Profesor Honorario, Titular y Emérito De la Universidad Nacional de Colombia Color y simetría
Carmen Rubiano
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Esta muestra de la obra de Fanny Sanín de los últimos trece años (1987-1999) es un buen motivo para recordar, así sea de manera sucinta, la rica tradición del arte abstracto que comenzó su historia hacia el segundo decenio de la centuria que concluye este año 2000.
Wassily Kandinsky, el primer pintor que realizó cuadros no figurativos, señaló que había tres fuentes muy distintas de inspiración en el arte: 1) Una impresión directa de la naturaleza exterior; a la que llamó impresiones. 2) Una expresión espontánea, no controlada por la razón, de carácter interior; a la que denominó improvisaciones. Y 3) Una expresión de un sentir interior paciente y lentamente gestado, en la que el intelecto y la disciplina son prioritarios; a la que tituló composiciones. De las dos últimas fuentes destacadas por Kandinsky surgen las dos vertientes en las que se puede dividir el arte abstracto. De las improvisaciones provienen todas las manifestaciones no-geométricas o expresionistas, y de las composiciones proceden todas las escuelas caracterizadas por el empleo de la geometría, por el sentido del orden, por el espíritu de construcción | 1.
Obviamente, buena parte del trabajo de Fanny Sanín -con la excepción de sus primeras pinturas (óleos y acuarelas)- pertenece a la última vertiente. Su producción hunde las raíces -así la artista no haya sido en el principio plenamente consciente de esto- en las composiciones de Kandinsky y en su pensamiento de que el arte debe proyectar la percepción de los valores espirituales de la vida; en el cubismo órfico de Robert Delaunay, en el que el color aparece puro, es decir sin ningún recuerdo de la naturaleza, y aherrojado en una estructura visible; en el suprematismo de Kasimir Malevich, quien, aparte de sus cuadros de formas geométricas, definía su pintura como "la supremacía del sentimiento en el arte creador"; en el neoplasticismo de Piet Mondrian, en el que las composiciones son siempre sencillas y sin referencias externas o de la realidad física, pero plenas de significación espiritual y, posteriormente, en algunos aspectos de lo que el critico norteamericano Clement Greenberg denominó abstracción postpictórica, en la que se encuentran varios artistas surgidos después de 1945, en cuyas obras se destacan las investigaciones en torno del rigor de las formas y las composiciones y la actividad del color.
Sin embargo, no seria correcto decir que a Fanny Sanín sólo le ha preocupado estudiar el arte más cercano a su trabajo. Como se verá más adelante, a la artista le interesa profundamente buena parte de la historia del arte, y su pintura también ha tenido que ver con obras de la vertiente no geométrica, como las de Mark Rothko, cuyas bellas mezclas de colores, presentadas en superficies de limites borrosos, constituyen verdaderos iconos de meditación; Clyfford Still, cuyos magmas oscuros, que parecen descender inexorablemente, exhiben una evidente tranquilidad, no exenta de tensión; Robert Ryman, quien ha sobresalido con una producción de vocabulario restringido y caracterizada por mostrar ante todo y en cada cuadro el proceso de su elaboración, para sólo citar unos pocos casos.
Luego de su fase expresionista temprana, Fanny Sanín se orientó hacia la abstracción geométrica en su temporada londinense de fines de los años sesenta. En la capital inglesa la artista no sólo vio mucho arte pop y mucho arte óptico y cinético, sino que observó con atención los trabajos de artistas abstractos británicos como Robyn Denny -con sus estrictas composiciones simétricas bilaterales-, John Hoyland -quien pintaba, al acrílico y en lienzos relativamente grandes, formas cercanas a la geometría y bien interrelacionadas- y Jeremy Moon, John Walker y Tess Jaray -cuyas obras buscaban establecer claras ambigüedades alternadas de superficie y profundidad-. Por aquellos años, los museos ya tenían permanentemente instaladas obras norteamericanas recientes. La Tate Gallery, por ejemplo, siempre mantenía colgada la pintura |Broadway (1958) de Ellsworth Kelly, un solo rectángulo rojo mate ligeramente inclinado sobre el lienzo también rectangular y un poco más alto que el pintado.
En el primer semestre de 1969, la galería recién mencionada presentó la exposición "El arte de lo real. Un aspecto de la pintura y escultura norteamericanas de 1948-1968", organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, que ya la habla mostrado en su propia sede. La exhibición habla sido preparada por E.C. Goosen e incluía a 33 artistas, precursores o practicantes de lo que el director de la exposición consideraba arte de lo real; aquel que en la actualidad no produce directamente emociones, no está comprometido con algo que eleve, sino que en lugar de ello se ofrece en la forma de un objeto simple, irreducible e irrefutable (una declaración que aparecía en la misma portada del catálogo hecho en Inglaterra). Fanny Sanín siempre recuerda con admiración esta muestra del arte de lo real | *. , esto es, de |minimal art, que incluia desde |Ventana de Georgia O'Keeffe, de 1929, hasta una enorme pintura de bandas horizontales de Kenneth Noland, de 1968, pasando por |Abraham, un óleo de Barnett Newman, de 1949; |Mambo turco, un óleo de Frank Stella, de 1959-60; |Dado, un cubo de acero pintado de negro de Tony Smith, de 1962, y una de las |Ultímate Paintings ("Pinturas decisivas o fundamentales"), un óleo de Ad Reinhardt, de 1953-60, entre otras obras notables.
Aunque la producción de Fanny Sanín tiene algunas características propias del |minimal art, como son la abstracción total, el orden, la claridad, la especificidad, el anti-ilusionismo y la autorreferencia, su obra no es de esta tendencia, si se tiene en cuenta que sus acrílicos no eliminan las huellas personales, no dejan de ser emocionales y buscan composiciones geométricas, con varios elementos relacionados y distribuidos de manera jerarquizada, a diferencia de las facturas impecables -muchas veces hechas en fábrica-, absolutamente neutrales o ajenas a cualquier reacción afectiva y carentes de relaciones formales de buena parte de los trabajos del |minimal art.
La obra de Fanny Sanín se ha relacionado con la abstracción postpictórica, pero a la larga pertenece más a la tradición de la pintura abstracta que viene del expresionismo (por la búsqueda de lo espiritual) y del cubismo (del que, según un mapa de Alfred Barr, surgieron el suprematismo, el constructivismo, el orfismo y el neoplasticismo). Aunque la artista admira enormemente la producción perfeccionista de Kelly, su trabajo está más cerca de una pintura suprematista de Malevich (por ejemplo, |Ocho rectángulos rojos, de |1915); de ciertos cuadros de Klee, como |Umbrales de corriente, de 1929, o de cualquiera de los óleos tardíos de Mondrian, como |Broadway Boogie-Woogie, de 1942-43. De igual modo, es casi seguro que la artista identifica fácilmente su creación con conceptos sobre el arte abstracto como los que escribiera hace unos años el critico francés Michel Seuphor: "... Al trazar rectas y curvas sin intención figurativa o de imitación, el artista crea un mundo que está fuera de nuestras contingencias. Contemplarlo significa vivir intemporalmente, cambiar de aire"; "El espíritu de estructura es una concepción del mundo, una conducta de la vida";"... Pienso que es más difícil, mucho más difícil, lograr un cuadro abstracto que un cuadro figurativo. Pienso que es más difícil aún dar espíritu a las formas geométricas, que una apariencia de alma a sustancias amorfas";"...No hay tarea más específicamente humana que la de construir. Todo lo que es, está construido, del átomo a la flor, del ideograma chino a la catedral, del utensilio prehistórico a un cuarteto de Mozart"; Construir es un acto de fe. Y a todo acto de fe lo que le concierne es el siglo futuro. Los hombres de fe no meditan, premeditan el siglo venidero. Y sólo yendo con paso firme hacia él, es como le dan un rostro al suyo" | 2.
Luego de una corta residencia en Monterrey (México), Fanny Sanín se estableció en Nueva York en 1971. | Desde entonces y hasta hoy, la artista ha vivido en esa ciudad y ha desarrollado una obra que, desde sus primeras composiciones con bandas de aquel año hasta los acrílicos números |1 y 2 de |1999, incluidos en esta exposición, se ha mantenido dentro de un proceso estrictamente disciplinado y consecuente. Nueva York ha sido una de las capitales del arte internacional desde los años cuarenta y es una urbe muy estimulante en la que se ve y se discute de todo. La ciudad ha sido fundamental para la pintora, que la aprovecha al máximo: los museos, galenas, salas de concierto, el parque central, las avenidas, la arquitectura. Su obra no podría concebirse fácilmente fuera de Nueva York. Allí ha recibido mil influencias que ha sabido asimilar a la perfección, porque un cuadro de Fanny Sanín es un trabajo hecho con un bagaje amplísimo, pero al mismo tiempo con notable personalidad, que, como ya se dijo, tiene sus cimientos en el arte moderno de la primera parte del siglo, el cual la artista también puede estudiar en las espléndidas colecciones de los museos y en las exposiciones que dichas instituciones preparan con frecuencia.
A comienzos de 1987, el Museo de Arte Moderno de Bogotá inauguró la exposición retrospectiva de Fanny Sanín, que incluyó cerca de cien obras realizadas entre 1960 y 1986. El curador de la muestra, John Stringer, hizo una cuidadosa selección de la obra y escribió en el catálogo un texto claro, en el que organizó la producción de la artista en seis fases: Génesis (1960-63), Caligrafía (1964-68), Transición (1969-70), Bandas (1970-74), Simetría (1974-80) y Centralidad (1980-86). Luego de las dos primeras fases iniciales caracterizadas por el expresionismo, la pintora llegó a la geometría en 1969. Al año siguiente dejó el óleo por el acrílico y comenzó a trabajar bandas, al principio sólo verticales, que la condujeron a las composiciones simétricas a partir de 1974 y luego a la centralidad, desde principios de los ochenta. De los puntos claves de la obra de Fanny Sanín que menciona Stninger hay que destacar los siguientes: sus pinturas han sido desde el primer momento abstractas; desde cuando abordó la geometría, su linaje ha sido clásico, es decir: busca el equilibrio y la armonía y sus colores son predominantemente serenos; su entidad es internacional, aunque muy personal dentro de una tradición que se remonta a comienzos de siglo y que se distingue por las formas estrictas y reductivas; en el proceso evolutivo la geometría se ha vuelto más compleja e impredecible y muchas telas, especialmente a partir de la fase de la simetría, poseen "una espiritualidad que trasciende el género abstracto", esto es, recordando a Barnett Newman, cuando escribió de su propia pintura y de la de colegas como Hans Hofmann, Mark Rothko y Clifford Still, los acrílicos de nuestra pintora no se limitan a resolver problemas de composición, sino que buscan un significado, desean transmitir un contenido emocional e incluso la noción de trascendencia | 3.
Esta exposición tiene un total de ochenta obras: 33 |Acrílicos sobre lienzo; 14 |Composiciones, acrílicos sobre papel, y 33 |Estudios para pintura, acrílicos sobre papel. Es decir, es una muestra amplia en la que se ha recogido un buen número de |Acrílicos sobre tela, se ha hecho una especial selección de las |Composiciones y se han tomado sólo algunos ejemplos de su abundantes |Estudios para pintura. Como ha sucedido desde el comienzo de su producción, las obras de Fanny Sanín no tienen titulo, sino que de año en año cambian las fechas de sus técnicas -al principio acuarelas y óleos y luego sólo acrílicos-. Si se conoce el número de los |Acrílicos sobre tela de cada uno de los años que abarca esta exhibición puede pensarse equivocadamente que su trabajo no es muy nutrido. Empero hay que recordar que cada una de estas pinturas está antecedida de numerosos |Estudios, obras que, como ya se precisará, son verdaderas producciones |per se. Además, cada año también incluye |Composiciones, y éstas también tienen varios estudios previos.
De 1987 se muestra el único |Acrílico sobre tela producido en dicho año. Fue éste el año de la retrospectiva de Bogotá, que después fue parcialmente a Barranquilla, Cartagena y Medellín, y el momento en el que Fanny Sanín, luego de revisar su ya extensa obra, hizo, sin verdadera premeditación, un alto para continuar adelante, reafirmada en sus ideas pero con la convicción de renovarse. La pintura mencionada muestra un cambio importante: La composición incluye, por primera vez, diagonales, cuatro en total, que corresponden: dos a un pequeño triángulo central de color amarillo claro y dos más a dos triángulos negros con ángulos rectos que se adosan a uno y otro lado de un rectángulo café que aparece en el centro de la organización axial vertical. Este |Acrílico No. 1 de 1987 está dividido en dos zonas horizontales perfectamente diferenciadas por dos bandas de colores rosa y café, la superior de fondo claro en la que aparecen tres rectángulos subdivididos en franjas de colores distintos, dos horizontales y laterales y uno central y vertical, que alcanza a configurar una cruz recortada y que remata el eje vertical iniciado en la zona inferior oscura y en la que aparecen las diagonales ya mencionadas. Resulta importante señalar aquí que la artista siempre concibe sus composiciones a partir de elementos que deben entenderse como unidades de forma y color y que cada uno de estos elementos es independiente o, mejor dicho, constituye un espacio en si, pero al mismo tiempo está relacionado con los contiguos y, finalmente, forma parte de un todo que se ve unitario, aunque yuxtaponiéndose, oponiéndose o ciñéndose. Desde el |Acrílico No. 1 de 1987, pocos son los acrílicos que no tienen elementos diagonales.
Otro cambio destacado en los trabajos de los últimos años se encuentra en la aparición de la curva, borde curvo que ya se ve en la |Composición No. 1 de 1988 -no incluida en la exposición- y posteriormente en otras obras. En la muestra se presentan, por ejemplo, el |Acrílico No.1 de 1992 -con dos curvas que limitan sendos elementos superiores de color lila; curvas que no tienen nada que ver con el compás, pero que tampoco son de carácter biomórfico- y el |Acrílico No.3 de 1997 -con un elemento rojo central que tiene un borde curvilineo, igualmente ajeno al compás-. Siendo la producción de Fanny Sanín completamente no figurativa, la presencia de curvas no ha influido de ningún modo para que de repente surjan imágenes que recuerden algún objeto del mundo físico. Por otra parte, tales curvas distantes de la circunferencia quizá hagan recordar los bordes de ciertas obras de Kelly. Sin embargo, hay que advertir de inmediato que en el norteamericano sus límites curvilíneos sí se basan en muchos casos en la realidad y provienen de tomas fotográficas.
Resulta admirable el número de variantes que tienen los cuadros de la artista. Quizá lo que predomina en estas últimas obras es el aumento de los elementos compositivos y el contraste entre ellos; sobre todo, entre grandes y pequeños. Pero también hay más tensiones, más enfrentamientos, más diferencias entre aparentes proyecciones y recesiones. Sin duda son acrílicos más complejos, en los que pareciera que la composición fuera a desarticularse, pero en la que simultáneamente todo está controlado, ordenado hasta en el más mínimo detalle. Siendo los elementos de sus trabajos, como ya se dijo, unidades de forma y color luego de recordar que las primeras son principalmente cuadrados, rectángulos, triángulos, trapecios y otros polígonos, y bandas, franjas y líneas, los colores son muy diferentes y, como siempre, el resultado de muchas mezclas. Nunca hay colores puros; en sus acrílicos hay generalmente matices muy osados. estos, por supuesto, influyen en la totalidad de las composiciones, en la aparición de más o menos formas, en el predominio de las tonalidades, las cuales tienen un amplio espectro que va del claro al oscuro y del suave al intenso, pasando por ciertos colores iluminados que son más el producto del contraste con sus vecinos. Si se comparan los colores de los cuadros de los últimos años con los anteriores, salta a la vista que se han intensificado, que se han hecho más fuertes, que ahora hay mucho rojo, mucho amarillo y también más diferencias entre elementos grandes de un color y otros muy pequeños de colores muy distintos. No sobra decir que, por todo esto, en la actualidad las pinturas de Fanny Sanín se han vuelto más poderosas y, por ende, más atractivas.
Las |Composiciones aparecieron por primera vez en 1984. Su diferencia con los |Acrílicos sólo se encuentra en el soporte: mientras que éstos están realizados sobre lienzo, las |Composiciones están hechas sobre papel. De resto el proceso es el mismo. Primero vienen los estudios y luego el trabajo a partir del que se considera el más logrado, el mejor compuesto. En estos estudios la labor es única; es decir, que todo comienza sin ideas preconcebidas, sólo con unos pocos lineamientos generales a partir de los cuales se va armando el trabajo y de éste van surgiendo las relaciones de los variados elementos. En las |Composiciones escogidas hay también diversos ejemplos de organización. En algunas, el todo es sencillo, "clásico", como en la |Composición No.3 de 1990, de colores claros y algunos elementos con bordes curvos, y en otros el conjunto es rico, como en la |Composición No.1 de 1995, constituida por elementos triangulares contrastantes, uno que va hacia arriba y otro que está orientado hacia abajo, o, como en la |Composición No.2 de 1999, integrada con muchos elementos y con muchos colores -rojos, en dos tonos; azul, negro, amarillo y verde-. Finalmente hay que anotar que las |Composiciones aparecen aleatoriamente entre las realizaciones de los |Acrílicos sobre lienzo.
Los |Estudios para pintura, acrílicos sobre papel, constituyen uno de los aspectos más importantes de las disciplinada producción de Fanny Sanin. Cada uno de sus |Acrílicos sobre tela y, como ya se dijo, cada una de sus |Composiciones están antecedidos de los |Estudios, trabajos que la artista realiza en gran número para escoger finalmente el que más le satisfaga desde todo punto de vista. La serie parte de cero. En un principio lo único que se tiene presente es el cuadro anterior: su disposición vertical u horizontal; los colores que deben ser distintos a los que predominaron en la obra previa, etc. Así comienza la producción que puede tomar varias vías hasta cuando comienza a precisarse una composición convincente de la que se harán variantes y sobre todo a la que muy posiblemente se le eliminen algunos elementos, hasta llegar al |Estudio que se tomará como modelo para hacer una nueva pintura sobre tela. En la mayoría de los casos se harán muchos de estos trabajos. Cada uno en verdad es una obra terminada: un acrílico sobre papel. La artista las considera así: pinturas |per se, aunque igualmente las ve como pasos fundamentales de una investigación. En conjunto constituyen un buen ejemplo de una creación en marcha, de una ardua tarea en pos del mejor trabajo. De los |Estudios para pintura se han seleccionado cuatro para el |Acrílico No.1 de 1987; cuatro para el |Acrílico No.2 de 1989; cinco para el |Acrílico No. 3 de 1990; cuatro para el |Acrílico No.3 de 1993; ocho para el |Acrílico No.1 de 1995; cuatro para el |Acrílico No. 2 de 1998 y cuatro para el |Acrílico No.1 de 1999. Obras que sólo son algunas pruebas de su producción en proceso (los números entre paréntesis del listado del catálogo indican el orden en las series de estos |Estudios de pintura) pero que permiten conocer un poco de sus cambios cromático-formales.
Hasta hoy, la obra de Fanny Sanín ha seguido un derrotero riguroso, que evoluciona lentamente a partir de unas ideas básicas e inquebrantables. Por eso persiste en pintar telas abstractas siguiendo una larga tradición de formas geométricas. Por eso mantiene sus composiciones simétricas trabajadas con acrílicos que siempre recuerdan la categoría de lo clásico. Y por eso sigue convencida de que estas composiciones de elementos -de formas y colores- son suficientes para incluir y transmitir contenidos emocionales y espirituales, entendiendo por éstos últimos los que corresponden a la correlacción hombre-cultura. La artista no ignora, por supuesto, que en la actualidad pasan diversas cosas dentro del pluralismo de los últimos años: que hay mucho arte más allá de la pintura y la escultura, mucho arte conceptual, en el que no dejan de aparecer algunos que recuerdan la abstracción, incluso la geométrica -Daniel Buren o Richard Long, por ejemplo-; bastante neogeometrísmo (neo-geo), practicado por artistas que han realizado apropiaciones de nombres muy reconocidos, como Klee o Miró -en el caso de Sherrie Levine- o como Newman o Kelly -en el de Philip Taafe- o han combinado composiciones abstractas con figuraciones de celdas de cárceles, fachadas arquitectónicas o tubos escondidos -en el caso de Peter Halley-; mucha pintura decorativa como la realizada por P. and O. (Pattern and Decoration), etc. Y también que hay numerosos artistas que siguen trabajando dentro de sus estilos abstractos plenamente reconocidos: un Kelly, un Caro, un Judd, un Mangold, un Serra, para sólo citar algunos pocos.
Completamente segura de su producción, Fanny Sanín tiene un gran respeto por muy diferentes manifestaciones de la historia del arte y en particular del arte del siglo XX. Admira tanto el arte africano o el arte medieval como las artesanías mexicanas o los muebles de Josef Hoffmann. Aprecia a Elle Nadelman y se fascina con Bill Viola o con Tony Oursler. Conoce bien la obra de Agnes Martin y la de Bacon. Se divierte con |Love forever de Yayoi Kusama y considera bellísima a Madame Moitessier de lngres. Radicada en Nueva York, está permanentemente al tanto de Colombia y sigue con interés la obra de varios artistas, tanto abstractos como figurativos. Concentrada en su trabajo diario de varias horas y haciendo con devoción una pintura internacional, tal vez pueda pensarse que al realizar sus simetrías Fanny Sanín traslada a sus cuadros la misma distribución bilateral plena de encanto y refinamiento de las alfombras de oración del arte islámico que la pintora tanto admira en las salas del Museo Metropolitano.
| *. | La muestra "El arte de lo real" fue vista por Fanny Sanín en el otoño de 1968 en el Grand Palais de París. |
| 1. | Herbert Read, |Breve historia de la pintura moderna, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1984 |
| 2. | Michel Seuphor, |El estilo y el grito, Caracas, Monte Avila Editores, 1970. |
| 3. | John Stringer. |Fanny Sanin. Obras de 1960 a 1986. Bogotá, Museo de Arte Moderno, 1987. |
