida, nunca se supo a dónde fueron a parar esas
costosas y maravillosas máquinas que formaban el laboratorio.
|
|
|
Bajo el cielo antioqueño
(1925).
|
-Esa sección tuvo que ver con las llamadas escuelas
ambulantes?
-Tuve la satisfacción de organizar y montar las escuelas
ambulantes, quizás uno de los experimentos más interesantes que se
hayan hecho en Colombia sobre educación audiovisual. En camionetas
debidamente adaptadas se llevaron a las regiones más remotas del
país libros, música, cine, conferencistas que dictaban, desde estos
vehículos, clases sobre diferentes materias. Estas camionetas
servían del centros móviles de cultura.
- ¿Siguió colaborando con los gobiernos?
- Muy de vez en cuando. Volví a mi empresa particular de
noticieros y documentales a la que había dedicado tantos años. El
Noticiero Nacional, por diferentes circunstancias adversas, tuvo
que suspenderse en 1948 con otro funeral: el de Jorge Eliécer
Gaitán, asesinado el 9 de abril de ese año. Después he realizado
documentales de diferentes temas. Pronto viajaré a Nueva York,
donde pienso radicarme definitivamente.
-Dadas sus largas relaciones técnicas con el cine colombiano, ¿a
qué factor o factores atribuye usted el estancamiento de nuestro
cine?
|
|
|
Bajo el cielo antioqueño
(1925).
|
|
|
|
Bajo el cielo antioqueño
(1925).
|
-Su pregunta la contestaré en dos partes: Primera: el
estancamiento del cine colombiano se debe a la absoluta falta de
apoyo oficial, pues ningún gobierno ha visto en esta industria el
gran valor que puede tener, tanto como productor de divisas al
exportarlo, como por su inmenso valor educativo sobre las miles de
personas que emplearía la industria del cine ya establecida.
Artistas, camarógrafos, ingenieros de sonido y demás técnicos
dedicados a la profesión del cine no pueden practicarla por falta
de la escuela práctica que la filmación regular de películas les
proporcionaría. Si el cine hubiera recibido la misma ayuda que, por
ejemplo, se ha dado a la industria textil, puedo asegurarle que en
producción cinematográfica hoy estaríamos a la altura de México,
produciendo al país muchas más divisas que las de exportación de
telas. Segunda: el otro factor principal en contra del cine
colombiano es la escandalosa explotación a que lo someten los
exhibidores. Hay empresas que cobran hasta quince mil pesos por
exhibir en sus teatros documentales informativos tan útiles para el
país como el del Ferrocarril del Magdalena y otros por el estilo.
Esta grave situación, que impide el desarrollo del cine en
Colombia, debería estudiarla y resolverla el Congreso Nacional.
-A qué se deberá la timidez del capital oficial y privado en la
inversión en nuestro cine?
-Ante todo, creo que a la misma inseguridad legal del cine m
Colombia, pues, como usted sabe, no hay leyes que lo reglamenten ni
protejan. Los pequeños inversionistas que de pronto se meten en el
negocio del cine han fracasado, porque nunca ven en él la función
de gran industria futura, sino más bien una "diversión"
modestamente productiva y, cuando la realidad se encarga de
desilusionarlos, entonces desaparecen del negocio y nunca más se
les vuelve a ver. Y otro caso: si, por ejemplo, el doctor Alfonso
López Michelsen hubiera invertido en Colombia el capital que ha
gastado en los estudios de México en la producción de algunas
películas, ese capital hubiera servido de base para la industria
del cine en Colombia.
- Y otro aspecto de la vinculación oficial con el cine
colombiano?
-Si el doctor Alfonso López (padre), en su primera
administración, hubiera puesto atención a los informes que nosotros
recogimos de diferentes países sobre el pésimo resultado del cine
patrocinado por el Estado, tratando de establecer un departamento
de propaganda nacional cinematográfica, entonces y por el sistema
de concursos, se habría encargado a particulares las películas que
sirvieran para la educación nacional. También esta idea hubiera
contribuido grandemente al desarrollo de la industria
cinematográfica nacional, de la que nunca se ha beneficiado el
pueblo fuera de la impuesta por Rojas Pinilla en su inmensa y
costosa autopropaganda por el cine. Y suspendamos aquí estos
recuerdos porque, si el cine colombiano es pobre en películas, en
cambio es rico en toda clase de anécdotas que, si las contara,
entonces esta simple entrevista se convertiría en un grueso
libro.
(Entrevista realizada en 1960)
|