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[36] 1988 / 5 X 15 CM |
¿Es acaso lo "novedoso" de la técnica en las propuestas plásticas lo que parece cargar lo bueno? Lo rotulado de bueno parece llevar la sombra de la confusión en el arte, dividido entre movimientos y técnicas, entre técnicas y estilos, entre lo convencional y lo no convencional, y así reducir, "por estar de moda", con su presencia, a otras expresiones artísticas como la pintura, el grabado, aún la fotografía. Es como si la pintura, el grabado y el dibujo no fueran un concepto. ¿Si los presupuestos de los medios no-convencionales se gestan bajo la confusión entre técnica y movimiento y los "convencionales" se olvidan del concepto y se "encierran" en la técnica -como técnica y no más como aporte a la formación de un pensamiento- entonces, ¿bajo qué presupuestos, sino los mismos de una técnica aislada del pensamiento, se gesta un arte ausente de lo que es el arte ante la vida?
En el acto de "inventar" lo nuevo, no está lo interesante del arte para "saber ver" qué es lo bueno para nuestra época, qué es la carga "visceral" (Geidzhaler) que deben transmitir tanto las propuestas plásticas convencionales como las "tecno lógicamente" nuevas, sin que tengan que competir entre sí. Lo interesante del arte es su capacidad de encontrar "respuestas responsables" (Beuys) como fenó meno total y no fragmentado entre lo "nuevo" y "los estilos de moda", entre lo convencional y lo avant-garde. Porque cuando hablamos de totalidad, de lo global, del aquí y ahora, estamos hablando de las fibras humanas que estamos construyendo, sin importarnos ya tanto los rígidos cánones que lo único que han hecho es encerrar al arte en una torre de marfil, tal vez bella para "Nosotros", pero aislada del "tráfago social" (Gadamer). Hablar de arte para esta época es más bien aprender a ver a través de este instrumento lo necesario para el hombre hoy, lo estético como parte de nuestra naturaleza, de nuestro espacio, de nuesto horizonte
Tratar de juzgar el arte, confundiendo qué es bueno plásticamente, con lo nuevo, es ser víctimas de la turbulencia a la cual nos ha llevado la sociedad industrial, que define "a prior" el estilo más apropiado, porque está de moda en la socie dad de consumo ó por intereses individualistas; es acumular más confusión de la que le sobra a este mundo. Es utilizar el arte bajo los mismos intereses intimidatorios de lo impuesto como moda, como utensilio para arrasar a otros artistas, sin tomar una opción de autenticidad con nuestra humanidad, de sentido para señalar la falta de amor que vemos, la vida que percibimos. Sin importar la técnica o el estilo que se use, ya sea a través de una video-instalación, de una acción, de una fotografía digital o de una pintura, de un dibujo o de un sencillo grabado, en el fondo la sustancia para transformarnos es la misma: el arte.
| Juan A. Gaviria |
¿CÓMO SABER QUE UNA OBRA DE ARTE ES BUENA?
En una intervención del célebre historiador de arte y crítico Henry Geidzhaler, cuando le hicieron una pregunta acerca de cómo se sabe cuándo una obra de arte es buena, Henry contestó: "digo que en primer lugar es algo visceral, una reacción desde las entrañas: si me causa ansiedad, sé que es buena. Luego, si es memorable: si queda en la mente, si la recuerdo sin esforzarme. Y la tercera cosa es si continúa revelándose con cada vista subsecuente: si tiene una existencia en el tiempo"4.
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[100] 1994 / 10 X 10 CM |
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REMBRANDT: UN GRAN DIBUJANTE Y BRILLANTE GRABADOR
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Autorretrato de Rembrandt |
El grabado es una técnica de corte. Una capa de cera se esparce sobre una placa de cobre y el artista dibuja su figura en la cera con un objeto puntiagudo que penetra hasta el cobre. Luego derrama sobre la placa un ácido que corroe el metal y lo marca con las líneas que ha dibujado. La cera es removida de la placa, la cual se mancha con tinta antes de limpiarla. La tinta penetra las marcas dejadas en el metal por el ácido y el dibujo puede ya imprimirse sobre papel cuando la placa se somete a presión en una prensa manual. La operación puede repetirse varias veces para producir muchas copias.
Rembrandt usó la técnica del grabado y también el método de la talla directa sobre el metal con una punta afilada (punta seca). El prefirió este último método en su madurez porque le permitía usar líneas fuertes, aunque utilizó el primer método por largo tiempo, ya que podía dibujar sobre la cera blanda como si fuera sobre papel. Para él, el grabado abrió un camino para alcanzar efectos que de otro modo no habría capturado. Rembrandt era un dibujante de genio y un brillante grabador, quizá el más grande de todos. Los grabados establecieron su reputación de gran artista religioso y, por así decirlo, lo lanzó como retratista de historias del Antiguo y Nuevo Testamento. Sus grabados alcanzaron muy altos precios, por ejemplo su jesús curando a los enfermos, que también fue conocida como La impresión de los den guilder, gracias a la suma pagada por esta obra.
Aunque el arte del grabado existía antes de Rembrandt, y particularmente en Italia, él lo estableció como género artístico por derecho propio. En realidad, el trabajo de Rembrandt posterior a 1640 impuso un modelo para el medio que duró hasta la época de Goya. En el período hasta 1650, él creó sus grabados más famosos; antes de 1640 habían sido, sobre todo, reproducciones de sus propias pinturas, pero después de ese año eran a menudo trabajos originales con una genuina fuerza de expresión poética y pictórica, como resultado del tratamiento en blanco y negro y del juego recíproco de la luz y la sombra. Mediante el uso de varias técnicas, por ejemplo el grabado y la punta seca juntas, llegó casi a la perfección. Trabajos tan diferentes como Las tres cruces, y Dr. Fausto son intensamente evocadores. El último grabado de Rembrandt fue un retrato del botánico Van Linden (1665).
Texto de Mario Lepore tomado de The Ufe and Times and Art of Rembrandt. Crecent Books, New York 1975, pág.59 |
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Arriba: El mejor pagado de los grabados de Rembrandt, Jesús curando a los enfermos, también llamado La impresión de los cien guilder, porque una impresión de este grabado fue vendida por tal suma en vida de Rembrandt. Los modelos para los enfermos pudieron haberse encontrado en el barrio judío de Amsterdam, el cual era habitado no sólo por los judíos en su curioso atuendo tradicional, sino por los pobres. Rembrandt se sentía atraído por estas infortunadas víctimas del destino tanto por su interés por lo pintoresco como por su profundo sentido de la humanidad. Esta completa y animada composición tiene un movimiento más o menos diagonal que divide el área de oscuridad de la luz donde la figura de Cristo se destaca en relieve contra el fondo oscuro, dominando a la gente agrupada en torno suyo.
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Autorretrato de Goya |
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