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ENTREVISTA CON ENRIQUE BELLO
-Recuerdo que comencé haciendo de todo, mandadero, acomodador,
vendedor de revistas de cine y cualquier oficio que se presentara,
un 29 de octubre de 1927, en el antiguo teatro Nariño del barrio de
las Cruces. Coincidí con los principios del cine sonoro que se
iniciaba en Bogotá con El rey del jazz, gracias a unos discos muy
grandes que se ponían en un aparato al que había que ponerle mucho
cuidado para ponerlo al mismo tiempo exacto del arranque de la
película. Una pequeña equivocación, y entonces venía la
desincronización entre la imagen y el sonido y entonces el público
protestaba. También estuve en el teatro Granada, en la calle 4
entre carreras 8 y 9. Fue con El payaso de circo que se estrenó y
donde actuaba el famoso cómico Joe Brown. Y de cine colombiano vi
la antigua María, de Máximo Calvo, seguramente en algún
reestreno.
- ¿ Cuándo se vinculó con la empresa de los Acevedo?
-Por los 1935, porque de ayudante de Gonzalo Acevedo estuve en
las filmaciones de Carlos Gardel en Bogotá, antes de su muerte en
Medellín. La sede de la empresa y laboratorios quedaba en la calle
24, esquina con la carrera 7a, donde hoy queda el Cinema 7 y, según
entiendo, en el mismo sitio donde funcionaron los Di Domenico unos
años antes.
- ¿ Cómo se filmaba el noticiero de los hermanos Acevedo?
-Con una cámara marca Debrie, bastante vieja, que manejaba
Gonzalo Acevedo, en tanto que yo me encargaba del trípode. Algunas
de las notas que aparecían en los noticieros eran pagadas, pero
creo que nunca el noticiero fue un buen negocio para los Acevedo
porque siempre estaban necesitados de dinero. Yo también revelaba
el Noticiero Nacional como se llamaba, empleando productos
químicos, hidroquinona, bórax, y con alguna sustancia, se les daba
un tono sepia, que quería imitar el color. Por ejemplo, me tocó
revelar el noticiero sobre los funerales del doctor Enrique Olaya
Herrera, que tuvo tanto éxito cuando se estrenó. Le advierto que el
noticiero tenía sonido propio, música propia, por el sistema
Klangfilm, pero no era parlante, porque para eso estaban los
títulos explicativos entre escena y escena.
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Enrique Bello, colaborador del
primer cine parlante colombiano.
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Para movilizarnos y no tener dificultades en la filmación de
notas para el noticiero, teníamos una credencial que nos permitía
entrar a todas partes. Otra de mis ocupaciones era raspar viejas
películas ya filmadas, para que pudieran servir de bola a las
- ¿Acompañó a Gonzalo Acevedo en la Sección de Cultura
Popular?
- No porque ya estaba trabajando con don Carlos Schroeder en sus
ensayos de cine parlante. Pero según supe, la labor de esa sección,
que dependía del ministerio de Educación cuando era ministro Jorge
Eliécer Gaitán, fue un desastre. Parece que no produjeron ninguna
película sonora a pesar de que los equipos de 35 y 16 milímetros
eran excelentes. Vi en la gobernación de Antioquia, en Medellín,
parte de este equipo, cámaras, proyectores, por el suelo, hechos
pedazos. Entiendo que este fracaso se debió al empleo de personal
sin ninguna preparación técnica.
- Es cierto que el equipo de sonido Schroeder era todo
nacional?
- A excepción del galvanómetro, aparato muy delicado e imposible
de fabricar en el país y algunas muy pocas piezas, todo lo demás
fue hecho en Colombia de acuerdo con las indicaciones de don
Carlos.
- Tomó parte en la película Antonia Santos?
- Por los años que le estoy contando, yo servía para todo.
Ayudaba a los hermanos Acevedo o vendía helados en el Olympia y
revistas de cine, Cinelandia y Cine Mundial. Quien me necesitara,
allí trabajaba. Mi vinculación con la película Antonia Santos fue
doble, pues además de ayudar a don Carlos Schroeder en el sonido,
también fui actor. Antonia Santos tuvo dos directores, iniciándola
don Miguel Joseph, quien por una serie de problemas económicos y
hasta de saboteo, decidió retirarse de la filmación, continuándola
Gabriel Martínez, esposo de la primera actriz de la película, Lily
Alvarez. La película se filmó muda y posteriormente los diálogos se
grabaron en discos, en la emisora La Voz de la Víctor, para luego
integrarlos a la película, sistema bastante difícil de grabación.
Como no había moviola, se montaba a "puro ojo y dedo". Ya puede
figurarse lo difícil que sería la sonorización de la película a
base de contar tantos fotogramas del negativo para que coincidieran
con los de la banda sonora. Los interiores se filmaron en los
estudios de Patria Films, que quedaban en el barrio 20 de Julio, y
las batallas en Bosa. Calculo que Antonia Santos, en 1943, debió
costar unos 30.000 pesos por el costo de uniformes y de tanta gente
que se necesitó para algunas escenas.
Pero en esto del sonido nosotros nos anticipamos al cine sonoro,
porque también serví en la antigua plaza de toros que quedaba en la
carrera 13 con calle 26. La película Alas, que tanto gustó en
Bogotá, fue "sonorizada" de la siguiente manera: en la parte de
atrás del telón se colocaban los "sonidistas" encargados del ruido
del motor de los aviones a cargo de un camión; las ametralladoras
fueron las matracas de semana santa; cuando un avión caía, una
sirena imitaba muy bien el sonido agudo del avión deslizándose
hacia abajo a toda velocidad, y cuando llegaba a tierra y
explotaba, un bombo remedaba el estruendo de la catástrofe. Y en
estas imitaciones se llegó a tal grado de perfección que el público
podía jurar que estaba viendo, y oyendo, películas sonoras. Con el
cine sonoro terminaron las excelentes orquestas de los salones de
cine que siempre procuraban estar de acuerdo con las escenas de las
películas; que si sentimentales, música lenta; movidas, entonces
música rápida, sobre todo para las de vaqueros.
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Equipo técnico de la canción de mi
tierra (1944), dirigida por Federico Katz.
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- ¿Y La canción de mi tierra?
-Fui el encargado del sonido. La dirigió Federico Katz y también
hizo la fotografía. Los productores Eusebio Salazar y Félix
Restrepo, de Antioquia Films, tenían el firme propósito de
continuar filmando películas, pero el señor Camilo Correa,
publicista de la empresa, al no darle el dinero que exigía,
prácticamente la destrozó con sus críticas en los periódicos, y por
eso La canción de mi tierra fue un fracaso económico. Es curioso
que años más tarde el mismo Camilo Correa dirigió Colombia linda,
una pésima película que, al estrenarla en el teatro Olympia de
Medellín, el público enfurecido rompió sillas, puertas y todo lo
que encontró a mano, daños que obligaron cerrar el teatro por tres
días. Y este señor fue "crítico" d cine para destruir a La canción
de mi tierra, que de todas maneras no dio pérdida, porque pagó la
inversión, pero liquidó a la empresa que se había fundado con
tantas ilusiones. El señor Carlos Chiappe fue ayudante de
dirección, dirigió personalmente a los actores. La música fue del
mastro Carlos Vieco.
- ¿Estuvo vinculado a la empresa Ducrane?
- También. Y conocí los estudios en Sasaima, donde funcionaban
además un casino y una ladrillera. Cuando esta empresa se liquidó,
me pagaron con un caballo percherón lo que me debían por mi
trabajo.
- ¿En qué otras películas se empleó el sistema de sonido
Schroeder?
- Me parece que únicamente en Antonia Santos y La canción de mi
tierra. A don Carlos Schroeder, que lo conocí desde que iba a
revisar los proyectores del teatro Nariño, el sonido
cinematográfico, más que una profesión o una empresa, fue su hobby,
pues se la pasaba construyendo aparatos de sonido. Siempre fue un
habilísimo mecánico en el servicio de los proyectores.
-De manera que usted ha recorrido la mayoría de los oficios del
cine?
- Efectivamente. Con los hermanos Acevedo aprendí a manejar la
cámara y a revelar películas. Más tarde fui técnico de sonido y
actor de reparto en Antonia Santos, La canción de mi tierra y
además actuaba en las Pasiones de semana santa que se presentaban
en el teatro Lux, sin olvidar mis tiempos de "chino" en el teatro
Nariño, salón Olympia y Circo de Toros, trabajando en lo que se
ofrecía. Y como esta enfermedad del cine es incurable, tengo un
buen equipo de 16 milímetros, con dos cámaras, y filmo corridas de
toros para un programa de televisión. Además, usted me conoce aquí,
en mi distribuidora Bello Films de películas de 16 milímetros,
porque al cine he dedicado gran parte de mi vida. En 1977 completé
50 años de este oficio que me gusta tanto.
- ¿A qué cree que se debió el fracaso de tantas empresas con las
que colaboró?
-Me parece que las personas que las formaban, no sabían de cine
ni del negocio de cine. Los técnicos y actores se improvisaban sin
exigir ninguna experiencia previa. Y ni hablar de los llamados
"directores' , porque conocía a algunos que no tenían la menor idea
de lo que era el cine y sus grandes responsabilidades. En esta
situación, imposible que un cine pueda prosperar en ninguna parte
y, por todo esto, fracasaron esas viejas empresas a las que presté
mis servicios.
(Entrevista realizada en 1 979)
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