TEJEDURÍA
COMUNIDAD DE SAN JACINTO
BOLÍVAR.
La región de San Jacinto queda dentro del territorio que los conquistadores españoles denominaron Fincenú, uno de los tres reinos del Sinú, famoso por la belleza y calidad de su producción textil y porque en él gobernaba una cacica. Los indígenas "dormían en hamacas, en especial la señora cacica que no sólo la tenía muy curiosa u pintada, sino que al lado de ella hacía durmiesen en el suelo dos doncellas, para apoyar su pie al bajar a tierra".
La historia de este pueblo siempre ha estado ligada a los tejidos, primero con el algodón americano y luego con la lana de las ovejas europeas. Telares verticales son los instrumentos donde trama y urdimbre construyen las hamacas ideales para el descanso y el sosiego, los tapices ornamentales, los elementos divisorios, los individuales, las servilletas y manteles y demás objetos de demanda creciente. También las telas de algodón, teñidas en colores llamativos y variados, que van a los talleres de diseñadores y modistos para ser transformadas en trajes, cortinajes, bolsos, blusas y carteras.
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Telar Foto : Cecilia Duque |
La hamaca, cama flotante americana, aceptada en el mundo por su peso ligero, su belleza y su utilización práctica y fácil, es el producto más notable de esta región costera del Caribe colombiano en donde las mujeres, con la colaboración de toda la familia, continúan una labor de siglos, gratificante, útil y hermosa.
La comunidad artesanal de San Jacinto, en el Departamento de Bolívar, recibió en 1988 la Medalla de la Maestría Artesanal, con la cual Artesanías de Colombia, reconoció y premió toda una tradición de arte textil, mantenida en un ritmo de excelencia desde la prehistoria hasta el presente.
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Detalle Foto : Cecilia Duque |