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TESTIMONIO

Se trata de la trascripción sintetizada del testimonio de don Oswaldo Duperly Angueira, tomado del libro de memorias Lo que se hereda no se hurta, muy interesante por ser las opiniones de un hombre de negocios al que de pronto le da por el cine, ya que, con los señores Jorge y Leopoldo Crane Uribe, fundaron la sociedad Ducrane Films SA. que produjeron tres largometrajes: Allá en el trapiche, Golpe de gracia y Sendero de luz, y cuatro cortometrajes: Popayán, Sinfonía de Bogotá, uno sobre los Llanos y otro sobre transporte.

Cuenta don Oswaldo que después de un buen negocio de pintura de casas a base del color amarillo, pensó: '' ¿Cómo no hacer algo más importante, más constructivo, más interesante y más patriótico ? '' . Y a esta cuádruple pregunta responde que el cine, que estudia en libros técnicos, complementándolos con el conocimiento del laborista Hernandojaramillo Ángel y del camarógrafo Hans Bruckner, que había importado un buen equipo; de manera que lo único que faltaba era capital, el que se consiguió con los socios Crane Uribe. Alquilaronuna casa vieja donde instalaron los laboratorios, con el plan de filmar inicialmente noticieros y cortometrajes que mostraran '' a los colombianos la belleza de su país, sus ciudades, sus industrias, sus riquezas naturales... El campo de acción era incalculable '' .

"El 24 de marzo de 1939 presentamos nuestra primera película Sinfonía de Bogotá, primero y feliz ensayo de cinematografía parlante nacional, como homenaje al pueblo de Colombia. El tema de este documental fue auténticamente bogotano. La ciudad aparece tal como fue a través de sus aspectos más interesantes: viejos rincones santafereños , edificios modernos , calles céntricas y animadas , barrios residenciales tomados por la cámara de Hans Bruckner con un exquisito, admirable y exacto arte fotográfico".

Y este importantísimo párrafo, por venir de un antiguo productor: "La producción cinematográfica informativa y cultural, no falta en ningún país de los mismos recursos del nuestro, y en todos ha llegado a ser un vehículo de propaganda tan efectivo como el periódico, el libro, la radio y la televisión. La cinematografía nacional carecía en ese entonces y carece hoy de un importante factor: capital. El dinero colombiano ha huido de esta industria por recelo, por desconfiar de los elementos técnicos. En adelante nuestro cine puede ser tan bueno como el mexicano o el argentino; y en consecuencia debe ser tan buen negocio como lo es en aquellos países. Lo tenemos todo, menos capital. Si queremos evitar que una gran parte del dinero que Los colombianos gastan en el cine se vaya al exterior, los capitalistas colombianos tienen la palabra'' . Y continúan teniéndola.

Titulo de Sendero de luz.

Debido al éxito ''moral '' del trabajo de la empresa Ducrane, don Oswaldo en 1942 comenzó a interesar al gobierno, haciendo muchas relaciones públicas (''algunas muy costosas '') , con la intención de que reglamentara la famosa Ley 9a de ese año. "Los doct9res Alfonso Araújo, Jorge Gartner y Germán Arciniégas, este último ministro de Educación en ese entonces, colaboraron en pro de esta ley protectora [. . .j. Una ley visionaria: hablar de cine colombiano en ese tiempo equivalía casi a referirse hoy a nuestra industria de submarinos. Si el gobierno hubiera agilizado la reglamentación de la Ley 9a con la misma eficacia que mostró toda la prensa con sus artículos de crítica y estimulo, 'otro gallo hubiera cantado".

La empresa Ducrane Films autorizó en julio de 1942 la filmación del largometraje Allá en el trapiche y que gastó seis meses de sus actividades, en los estudios de la carrera 13 No. 53-40. ''Una casa de construcción no muy antigua, con un antejardín que hacía mucho tiempo había dejado de ser aquello a que estaba destinado. En la verja de hierro había una lata de color amarillo con la leyenda Ducrane Films Estudios; eran estudios de verdad. Se entraba a un zaguán donde no daban ganas de seguir adelante. Había letreros mortales por todos lados: 'Atención peligro de muerte'. 'Alto voltaje'. 'No fume, material inflamable' . 'Sala de sonido'. 'Impresión'. 'Laboratorios'. 'Salade proyección'. 'Silencio. Estamos grabando'''. Y luego: ''Todos esperan la orden de rodaje. Pasan una, dos, tres horas y nada que se comienza. Uño de los periodistas, entrometido, dijo: 'Pero por Dios, señores... No hay derecho. He venido a ver filmar una película y no a contemplarlos' . . . 'Ten paciencia, chico, que el sol no quiere salir... Sin sol no hay luz, y sin luz no hay filmación'".

El segundo largometraje "fue una película musical de ambiente radio teatral. Cinco de las principales radioemisoras de la capital prestaron su colaboración. Tales emisoras fueron la Nueva Granada, la Voz de la Víctor, la Voz de Bogotá, la Suramericana y Radio Continental, cada una de las cuales patrocinó un número especial montado con todo lujo, incluyendo sus conjuntos artísticos '' . La película fue Golpe de gracia, estrenada en el teatro Lux el 18 de enero de 1944 con poco éxito porque, de acuerdo con don Oswaldo, la película costó unos ciento diez mil pesos y nunca se recuperó esta inversión.

Y en cuanto a los estudios de Sasaima, el primero y último ensayo de un ''Hollywood chiquito'' a lo colombiano, los recuerdos son muy interesantes: ''Para 1946 la venta de acciones de Ducrane Films había disminuido, cuando se presentó un señor muy cineasta y con dinero, quien deseaba vincularse a la empresa. Nos propuso que nos daría una finca con catorce fanegadas sobre la carretera a Sasaima, con tres edificaciones y dos piscinas a cambio de acciones de la compañía. El negocio era bueno y, ya con esta adquisición, montamos nuestros propios estudios. El señor Bruckner y yo prácticamente vivíamos en nuestra nueva sede. En la casa principal montamos los estudios y laboratorios. Al lado opuesto, sobre la carretera, había una pequeña casa que convertimos en restaurante para el personal y público en general. En resumidas cuentas, quedamos muy bien instalados. Esta compra nos benefició enormemente ya que sirvió como propaganda para la venta de acciones [. . . ] . Ya con estudios propios debidamente montados y la satisfactoria venta de acciones, nuestra ambición creció. Debido a las muchas dificultades que se habían presentado en la exhibición de nuestras películas resolvimos estudiar la posibilidad de comprar o edificar nuestra propia sala de cine. El teatro Olympia, que había funcionado muchos años atrás como teatro y sala de patinaje, fue nuestra meta. Lo negociamos y se firmó el contrato de compraventa. Uno de los capitalistas de la empresa dio las arras correspondientes [. . .]. Ya teníamos los planos listos para edificar el tan esperado teatro, cuando la opción se venció y los capitalistas no cumplieron la obligación; el negocio se desmoronó".

Después de contar experiencias muy interesantes de filmación de los cortometrajes Rumbo al corazón de la selva, sobre los Llanos Orientales y otro sobre Barranquilla, Puerta del progreso, nos enteramos de que ''para 1946 los accionistas de la empresa eran ya numerosos. En una asamblea general hubo muchos cambios en la junta directiva. Ya no era la junta que por años atrás había iniciado y manejado bien el desarrollo de Ducrane Films y que siempre había tenido parte activa en el rodaje de las películas. La mayoría desconocía la técnica, el negocio y el mercadeo. Como director técnico, recibí la orden de proceder a la filmación de una cinta de largo metraje: Sendero de luz. Estudié el libreto.

Sendero de luz (19445).

Le advertí a la junta que la tercera producción de largo metraje debía ser mucho mejor que la segunda, y consideraba que el argumento colombo-mexicano era pobre. Insistieron en que el lugar de la filmación tenía que ser en clima templado. Se decidió hacera en Viotá, en la hacienda de uno de los accionistas, quien muy galantemente la cedió. Todo el personal técnico y artístico fue trasladado al lugar de la filmación, a sabiendas de que teníamos estudios propios, también en clima templado [. .]. Los actores eran buenos y el lugar bellísimo, sin embargo, insistí que el argumento era débil y seguramente poco taquillero".

Antes de terminar la película a don Oswaldo le da tifo y lo trasladan a Bogotá. "En mis delirios decía: '¿ Qué estupidez haber filmado ese mugre de libreto! ''' [. .]. ''Un buen día se presentó en casa una comisión de Ducrane con un proyector portátil para enseñarme la primera copia de Sendero de Luz. Eran siete rollos. A medida que la proyección avanzaba, la fiebre me subía. Al terminar quedé en silencio, conmovido y desilusionado... Después de haber hecho tan buenas producciones, no se podía desprestigiar la empresa. La fotografía y el sonido eran buenos, pero el libreto y la mala dirección no permitieron a los actores desarrollar a su máximo su parte artística. Les dije: 'Si la famosa nueva junta directiva aprueba la exhibición de esta película, pondré a sus órdenes las acciones que poseo y a menos del valor nominal y además me retiro de la empresa '".

'' Se programó y se exhibió . Desgraciadamente mi pronóstico se cumplió. Si mal no recuerdo, la cinta no alcanzó a durar en pantalla más de dos semanas , con pérdidas económicas muy notorias. Medité mucho antes de escribir mi carta de renuncia. ¡Once años de mi vida para hacer florecer esta industria! Tenía que buscar otros horizontes".

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