A sus hijos los envió internos a diferentes colegios y entre ellos quedé yo. Se formó entonces un sentimiento de angustia por no tener el apoyo de la persona que me inspiraba el mejor acompañamiento. Yo creo que todo esto, recordándolo bien, me inició en el dibujo. Había como un presentimiento en algunas de las asignaturas del colegio con las cuales me sentía más afín, la geometría y el dibujo. Casualmente, las dos las daba un profesor Celi, quien nos proponía, seguramente sin saberlo, una especie de sentimiento constructivo, casi esquemático, muy extraño. El nos proponía unos formatos, y luego unas figuras, la manzana, el árbol o el paisaje, que había que inscribir en ellos. Ahí ya había un intento de organización.
- 2 - ¿Cómo fue, entonces, la decisión de entrar a la Escuela de Bellas Artes?
Pienso que necesariamente la influencia de mi padre se hizo sentir. A pesar de su formación de ingeniero, él tenía interés por la literatura, y un grupo de amigos con quienes salía a los alrededores, los sábados y domingos, a "paisajear". Era, pues, un pintor dominguero. En alguna oportunidad los acompañé en sus excursiones pictóricas, con sus amigos del grupo. Pablo Pinilla y Félix Otálora. Por eso, tal vez, el obsequio que me hizo
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de mi primera caja de pintura, inolvidable, y que seguramente tenía la intención de orientarme. Recuerdo también los paisajes que él recortaba, algunas veces inacabados, y que quedaban a la vista, en la casa, un poco como testimonios de una inquietud de trabajo que continuaba de un domingoaotro. Es posible que también hubiera visto una cierta habilidad en los dibujos de mis cuadernos de anatomía, de la Escuela Normal, y que hubiera podido presentir cierta sensibilidad en esos trabajos de osteología y miología, que yo hacía a plumilla con una extraña libertad de trazo visual y a mano alzada. Había una inquietud que él pudo detectar, aunque aquello no fuese realmente un acto creativo. Si a esto se suma el factor económico, pues mi ingreso a Bellas Artes se posibilitaba también a través de amigos de mi padre como el mismo Félix Otálora o Luis Alberto Acuña,
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mente encontré como algo muy natural el paso a la Escuela de Bellas Artes que, en el fondo, resultaba como complementaria a lo que podía estar interesándome en ese momento
- 3 - Cuando habla de los impresionistas, siempre tiene un dejo entusiasta. ¿Hacia qué o hacia quién?
Mi entusiasmo es por Monet, principalmente el último Monet, el de las catedrales, el de los jardines el de las nimpheas, el de los paisajes apasionantes y envolventes. Incluso con una nostalgia futura, siempre me sentí influido por toda esa pasión que desembocaría en una especie de tachismo. Al artista que lo sigue, Monet lo lanza inevitablemente a la nada, al vacío, a la materia dislocada.
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- 4 - Es interesante el empleo de tonos pastel en lamás fuertes. El pastel produce de inmediato un lirismo: se entra al terreno poético a través del color, y no sólo de la forma. Y eso, en Matta, también es perceptible. abstracción, frente a toda una corriente abstracta de negros, tierras y tonos
Desde luego. En mi caso ha sido siempre una búsqueda y una constante. Muchos observadores encuentran que mi pintura tiene ese lirismo, que he buscado primero inconscientemente y que luego lo he hecho un punto real en mi desarrollo. No he abandonado, por supuesto, el negro. Blanco y negro siguen siendo las medidas extremas necesarias para el ajuste, para el desenvolvimiento de los contornos en mi acto de apropiación pictórica. Pero siento que en mi pintura, en general, el color se desarrolla con más prioridad. Realmente, el color ha sido un primer momento en la creación de toda obra mía. Sin embargo, la forma tiene también un acoplar, una permanencia de ser puesta en juego, yo diría una permanencia como alfabeto. Yo creo que lo mío ha sido llevado hacia ese factor de interacción de forma y color. Desde los inicios de mi meditación geométrica en torno al óvalo y al rectángulo, y aun antes de mi experiencia con el tachismo y el expresionismo matérico, la forma tiene un acoplamiento al color. En algunos casos he dicho que cada forma tiene su color. Así lo siento. Hay ciertos formatos en mis telas y ciertos alargamientos de formas que necesariamente conducen a una serie de gamas específicas. Por eso, tal vez, he ido desechando algunos colores que son valiosísimos en la pintura, pero que se apartaban de la mía, como los colores primarios, o todos aquellos que tienen tendencia hacia el verde.
- 5 - Hay algo que llama la atención. Según una cierta lógica, hubiera sido entendible que su trabajo hubiera desembocado en una geometría. Al fin y al cabo, también es el momento del Op Art, y pronto lo será del Minimal. Parecía más viable una recuperación de la abstracción a través de la geometría, más que en el expresionismo.
Sí, es cierto. Creo que esa es una etapa dentro de la meditación. Hay un momento dentro del proceso en que los espacios mismos del hecho abstracto casi me llevan a la tentación de ubicarme en el hecho geométrico. Por supuesto, mi pintura tiene un trasfondo geométrico permanente. Así lo siento y no lo he abandonado nunca, pero yo quería que los argumentos entregados al público,
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