El poeta español Jorge Guillén (1893) declara su afirmación de sí mismo y de la Creación con las palabras: "Dependo de las cosas". El mejor ejemplo entre sus poesías se encuentra en la sección "Más allá", de Cántico (1919-1936):

El balcón, los cristales,
Unos libros, la mesa...
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.
Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.

El poeta chileno Rosamel del Valle (1901-1965), quien empleó el término "realismo mágico" para describir su propia poesía en 1946 -dos años antes de que lo empleara Arturo Uslar Pietri- afirmó con la misma fe que Guillén: "Mis ojos se abrían con asombro delante de cada cosa. Mi corazón sentía en hondura eso que es, en cualquier parte del mundo, la secreta, correspondencia entre las cosas y el ser humano".

14. Aunque el realismo mágico tiende predominantemente hacia una visión optimista del mundo, hay artistas y escritores que emplean un estilo mágicorrealista para entregar su visión pesimista, o por lo menos crítica del mundo. En El negociante (1921) de Heinrich María Davringhausen (1894-1970) se destaca la crítica social del magnate con su puro y su copa de vino pero está colocado en un despacho bastante raro donde las ventanas y el techo abiertos permiten ver los rascacielos vecinos. Desde luego que la manera de dibujar esos rascacielos refleja, como ciertos cuadros de Sheeler y de Georgia O'Keeffe, la influencia cubista.

15. De todos los mágicorrealistas alemanes, tal vez el más famoso y paradójicamente el menos mágicorrealista es George Grosz (1893-1959) cuyo Día gris (1921) constituye una denuncia muy fuerte del capitalismo: el empresario pulcramente vestido con sus cicatrices rituales de Heidelberg, las fábricas-prisiones con humo (muy distintas de las de Sheeler) y el veterano inválido y desempleado. No parece haber nada de magia en este cuadro.

16. Sin embargo, si lo comparamos con el estilo anterior de Grosz en La calle (1915), vemos por lo menos que comparte ciertos rasgos con los mágicorrealistas: inmovilidad contra dinamismo, representación realista contra distorsión, figuras y objetos que se destacan individualmente en vez de estar entremezclados o fundidos.

17. Grosz cambió del estilo expresionista al estilo de la nueva objetividad, por no decir mágicorrealista, bajo la influencia de otro precursor muy importante de la tendencia: el italiano Giorgio De Chirico (1888-1978). En Melancolía y misterio de una calle (1914), los contornos muy precisos, el contraste entre la luz y la sombra (como en Edward Hopper y Sheeler), pero sobre todo el espacio vacío crea un ambiente mágico, pero un ambiente mágico que refleja el susto o la angustia del ser humano insignificante perdido en un mundo que no comprende. Piensen ustedes también en Metamorfosis y El proceso de Franz Kafka.

18. La plaza italiana (1917) de De Chirico corresponde a las palabras dedicadas por Humberto Díaz Casanueva a Rosamel del Valle: "Trabaja en una soledad mental muy pura, muy llena de espacio, como es el mundo en un paisaje de De Chirico".

19. Probablemente el pintor mágicorrealista que enfocó sus cuadros con la mayor precisión fue Christian Schad (1984). En este retrato titulado Graf St. Génois d'Anneaucourt (1927) su visión es tan radiográfica, que es capaz de penetrar más allá de la ropa. Como George Grosz, Schad militó primero dentro del dadaísmo antes de incorporarse en el movimiento mágicorrealista. Como fotógrafo dadaísta, inventó el schadógrafo que representaba las imágenes blancas y negras al revés, pero en sus propias palabras, siempre en busca del sentido mágico de los objetos.

20. El precursor lejano de Schad fue Jan Van Eyck (1390) en cuya La boda de Arnolfini (1434), la visión es mucho más precisa que la del ojo humano. Sin embargo, no creo que Van Eyck lograra infundir tanta magia en su cuadro como Schad, lo que no significa en absoluto que Schad sea más importante que Van Eyck.

21. El artista que más comprueba la presencia de Carl Jung en el realismo mágico es Antón Raederscheidt (1892-1970). Como todos los hombres tenemos la misma inconsciencia colectiva, todos los hombres somos uno. En la mayoría de sus cuadros, los protagonistas son hombres bien vestidos con sombrero de hongo, caminando en la calle o parados en un parque o frente a una casa pero todos son casi idénticos. En este Autorretrato (1928), el artista aún se equipara a su modelo-mujer. Así es que no sólo los hombres sino todos los seres humanos somos uno y, según Jung, el hombre, para completarse, necesita del ánima femenina y viceversa. En la literatura, este concepto de la unidad básica de todos los seres humanos de todos los tiempos se encuentra en los cuentos de Borges ("Historia del héroe y del traidor"), y de Cortázar ("La noche boca arriba", "Axolotl") y en las novelas Cien años de soledad e Hijo de hombre.

22. Otro ejemplo mágicorrealista de la identidad entre hombre y mujer es este Retrato de Gala con el Angelus de Millet (1935) por el español Salvador Dalí (1904), mucho más conocido por la experimentación desenfrenada de sus cuadros surrealistas. En este cuadro nada está deformado. Todo está pintado con una gran precisión realista y el pintor y su esposa-modelo se parecen mucho tanto por el peinado como por la camisa. Un detalle que desconcierta al observador perspicaz es que el pequeño cuadro de Millet, colgado en la pared, no es exactamente igual al original, o sea que Dalí lo cambió a propósito para tomarnos el pelo igual que García Márquez cuando nos dice que Rebeca Buendía llevaría ese apellido toda su vida haciéndonos creer que nunca se casará.

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