El despertar del espíritu criollo y Zurbarán
El arte colonial neogranadino, en términos artísticos era incipiente. "Nos encontramos ante un arte que comenzaba a dar sus primeros pasos, que puede compararse con los primeros balbuceos de un niño, lleno naturalmente de vicios, fallas y deficiencias enormes, pero debemos tener en cuenta que la infancia no es barbarie, es infancia simplemente"10. Arte que respondía a una sola demanda: la iglesia como depositaria de la cultura. Que era ante todo verbal, de cátedra y tertulia. La pintura y la escultura eran sola mente mecanismos propagado res de estos núcleos.
En la Nueva Granada no existía la tradición plástica de los artistas europeos. Sus representaciones se limitaban a la copia de grabados que provenían de Europa; fueron las mismas prácticas europeas las que se aplica ron con rigor, lo que convertía al artista criollo en un "órgano repetidor". No existían influencias por elección propia, sino una imposición más de las reglas del sistema.
"La mayoría de las obras flamencas, españolas, italianas remitidas a las colonias, no son identificables. Zurbarán como Martínez Montañez en la escultura, envió de su taller tantos lienzos, que se ha querido ver en él al padre de la pintura americana"11.
La imposibilidad de identificar una fuente precisa no nos permite reconocer una influencia definida. Ese Zurbarán poco entendido en su tierra no tenía por qué ser reivindicado en una sociedad incipiente como la de la Nueva Granada. Además con Zurbarán llegaron otros muchos. Desde la mitad del siglo XVI se hace notoria la presencia de artistas como Angelino Medoro o "Matheo Pérez de Alesio, Bernardo Bitti de abundante obra y segura influencia sobre los pintores de Santa Fe, Lima y La Paz; el compañero de Cortés, Rodrigo Cifuentes, el sevillano Alonso Vásquez o el flamenco Simón Pereys, que iniciaban la pintura mexicana, el español Luis de Rivera en Quito"12. Los que por otro lado, cambiaron su actitud y aplicaron otras modalidades al sentir el contacto con el nuevo mundo.
La fuente primordial de las imágenes del arte colonial fueron los grabados de la Casa Plantin, que paradójicamente no pertenecían a un católico. Esta casa puso al servicio del grabado religioso sus "20 prensas, empleó 64 tipógrafos y recibió en 1541 una orden para 2.000 brevarios, 6.000 diurnos y 4.000 misales" (según Cali, Arthaud y Stevens, L'art des Conquistadors, Paris, citado en13. A América llegaban los grabados por vías regulares e irregulares. Los maestros de la pintura europea, grandes y menores, italianos, holandeses y flamencos, alemanes y españoles, hicieron pues el viaje interpretando grabados, no todos de buena calidad ni de manos expertas y guiaron los pinceles de quienes trataban de continuar esta tarea y de satisfacer los gustos, las necesidades religiosas, la curiosidad de las gentes americanas. Así encontramos a través de todo el continente, desde México hasta Potosí, huellas de Durero y de Schangaver, de Rafael y Miguel Angel, de Murillo y Zurbarán"14.
Toda esta convergencia de situaciones, por otra parte disímiles, nos permite poder re tomar el arte colonial desde una circunstancia que ante todo supone "multiplicidad", a la que también se le unen algunas influencias asiáticas que se establecieron a través del comercio con la India, entre 1562 y 1821.
El valor estético del arte colonial estuvo supeditado a un incipiente aprendizaje, a una intención más repetidora que creadora, a una finalidad más evangelizadora que a una necesidad imaginativa. Por otra parte, la dignidad artística no tuvo en la Nueva Granada las mismas connotaciones de las dos únicas cortes virreinales americanas: la de México y la de Lima que eran centro y cúspide de la sociedad, referencias de inquietudes culturales, in fluencia que se reflejaba "en el modelo de la vida social" no menos intrigante que el mundo de la vida política pero con las posibilidades de una mayor apertura. El arte colonial de la Nueva Granada debe entenderse bajo parámetros diferentes: cerrados, pobres, tardíos que responden a necesidades determinadas y a rasgos de multiplicidad, obligados por la práctica religiosa que permitían muy poca flexibilidad.
Hablar de la influencia mar cada de Zurbarán en el arte de la Nueva Granada es negar todos los planteamientos anteriores. Además no parece existir ningún grabado que lo confirme. El único cuadro que se encuentra catalogado en el extenso libro sobre Zurbarán de Julián Gallego y José Gudiol es "San Francisco en oración", 1641- 1658 del Convento de San Francisco en Santa Fe de Bogotá tiene como único documento su inscripción en la parte posterior del lienzo, que dice: "El señor don Antonio Verástegui, Oidor de esta Real Audiencia de Santa Fe por su especial devoción que las llagas de nuestro padre San Francisco dio a este Convento esta pintura para que exponga ene! Altar Mayor en los días del Quinario para beneficio de los fieles. 1768". Ello significa que este cuadro llega a Santa Fe más de un siglo después de la muerte del artista, en contraste con lo sucedido en México y en Lima, lugares a los cuales el propio artista envió muchos cuadros, como ha sido demostrado claramente. Ya en 1638 Francisco de Zurbarán otorga un poder a Antonio Velasco, vecino de Lima, para que este cobre lo que se le debe al pintor"15.
Por su parte don Antonio Verástegui, Oidor De cano de la Real Audiencia, era natural de lima, colegial del Colegio Mayor de San Felipe el Real, casado con doña María Antonia Dávila y Caicedo. Dato que nos hace suponer que este "S Francisco" pudo ser un lienzo no inventariado, que fue vendido por Zurbarán o su taller a alguien en el Virreinato del Perú. Lo que a su vez demostraría que Zurbarán no tuvo ningún intercambio comercial con la Nueva Granada.
10 |
Giraldo Jaramillo, Gabriel. "La Miniatura, la Pintura y el Grabado en Colombia". Pág. 73. |
11 |
Giraldo Jaramillo, Gabriel. Op. Cit. Pág. 121. |
12 |
Rodríguez Freyle, Juan. "El Carnero". Pág. 122. |
13 |
Damián Bayon "Amé rica Latina en sus Artes". Pág. 122. |
14 |
Giraldo Jaramillo, Gabriel. Op. Cit. Pág. 266. |
15 |
Gallego Julián y Gudiol, José. "Zurbarán". Pág. 176. |
