Generación intermedia
Un grupo de artistas influenciado por el arte pop, entre los que
se destacan
excelentes dibujantes como Santiago Cárdenas, Beatriz González y el
fallecido
Luis Caballero, constituye la segunda generación que Marta Traba
habría de
entronizar. De ésta, también forman parte Norman Mejía, Ana
Mercedes Hoyos y
Bernardo Salcedo.
A la hora de observar las pinturas de Beatriz González, el
público bien puede
valerse del lente de Marta Traba: Su obra puede describirse como un
pop nacional
[que] derivó hacia muebles, objetos y enormes instalaciones y
significó una alianza
capital entre arte popular y arte culto, desde una perspectiva
crítica, de incisiva
agudeza. Su parodia, por una parte, de los
"poncif" de la cultura, la acercan a los
mejores logros del "kitsch" internacional,
mientras que por otro lado su uso de
muebles populares y objetos banales como soportes de la pintura,
impuso una
revaluación de las nociones de gusto y los conceptos de valor
sostenidos por la
burguesía.
A Luis Caballero, Marta Traba lo describe como un pintor
monotemático
interesado en esclarecer las relaciones humanas. En 1966, escribió:
Caballero es
el gran pintor de las nuevas generaciones: lo fue desde su primera
exposición,
desde sus confusos dibujos trenzando hombres y mujeres más que en
un goce,
en un dolor físico, y en su texto Otra estacion en el infierno,
anota: En 1968, Luis
Caballero ganó en Colombia el Primer Premio de la Bienal de Arte de
Coltejer. A
los 25 años se consagró mediante este acontecimiento como el
pintor
colombiano más notable de su generación y el sucesor directo de
Obregón y
Femando Botero
Cuando la crítica argentina se refiere a la obra de Bernardo
Salcedo dice que sus
objetos [...] se aproximan más francamente a la 'invención pop, en
sus etapas de cajas
de huevos, pedazos de muñecos y embaulados.
Norman Mejía tuvo su zenit a mediados de la década de 1960. En
1965 Marta
Traba escribió sobre su obra: Como los neofigurativos
contemporáneos, creó otra
forma que a partir de la forma real dejaba de tener cualquier
dependencia,
compromiso o sujeción a ella.
En relación con los cuadros de la primera época de Ana Mercedes
Hoyos, dos de
los cuales incluimos en esta exposición, afirmó lo siguiente: Sus
preocupaciones
siempre apuntaron a pintar desde "adentro", desde
el interior del cuarto cerrado
por la inclemencia del páramo, mirando hacia fuera detrás de los
vidrios, pero a un
"afuera" recortado y estrecho, esclavizado por
los límites de la cordillera.
La nueva generación
Antes de morir, en 1983, Marta Traba ya se había referido a una
nueva generación
de artistas de la que forman parte Óscar Muñoz, Antonio Barrera,
Lorenzo Jaramillo
y Gustavo Zalamea.
Óscar Muñoz obtuvo en 1970 una mención en el Salón Nacional de
Artistas con
una obra que más tarde adquirió la colección Ganitsky Guberek y
sobre la que Marta
Traba escribe: Al abordar el tema de los inquilinatos, Óscar Muñoz
consiguió una
alternativa realista del todo ajena a la mecanicidad del
hiperrealismo como tendencia
de moda. Claroscuros intensos revistieron la miseria de cuartos
sórdidos y corredores
lóbregos de una inesperada espiritualidad.
Los nombres de Gustavo Zalamea, Antonio Barrera y Lorenzo
Jaramillo comienzan
a incidir fuertemente sobre el panorama de los jóvenes a partir de
1975, comentó
Marta Traba. Acerca de los dos primeros, dice: Tanto Barrera como
Zalamea
compartieron, curiosamente, un mismo fervor por Turner y por el
Goya autor del
"Perro enterrado en la arena"; pero mientras el
primero desalojó esas influencias en
su valiente reconquista de un paisaje propio, Zalamea las absolvió
en un "dibujo-
pintura-collage" [...] de expresa truculencia, abrazando
con igual coraje una fuerza
romántica sin tapujos.
Nombres más recientes del arte colombiano en la colección
Ganitsky Guberek,
José Antonio Suárez y María Fernanda Cardoso, responden al criterio
estético
propuesto por Marta Traba. Si el arte en boga hoy en día tiene un
carácter efímero,
exige un discurso que lo contextualice y un marco que lo inscriba,
en cambio el
trabajo de estos artistas, como el de sus predecesores, está
concebido para perdurar
y proyectarse en el tiempo.
