GROOT Y LA CARICATURA POLITICA
 


Por: Beatriz González


José Manuel Groot es un personaje contradictorio que se mueve en los extremos: de gran cultura y sensibilidad, pasa de ser un reconocido librepensador, a convertirse en un abanderado de las luchas de la Iglesia Católica. Es posible que internamente solucionara sus conflictos político-religiosos por la vía de la crítica; al parecer retomó el gusto tradicional epigramático y burlesco que se dio desde los años finales de la colonia y paradójicamente lo unió a un contemporáneo sentido inglés de la caricaturo.
La práctica de la sátira durante la colonia se comprueba en "El Carnero" y el "Correo de las brujas" ; este último es un documento apócrifo que fue difundido por el propio José Manuel Groot en su "Historia eclesiástica y civil de Nueva Granada". El epigrama como poema para ser estampado en mármoles se utilizó desde los inicios de la colonización; sin embargo, como forma literaria crítica de burla mordaz e ingeniosa se utilizó desde finales del siglo XVIII y se intensificó durante las luchas de la Independencia. De lado y lado la sociedad pre-independentista se enfrentó por medio de este instrumento poético.
Los nombres más importantes vinculados a esta modalidad son Francisco Javier Caro (1750-1822), y José Antonio Torres y Peña (activo 1809-1820), predicador de San Diego y cura de Tabio. Ningún patriota se libró de las "ensaladillas" del primero, y el segundo es famoso por el retrato que hizo de Bolívar:"...Mozo con aspecto feroz y amulatado, /De pelo negro, y muy castaño el bozo; Inquieto siempre y muy afeminado, /Delgado el cuerpo y de aire fastidioso/ Torpe de lengua, el tono muy grosero,/ Y de mirar turbado y altanero"1.
Los nexos de Groot con la familia de José Antonio Torres y Peña vienen desde su primera educación; su maestro de matemáticas, Agustín Torres, era hermano del cura realista. Aunque Groot estaba vinculado ideológicamente a la causa de la independencia, esta amistad familiar lo relacionó con el espíritu burlesco utilizado para la lucha política. En la actividad periodística que desarrolla Groot se le ve trabajar estrechamente en "El Día" con su discípulo José María Torres, sobrino del famoso cura.
Por su parte el realista Caro le endilgó sendas ensaladillas a sus tíos, Pedro Groot, Francisco, y Manuel de Urquinaona por su adhesión a la causa patriótica; a estos dos últimos los trata de bestias. Dice de don Francisco: "...Y si no anda con en jalma/ Es porque le viene chica".Y de don Manuel"...Y solamente le falta/ El rabo para borrico"2.
El viaje de Groot con su tío Francisco a Jamaica cuando tenía veinte años le dio la oportunidad de recibir clases de dibujo en la isla; esta circunstancia y su posterior vinculación artística con el comerciante, viajero y dibujante Joseph Brown permiten suponerlo enterado de la caricatura inglesa, de fama mundial. Además siempre se rumoró que Jamaica era el sitio en donde se imprimían caricaturas en contra de Santander, durante el enfrentamiento con los bolivarianos, después de la convención de Ocaña.
 

57. José Manuel Groot
La era del progreso ca. 1849 Acuarela sobré papel
33 x 23 cm
Colección Rivas Sacconi
El presidente Tomás Cipriano de Mosquera, durante su primera administración, acompañado de sus ministros Florentino González (Hacienda), general Joaquín Maria Barriga (Guerra) y Alejandro Osorio (Gobierno); y de sus amigos el general Francisco Urdaneta y el escritor guatemalteco, Antonio José Irisarri. A partir de la vinculación de Florentino González a su gabinete, en 1846, el tema del progreso se convirtió en consigna del gobierno.

 

57a. La era del progreso, detalle.


La caricatura inglesa tenía desde finales del siglo XVIII un crecido prestigio que se intensificó con un inusitado giro que dio al pasar de lo social a lo político. Los ingleses con las burlas a sus propias instituciones, la realeza, los partidos y la crítica a la revolución francesa dieron la pauta en este género. Ningún país de Europa, en donde se practicaba la caricatura -Francia, Alemania, Italia- puede igualar a Inglaterra en ingenio, vulgaridad, libertad y técnica para ejecutar sátiras políticas. Gillray, Rowlandson  y Cruikshank llevaron a Inglaterra a la cumbre de la caricatura mundial.
El prestigio de Inglaterra en la caricatura política sirvió de ejemplo al mundo entero pero particularmente a los periodistas de París; a medida que avanzó el siglo XIX, esta forma de lucha se convirtió en patrimonio de los franceses. Según Champfleury, el autor de la primera historia de la caricatura, "la revolución de 1830 tuvo el privilegio de poner en evidencia, en las letras y las artes, las fuerzas de toda naturaleza que no habían encontrado su vía hasta el momento y se agitaban impacientemente. La libertad sobre todo da el impulso a un grupo de caricaturistas3. Con ese grupo se afirmó la fama del poder de este género. Philipon creó periódicos destinados a tumbar gobiernos: "La caricatura" fundado en 1830 y el "Charivari", dos años después, son los órganos de lucha contra el establecimiento.
José Manuel Groot debió encontrar en un sistema de expresión como la caricatura -tan reconocido en ese momento-, el complemento adecuado a su temperamento polémico, pues según uno de sus biógrafos gustaba "de las sátiras de los liberales españoles contra el clero (esto naturalmente antes de su conversión de libre pensador en católico ferviente) a par de las sabrosas páginas del ingenio español. Prefiere ridiculizar al adversario a dejarle postrado en una posición interesante y con honores que puede valer más que el triunfo mismo"4.
Posee según otro de sus biógrafos "una irresistible tendencia a ver lo ridículo de los acontecimientos, la eterna risa burlona para todo lo que, no es digno, y siempre hiriente e incisivo para hablar de sus enemigos"5.
¿Quiénes fueron sus enemigos? Generalmente aquellos que se enfrentaron a la iglesia en la lucha política; los librepensadores, los masones que con el avance de los acontecimientos identificó con los radicales. Más adelante los que buscaron un cambio en la estructura social: los artesanos que conformaron las sociedades democráticas y los militares que se unieron unas veces a los radicales y otras a los artesanos para afirmarse en el poder.
Las dos caricaturas políticas de Groot demuestran, por su factura, un conocimiento de la caricatura europea. La primera se denomino "La era del progreso" y tiene por motivo el primer gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849). El mandatario aparece rodeado de quienes impulsaron su candidatura a la presidencia, de algunos de sus ministros y de quienes lo ayudaron en su mandato. Por eso aparece el texto que indica la fidelidad de ellos a sus ideas: "Nunca fuera un caballero de damas tan bien servido...". Encima de los personajes sobrevuela un ave -seguramente un cuervo-, que lleva en el pico una cinta en la cual está escrita la frase "Progreso del país" y adherido a ella un cangrejo, a manera de alegoría. Es obvia la parodia al Escudo Nacional, con el cóndor y las palabras "Libertad y Orden". Formalmente es una caricatura de género emblemático.
 

57b. La era del progreso, detalle, Mosquera.
57c. La era del progreso, detalle, Florentino González.

 

El progreso fue el lema de este primer período presidencial de Mosquera. "Lo que necesitamos es progreso para mantener la paz"6, afirmó en octubre de 1849, cuando salió en defensa de su gestión gubernamental contra los ataques de sus copartidarios conservadores; estos no le perdonaron nunca el haber gobernado con los recién denominados liberales y atribuyeron a este hecho la pérdida del poder de su partido. A su ministro Florentino González lo llamaban "un hombre de pro" por su insistencia en el tema del progreso.
El sentido moderno de la palabra progreso tenía origen en las teorías de Augusto Comte (1798- 1857), padre del positivismo francés, quien aunque conservador originó un movimiento que inspiró a los radicales del otro lado del Atlántico.
Mosquera en la caricatura tiene colocado sobre el pecho, soportado por la banda presidencial, un rótulo que dice "Acta de la primera dictadura"; ello se debe seguramente al acta de la sesión del 7 de marzo de 1849 en la cual se aceptaba el triunfo de José Hilario López como sucesor de Mosquera, que fue aprobada con numerosos votos conservadores a pesar de la acusación de ellos mismos de haber sido impuesto bajo la amenaza de los puñales. En la caricatura Mosquera lleva en su mano un palustre indicando de modo burlesco su adhesión a la masonería. Por esa época ya en grado 33. Los signos masónico tienen que ver con la arquitectura y la construcción: el compás, la regla, la maceta y el palustre.
Lo rodean figuras de su gobierno: Florentino González (1805 1875), fue nombrado por Mosquera Secretario (ministro) de Hacienda en 1846, en reemplazo de Lino de Pombo; por ese nombramiento consideraron que ya el presidente no era conservador. González acababa de regresar de Europa de un exilio voluntario ocasionado por la persecución que desencadenaron contra él algunos miembros del gobierno en crisis de José Ignacio de Márquez. Había estudiado las instituciones gubernamentales en París y Londres. Según unos autores comprendió la voluntad de modernización del presidente Mosquera; según otros, se aprovechó de la debilidad del presidente ante la adulación y lo convenció de que sus ideas tenían origen en la mente del gobernante: "Vea usted, señor General, si he comprendido bien o no las ideas de usted"7.
González corresponde a la definición irónica de liberal de "El libro de los snobs" del humorista inglés William Makepeace Thackeray (1811-1863): "...Los liberales nunca han cambiado, siempre han defendido el libre cambio; ellos han sido siempre sabios y perfectos... Los liberales inventaron el comercio libre! Y todo lo demás que haya sido inventado siempre... Sabes lo que es ser liberal? A mi entender, es un hombre deseos de tal o cual medida, ansioso de abolir los impuestos sobre el azúcar, o los del trigo... Ser un liberal significa ser un reformador -en la proporción que desee- y algo más"8. En cuanto a creerse perfecto, González dio muestras de su autoestima en repetidas ocasiones: "Yo creo que si todos se quisieran como yo me quiero, cometerían menos bajezas y obrarían mejor''9.
 

58. Dos maestros se saludan según el ritual masónico.
57d. La era del progreso, detalle de la piernas de Mosquera y González.


Florentino González propuso una multitud de innovaciones en el sistema monetario, rentístico y de comercio exterior que llevaron al tesoro, y por ende al gobierno granadino, a una difícil situación que se evidenció a principios de 184810. La mal interpretada apertura o propuesta del libre cambio
-laissez faire- propició enfrentamientos del gobierno con los artesanos; éstos para defenderse crearon la Sociedad Democrática.
En la caricatura, González sostiene en su mano un papel con varios rótulos: "25 de septiembre" que recuerda su participación en el atentado contra la vida del Libertador; "Año 40", "Supremos" que alude a la acusación de conspiración en 1840 contra el gobierno de José Ignacio de Márquez durante la guerra de "Los Supremos". Aparece así mismo la fecha "1847", esto es, la época principal de sus proyectos de reforma ante el congreso; y la palabra "Tiranos" por haber impuesto medidas económicas como "el bajar o rebajar los derechos de importación atentaba contra la industria nacional, que no podía competir con la extranjera, y se reducían automáticamente las posibilidades de trabajo a buena parte de la población"11. La Sociedad Democrática lo condenó por atentar, igual que los tiranos, contra el bienestar del pueblo.
Otro origen de la acusación de "tirano" se encuentra en su posición con relación a los jesuitas de cuya expulsión fue partidario en 1848, aunque en la década siguiente se mostró adverso a la manera como se hizo. Según los conservadores "Todo el que trata de destruir el prestigio de la religión en su patria, es o aspira a ser tirano, o es sectario de la tiranía"12.
También se lo acusó de estar propiciando la unión de Páez, Flores y Mosquera para el restablecimiento de un régimen monárquico. De esta acusación, que provenía del Ecuador, González se defendió brillantemente mostrando su vocación civilista y republicana.
Florentino González fue Secretario (ministro) de Hacienda entre septiembre de 1846 y mayo de 1848. Se retiró del ministerio dos veces; la primera en 1847 cuando no le fue aprobada una ley de franquicia del Istmo de Panamá, pero fue llamado de nuevo por Mosquera. La segunda, definitiva, fue el resultado de la desavenencia con el Secretario (ministro) de Gobierno, Alejandro Osorio (en la caricatura), al sentirse desautorizado con motivo de la ley que restringía la actividad de los jesuitas quienes habían regresado al país durante la administración Herrán. Sus ataques a esta comunidad, junto con los de Julio Arboleda, fueron refutados por Groot en un folleto publicado en 1848.

 

1
IBAÑEZ, Pedro María. "Crónicas de Bogotá", Tomo III, pág. 111, Imprenta Nacional, Bogotá, 1917.
2
IBAÑEZ, Pedro María. Ob. cit., pág. 224.
3
CHAMPFLEURY. "Histoire de Caricature Moderne", pág. 25. E. Dentu-Editeur, Libraire de la Societé des Gens de Lettres, Paris, c.1867
4
CARO, Miguel Antonio. "Don José Manuel Groot", en: Historia Eclesiástica y Civil de Nueva Granada.Escrita sobre documentos auténticos, Tomo 1, págs. 18 y 37. Ministerio de Educación Nacional, Biblioteca de Autores Colombianos, II Tomos, Bogotá, 1956.
5
Ob. cit., pág. 101. Tomado de "Revista de Colombia", año II, número 11.
6
DUARTE FRENCH, Jaime. "Florentino González. Razón y sin razón de una lucha política", pág. 440. Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1982.
7
DUARTE FRENCH, Jaime. Ob. cit., pág. 339
8
 MAKEPEACE THACKERAY, William."El libro de los snobs. Escrito por uno de ellos", págs. 215, 218 y 219. M. Aguilar-Editor, Madrid, 1946.
9
DUARTE FRENCH, Jaime. Ob. cit., pag. 534.
10
HELGUERA, León; DAVIS, Robert H. "Archivo Epistolar del General Mosquera. Correspondencia con el General Ramón Espina. 1835-1866", pág. 395. Biblioteca de Historia Nacional, Volumen CVIII, Editorial Kelly, Bogotá, 1966.
11
DUARTE FRENCH, Jaime. Ob. cit., pág. 415
12
En "El Neogranadino", 17 de enero de 1851.


Aparece otro texto que sale del bolsillo del ministro que dice "El espadín del financista". A sus pies está colocada una piedra sillar y una botella que puede representar la medida del "litro" adoptada por el gobierno. La pierna derecha de González se engarza con la izquierda de Mosquera, al lado de la cual aparece el comentario "Los extremos se tocan": este gesto puede ser interpretado como una zancadilla que le pone el ministro al presidente; también puede tratarse de una ridiculización de la posición de las piernas en un saludo masónico. Este gesto y el comentario aluden a las diferencias ideológicas entre el presidente y su ministro.
 

59. José Gabriel Tatis
Ensayos de Dibujo, 1853, detalle, Florentino
González, figura 19.
Acuarela sobre papel
36 x 24 cm
Museo Nacional.

 

57e. La era del progreso, detalle, Francisco Urdaneta.
571. La era del progreso, detalle, Joaquín María Barriga.
57g. La era del progreso, detalle, Antonio José Irisarri.


González fue víctima muchas veces de sátiras en verso y en prosa; la más notable es probablemente "Don Floro el sublime!": "Frenético es Floro, cierto./ Loco a veces rematado/ o como muestra el menguado/ reformista sin concierto: / Es bien ciego o bien tuerto;/ necio, fatuo y muy pedante;/ tonto terco delirante;/ Y de todo es un compuesto/ No siendo algo; y de resto/ ora es diablo, ora tunante/ "13. No obstante, no se conoce ninguna caricatura que lo represente diferente de esta de Groot. Seguramente su imponente y bella figura de la que quedaron retratos dibujados y grabados como los de José María Espinosa, Luis García Hevia, José Gabriel Tatis y escritos como el de José María Samper, impedía la aproximación por el lado de lo grotesco. Los periódicos de la oposición conservadora no le dedicaron ninguna caricatura porque a mediados de la década de 1850 se unieron a los gólgotas en contra de los artesanos y los militares. González era un paradigma para los gólgotas. De este modo personajes ultraconservadores como Groot apoyaron la candidatura de González para Procurador de la República en 1855.
Detrás de González y Mosquera aparece en la caricatura, de perfil, el general Francisco Urdaneta (1791-1861), quien había participado en la defensa de Bogotá durante la guerra de "Los Supremos". Junto con Ramón Espina y José María Galvis organizaron en 1845 una sociedad a la cual "se debió en gran parte la mayoría de sufragios que alcanzaron los electores mosqueristas en las elecciones primarias"14.
El general Joaquín María Barriga (1804-1854), está presentado en la caricatura detrás del presidente, a la derecha, abrazando a uno de sus compañeros; se puede apreciar el uniforme. El general Barriga había luchado en Cartago durante la guerra de "Los Supremos", y desde mediados de 1846 hasta la conclusión de la administración del general Mosquera -31 de marzo de 1849- fue Secretario (ministro) de Guerra.
Antonio José Irisarri (1786-1868), es el más grotesco de los personajes presentados en la caricatura. Su figura de pequeñas proporciones aparece montada sobre los hombros del Secretario (ministro) de Gobierno, Alejandro Osorio. La cabeza canosa, como se lo ve en las fotografías, las cejas oscuros, y un gesto de superioridad en la boca y los ojos. Su aspecto coincide con la semblanza escrito que se encuentra de él: "Mediana estatura, enjuto de carnes, manos finas y velludas, vista perspicaz, oigo ensombrecida por los párpados, nariz recto y bien perfilado, labios delgados, desdeñosos y de rictus enérgico"15.
Una de sus manos parece meterse al bolsillo de Mosquera y en la otra una pluma afirma su significado con el letrero "La mano del escritor". Efectivamente se trata de un reconocido hombre de letras guatelmalteco. Desempeñó diversos cargos en distintos países de América "ya en los primeros puestos de la vida pública, o arrimado a la sombra de los gobiernos, esgrimiendo la que en su larga existencia habría de ser su arma favorita, su pluma afilada como una espada, aguda como un estilete, sarcástica, agresiva, mordaz"16.
 

60. Antonio José Irisarri ca. 1860 Fotografía.


Su papel en el gobierno de Mosquera fue precisamente el de estar "arrimado a la sombra" del mandatario. Se dice que su famosa obra "Historia crítica del asesinato cometido en la persona del Gran Mariscal de Ayacucho" (Bogotá, 1846; Caracas, 1846; Lima, 1847) fue ordenada por Mosquera con el objeto de desacreditar a Obando en toda América y cerrarle el camino de refugiado político. Según Salvador Camacho Roldán, "Obando había embargado todo su pensamiento durante su destierro en la tarea de contestar los libros que el general Mosquera, el señor Irisarri, agente pagado por aquél, y otros, habían regado por todo el continente para propagar esa verdad o esa calumnia"17.
En la caricatura le salen dos letreros de la chaqueta a la altura del pecho que sirven para identificarlo. En primer lugar "Nosotros Ajy", esto es, "Nosotros Antonio José Irisarri". Es una alusión a una de sus publicaciones periódicas, "Nosotros: orden y libertad" que llegó a 12 números y que fue publicada en Bogotá durante el gobierno de Mosquera entre mayo y agosto de 1846. La palabra "nosotros" en la caricatura se puede interpretar como una burla a su colaboración estrecha con el mandatario. El segundo rótulo, "A Cristiano", se refiere a los 50 números de "El Cristiano Errante" (agosto, 1846-julio, 1847), que contenían su autobiografía. Su título parafraseaba el nombre de la novela de Eugenio de Sue, "El judío errante", de gran acogida en la Nueva Granada y el cual inspiró sobrenombres en el país como el de "Rodin" con que se designaba a Mariano Ospina Rodríguez.
Irisarri comenzó a figurar en los periódicos neogranadinos en la década de 1840. "El Día", del que era colaborador José Manuel Groot, alude al doctor Irisarri en diversas ocasiones. Irisarri mismo aparece defendiéndose en "El Día" contra los ataques del redactor de "La Noche", José María Quijano, en una viñeta -tomada de algún diario europeo- en el que aparece un hombre en el patíbulo, enmarcado con pequeñas calaveras: "Expuesto a la luz del Día/ Por mentir a troche-moche,/ He aquí la imagen sombría/ del redactor de la Noche. A J I"18.
En la década de 1850 aparece Irisarri en Nueva York escribiendo panfletos contra el gobierno de Obando. Manuel Ancízar, una de sus víctimas, escribe en 1854: "Líbreme Dios de contestar el libelo que contra mí escribió en Nueva York Irisarri por mandato del Jral. Mosquera. Qué significa mi persona en esas grandes cuestiones para ponerla en discusión? Qué figura haría yo escribiendo para decir al mundo que no 'soi hijo de cocinero, hambriento, badulaque, mentiroso, feo i contrahecho?"19. El personaje de Irisarri en la caricatura corresponde a la opinión que muchos políticos tenían de él.
La última figura de la caricatura es también bastante grotesca; además sostiene sobre sus hombros a la figura de Irisarri. Se trata del Secretario de lo Interior (ministro de gobierno), Alejandro Osorio (1790-1863). Bogotano, abogado, de gran trayectoria política, se inició en la vida pública en 1813 cuando fue nombrado alcalde en la junta del cabildo provisional por su probidad y luces". Llegó a tener un papel destacado en diversos ministerios y en el congreso durante la Gran Colombia y formó parte del último ministerio conformado en 1829 por Bolívar antes de salir definitivamente de Bogotá. En 1841 aparece como industrial, con una fábrica de tejidos de lana. En 1846 fue encargado de la Secretaría (ministerio) de Gobierno.

 

57h. La era del progreso, detalle, Alejandro Osorio.

 

13
DUARTE FRENCH, Jaime. Ob. cit., pág. 532. Tomado de "El orden de Bogotá", número 26, Bogotá, 15 de mayo de 1853.
14
HELGUERA, León; DAVIS, Robert H. Ob. cit., pág. 66.
15
En la revista "Noticias Culturales"del Instituto Caro y Cuervo, pág. 16, número 171, Bogotá, abril 1 de 1975.
16
Ob. cit., págs. 16 y 17.
17
CAMACHO ROLDAN, Salvador. "Memorias", pág. 49. Editorial Bedout, Bogotá, c.1970.
18
En "El Día", Bogotá, 7 de julio de 1844.
19
ANCIZAR SORDO, Jorge. "Manuel Ancízar", pág. 88. Biblioteca Banco Popular, volumen 125, Bogotá, 1985.


A solicitud del presidente, los ministerios debían apoyar en pleno los proyectos de Ley que presentaba la Secretaría (ministerio) de Hacienda. Por ello aparece Osorio con una vasija de barro en la mano que puede recordar a las guacas o entierros; allí están contenidas las reformas monetarias de González: en primer lugar las "Pesas y medidas metricales"; sólo hasta el gobierno de Mosquera se implantó el sistema métrico decimal. La implantación de estas leyes fue según los conservadores una de las causas de la caída del partido después de 12 años en el poder: "Pero lo peor de todo fue la ejecución de la ley de pesas y medidas, que hizo sentir penosa mente la acción del gobierno a los últimos pulperos que jamás habían sabido si había o no Gobierno"20.
El siguiente rótulo se refiere a las reformas monetarias: "Francos franceses florentinos... Francos". La introducción de monedas de plata de Francia, Cerdeña y Bélgica, del valor de un franco y medio franco estaba encaminada a acabar con el caos que originaba la falta de dinero circulante y los problemas causados por los abusos con monedas nacionales de mala ley. Los comerciantes recibieron con desconfianza esta reforma y fue necesario de parte del gobierno actuar con severidad y energía. El nombre de "florentinos" es naturalmente una burla al autor de la ley. "Espadines y deudas" es el último rótulo que aparece en la olla que sostiene el ministro. Debajo de la olla dice: "He aquí la mescla p" el edificio". El edificio de un gobierno progresista que lo van a construir en la caricatura Mosquera con el palustre, González con la piedra y Osorio con la mezcla apoyados por dos militares, Urdaneta y Barriga, y un escritor, Irisarri. La caricatura debió ser realizada en 1849, después de la caída del partido conservador y el triunfo de José Hilario López. Pretende poner en tela de juicio el gobierno de Mosquera y las medidas de su controvertido ministro Florentino González. No aparecen allí Lino de Pombo porque salió tempranamente del ministerio de Hacienda; tampoco ninguno de sus ministros de relaciones exteriores Manuel María Mallarino, conservador, o Manuel Ancízar, otro de los liberales que representaron el ala progresista del gobierno. En realidad José Manuel Groot, autor de la caricatura, ultraconservador, estaba vinculado a los periódicos "El Día" y "El Duende" que atacaban continuamente al gobierno de Mosquera por haber admitido en su gobierno a los liberales, aunque podían estar de acuerdo con Mosquera en su odio hacia José María Obando.
 

61. José Manuel Groot
Tipos. Doctor Aguillón, doctor Saaurto y el Padre Gervasio García, ca. 1853-1858
Acuarela sobre papel. 33 x 23 cm. Colección Rivas Sacconi
Se trata de los sacerdotes José María Aiguillón, Manuel Fernández Saavedra y Gervasio García, quienes adhirieron al gobierno de José Hilario López y se colocaron en contra del arzobispo Manuel José Mosquera.


La caricatura no deforma las caras, ni los cuerpos; no agranda las cabezas, como los famosos retratos cargados que se usaban en París. Todas las figuras están proporcionadas y, excepto Irisarri y Osorio, no aparece formalmente lo grotesco. Sin embargo es una caricatura lleno de agudezas que resume según el pensamiento conservador de Groot, el concepto que le merecía el gobierno de Mosquera.
La segunda caricatura política de Groot es una que se denomina sencillamente "Tipos". Tradicionalmente se la consideró como el retrato de tres sacerdotes y se la integró dentro de la serie de caricaturas sociales de personajes de Bogotá. En efecto allí se representa a tres religiosos, el doctor Aguillón, (José María Aiguillón, doctor en Teología de la Universidad Central), el doctor Saaurto (Saavedra, como le decían a Manuel Fernández Saavedra, canónigo doctor de la Iglesia Metropolitana) y el doctor Gervasio García (sacerdote Gervasio García). No obstante la intención de Groot es consignar el violento enfrentamiento, por razones políticas, de algunos miembros de la Iglesia con el arzobispo Manuel José Mosquera y ponerlos en ridículo. Dicho enfrentamiento se prolongó muchos años después de la muerte del arzobispo acontecida en 1854 en Marsella durante su destierro o extrañamiento.
 

61a. Tipos, detalle, José María Aiguillón.


En la caricatura el doctor Aiguillón sostiene en una mano un objeto que un rótulo identifica como "El Botón" cuyo significado es indescifrable; en la otra un pergamino con las palabras "Nabajas(sic) y cuchillos" que es una alusión al compromiso del sacerdote con el gobierno de José Hilario López, simbolizado por las armas cortopunzantes que recuerdan la controvertida sesión del 7 de marzo de 1849 en el congreso. Según los conservadores, allí se eligió al presidente bajo la presión de los cuchillos que portaba el pueblo, representado por la Sociedad Democrática.
El doctor Aiguillón lleva puesto el llamado sombrero de teja y hábito carmelito de San Francisco; tiene expresión irónica en el rostro. Aiguillón acompañó a Bolívar en la campaña del sur, y en 1824 se consagró al servicio de la Iglesia. Seguramente era acaudalado por que en la década de 1830 realizó un viaje a Roma y donó una colección de monedas al Museo Nacional. Fue partidario del gobierno legítimo de José Ignacio de Márquez durante la guerra de "Los Supremos" y más adelante se comprometió con la administración de José Hilario López. Se sintió perseguido por el arzobispo Mosquera y lo acusó de haberlos reducido a la ruina en un famoso folleto impreso el 20 de julio de 1850, y titulado: "El triunfo de la tiranía archiepiscopal". En él acusa al arzobispo de vanidoso, de tacaño y de ser propietario de la imprenta de "El Día". Así mismo ataca a "Fray Niporesas" -uno de los seudónimos de Groot- por alabar y defender al Arzobispo. El doctor Aiguillón fue sancionado, acusándosele de haber dicho misa dos veces el mismo día y de establecer un casino en su propia casa; sin embargo, él mismo se encargó, por medio del mencionado folleto, de rebatir estas calumnias.
El personaje que está colocado en la mitad del grupo, que domina la escena por su estatura, es el doctor Manuel Fernández Saavedra; en una mano lleva una especie de bolsa como alusión a su desempeño de tesorero de la catedral de Bogotá en 1851. Al parecer el sobrenombre que le da Groot, de Saaurto en lugar de Saavedra, tiene que ver con el manejo del dinero porque se lo acusó de tomar la plata de la iglesia para imprimir un folleto. En la otra mano sostiene un pergamino en el que dice: "La religión y los jesuitas y el sermón de San Ignacio". Lleva puesto un solideo y camina decidido con la sobrepelliz puesta. El hábito es una sotana negra. La nariz es prominente, y en la boca y ojos se asoma una leve sonrisa.
Los dos rótulos sobre los jesuitas que porta Saavedra corresponden al sermón lleno de júbilo que pronunció en la Catedral Metropolitana por el regreso de esta orden en 1844. Se trata de una ironía de Groot para demostrar como, más adelante, el mismo presbítero atacó a esta comunidad.
 

61b.Tipos, detalle, Manuel Fernández Saavedra.

Durante la administración de José Hilario López, Saavedra se declaró enemigo de los jesuitas y del arzobispo Mosquera; a este último lo acusó de falta de caridad cristiana al no sacrificarse como buen pastor ante la situación de los habitantes de la capital durante las alteraciones de orden público en 1851. Su sermón en la fiesta de San Nepomuceno, pronunciado en 1852 y reproducido por un periódico de Cartagena, estuvo lleno de metáforas tomadas de la Biblia y de ejemplos de los padres de la Iglesia para indicar la diferencia entre ellos y el arzobispo.
También se le atribuye a Fernández Saavedra el folleto titulado "El arzobispo de Bogotá ante la Nación", y al que se denominó críticamente "El arzobispo devorado por Saavedra con escándalo de la Nación". El folleto atacaba al arzobispo Mosquera, quien expulsado del país, iba camino a Roma. José Manuel Groot refutó ese folleto. Fernández Saavedra también atacó en la publicación "Ultima palabra" al arzobispo Antonio Herrán; por ello fue encarcelado y desterrado a Popayán. Llegó a ser Chantre de la Catedral en 1873.
El tercer personaje de la caricatura es Fray Gervasio García quien está representado como un monje de hábito corto color carmelito, con sombrero de teja. También porta un papel, con un título que dice: "Sermón de San Agustín en elogio del ciudadano". La cara tiene expresión de angustia; la boca y la nariz muy pequeñas le dan una gran comicidad a la cara redondo.
El sermón en honor de San Agustín fue predicado en 1869; solamente en la parte final alude a política, cuando acusa a quienes destruyeron la Iglesia y el convento de San Agustín por haberlo convertido en trinchera durante la guerra, en 1862. En realidad los radicales buscaron refugio en el convento y los conservadores los atacaron usando los muros del capitolio en construcción como trinchera. Es posible que la caricatura no se refiera a ese sermón sino al folleto titulado "Discurso que en acción de gracias por la completo libertad de los esclavos en el territorio de la Nueva Granada pronunció Fray Gervasio García el 1 de enero de 1852 en la Villa de Zipaquirá", en el que elogio la administración del ciudadano presidente José Hilario López.
Lo cierto es que en otro folleto titulado "Al pueblo granadino, conspiración de 1851 y comparación de la época pasada con la presente, Bogotá 1851-1858", García de muestra su predilección por López y su desafecto hacia Mariano Ospina.
Gervasio García aparece en el último número de "Los Matachines Ilustrados" como antiguo defensor del matrimonio civil: "-El diablo predicador- Frai Jervacio García, censura 'ahora' las leyes de redención de censos, de matrimonio civil i otras. Por qué se ha acordado tan tarde? -Es que el alboroto que ha habido de mitras, lo ha hecho caer en cuenta? ...Falta que el doctor S... salga también con su respectivo cuaderno"21. Naturalmente el doctor "S" es Saavedra o sea Manuel Fernández Saavedra.
 

61c. Tipos, detalle, Gervasio García.


Esta caricatura, como sucede con algunas de las obras del mismo género, nos oculta parcialmente su significado. Esto se explica por que la sociedad de la época, por prejuicios de orden religioso, censuró el enfrentamiento de algunos miembros del clero con el arzobispo, al punto de no encontrar en la actualidad datos exactos sobre los hechos que lo motivaron.
El Arzobispo, quien permaneció durante tres lustrosa la cabeza del gobierno pastoral, tuvo un doble poder: el de carácter espiritual, y el terrenal, derivado del hecho de ser hermano y pariente de quienes por muchos años manejaron el país. La acusación de absolutista provenía de su origen, la acusación de vanidoso se explica a través de los múltiples retratos que de él existen. Su intervención en política la comprueba su correspondencia. Basta examinar uno de los periódicos fundados por él, como "El Catolicismo", para comprender su manejo de los medios de comunicación.
En cuanto a las acusaciones menores, como por ejemplo, que era una de las tres personas que tenía carruaje en Bogotá, que no conoció el territorio que le correspondía gobernar pastoralmente por temor a las inclemencias del clima; su falta de caridad cristiana, etc., fueron rebatidas ardientemente por polemistas entre los que sobresale Groot, quien escribió varios opúsculos en prosa y en verso. La circunstancia de la muerte del Arzobispo durante su viaje como desterrado -el cual tenía por objeto postrarse a los pies del pontífice romano-, lo convirtió en un mártir y a sus detractores en unos canallas que habían causado su deceso. Se llegó a decir que José Manuel Groot estaba buscando la canonización del arzobispo.
Las quejas de algunos sacerdotes, entre los que se contaban los representados en la caricatura, eran de orden político: se sentían perseguidos por haber escrito en "Libertad y orden", por haber colaborado con López o por tomar partido al lado de los radicales durante las sesiones del congreso en las cuales se redactó la constitución de 1853.
Groot tenía sobradas razones para dedicarles la caricatura y debió recordar su época de juventud en la que le gustaban las sátiras de los librepensadores españoles contra el clero. Solamente que ahora él tenía otro partido. Su actitud con relación a la purificación del clero le acarreó al final de su vida problemas con algunos prelados quienes lo consideraron más papista que el Papa".
La caricatura debió ser dibujada durante la década de 1850, después de la muerte del arzobispo. Tiene apreciables condiciones estéticas: dibujada a la acuarela, como la anterior, maneja un registro de color más limitado, grises pardos y rosas. Se observa en ella una de las características del arte de Groot: su gusto por el volumen rotundo. Las figuras son cilíndricas y ello le añade más gracia al dibujo. También está presente su capacidad para expresar con humor una situación crítica. La composición está marcada por las diagonales de los sombreros de teja y por el movimiento que impone el ritmo de los religiosos al caminar.
 

20
DUARTE FRENCH, Jaime. Ob. cit., pág. 432.
21
En "Los Matachines Ilustrados" ,pág. 4, Bogotá, 30 de marzo de 1855.
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