|
INDICE
|
|
RADIO MÉXICO
A algún curioso investigador del futuro le tocará escribir la
historia de la radio colombiana, que se inicia en sus balbuceos por
los 1920 y quizás culmine con algún programa ''estrella'' tipo
radionovela El derecho de nacer, antes de ocupar sitio secundario
ante la arrolladora televisión. Habría que integrar al estilo de la
radio colombiana su casi general chabacanería, su desinformación
por presión de intereses comerciales, su mal gusto, su colonización
al imponer en tanta ocasión, música extranjera, las voces gritonas
y demás inconvenientes de un medio de comunicación muy importante
en la formación y estilo del periodo parlante colombiano.
El solo título de las películas implica atractivos títulos de
programas de radio: Bambucos y corazones, La canción de mi tierra,
Golpe de gracia, Allá en el trapiche, son títulos activos que ya
están indicando una acción musical desarrollada en forma de
programa radial y no cinematográfica. La sucesión de números
musicales tiene doble atractivo: la canción de moda y su
intérprete, también cantante de moda en la radio, entretenido
instrumento casero que poco a poco logra imponerse en todas las
categorías sociales y al que se le dedicaba parte del tiempo que
ahora se gasta viendo televisión.
- ¿Y qué más garantía de éxito de la humilde película que el
respaldo de canciones y cantantes famosos en la radio 1930-40? Si
la fórmula, en fin de cuentas, no resultó, quizás la equivocación
estuvo en creer que la gente iría al salón donde exhibían una
película con el famoso cantante X y pagar algunos centavos, cuando
podía oírlo, y gratis, en la radio de sus casas. O también habría
que investigar si el cantante tal o el animador X, eran realmente
famosos en su tiempo, para que merecieran su urgente presencia en
el cine. Porque sin discutir la calidad intrínseca de los
largometrajes del periodo parlante, no puede explicarse el absoluto
fracaso de películas que por lo menos contaban con atractivo
repertorio de canciones e intérpretes, no en salones de cine
centrales sino hasta en salones de barriadas populares,
alimentados, intoxicados por la radio diaria.
|
|
|
La canción de mi tierra (1945),
dirigida por Federico Katz.
|
Tampoco funciono la simple identificación nacional del
espectador colombiano con el paisaje, personajes, música y demás
elementos colombianos que lo hubieran motivado para asistir
masivamente a las películas nacionales, sin el grave reato de no
parecerse a las norteamericanas ni demás extranjeras , sino
aceptando comprensivamente los inevitables defectos de un cine de
aficionados . Pero se trataba de un público implacable alimentado
con un cine extranjero de excelente nivel técnico, que no toleraba
las sistemáticas fallas de las películas parlantes colombianas , y
menos su falta de atractivo narrativo que no compensaba ninguna
consideración nacionalista.
Y aun viendo los pésimos resultados en taquilla, productores,
realizadores y demás responsables del periodo, en vez de presentar
realidades nacionales más o menos atractivas, de acuerdo con los
temas, seguían dócilmente el plan de radionovela filmado,
incluyéndole el mayor número de canciones posibles y uno que otro
baile "típico", dizque para llamar la atención.
Atención pública solicitada de manera casi mendicante con el aporte
participante, junto con la radio, del cine parlante colombiano: más
que la influencia, a veces la copia fiel del cine mexicano de la
época 1930-40.
En películas aisladas, se comienza a conocer el cine mexicano a
principios de 1930, cuando su producción todavía no se ha
radicalizado en los temas que lo harían tan popular. Aprovechando
las circunstancias de un cine norteamericano con un 50 por ciento
dedicado a promover la guerra santa contra el nazismo y a la falta
de cine europeo, pero principalmente al analfabetismo
latinoamericano, el cine mexicano comienza a conquistar pantallas
en forma tan avasalladora que llega hasta competir económicamente
con el de Estados Unidos, lo que indica una eficiente organización
de la distribución.
Pero lo importante del cine mexicano, que devora y medio digiere
el público que lo consume, es su temática, que promueve algunas
características latinoamericanas bastante generales : el machismo,
el melodrama con sus tradicionales personajes, el sentimentalismo
nacional, la malicia popular y otros elementos identificadores que
gustan mucho y divierten, sin el trabajo de leer los subtítulos de
las películas extranjeras, factores que van aumentando el éxito
taquillero del cine mexicano.
Y como sus fórmulas parecen fáciles, el cine colombiano parlante
intenta nacionalizarlas pero tomando sólo su simple utilería. Si en
las películas de rancheros mexicanos se canta, en las nacionales se
canta aún más , y si el machismo de salón explota en varias
películas, los colombianos no pueden quedarse atrás y entonces
reinventan el machismo a "lo antioqueño'' o de acuerdo con la
región o ciudad donde se concentre el tema de la película. Pero
este tipo de influencias, aproximaciones o simplemente copias, son
inevitables, porque se trataba de un cine débil de muy poca base
económica y menos técnica que, ante su completa incapacidad para
repetir fórmulas estadounidenses o europeas, obligatoriamente
recurrió a las mexicanas, porque, además de estar más cerca del
gusto colombiano, eran también baratas.
|
|
|
La canción de mi tierra
(1945).
|
Desgraciadamente el cine colombiano del periodo parlante no
pudo, o no tuvo tiempo, de prefabricar un actor popular que por sí
mismo garantizara la inversión del costo de las películas, como en
el caso de varios popularísimos personajes del cine mexicano. Entre
actores aficionados o de teatro muy secundarios, y menos entre los
que figuraban en la radio, cantantes, actores, animadores , podía
encontrarse esa figura popular que siempre ha faltado en el cine
colombiano. Un cómico con la suficiente popularidad para sostenerse
en la atención de la gente por varios años, habría sido elemento
importantísimo de continuidad industrial en el cine de los 1940. 0
la gran belleza, o el gran galán, tipificaciones que en cambio en
el cine mexicano fueron elementos importantes de su estabilidad
económica.
Con el característico atraso de algunas expresiones artísticas
en Colombia, el cine parlante colombiano se embriaga en las
fascinaciones sonoras del hablar, del cantar, del sonar, etapa
pronto superada en los primeros años del parlante por el cine
internacional. Cuando se conozca mejor el cine colombiano de 1940,
seguramente surgirán más puntos de vista que lo amplíen hasta
pensar, por ejemplo, en la tímida floración de un auténtico
nacionalismo, independiente de las fuertes influencias de la radio
y el cine mexicano, a lo mejor, más asimiladas de lo que se piensa,
mejor presentadas de lo que negaban algunos furibundos críticos de
los años de su aparición, tímida aparición porque se presentía su
propio fracaso.
|