Oscar Jaramillo


Oscar Jaramillo
Dibujo No 1 Lápiz con trementina sobre papel
68 x 48 cms.
1973

   Hace parte del grupo de dibujantes y grabadores que surgen en 1970  que se interesan por una temática urbana. Su actividad se lleva a cabo en  Medellín. su ciudad natal, en un momento de mucha actividad artística. Como  comenta Alberto Sierra, "Terminadas ¡as Bienales de Coltejer en  1972, surgió  la generación urbana enriquecida por ¡a información y consciente también de  que sus planteamientos debían crecer alrededor de su medio, la ciudad, con ¡a  ventaja de la apropiación deliberada de la tradición plástica nacional, lo cual  suponía la asimilación previa de un patrimonio universal y de un patrimonio  plástico colombiano. (...) El primero y más lógico procedimiento en la toma de  conciencia de la ciudad, estuvo en detectar y manipular en términos estéticos la  realidad física; observar y representar los bajos estratos sociales como refugio  romántico, con la característica posición de afectuosa denuncia. Su antecedente  inmediato era la figuración, y su confrontación el lumpen: los bares y el clásico  "aire de tango" de Medellín. Con estas premisas aparecen Saturnino Ramírez y  Oscar Jaramillo, "pintores de la realidad social urbana", alentados por un grupo  de literatos. De este equívoco maridaje, nace la descripción como recurso evaluado y evolucionado sagazmente en sus obras por Jaramillo. (...) dibuja atmósferas  conformada por sórdidos personajes. Gente común que nunca es observada  detalladamente es tratada por Oscar Jaramillo en un dibujo nítido preciso. Su  manejo del claroscuro anteponía la denuncia al interés y a la complacencia del  detalle. Su maliciosa relación con el hiperrealismo de moda, y el afán de añadir  elementos hábilmente confeccionados que "embellecieran" sus sórdidos ambientes, le restó fuerza a sus conceptos. Pero sus recientes grabados recurren de  nuevo, se "devuelven", al redescubrimiento de lo sórdido en su manera de visualizar  la vida urbana."42

   A la colección del museo pertenece un dibujo de 1973 que hace parte de  esa época sórdida que en 1971 lo hizo acreedor a Mención de honor en el  XXII Solón de Artistas Nacionales. Se trata de un dibujo en el que el trazo del  lápiz se diluye con trementina tratamiento que omite los detalles y coloca el  énfasis en los contrastes de luz y sombra. En la fisonomía de estos personajes se evidencia una mirada objetiva que, como dice Sierra, denuncia su  condición marginal. Este dibujo entra a la colección a partir de la exposición  titulada Nuevos valores del arte colombiano, en 1973 que fue curada por Germán Rubiano.

 

 

42 Alberto Sierra, El Arte en Medellín, Re-vista de arte y arquitectura en Colombia,   año I.N.2, 1978, p. 32, 33
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