500 años de arte ruso
Fecha de publicación:
 
 

 

Ficha bibliográfica
Titulo: Exposición íconos rusos
Edición original: Bogotá: Banco de la República, 2003
Autor:
Galería Tretyakof de Moscú
 
 

500 AÑOS DE ARTE RUSO
ICONOS DE LA GALERÍA TRETYAKOF DE MOSCÚ

 
 

Lugar: Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Casa Republicana. Calle 11 No.4-14
Fecha: 23 de octubre de 2002 – 17 de febrero de 2003 2002
Curaduría: Juan Camilo Sierra Restrepo. 53 obras que abarcan la pintura de iconos en Rusia desde sus orígenes hasta el siglo XIX.

Presentación:

Los artistas pasan su vida encontrando formas para construir imágenes que adquieren un mayor sentido frente a quien tiene el privilegio de observarlas. El arte religioso se preocupó, desde siempre, por hacer de esas imágenes algo sencillo, comprensible a todos los espectadores. Desde lo más remoto de los tiempos, prácticamente en todas las culturas de las cuales conocemos objetos relacionados con este tema, la imagen es resultado de la palabra. Así, la pintura religiosa ilustra hechos históricos y mitológicos que responden a interrogantes comunes a todos los seres humanos: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos?.

Los iconos rusos son como libros dictados que contienen las palabras y las leyes establecidas por concilios religiosos, textos, jerarcas y otras autoridades y decisiones de la iglesia ortodoxa. Los pintores que los realizaron no partieron de ideas propias, siguieron las líneas fundamentales de quienes establecieron qué se debía pintar y cómo. Su arte, entonces, consiste en una espiritualidad impresa sobre el retablo, no en la individualidad del objeto creado.

Aunque consideramos hoy en día los iconos –piezas de museo– como objetos de arte, está claro que fueron concebidos como libros del conocimiento para un pueblo iletrado, su fuerza y su potencia no se miden con respecto a nuestra propia realidad. Su importancia radica en la energía evocativa y mística.


Aquí, el asunto es más de contenido que de forma; con la intención pictórica se busca transmitir la espiritualidad estampada sobre la tabla. La intención pictórica para los creadores de iconos es un medio y no un fin. Se hace uso de elementos pictóricos para lograr un propósito evangelizador, de ahí que la imagen sea siempre la misma y no se recree en ella el autor dejando su propia huella, una impronta personal. El espectador leerá una historia, la misma historia. Y su lectura se hará más cierta y más intensa si es mayor su espiritualidad: los iconos son santuarios en sí mismos.


La presente exposición, concebida a partir de las colecciones de arte de la Galería Nacional Tretiakof de Moscú, busca mostrar al público visitante cómo se dio la pintura de iconos en Rusia desde los inicios del siglo XV hasta finales del siglo XIX. Es la oportunidad de acercarnos a una cultura de una riqueza extraordinaria en todos sus aspectos y, a la vez, percibir muchas de las cosas que tenemos con ella en común.

En el fondo –tal vez en búsqueda de algo cierto, verdadero–, por su potencia estética y su alto contenido espiritual, el arte de los iconos, como lo menciona el especialista Michel Quenot (1941), es una ventana sobre el absoluto.

 

 
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